K.- Kioscos y expositores ambulantes - II




Dentro de los llamados Pabellones Propios Nacionales, se encontraban incluidas una serie de instalaciones construidas principalmente por particulares para la venta de bebidas, refrescos, cafés, helados, fiambres, dulces, restaurantes y en general productos para consumo humano, así como fotografías, recuerdos, espectáculos, etc., cuyas actividades se enumeraban en los distintos apartados de los Arts. 6 y del 49 al 53 del Reglamento General de la Exposición. 

Estas instalaciones, tenían unas disposiciones especiales para el ejercicio de sus industrias, que se encontraban desarrolladas en un anexo aparte dentro del citado Reglamento. 

En esta normativa especial se contemplaba que, en el tiempo que durante de la celebración de la Exposición a efectos de ocupación de terreno por estas instalaciones, éstas tendrían la misma consideración que los expositores comerciales, es decir, se les aplicaba las mismas cláusulas que los pabellones levantados por firmas comerciales, obligándoles a presentar para su aprobación el correspondiente proyecto del edificio que pensaban construir.

La aportación económica con que tenían que tributar al Comité, y las tarifas por las que se regían, estos establecimiento en los terrenos situados en las parcelas indicadas en los planos del Sector Sur, comprendían el pago de 100 pts., por derechos de inscripción, más una tarifa por ocupación de terrenos, que iba desde los 10 a 25 m2 por 60 pts., el metro cuadrado, con un mínimo de 10 m2, a los más de 1.000 m2 a 5 pts. el m2, con un mínimo de 1.500 metros de superficie. Y si entorno a los kioscos existiera un espacio para la colocación de veladores y sillas, debían abonar 1 peseta por m2 ocupado y 2 pesetas por velador.

Si la instalación se situaba en el Parque de María Luisa ó en los Jardines de San Telmo, las tarifas correspondientes a la ocupación de terrenos e instalación de veladores, se incrementaba en un 50%.

Además del pago por la ocupación de terrenos, los expositores tenían que abonar en concepto de patente, entre 500 y 5.000 pts, dependiendo de la superficie de la instalación. A estas tarifas había que añadirles la contribución con el 10% de lo que se recaudara, o cantidad alzada, así como los gastos por la prestación de los servicios de vigilancia y guardería, incendios, y servicios sanitarios, con una peseta por m2, con un mínimo de 25 pts., con la obligación de contratar pólizas de seguros de incendios y robo.23

Dicho esto, es necesario aclarar que la diferencia que hemos adoptado para distinguir lo que en términos generales el Reglamento llama Pabellones Propios Nacionales, y los kioscos de venta de diferentes productos que vamos a tratar en este aparatado, es fundamentalmente las pequeñas dimensiones de estos y su eminentemente carácter de ventas de productos, excepto alguna excepción. 

En el Sector Norte, que comprendía los Jardines de San Telmo y el Parque de María Luisa, incluida la Plaza de América, se encontraban los siguientes kioscos: 

EMBLEMAS OFICIALES
Los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, tenían del Comité de la E.I.A. la concesión en exclusiva para la venta y reproducción de emblemas oficiales de la Exposición. Estos emblemas se vendían en diferentes kioscos repartidos por el recinto exposicional, de los que tenemos referencia de la situación de dos de ellos, uno de los cuales se encontraba ubicado frente al Parque de Atracciones;24 y el otro dando frente a la Plaza de España, en la confluencia de las avenidas de Rodríguez Caso y Conde de Urbina.

Ignoramos las dimensiones de estos kioscos, pero suponemos que ocuparían pequeños espacios. Del último sabemos que se mantuvo en pie, hasta el mes de mayo de 1932, fecha en que fue autorizado por la Comisión Liquidadora, su derribo.25

Emblemas oficiales en metal para la solapa y de cartón. (Todocolección.net)

Los emblemas que se vendían en estas instalaciones, reproducían el escudo oficial de la Exposición compuesto por la Giralda sobre el globo terráqueo en el lugar geográfico que ocupa España, con una carabela de fondo, Sevilla 1929-30, y el lema EXPOSICIÓN IBERO AMERICANA, que fue diseñado por el pintor Santiago Martínez. Estaban confeccionados con diferentes materiales, como los de metal para ser colocados en el ojal de la solapa de las chaquetas, o de papel como estampillas, con el dorso engomados para ser adheridos a sobre como etiquetas.

VENTA DE POSTALES

Otra actividad que también tenía diseminada sus instalaciones en varios emplazamientos, era la dedicada a la venta de tarjetas postales y álbumes de vistas de la Exposición y de Sevilla, regentadas por Enrique Piñal, que solicitó al Comité a principios de julio de 1929, autorización para la construcción de kioscos en diferentes punto del recinto de la Exposición para la venta de fotografías tipo postal de recuerdo.

Enrique Piñal de Castilla, fue un empresario sevillano con domicilio social en la calle Granada, dedicado al mundo de la publicidad que, además de ser director propietario y editor de la publicación “Sevilla y la Exposición Hispano-Americana. Álbum Artístico” que servía como vehículo para promocionar la Muestra y a las empresas que se anunciaban en ella.

Uno de estos kioscos se situó en la Plaza de América, a la izquierda del Pabellón Real, por la imagen de ésta instalación realizada en madera, podemos comprobar la estética historicista de estos, con la mezcla de estilos mudéjar en las ventanas formadas por arcos de herradura y lobulados, y gótico en los ángulos de la construcción.

Uno de los kioscos para la venta de postales levantados por Enrique Piñal, situado en la Plaza de América, junto al Pabellón Real. (Archivo ABC)
Enrique Piñal, además de esta autorización para la venta de postales, también obtuvo diferentes concesiones para la venta de mantones bordados de Manila y álbumes de fotos en las tiendas de lujo de la avenida de María Luisa, y diversos stands distribuidos en la Galerías Comerciales Nacionales y en el Pabellón de Industrias Generales para la venta de recuerdos de Sevilla. Estas últimas autorizaciones estuvieron supeditadas a que no rozasen la exclusividad que ya tenía concedido el Comité a la reproducción y venta de los emblemas oficiales de la Exposición.

Las tarjetas postales nacieron como tal a finales del XIX, y se convirtieron rápidamente en el principal recuerdo para los viajeros de las primeas décadas del siglo XX, siendo el vehículo ideal y más popular, para mostrar la belleza artística y monumental de ciudades y países.

La Exposición Universal de París de 1900, fue el primero de estos acontecimientos internacionales en la que tuvo una importante repercusión el envío de imágenes de dicha Exposición a todo el mundo, a través de las postales que se editaron.

Cuando se celebró la Exposición Iberoamericana, estas tarjetas que al principio eran consideradas auténticos testigos de hechos irrepetibles, realizadas artesanalmente y con auténtico mimo, se habían convertido ya, en elementos hechos en serie realizadas rápidamente para su consumo inmediato.
Talonario de veinte postales coloreadas con vistas de la Exposición y del Parque de María Luisa. (Todocolección.net)
En los kioscos y stands donde se vendieron este tipo de producto, podíamos encontrar las tarjetas postales con imágenes de Sevilla o de su Exposición en distintos tipos, como las confeccionadas mediante soporte fotográfico, o entintadas en sepia o azul, e incluso iluminadas a color, y con el novedoso formado de talonarios o juegos de veinte postales distintas.

Todas ellas se editaron principalmente en tres lugares, Barcelona, Madrid y en la propia capital del Betis. De las primeras sobresalían las del editor y fotógrafo L. Roisin, perfectamente numeradas cuya colección alcanzaba casi las trescientas imágenes distintas, de los diferentes pabellones y espacios del recinto de la Exposición. Otros editores catalanes muy presentes con sus colecciones sobre el certamen y la ciudad, fueron Loty, Thomas y Mambrú, realizadas en huecograbado.

De Madrid estuvieron presentes con sus productos, los editores G.H. Alsina, del que existen unas magníficas postales fotográficas, de lugares bastantes desconocidos del recinto exposicional. La firma R.R. que editaba sus productos bajo la modalidad de “lujograbado”, Ediciones Unique con la publicación de imágenes tomadas por el fotógrafo Juan José Serrano. Y las editadas por la casa madrileña E. Ramos, que tuvo representación propia en una de las tiendas de lujo situadas en la avenida de María Luisa.

Por último los editores sevillanos, entre los que podemos destacar las firmadas como C.R. y C.R.S., debidas a Carlos Rudé, las de las casas Tomás Sans, Abelardo Linares y Manuel Barreiro, que realizaron tiradas con un gran número de ellas, iluminadas en vivos colores o mediante fototipias, basándose en las imágenes captadas por los fotógrafos del momento como Oña, Alfonso Espinosa, González Nieto, Serrano, Rafael Salas y Sánchez del Pando entre otros.26

KODAK S.A. 

Próximo a este kiosco de ventas de tarjetas postales, debió encontrarse el instalado por la casa de producto fotográficos Kodak S.A., que presentó una solicitud para construir su instalación de ventas de películas y aparatos de dicha marca, en una superficie de terreno en la Plaza de América, y que sería señalada por el arquitecto general,27 sin que hayamos podido encontrar la localización exacta de ella.

Carteles publicitarios de la casa fotográfica Kodak y de chocolates Nelia. (Todocolección.net)

CHOCOLATES NELIA

A la casa barcelonesa fabricante de chocolates “Nelia”, le fue aprobado el proyecto de su pabellón en la sesión de la Comisión Permanente celebrada el 7 de junio de 1929.28 Consistía éste en una construcción de 13,44 m2., situado en algún lugar sin determinar del Parque de María Luisa.29

El excéntrico empresario barcelonés Rafael Massó propietario de la fábrica de chocolate "Nelia" a raíz de un vuelo que realizó sobre Barcelona, tuvo sin duda la original idea de promocionar sus productos desde el aire, adquiriendo una avioneta para tal fin, siendo esta una de las primeras iniciativas de publicidad aérea de la historia de España.

La avioneta "Nelia" como se la conocía, se hizo muy pronto popular sobre los cielos de la Ciudad Condal, pues cargada con cajitas con chocolates sujetas a un pequeño paracaídas de papel de color naranja, descargaba su mercancía por las playas barcelonesas.30

Este medio publicitario resultó ser muy provechoso para los intereses de la empresa, pero no fue el único con este carácter innovador, pues la primera película publicitaria española de animación fue la realizada por esta casa en 1930,31 con una duración inferior a un minuto, cuyos dibujos fueron una creación del dibujante Arturo Moreno, gran dibujante que trabajó para revistas infantiles como TBO, o ilustrando la publicación Hogar y Moda.32

LA EQUITATIVA

Frente al Pabellón Domecq se instaló un kiosco que, quizás por su actividad, no debería tratarse en este capítulo, pero debido al reducido espacio de éste, solo 50 m2, hemos decidido incluirlo dentro de este apartado de kioscos comerciales. Se trata del stand que la Compañía de Seguros La Equitativa Fundación Rosillo S.A. solicitó ubicar en el lugar antes indicado, para mostrar sus productos comerciales, así como gráficos indicativos del avance de esta compañía en el área de los seguros. 

La Comisión Permanente del Comité Ejecutivo de la E.I.A, aprobó dicha petición en la sesión celebrada el 10 de agosto de 1929, haciéndoles constar que esta autorización estaba sujeta a la aceptación por parte de dicha entidad, del compromiso de tener terminado los trabajos de construcción para el 10 de octubre.33 

KIOSCOS ALFONSO Y BILINDO

Sin movernos de la Plaza de América, en las glorietas que se encuentran a ambos lado del acceso desde la avenida de las Delicias, se construyeron unos kioscos a modo de ambigú, para la venta de refrescos, bebidas y helados. 

El 31 de mayo de 1929, fue admitida y aprobada la solicitud formulada por Francisco Ruiz de los Ríos de establecerse en uno de estos kioscos para la venta de bebidas.34 El otro kiosco fue regentado por León Martinage empresario dedicado a la restauración y espectáculos, que tenía además la concesión de los restaurantes y cabarets situado en el Parque de María Luisa, como el Casino, el Plantación, el Ambassador, el Florida, el Florezco y el American Bar.

Estos ambigús estaban construidos en madera con cristaleras alrededor, eran de planta hexagonal y cubierta apuntada con una superficie de unos 30 m2.

Vista aérea con la indicación de los dos kioscos a ambos lados de la entrada de la Plaza de América por el Paseo de las Delicias. (Archivo Ejército del Aire)

Tras la clausura de la Exposición, el establecimiento concedido a Francisco Ruiz de los Ríos, continuó su actividad, incluso se podría pensar que también se hizo cargo, aunque por un corto periodo de tiempo, del vecino kiosco de Martinage, pues para las celebraciones del Carnaval de 1931, alquiló 1.000 sillas metálicas de la Comisión Liquidadora de la E.I.A., para utilizarlas “en los kioscos de la P. de América”.35

Esta posible utilización del que en los libros contables aparece como “kiosco antiguo Martinage”, debió ser puntual, pues en el mes de julio de 1931, aparece el primer pago realizado por Abilio Serna por ocupación de terreno de dicho kiosco con un canon de 150 pts. mensuales. Estos abonos mensuales constan en dichos libros, ininterrumpidamente hasta el mes de febrero de 1933, en que terminan estos documentos contables.36

No hemos podido establecer de forma definitiva, a que concesionario correspondió los actuales bares Bilindo y Alfonso, ni el momento en que se produce la adopción de estos nombres.

A nuestro parecer, el actual Bar Bilindo, podría corresponder al kiosco que tenía concedido el empresario Léon Martinage, que después ocupó Abilio Serna, pues éste último tuvo que abonar solo el canon de ocupación del terreno, como ya hemos comentado, en julio de 1931. Mientras el vecino kiosco, actual Bar Alfonso, debió ser el concedido durante la Exposición (el 31 de mayo de 1929) a Francisco Ruiz de los Ríos, pues éste terminado el Certamen, solo abonaba un tanto por ciento de las ventas, como así se establecía en el Reglamento General, no estando obligado a pagar ningún tipo de canon, al haber pagado en su momento la tarifa establecida por metro cuadrado para los pabellones propios.

Sobre el actual Bar Bilindo, la primera referencia que tenemos como tal, es en junio de 1933,37 desconociendo si el gerente seguía siendo Abilio Serna u otro empresario. En julio de 1940, si aparecen como los concesionaros del mismo los hermanos del Valle, Ángel, Eusebio y Francisco. 

Esta familia, regentaba este bar hasta los años 80 del pasado siglo, incluso desde 1946 hasta 1962, el vecino kiosco de Francisco Ruiz de los Ríos, entonces bautizado como Bar Gibraltar, estuvo bajo su dirección, siendo Eusebio el encargado del Bilindo y Francisco del Gibraltar.

El actual Bar Alfonso, estuvo dirigido por el mencionado Ruiz de los Ríos, desde su concesión en 1929, hasta al menos el mes de marzo de 1933, con la obligación de abonar el 10% de sus ventas primero a la Dirección de la E.I.A y más tarde a la Comisión Liquidadora hasta su desaparición.38 

La primera constancia que tenemos con el nuevo nombre con el que bautizó este establecimiento como Bar Gibraltar, la tenemos en 1934.39 y al igual que el Bilindo, desconocemos si su gerente continuaba siendo el primitivo concesionario. 
Publicidad Bar Bilindo (ABC Sevilla de 10 de julio de 1952)

Sabemos que durante la guerra, este kiosco estuvo atendido por Pilar García de Juliá, sirviendo como ambigú de los soldados italianos y alemanes, que estaban destacados en cerca de la avenida de la Palmeras, como era el campo de futbol del Betis, utilizado como cuartel de dichas tropas.40 

Esta situación continuó así, hasta el 4 de julio de 1946, que se volvía a abrir al público con una nueva dirección a cargo de los hermanos del Valle, en este caso de Francisco del Valle Pérez.41

Según cuenta Antonio Burgos en un artículo de ABC, el nombre de Gibraltar se debe a que al proclamarse la II República, la aristocracia y la gente adinerada, empezaron a abandonar Sevilla y el país en general, y en imitación de esta huída, los cursis decían que se iban a Gibraltar, pero en las noche del verano de 1931, los encontraba en el bar de la Plaza de América, de aquí que de broma se le conociera como el Bar Gibraltar.42

En 1962,43 se procede al cambio de titularidad de este establecimiento, pasando a gestionarlo Alfonso Maceda Rodríguez, y con ello quizás también el cambio de nombre, por el de Alfonso como el nombre del nuevo concesionario y como es conocido en la actualidad.

Los bares Bilindo y Alfonso en la actualidad. (Archivo del autor)

Tanto en el Bilindo como el Gibraltar, actuaron en las noches de veranos grandes artistas como Antonio Machín, Bonet de San Pedro, José Luis y su guitarra, etc. Los kioscos de madera y cristal fueron derribados en los años 60, construyéndose los edificios que actualmente existen, con pequeñas modificaciones desde entonces. El Bilindo tiene actualmente una superficios de 140 m2 en dos plantas, baja y sótano, mientras el Alfonso, tiene de 360 m2 también divididos en dos niveles.

KIOSCO ABILIO

Otro de los históricos kiosco-bar que aún se conservan de le época de la Exposición, es el conocido como Kiosco Abilio, que aunque de origen incierto, respecto a si éste se asentó en un puesto de agua construido durante el Certamen o no, lo que si hemos podido constatar es que, el 11 de abril de 1932 Abilio Jesús Cabrera, joven industrial oriundo del norte de Portugal,44 abonó a la Comisión Liquidadora de la Exposición 60 pts. al mes por la ocupación de un kiosco en la avenida de la Borbolla.45
Kiosco Abilio, años 40. (Foto gentileza familia González Jesús)

 Éste se ubicaba a la derecha de la llamada Puerta de la Plaza de América, situada en la citada avenida de la Borbolla, y estuvo regentado por Abilio Jesús hasta su fallecimiento en 1961, a la temprana edad de 51 años, siguió manteniendo el negocio su hijas Concha Jesús Pérez, hasta 2002 en que Daniel y Jesús González, la tercera generación, se hacen cargo del mismo.

Sirvió como vestuario para los jugadores de la Sociedad Sevilla Balómpié, después Real Bétis Balompié, cuando jugaban en el cercano campo de futbol de la Glorieta de la Virgen de los Reyes, a la espalda del Pabellón de Bellas Arte, actual Museo Arqueológico.46

Construido primitivamente, como un pequeño puesto de madera y cristal, poco a poco se fue transformando, pero sobre todo en dos reformas importantes, la primera en la década de los 50, construyéndolo de mampostería y con un aspecto muy similar al actual, y por último la realizada en el año 2000.

El Kiosco Abilio en la actualidad. (Archivo del autor)


RESTAURANTE-BAR LA RAZA

Para terminar con estos históricos establecimientos hosteleros situados en este Sector Norte de la Exposición, nos referiremos al actual restaurante La Raza, instalado en lo que fuera antiguo Pabellón de Informaciones (que se trata en el apartado correspondiente a los pabellones oficiales de esta obra) el cual una vez terminada la Muestra, le fue asignada su concesión a Manuel Sánchez Suarez por la Comisión Liquidadora, realizando el primer pago del canon de ocupación el 23 de febrero de 1931, por importe de 180 pts mensuales. Este industrial durante la exposición, también tuvo concedidas diversos espacios en las llamadas tiendas de lujo de la avenida de María Luisa, que ya hemos tratado anteriormente. 

Sin embargo esta concesión duraría poco, pues en el mes de mayo, Natividad Martínez, se hizo cargo de ella, abonando el mismo canon, hasta junio de 1932, que sería nuevamente concedida la gestión de la misma a Juan Córdoba, pero esta vez con una sensible reducción del canon, pasando a ser de solo 90 pts. al mes. Este industrial, con motivo del Carnaval de 1930, ocupó durante cuatro días, los terrenos próximos al Pabellón de la Cerveza El Águila en el Sector Sur.

Por los ingresos efectuados por distintos conceptos a la caja de la Comisión Liquidadora, sabemos que este concesionario estuvo gestionando este local como mínimo, hasta mediados de 1933.47
Publicidad publicada en ABC de Sevilla el 27 de abril de 1954


Hasta que en 1952, este kiosco de bebidas fue alquilado por el industrial hostelero José Rodríguez Cala, a su anterior gerente, José Montes Morgado.48 Hasta entonces había recibido distintos nombres, primero fue el de Bar Ginebra, más tarde en los años 40 el de Bar La Raza 49 y posteriormente fue conocido como Patio Andaluz, para rebautizándolo nuevamente Rodríguez Cala, como La Raza, cuyo nombre se inspira del cercano monumento a Rubén Darío, con terraza-bar, siendo su primer comedor una caseta de feria.


Aspecto del kiosco cuando fue traspasado a José Rodríguez Cala, aún con su anterior nombre de Patio Andaluz, y ya convertido en Restaurante La Raza. (Archivo Grupo La Raza)

En esas fechas José Rodríguez, también regentaba el restaurante Los Corrales y la Hostería del Prado, que con anterioridad había adquirido. Ya en 1955, construye la pérgola que aún existe, y el restaurante interior, ampliando el bar pero manteniendo la barra dentro de los límites del antiguo Pabellón de Informaciones, volviéndolo a ampliar y modernizar en 1964.50

 En la actualidad, aunque con dificultad, pueden observarse aún las características las torres cilíndricas de la fachada del antiguo Pabellón de Informaciones.
 
Publicidad de distintos bares publicado en el diario ABC de Sevilla, el 18 de julio de 1940

NOTAS.-
23.- Reglamento General de la Exposición Ibero-Americana. Tipografía A. Padura. Sevilla 1928.

24.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Rollo 732. Oficio de fecha 20 de marzo de 1930 del Servicio Técnico, dirigido a los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, con el importe que debían por la instalación eléctrica de su kiosco.

25.- Ibidem. Rollo 735. Oficio de fecha 16 de mayo de 1932, del Secretario de la Comisión Liquidadora, dirigido al Arquitecto Jefe de Conservación, autorizando a los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, para que puedan proceder al derribo de kiosco situado frente a la Plaza de España.

26.-Postales de la Eposición, Ángel Vela. Publicado en RECUERDOS DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA 1929-1930

27.- Ibidem. Caja 39, rollo 662, fotograma 198. Oficio de fecha10 de Diciembre de 1928, del Secretario General al Director de Obras y Proyectos de la E.I.A.

28.- Ibidem. Caja 39, rollo 661, fotograma 540. Oficio de fecha 08 de junio de 1929, del Secretario General al Director de Obras y Proyectos de la E.I.A.

29.- Ibidem. Caja 39, rollo 662, fotograma 21. Oficio de fecha 24 de julio de 1929, del Director de Explotación al Ingeniero Jefe de Obras de la E.I.A.

30.- 1928, la firma “CHOCOLATE NELIA” adquiere una avioneta como reclamo publicitario.
-Leandro Escorell. El bombardeo de Barcelona con chocolatinas. http://aeropinakes.com/-
31.- La publicidad y las imágenes en movimiento: primeros pasos del cine publicitario en España. María Begoña Sánchez Galán.

32.- Historia del dibujo animado español. José Mª Candel. Pág. 56

33.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 661 fotograma 539. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 10 de agosto de 1929.

34.- Ibidem. Caja 39, rollo 661, fotograma 541. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 31 de mayo de 1929.

35.- Ibidem. Libro Contable. Asiento del 16 de febrero de 1931, pág. 152, por 350 pts. Caja 120, rollo 736 fotogramas 473 A 530 asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

36.- Ibidem. Libro Contable. Caja 120, rollo 736 fotogramas 473 A 530 asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

37.- Detención de los pistoleros. ABC Sevilla, 05 de agosto de 1933. Pág. 28

38.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Libro Contable. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 A 530 Asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

39.- Publicidad. ABC Sevilla, 25 de mayo de 1934. Pág. 18

40.- Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menus. Isabel González Turmo. Pág. 108-109

41.- Publicidad. ABC Sevilla, 04 de julio de 1946. Pág. 11

42.- Sevilla al día – Gibraltar y la ironía – Antonio Burgos. ABC Sevilla, 28 de septiembre de 1982. Pág. 49.

43.- Información General. Perfil de autónomo.

44.- Apolo y Baco. La Gastronomía. Taberna del mes – Agosto 2013. Kiosco Abilio.

45.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Libro Contable. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 A 530 Asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

46.- Apolo y Baco. La Gastronomía. Taberna del mes – Agosto 2013. Kiosco Abilio.

47.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Libro Contable. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 A 530 Asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

48.- Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menús. Isabel González Turmo. Pág. 124

49.- Publicidad. ABC Sevilla, 18 de julio de 1940. Pág. 17.

50.- Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menús. Isabel González Turmo. Pág. 124



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