- Pabellón de Portugal




Dos imágenes desde distintos ángulos de la fachada del Pabellón de Portugal durante la Exposición. (Postal de la época y Archivo Nacional Torre do Tombo)


EL LARGO CAMINO DE LA CONCURRENCIA LUSA A LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA,

El 26 de octubre de 1922, fue presentada una moción al Comité Ejecutivo de la Exposición Hispano Americana, por parte del nuevo comisario Regio Fernando Barón y Martínez de Agulló, conde de Colombí, que había sido nombrado días antes[1], proponiendo la ampliación del carácter del Certamen, para dar cabida a Brasil y Portugal aduciendo motivos históricos.

Este cambio de orientación del certamen, se debió a la idea que surgió con motivo de los preparativos, en 1921, de la Exposición Internacional del Centenario de la Independencia que se celebró en Río de Janeiro al años siguiente, en la que diversas iniciativas como la del diario O Século, o la de la Cámara Oficial de Comercio de España en Lisboa, propugnaban la necesidad de que Portugal concurriera al certamen sevillano, informando la referida Cámara a la Legación de España en Lisboa, que habían obtenido consentimiento para la participación de Portugal en el certamen; procediendo el Comisario Regio Colombí, proponer cambiar la denominación de la muestra para dar cabida a Portugal y Brasil, considerando el Comité de la Exposición muy adecuada la confraternización entre los dos países.[2]

El 9 de noviembre de ese mismo año, mediante un Real Decreto fue cambiada la denominación del certamen pasando de ser Exposición Hispano Americana a Ibero Americana. Las razones esgrimidas por el Presidente del Consejo de Ministros fueron de carácter históricos y de convivencia en un común solar[3], sin embargo este cambio de denominación no sentó bien en todos los círculos intelectuales del país, por ejemplo se presentó una moción a la Academia de Historia, basándose en que gallegos y portugueses nunca fueron íberos, proponiendo que la denominación fuese Hispano-Luso-Americana.

Una vez aprobada la ampliación de la muestra son invitadas oficialmente Portugal y Brasil, sin embargo, el país luso cambia de parecer y no acepta acudir de forma oficial, dejando en manos de la iniciativa privada su participación. Era grave la decisión tomada ya que dejaba sin sentido la nueva denominación del certamen en Ibero-Americano sin la participación de Portugal.

Para entender este cambio de postura, es necesario considerar la convulsa situación política que atravesaba el país vecino durante la década de 1920, marcada por varios golpes de Estado que no ofrecían la situación más adecuada para la adopción de acuerdos de esta naturaleza. A pesar de ello, los españoles residentes en Lisboa realizaron un notable esfuerzo para conseguir un compromiso oficial, llegando a constituir un comité de propaganda presidido por el embajador de España en la ciudad. Este comité promovía la publicación de artículos en periódicos y otros medios de comunicación, con el objetivo de fomentar la adhesión de particulares a la iniciativa de contar con un pabellón propio, llegando incluso el Rector de la Universidad de Coimbra, Francisco da Costa Lobo, solicitar al Comité del certamen la redacción, por parte de un arquitecto sevillano, de un “pequeño proyecto” de pabellón provisional con un presupuesto mínimo[4].

En esta campaña también colaboraron las Sociedades de Geografía y de Bellas Artes portuguesas[5], y por parte del Comité de la Exposición, la visita de una Comisión de Propaganda encabezada por Luis Rodríguez Caso, a requerimiento del Encargado de Negocios de la legación en Portugal, pero postergada hasta la reincorporación del Embajador[6].

Por fin el 13 de marzo de 1926, se declaró la participación de forma oficial del país en la Exposición Iberoamericana, pero no acaban aquí los problemas, ya que dos meses más tarde se produce un nuevo golpe de estado a cargo del General Gomes da Costa.

En un solemne acto celebrado el 7 de abril de ese mismo año, presidido por Alfonso XIII, se hace entrega de las parcelas asignadas a éste país y a Argentina. Estos terrenos se situaban a la espalda de la Plaza de España y según la prensa, “forman una glorieta, en la que se construirán un edificio semicircular y otros dos pabellones adyacentes”[7] .

Sin embargo en enero de 1927 aún no se había dotado de asignación presupuestaria alguna[8], y al mes siguiente, el Ministro de España en Lisboa informaba de que se estaba pendiente de la normalización de la situación política en el país, habiendo decidido el Gobierno luso dedicar 200.000 escudos para la construcción del pabellón[9].

En el mes de mayo se desplazan a Sevilla el general Oliveira Simoes y el arquitecto Lacerda Marques, para tomar los datos necesario para formular las bases del concurso[10]; pero en septiembre, la prensa madrileña difundió el rumor de que pudiera que Portugal no asistiera al certamen, dejando sin sentido la denominación de éste. No obstante, todas estas dificultades, al final se resolvieron, y en el mes de octubre se votó un crédito de 10.000 contos de reis (10.000.000 de escudos) [11].

La primera comisión encargada de estudiar la participación nacional, se estableció bajo la supervisión del Ministerio de Comercio y Comunicaciones, a través de la Dirección General de Comercio e Industria entre los meses de marzo de 1926 y octubre de 1927. Siendo nombrado el Comisario General del pabellón, el coronel Manuel Silveira e Castro, en el 15 de noviembre de 1927[12].

A pesar de haber sido entregado solemnemente los terrenos solicitados el año anterior, en el mes de diciembre el Comisario Silveira de Castro, se traslada a Sevilla para solicitar el cambio de ubicación de la parcela concedida, asignándosele una parcela de 9.400 m2, en la Glorieta de San Diego, en la entrada principal de la Exposición, cuyo lado mayor daba frente a la que se denominó avenida de Portugal[13]. La entrega definitiva de los terrenos se produjo el 22 de marzo de 1929, con la firma de la escritura en el Ayuntamiento hispalense[14].

Imágenes de los terrenos asignados antes del inicio de las obras. (Fotografías revista O Noticias Ilustrado 20.05.1928)


LOS PROYECTOS

La primitiva idea de la participación lusa era la de construir un pabellón permanente, donde después del certamen se instalarían el Consulado una biblioteca y una delegación de turismo[15], y otros dos provisionales, destinados a las islas Madeira y Azores, y las colonias portuguesas de África e Indias, además de instalar en una glorieta próxima a la avenida de Portugal, las estatuas de Vasco de Gama, del infante don Enrique y de navegantes o descubridores portugueses[16].

El proyecto del pabellón portugués, fue el ganador de un concurso nacional convocado el 7 de enero de 1928, en el que se fijaba la fecha del 23 de febrero, para presentar los proyecto y que para la construcción del edificio se asignaba la cantidad de 3.500.000 escudos[17].

En las bases se estipulaba que el edificio tendría una arquitectura de carácter nacional; con una superficie total de aproximadamente 2.700 m², y contaría con una parte permanente, y otra provisional. La primera dedicada a la exhibición de los objetos más valiosos, en cuya construcción se utilizarían hormigón armado y ladrillo, y que sería utilizada como consulado una vez clausurara la muestra, y la segunda, para acoger exposiciones tanto nacionales como de las colonias, siendo desmontable sin aprovechamiento de los materiales, debido al alto coste de su reutilización. La distribución de los espacios para las diferentes secciones serían: 200 m2 para Cultura, y para Artes, Colonial, Comercio e Industria, Agricultura, 500 m2 cada una; también contaría con una sala para proyecciones, fiestas y conferencias; galerías de venta, oficinas de administración, turismo y propaganda con otros 500 m2[18].

Para la Exposición Internacional de Río de Janeiro celebrada en1922, la representación portuguesa erigió dos edificios en estilo neo-João V, el correspondiente al Pabellón de Honor, de los arquitectos Carlos Ramos, Cottinelli Telmo y Luiz Cunha; y el Pabellón de las Industrias, de los hermanos Carlos y Guillermo Rebelo de Andrade, considerando la comisión como mas idóneo este estilo, a pesar de los cambios estilísticos que produjo la Exposición Internacional de Arte e Industrias Decorativas de París de 1925, rechazando resueltamente los vestigios de la arquitectura de épocas lejanas; el manuelino, las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, e incluso el pombalino, ganando protagonismo entre la estética nacionalista el neo-João V tras la referida exposición brasileña.

Al concurso concurrieron diecisiete proyectos, la mayoría firmados por jóvenes arquitectos, siendo fallado a primeros de marzo, debido al gran número de participantes, resultando ganador el de los hermanos Carlos y Guillermo Rebelo de Andrade[19], que obtuvieron un premio de 20.000 escudos, y su proyecto se ciñó a las bases del mismo, lo dividía en dos partes, la definitiva correspondiente al Salón de Honor y dos salas de exposiciones, decorados con ricos materiales y pinturas; y la parte efímera donde se instalarían las salas de industria, comercio, agricultura y ventas.


Alzados de las fachadas del diseño ganador de los hermanos Rebelo de Andrade. (Imágenes revista O Século 20.05.1928)

El estilo neo-João V que se utilizó para el edificio y su decoración, está inspirado en el barroco portugués del siglo XVIII, en el diseñado para el certamen iberoamericano, el cuerpo central se cubre con una cúpula en forma de urna de 26 m. de alto, que le imprime el carácter oriental típico de las colonias portuguesas de ultramar.

En el concurso de proyectos para Sevilla, se presentaron trabajos en otros estilos como el neo-manuelino, neo-clásico y con motivos árabes y regionalistas, pero resultó el neo-João V el preferido para el jurado y algunos arquitectos, proyectándose en este estilo los clasificados en segundo puesto de los arquitectos Cassino Branco y Carlos Días, y en el tercero de Cottinelli Telmo.

El jurado del concurso eligiendo el diseño ganador. (Archivo Nacional Torre do Tombo)

Conocido los ganadores del concurso, los hermanos Rebelo de Andrade, junto al Comisario General Manuel Silveira de Castro, el delegado en Sevilla, Jácome de Castro y el secretario de la Comisaría lusa Cordeiro Sousa, se trasladan a la ciudad a finales de marzo, para tratar diferentes asuntos con los miembros del Comité del certamen.

Estos arquitectos también eran autores además del pabellón de Industrias de la referida Exposición de Río de Janeiro de 1922; del monumento a los muertos de la Gran Guerra, y a la memoria del gobernador de Macao[20].


Los hermanos Rebelo de Andrade trabajando en su estudio sobre el proyecto del pabellón, y alzado del diseño que obtuvo el segundo lugar. (Revista O Século 20.05.1928 y Archivo Nacional Torre do Tombo)


LA CONSTRUCCIÓN.

La construcción se inició con el replanteo el 26 de abril de 1928, bajo la dirección del ingeniero Fernando Jácome de Castro[21], y los primeros trabajos entre el 1 y el 18 de mayo iniciándose al día siguiente la construcción,[22] estando al poco tiempo concluida la estructura metálica del edificio.

El pabellón se había levantado sobre losa de hormigón armado, utilizándose ladrillo la fábrica para antepechos, basamentos, pilares arcos, etc. Los forjados también fueron de hormigón, y la cerámica se utilizó en arcos, pilastras, capiteles, cornisas y otros elementos decorativos. Se utilizaron cuarenta y cuatro toneladas de granito para vanos, pilastras y cornisas. Sesenta y seis fardos de hierro para la estructura metálica y ciento treinta y tres de piedra calcárea blanca para revestir el vestíbulo y el Salón de Honor.

Una vez fallado el proyecto del pabellón, se procedió a la realización de los distintos elementos decorativos que adornarían el edificio. Para ello el Comité seleccionó a veinticuatro artistas entre los mejores del momento; así desde el mes de abril hasta diciembre de 1928, escultores, pintores, ceramistas, yeseros, forjadores, etc., estuvieron trabajando en los talleres montados en el Palacio de Congresos de Lisboa.

De allí salieron para Sevilla, las distintas ornamentaciones, esculturas y pinturas que se pudieron admirar en el pabellón luso, las cuales debían evocar las diferentes regiones portuguesas y mostrar el esfuerzo del nuevo régimen político había realizado en tan solo dos años.


Artistas portugueses trabajando en los elementos decorativos del pabellón. (Revista O Século 20.05.1928)

El estilo neo-João V, recupera elementos de la suntuosa arquitectura de ese reinado (1706-1750). Fue construido bajo la dirección del ingeniero del ejército Mayor Fernando Jácome de Castro, y es característico de éste, su exuberancia tanto en los exteriores como en el interior, utilizando materiales portugueses como el granito de Viana, la caliza de Pêro Pinheiro y el mármol de Estremoz, además de maderas exóticas de las antiguas colonias portuguesas.



Tres vistas de la maqueta del pabellón. (Archivo Nacional Torre do Tombo)

A primeros de diciembre, son visitadas las obras del pabellón por S.M. el Rey Alfonso XIII, que por la conversación mantenida con el Cónsul en Sevilla, Jorge Noronha Oliveira y el director de obras Jácome de Castro, al monarca le preocupaba que el pabellón no estuviera terminado para la inauguración de la Exposición, en ese momento prevista para el 15 de marzo de 1929[23].

En el mes de febrero de 1929, el pabellón estaba prácticamente acabado[24], gracias a los 300 trabajadores que de media desarrollaron su actividad día y noche, en su mayoría portugueses[25], y el ferviente patriotismo de estos, habiéndose colocado la decoración pétrea interior proveniente de Espinho, cerca de Cintra, y la exterior de la región del Miño, próxima a Galicia[26], todas ellas previamente labrada, así como los elementos de forja y pintura, solo faltaba cubrir el tejado de la cúpula, siendo uno de los primeros edificios en estar terminado, a pesar de lo tardío de su inicio.

El Rey Alfonso XIII visitando las obras del pabellón junto al director de obra el ingeniero Jácome de Castro. (Ilustración Alfonso XIII y la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929)


DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO.

Tenía este pabellón dos fachadas con 60 y 110 m. respectivamente, la primera con frente a la Glorieta del Cid, constituida por el edificio permanente denominada Casa de Portugal, y otra en la avenida de Portugal, que era la fachada de las instalaciones provisionales, con 6.000 m2 de superficie, y con acceso a través de dos grupos de arcos, de tres arcadas cada uno, separados por un edificio central.

El acceso principal al edificio se realiza tras pasar una zona ajardinada, con empedrado de colores dibujos geométricos y heráldicos, así como una atractiva portada barroca con balcón enmarcado por cenefa de silueta mixtilínea y coronado con el escudo nacional de Portugal, es de destacar los trabajos de cerrajería y forja, destinados a producir impacto entre los visitantes.

Esta parte permanente era la más rica en cuanto a materiales empleados, consta de dos pisos de altura. En el bajo se encuentra un enorme vestíbulo y dos salas laterales, al fondo una galería donde se instalan a ambos lados las escaleras de subida a la planta superior de forma helicoidal, y desde esta misma galería se conectaba con la parte del pabellón no permanente. Al desaparecer esta unión, resulta desproporcionada la amplitud del vestíbulo.




La fachada principal y detalles ornamentales de la misma en la actualidad. (Archivo del autor)

La ornamentación del vestíbulo estuvo centrada principalmente en la decoración pictórica del artesonado del techo, consistente en una alternancia de la Cruz de Cristo, con escudos heráldicos de distintas ciudades portuguesas, tanto de la metrópoli como de las colonias. Las molduras en piedra de formas mixtilíneas de los vanos de las puertas y ventanas ovaladas, así como las ocho linternas de hierro forjado que lo iluminan, realizadas por Ivo Días. Todos estos elementos aún hoy día se pueden admirar, se completó esta decoración durante el certamen con unos hermosos reposteros indo-portugueses del siglo XVII, que colgaban de sus paredes y sillas portuguesas del mismo siglo.

Vistas panorámicas del vestíbulo en la actualidad. (Archivo del autor)


Vista general del vestíbulo y repostero indo-portugués del siglo XVII que lo decoraba. (Postales de época Fototeca Universidad Sevilla)




Moldura de piedra que enmarca una de las puertas del vestíbulo y detalle del trabajo en la misma. (Archivo del autor)

A través de la puerta del fondo del vestíbulo se accedía a la galería baja que daba acceso a la planta superior mediante dos escaleras helicoidales instaladas en los extremos y a la parte provisional del pabellón. Tanto esta galería como la superior, se decoraron con bancos, mesas, sillones y cerámica procedentes del Museo de Arte Antiguo de Lisboa. En la baja se cubría con bellas vigas de madera sobre ménsulas, y en la galería alta la iluminación era de luz cenital a través de claraboya y apliques de bronce.

En las cubiertas de las escaleras, se decoraron con dos paneles semicirculares que representan El Comercio y La Industria, en uno, y La Ciencia, Las Artes y Las Letras en el otro del pintor Benvido Ceia.





Las galerías baja y alta con su decoración durante la Exposición, y en la actualidad. (Postales de la época. Fototeca de la Universidad de Sevilla y archivo del autor)

El Salón de Honor o Noble se encuentra situado justo encima del vestíbulo, abriéndose al exterior mediante el balcón que asoma a la fachada del edificio. En este lugar se llevaron a cabo las actividades culturales y representativas, y en su suntuosa decoración destacan las maderas nobles de su pavimento, traídas de las colonias, la piedra natural con que se confeccionaron las molduras de vanos y pilastras, y la sorprendente decoración de la gran cúpula recubierta con paneles de madera de forma trapezoidal de fondo blanco, con molduras doradas, situándose el escudo portugués como pinjante, y más abajo rodeados de pinturas con escenas representando las alegorías de los continentes colonizados por el país vecino: América, África, Oceanía y Asia.

En los laterales, se hayan dos salas anexas para exposiciones de arte antiguo, igual que las de la planta baja. Completaban la decoración de este magnífico salón unos airosos apliques realizados en bronce, reposteros indo-portugueses del siglo XVII y sillones de cuero de la misma época, igual a los situados en el vestíbulo.


Dos vistas del Salón de Honor desde el mismo ángulo, durante la Exposición y en la actualidad. (Ilustración del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha y archivo del autor)



La gran cúpula recubierta con paneles de madera, el escudo portugués como pinjante, y las alegorías de los continentes colonizados. (Archivo del autor)





Detalle del enmarcado de las puertas, de las molduras decorativas, de los apliques de bronce y vista panorámica. (Archivo del autor)

A ambos lados del edificio permanente, se habían colocado dos estructuras metálicas semicirculares con forma de galería abierta al exterior, decorada con arcadas sobre estípites barrocos, iguales a los del patio central, en las que se encontraban en la de la izquierda las oficinas de Información y administración del Comisario General; y en la de la derecha, información turística, con una sala de pruebas de vinos en la que había instalado un bar anexo para degustación de los vinos portugueses, sobre todo de oporto[27]. Estas instalaciones se comunicaban interiormente con dos pequeños patios y con las Galerías de Ventas de la zona comercial.

Esta parte permanente se completaba con un sótano, de igual superficie que esta, destinado a almacén[28].
Galería curva exterior prefabricada con arcada sobre estípites. (Postal de la época)

Las instalaciones provisionales se situaban en la parte trasera del edificio permanente, y se componían de un gran patio central porticado, que lo circundaban tres naves en forma de U estando cerrado el cuarto lado por una edificación de similar característica estética al edificio permanente, entre dos patios que daban acceso y fachada a la avenida de Portugal, frente al Pabellón de Macao.

En estas instalaciones se expusieron productos nacionales y de las colonias, y uno de los edificios, servía como local de conferencias y proyecciones cinematográficas. Estaban construidos mediante estructuras metálicas, y los marcos de puertas y ventanas imitaban las mismas zonas pétreas de la parte permanente.

Plano de distribución del pabellón diferenciando la zona permanente de la provisional.

En medio de este conjunto, se situó un amplio patio central porticado, cuyo claustro se había realizado mediante arcos de medio punto, interrumpido en algunas zonas por dinteles, que se apoyaban sobre estípites rococó, y a su vez estos sobre una balaustrada corrida de contorno muy sinuoso. En medio de la zona ajardinada, se instaló una fuente denominada “Fuente de la Juventud”.

Alrededor de este patio, que servía de nexo de unión y circulación, se distribuían las tres naves con una superficie de 500 m2 cada una, y cuyo interior se instalaron los diferentes salones expositivos de Comercio, Industria, Agricultura y Colonias.








Vistas del patio central desde dos ángulos y del claustro que lo rodea. (Ilustraciones del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha)

En la galería de ingreso desde la parte permanente, se situaba una Galería de Ventas, entre los Salones de Comercio e Industria, en las que se instalaron los estands de los grandes periódicos como el O’ Seculo, la Compañía de Ferrocarriles, Turismo, Hoteles, etc. En el ala izquierda del patio central, los tres salones de las Colonias, donde se exponían los productos de Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Angola, Timor, Guinea y Mozambique; y en la galería del fondo, dos salas para exhibición de Agricultura, en la de la izquierda se exponían vinos de Oporto y Madeira, harinas, frutas y dulces; y en la de la derecha, vinos de mesa, aceites de oliva, conservas, corcho, un lagar de aceite y aguas medicinales[29].; y en la zona central otra Galería de Ventas donde se distribuían folletos y se exponían fotografías.


Galería de Ventas y estand del periódico O Século. (Ilustraciones del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha y Archivo Nacional Torre do Tombo)

En el ala derecha, se dispuso en el centro el Salón de Fiestas y Actos, con una superficie de 238 m2, de planta ochavada y una capacidad para 258 personas, que estaba dotado de un cinematógrafo donde se impartieron conferencias y proyectaron películas propagandísticas sobre la economía, comercio, industria y cultura portuguesa.

Salón de Fiestas y Actos con capacidad para 258 personas. (Postal de la época. Fototeca de la Universidad de Sevilla)

A ambos lados de este edificio, se ubicaron dos patios, el Oriental o de los Navegantes y el Occidental o de los Caudillos, de 10 m. de lado cada uno, que servían de fachada y acceso al pabellón desde la avenida de Portugal, mediante tres arcos pétreos cerrados con rejas de hierro forjado. Y el acceso de estos patios al pabellón se realizaba desde una fachada realizada con puerta con frontón partido y ventanas laterales y sobre estos paneles cerámicos.

Sólo esta fachada de la avenida de Portugal y la de la Glorieta del Cid, fueron tratadas como tal, las restantes eran lisas sin mas aditamentos que algunas pilastras con sus correspondientes remates sobre las cornisas.

La instalación del acceso principal en la Glorieta del Cid, en vez de en la avenida de Portugal como sería más lógico, fue justificada por los arquitectos para no perjudicar el orgullo nacional al estar situada la avenida a la espalda de la Plaza de España, el edificio emblemático de la Exposición, por lo que la entrada de los visitantes al pabellón se realizaba desde la avenida de Portugal, a través de los dos patios, con puertas de hierro forjado, quedando la puerta principal cerrada y destinada únicamente a ceremonias importantes o protocolarias[30].

El visitante, tras atravesar los patios oriental y occidental, decorados con paneles de azulejos, fuentes y esculturas de navegantes, llegaban al patio central cuyo claustro estaba rodeado de arcos sobre estípites, balaustradas sinuosas, bellos paneles de azulejos, fuente y jardines, y las salas de exposiciones, instaladas alrededor de éste.


Vista del patio Oriental, con la arcada de acceso desde la avenida de Portugal y la rejería de forja; y el Occidental con la fachada de entrada al patio central del pabellón, la fuente y su decoración de azulejos. (Postales de la época. Fototeca de la Universidad de Sevilla)


LA DECORACIÓN DEL PABELLÓN.

El pabellón portugués además de su valía estética y la extensión edificada, es sin duda alguna una de las representaciones internacionales más interesantes de las levantadas con motivo del certamen iberoamericano, sobresaliendo su decoración pictóricas, escultóricas y de cerámica con que se ornamentó.

Los trabajos para su decoración le fueron encargados a cerca de una treintena de artistas portugueses, entre ellos trabajaron los escultores: Francisco Franco, Henrique Moreira, João da Silva, Rui Gameiro, Maximiano Alves, António da Costa Mota –tío y sobrino– y César Barreiros. Los pintores: Jorge Barradas, Abel Manta, Joaquim Lopes, Varela Aldemira, Martinho Gomes da Fonseca, Abel Martins, Benvindo Ceia, Lino António, Armando de Lucena, Leitão de Barros, José Joaquim Ramos, Vasco Lucena, Eduardo Romero y Martins Barata, con su ayudante Batista. Los ceramistas: Mário Reis, Alves de Sá, Leopoldo Battistini y Viriato Silva; y los yeseros: José Maior y Manuel Joaquim Pinto, que ejecutaron la mayoría de sus obras en el Palacio de Congresos de Lisboa siendo trasladadas a Sevilla para su instalación.

          LA ESCULTURA[31].

En la zona ajardinada del exterior y en las proximidades del pabellón, existieron durante la Exposición cuatro estatuas de cuerpo completo, fundamentalmente vinculadas a los descubrimientos portugueses.

Así a ambos lados de la entrada principal por la Glorieta del Cid, se instalaron dos estatuas sedentes, a la derecha la del poeta Camöes y a la izquierda la del Infante D. Enrique el Navegante. La primera de Antonio da Costa Mota, tío y la otra del sobrino de éste y de igual nombre, que sustituyeron a los obeliscos diseñados por los hermanos Rebelo de Andrade en su proyecto original.

Representaban estos dos personajes el apoyo económico y político de la Monarquía, y el espíritu aventurero necesarios para los descubrimientos lusitanos. Actualmente la estatua del Infante D. Enrique se encuentra en una plaza de Lisboa, desconociéndose el destino que tuvo la del autor de Os Lusiadas.


Las esculturas de Luis de Camöes que se situaba a la derecha de la fachada principal del pabellón, de Antonio da Costa, tío; y la del Infante D. Enrique el Navegante, a la izquierda de la fachada de Antonio da Costa, sobrino. (Ilustración Sevilla. Exposición Ibero-Americana)

Las otras dos estatuas se trataban de Alfonso de Alburquerque y Vasco de Gama, obras de Maximiano Alves y que actualmente se exponen en el Museo de la Marina de Lisboa, y que precedían las entradas de los patios situados en la avenida de Portugal, el primero en el Oriental y el segundo en el Occidental, las esculturas se encontraban adosadas a los muros exteriores del Salón de Fiestas, sobre un pedestal.


Las esculturas de Alfonso de Alburquerque y Vasco de Gama, de Maximiano Alves, actualmente emplazadas en el Museo de la Marina de Lisboa. (web tripadvisor.es)

Hubo una quinta estatua siendo éstas la de mayor interés, se trataba de la de Joao Gonçalves Zarco, descubridor del archipiélago de las Madeiras, que fue realizada por Francisco Franco, siendo esta la pieza principal de las esculturas que se expusieron, y que se ubicó posiblemente, en la avenida de Portugal, próximo al pabellón de Macao, a la espalda de la Quinta de Goya. Esta escultura, fue la única de ellas no realizada ex profeso para la Exposición, sino que estaba colocada en Funchal, en Madeira, y fue enviada a Sevilla sin pedestal, para su exposición por la Junta General del distrito de dicha isla, a petición de Feliciano Soares, que consiguió autorización para su traslado[32].

Joao Gonçalves Zarco De Francisco Franco en una imagen del lugar donde se instaló durante la Exposición. (Ilustración España sus Exposiciones Barcelona Sevilla 1929)

Los patios situados a ambos lados del Salón de Fiestas, también se ornamentaban con bustos de caudillos y navegantes sobre estípites adosados a sus muros de dos en dos. En el patio Oriental, se encontraban los correspondientes a Fernando de Magallanes, Corte Real, Pedro Álvares Cabral y Duarte Pacheco, todos ellos de autores desconocidos. En el Occidental se instalaron los de Gil Eanes, Diego Cao cuya autoría se desconoce, y los de Bartolomeu Días, realizada por Rui Roque Gameiro, y Gonçalves Zarco, de Antonio da Costa. Todos estos bustos se encuentran en los almacenes del Museo de la Ciudad de Lisboa.



Situación de los bustos de los navegantes en los patios y dos de ellos que se conservan en el Museo de la Ciudad de Lisboa. (web Museu da Cidade de Lisboa)

También se tiene conocimiento de la realización de dos bustos de madera, uno de Beethoven y otro de Antero, realizados en un único bloque por César Barreiros, posiblemente instalados en el Salón de Fiestas, donde también se colocaron cuatro bajorrelieves realizados por Henrique Moreiras, en los que se representaban los bailes típicos del Alentejo, Minho, Ribatejo y Aveiros, cuyos personajes vestían los trajes propios de dichas regiones, compuestos por tres personajes un hombre en el centro y dos mujeres a los lados en actitud de danzar[33].




Los cuatro bajorrelieves de Henrique Moreiras, que estaban instalados en el Salón de Fiestas, que representan bailes típicos de distintas regiones. (Postales de la época. Fototeca Universidad de Sevilla e ilustración de la revista Lusitania)

Otra obra escultórica significativa fue la Fuente de la Juventud, instalada en el patio central, ejecutada por Joao da Silva. Se trataba de un conjunto formado por tres figuras, un niño que recogía el agua que caía del pilón central que lo coronaba una cabra, y una figura femenina que esquivaba el agua. Una vez concluida la muestra y desmontada las instalaciones provisionales, la fuente fue instalada en el parque de Eduardo VII de Lisboa, sufriendo desperfectos y el hurto de la cabra, siendo retirada y trasladada al Museo de la Ciudad de Lisboa.




Tres vistas de La Fuente de la Juventud, en conjunto y de cada uno de sus elementos. (Foto O Noticias Ilustrado)


          LA PINTURA.

Todo el pabellón se encontraba decorado con pinturas, no solo la parte permanente, también los salones de Comercio, Agricultura, Industria y Colonias, de las instalaciones provisionales estuvieron recubiertos con un friso alto, de grandes paneles, que el Comité organizador encargó a un grupo de artistas para que reprodujeran distintas actividades agrícolas, pesqueras, comerciales y típicas de las distintas regiones y de las colonias, relacionadas con dada una de las salas.

Desgraciadamente solo nos han quedado las obras realizadas para la parte permanente, ya que la de los salones provisionales se han perdido. No obstante, a través de la prensa, se ha podido conocer el asunto y autoría de alguna de estas salas, como por ejemplo las cinco pinturas que realizó Jorge Barradas, para el Salón de Fiestas y Actos tituladas “Familia campesina”, “Aldeanos”, “Porto”, “Coimbra” y “Lisboa”, que decoraron sus paredes, junto a los bajorrelieves de Moreira.


En esta imagen del Salón de Fiestas, se pueden apreciar algunas pinturas de Jorge Barradas y los bajorrelieves de Moreiras. Detalle. (Postal de la época. Fototeca Universidad de Sevilla), y la titulada Aldeanos. (Archivo Nacional Torre do Tombo)

Para la Sala de Comercio, el pintor Joaquim Lopes, realizó seis paneles grandes decorativos de motivos seculares[34], conociéndose a través de la prensa solo tres de ellos “El mercado de frutas”, “La descarga de bacalao en el rio Duero” y “El cargamento de vino y corcho en el andén de Vila Nova de Gaia”. Para esta misma sala Lino Antonio, pintó un panel titulado “Venta de Peces”.

Diversos artistas fueron los que trabajaron para los paneles de las salas de Agricultura, así Abel Manta realizó “La aceituna”, R. Romero y Vasco Lucena la decoración de las partes altas; Armando Lucena pintó los correspondientes a “Arrozales” y “Quitando las hojas de maíz”. Para el de Industrias, Martins Barata y Leitao de Barros, confeccionaron el panel central titulado “Pesca” y otro dedicado a la “Cerámica”. Y por último para los salones de Colonias trabajaron Eduardo Romero y Joaquím Ramos, realizando “La cosecha del cacao” y “Ganado”.






Alguno de los paneles pintados para la decoración de las diferentes salas: “La Aceituna” de Abel Manta. “Arrozales” de Armando Lucena. “La cosecha de cacao” de Joaquím Ramos, y “Venta de Peces” de Lino Antonio. (Fotografías del Archivo Nacional Torre do Tombo)

De la parte permanente del edificio, nos ha quedado el artesonado del vestíbulo, de autor desconocido, donde se alternan la representación de la heráldica de distintas ciudades portuguesas, tanto de la metrópolis como de las colonias, realizadas en vivos colores, alternando con el tema de la Cruz de Cristo. Además de las dos pinturas de forma semicircular de la cubierta de las escaleras cuyas alegorías representan El Comercio y la Industria una de ellas, y La Ciencia, Las Artes y Las letras la otra, atribuidas a Benveito Ceia.


Decoración pictórica del artesonado del vestíbulo con escudos de ciudades portuguesas, y alegoría de Las Ciencias, El Arte y las Letras de la escalera, atribuida a Benveito Ceia. (Archivo del autor)


Para la decoración del Salón Noble o de Honor, fueron designados los artistas Martinho Gomes da Fonseca y Varela Aldemira, los cuales compartían gran similitud técnica. Como ya se ha comentado anteriormente, la cúpula del salón se encontraba recubierta de paneles de maderas pintados en blanco con molduras doradas de forma trapezoidal, colocándose en la parte baja de estos, cuatro alegorías de los continentes que habían sido colonizados por Portugal. Así Oceanía, simbolizado por un personaje de Papúa Nueva Guinea, con penachos de plumas de aves del paraíso, y Asia, conformada por tipos malayos de la isla de Java, fueron realizados por Aldemira[35], y América y África por Gomes da Fonseca.




Paneles decorativos de la cúpula del Salón de Honor. De arriba a bajo los de América y África, de Gomes da Fonseca; y abajo los de Asia y Oceanía, de Valera Aldemira. (Archivo del autor)


          LA CERÁMICA.

El estilo neobarroco João V estaba profusamente ornamentado con vidrieras, azulejería y cerrajería artística. La abundante decoración cerámica de las paredes del pabellón, estuvo marcada por escenas folclóricas, personajes, figuras, motivos nacionalistas e historicistas y monumentales. En la confección de estos paneles cerámicos decorativos intervinieron los artistas Alves de Sá, Mario Reis, Leopoldo Battistini y Viriato Silva. De estos dos últimos son la azulejería de los Patios Oriental y Occidental, así como la decoración de las paredes de distintos salones, con reproducción de los tapices de Pastrana y otros con paisajes de Os Lusiadas.

Para los patios, y en función del tamaño e iconografía, había dos tipos de composiciones, los colocados en los laterales con dibujo en azul sobre fondo blanco inspirados en tapicerías orientales, y los seis paneles de fondo del patio, polícromos con temática también de tapicería renacentistas y motivos tomados de blasones de D. Juan I y del Infante D. Enrique para el patio Occidental, y para el Oriental los de D. Manuel I, Vasco de Gama y Alfonso de Alburquerque




Patio Oriental y detalles de las decoraciones cerámicas realizadas por Leopoldo Battistini y Viriato Silva actualmente en el Museo de la Ciudad de Lisboa. (web Museu da Cidade de Lisboa)

Como complemento decorativo de estos patios, se ejecutaron artísticos trabajos en hierro forjado para las rejas de acceso y faroles, diseñados por los hermanos Rebelo de Andrade y realizados por Ivo Días.

La decoración de las paredes del claustro del patio central, estuvieron a cargo de João Alves. Desconocemos con exactitud las escenas representadas en esta parte del edificio, aunque algunas crónicas mencionan que “hay un bellísimo zócalo de azulejos donde se representan los principales pasajes de Os Lusíadas”[36], y su emplazamiento actual, aunque algunas fuentes señalan que podrían estar entre los fondos del Museo de la Ciudad de Lisboa.


Rejas de forja para los accesos a los patios Oriental y Occidental, diseñada por los arquitectos del pabellón y ejecutadas por Ivo Días. (Foto revista Ilustraçao 16.03.1929)

Sin embargo, si conocemos la ornamentación de las Galería de Venta, realizadas por Mario Reis, y consistente en dieciséis paneles cerámicos sobre fondo amarillo y verde de temática puramente decorativa con motivos centrales de aves, y de recargados marcos rococó, y hoy día instalados en el Chafariz da Junqueira o da Cordoaria, una fuente monumental del siglo XIX situada en la Rua da Junqueira, en el barrio lisboeta de Belém.




Uno de los paneles de la Galería de Ventas realizado por Mario Reis. (Ilustración O Noticias Ilustrado, 19.02. 1929), estado actual y situación de los paneles de Mario Reis en la Fuente de Junqueira en Belém. (Fuente fotográfica www.tripadvisor.es), y su instalación en la Sala de Ventas en el pabellón.


          MOBILIARIO Y OTRAS DECORACIONES.

Al encontrarse el pabellón dividido en dos zonas bien diferenciadas, los arquitectos establecieron que la parte permanente, también llamada “Casa de Portugal”, estaría destinada a exponer la colección histórica y de arte retrospectivo. La mayor parte de los objetos artísticos relacionados con la época de los descubrimientos se expusieron tanto en el Salón de Honor y las salas anexas, como en el vestíbulo que estuvieron decorados con tapices indo portugueses y otros objetos y mobiliarios del siglo XVII.

En las salas laterales del vestíbulo se mostraban objetos religiosos y de orfebrería de plata y oro. También se decoraron las galería del fondo y alta con muebles, contadores, loza y cerámica de los siglos XVI y XVII procedentes del Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa[37], todo ello envuelto en un ambiente de elegancia y buen gusto.

También fueron ejecutadas para la decoración, bajo la dirección de los arquitectos, dos lámparas y ocho placas en metal, además de ocho linternas en hierro forjado, una colección de bancos tapizados y alfombras de Arraiolos[38].







Sala lateral del vestíbulo donde se expusieron objetos religiosos de oro y plata. Cáliz del Convento de la Orden de Cristo. Tomar. Aguamanil en plata dorada. Reloj de arena época de D. Manuel. Mesa y contador indo-portugueses siglo XVII. (Postales de la época)


EXPOSICIÓN DE PRODUCTOS DE LAS COLONIAS[39].

En las instalaciones provisionales, se situaron los salones destinados a la exposición de productos de la metrópolis y de las colonias, y en la Sala de Fiestas y Actos, se proyectaron películas de las colonias de Santo Tomé, Guinea, Angola y Mozambique[40], y sobre la historia y la industria del país.

Las colonias también estuvieron bien representadas participando: Cabo Verde, Santo Tomé, Guinea, Angola, Goa portuguesa, Mozambique y Timor. Mozambique estuvo representada por 92 expositores y 402 productos, entre los múltiples objetos expuesto, se encontraban muebles realizados en madera con incrustaciones de ébano y marfil, y mobiliarios en miniatura realizados por alumnos de la Escuela de Artes y Oficios de Maxixe y de la Misión de San Jerónimo, además de jarras y collares de ébano y otras artesanías realizadas con esta madera, en oro y plata, y una colección de armas indígenas y una maqueta de aquella colonia.

Timor mostró café, gomas, hilos, tabaco, distintos tipos de maderas, bordados, tejidos, colchas y una amplia colección de fotografías. Goa, colonia de la India portuguesa, exhibió diversos cereales y legumbres, pimienta, ricino, castañas de cafú, cocos, algodón, un muestrario con 29 tipos distintos de maderas como la teca, sissó, edú, etc., y dos sillas de tijera con respaldar alto de sissó labrado en estilo típicamente indiano.

Angola fue una de las colonias que presentó una muestra más amplia, con maderas de Chibía y del Congo, con más de 60 tipos distintos, además de 20 muestras de minerales, mármoles, diamantes de la Compañía de Diamantes de Angola, y una reproducción en miniatura del Ferrocarril de Benguela. Y en el resto, se exhibían iconos, tallas, piezas de madera tallada, cacao, fibras vegetales, un mapa del imperio colonial, y muestra de distintos productos indígenas.







Diferentes aspectos del salón dedicado a las colonias portuguesas, se pueden apreciar los estands de Santo Tomé-Príncipe y Mozambique; la maqueta del ferrocarril de Benguela, entre otros. (Ilustraciones del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha)

Al final la colonia de Macao construyó un vistoso y exótico pabellón provisional independiente, de 200 m2, en la avenida de Portugal, frente al pabellón de este país, donde se mostraba los productos que se cosechaba en la colonia y objetos artesanales de los indígenas. En capítulo aparte se trata todo lo relacionado con el pabellón de esta colonia asiática.

Así mismo, también funcionó una oficina de información de carácter colonial para atender cualquier solicitud de los visitantes sobre detalles de producción, calidades, transporte, aduanas etc. de los productos expuestos.


LA EXHIBICIÓN DE LA METRÓPOLIS.

Las exposiciones de la metrópolis se distribuyeron en distintas salas, así en las de Agricultura se mostraron maquetas y plantas típicas del país, y productos agrícolas como aceite, aceitunas, frutos secos y frescos preparados, legumbres cereales y hortalizas.

Las bodegas tuvieron una representación muy importante con numerosos estands que mostraban sus productos de vinos generosos como el Oporto, espumosos, tintos, blancos y verdes, además de aguardientes y licores, en total fueron 54 casa vinícolas las que estuvieron representadas[41]. En este salón de vinos llamó la atención el estand de la casa de vinos Ferreirinha, equiparada entonces con la casa Domecq española, constituido por una gabarra típica cargada de pequeños toneles de vinos, y con las herramientas y enseres necesarios para los tripulantes de la embarcación, que también se hallaban representados, vestidos a la usanza del país, sin faltarles el clásico acordeón, y que son utilizadas para transportar el vino a los grandes barcos. Una señorita portuguesa atendía el estand, entregando propaganda y dando explicaciones al público[42].

Sala dedicada al vino con toneles y la gabarra de la casa Ferreirinha en primer término. (Ilustración del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha)

En la Sala de Comercio se mostraban aparatos náuticos, pescados en conserva y en salmuera, corcho en bruto y manufacturado. Y en la de Industria se exhibieron productos de la minería y metalurgia, cerámica y loza, mobiliario y decoración.

En cuanto a la exposición cerámica destacó un imponente jarrón historiado titulado Varões de Portugal (Hombres de Portugal), de 1,40 metros de altura, decorado con heráldica de la época de los descubrimientos, que fue realizado conjuntamente por Viriato Silva, Leopoldo Battistini y Albertina dos Santos Leitão, y ejecutado en la Fábrica de Cerámica Constância, fundada en 1886.

La pieza toma su nombre de unos versos de Os Lusíadas, estaba coronada por el yelmo de un caballero y el escudo de Juan II, iniciador de los grandes descubrimientos portugueses. El cuerpo del jarrón se inspiraba en la forma de tres carabelas, mientras que el pedestal adoptaba la forma de una esfera armilar decorada con escudos de guerreros y navegantes.

Junto a este jarrón, en el estand dedicado a la cerámica dentro de la Sala de Industrias, se exhibieron numerosas piezas procedentes de Loza Artística Bordalo Pinheiro y Cerámica de Campolide de José Baydouin. La cerámica industrial estuvo representada por la Sociedad de Construcciones e Industrias Anexas, la Compañía de Fábrica Cerámica Lusitania y la Empresa Electro-Cerámica[43].


Estand dedicado a la cerámica en la Sala de Industrias (Ilustración del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha), y Jarrón Varões de Portugal de Viriato Silva, Leopoldo Battistini y Albertina dos Santos. (Foto O Noticias Ilustrado 02.05.1929)


Las fábricas de Loza de Sacavém y Porcelana de Vista Alegre, instalaron también sus propios estands, donde se mostraban piezas de azulejería, loza artística y doméstica, entre ellas un elegante jarrón de porcelana de dos asas con el escudo de Lisboa la de Sacavém[44]. La empresa Anglo-Portuguesa Clay, también instaló un elegante estand con piezas de porcelana realizadas en caolín[45].




Estands de las firmas Anglo-Portuguesa Clay, Sacavem y Porcelana Vista Alegre. ((Ilustraciones del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha y de la revista Ilustração 16.06. 1929)

Había muestras de la industria textil, productos químicos, farmacéuticos y perfumería, además de maquinaria industrial y aeronáutica, así como uniformes militares, además de objetos de plata, bellísimas miniaturas en cerámica de María Conceiçao Silva y delicadas vidrieras de Ricardo Leone, que hicieron las delicias de los visitantes[46].

La orfebrería estuvo situada en un pequeño espacio, donde se mostraban los progresos alcanzados en platería y joyería artística, mediante la exposición colectiva de un grupo de orfebres, cinceladores y medallistas. La referencia que se tiene de las obras expuestas, fueron las realizadas por Arturo Lobo de Ávila, con unos esmaltes sobre cobre y plata compuesta por retratos de personajes, reproducciones antiguas mediante el proceso de Limoges de imágenes de santos; las filigranas de la Asociación de Classes dos Ourives de Gondomar; la plata cincelada de Augusto Luis de Sousa, proveedor de la Casa Real Española; diferentes objetos de orfebrería en plata cincelada montada sobre madera, cristal, acero y mármol de Tavares[47], y del estand de la casa de Oporto Ourivesaria Alianza de Celestino Mota Mesquita con preciosas y valiosas filigranas[48].

La Fábrica de Equipamientos y Arreos, trabajaba para el Ministerio de Guerra portugués, produciendo artículos de cuero para uso militar y civil. En la exposición se incluyeron arneses militares para caballos y correajes para soldados de caballería; diversos equipos militares, como arneses para carruajes, de Chantilly, para carruajes dobles, y de cortesía del siglo XVIII, además de artículos de uso diario como alforjas, polainas, soportes para mantas, etc. Esta fábrica, que trabajaba para el ejército portugués, también fabricaba artículos para civiles[49].

La Oficina General de Material Aeronáutico, expuso material aeronáutico fabricado en sus talleres, compuesto por hélices en diversas etapas de su fabricación; motores y piezas de madera y metálicas destinadas a aeronaves en construcción; un modelo de motor de avión “Júpiter”, con licencia Gnome-Rhone y fotografías de los distintos departamentos de los talleres, así como vitrinas y otras decoraciones también realizadas en ellos[50].

También fueron expuestas dos maquetas, una realizada en corcho que representaba el Palacio da Pena en Sintra de 1,65 m x 1 m., de Cándido y Diego Fisca, y otra en madera de cedro de la Torre Eiffel, del cubano José Ministral[51].

La importancia que tuvo la prensa portuguesa en la consecución de la participación del país en la muestra iberoamericana, se reflejó en el estand que el periódico lisboeta O Século instaló en una de las Salas de Ventas, que acogía la Comisión de iniciativa patriótica, donde se mostraban ejemplares de dicho rotativo además de los suplementos extraordinarios dedicados a la Exposiciones de Sevilla y Barcelona[52], y una abundante propaganda turística.

El número de expositores oscila entre los 500 que aparecen en el Catálogo del pabellón y los 691 que figuran en la Guía Oficial[53], distribuidos de la siguiente forma: 19 expositores de frutas frescas y secas; 77 de vinos, licores y aguardientes; 152 de cereales y legumbres; 37 de plantas industriales y derivados; 8 de cortezas; 40 de productos minerales y metalúrgicos; 22 de cerámica y loza; 21 de decoración; 28 de industria textil; 13 de productos químicos y perfumería; 207 industrias y manufacturas no especificadas, y 67 de carácter diverso[54]. Gran parte de las casas expositoras fueron galardonadas por el Jurado Superior de Recompensas de la Exposición con distintas medallas de oro, plata y diplomas[55].

Un lagar de aceite en la Sala de Industrias. (Ilustración del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha)





Distintas imágenes de las salas de exposiciones de las instalaciones provisionales. (Ilustraciones del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha)

La Comisión organizadora portugués también convocó diferentes concursos públicos para elección del diseño del emblema del pabellón, el cartel anunciador y una medalla conmemorativa. Para el cartel, y debido a la gran cantidad de motivos propagandísticos presentados, fue necesario la celebración tres concursos, para al fin en el mes de marzo de 1928, resultar premiado el cartel presentado por el prestigioso Almada Negreiros, pionero del cartelismo moderno en Portugal; en él se representaba a una ovarina que apoyaba sobre su cadera el escudo de Portugal.

No obstante, surgió una gran polémica en la prensa, resolviéndose con la publicación de otros dos carteles más, los que obtuvieron el segundo y tercer puesto, siendo el situado en segundo el denominado “Llevo Flores de Portugal” de autor desconocido; también se publicaron otros carteles para promover el turismo del país, convocando otro concurso el periódico O Século de Lisboa.


Cartel ganador de Almada Negreiros. y el finalista “Llevo flores de Portugal”. (web pinterest.com)

El convocado para la elección del emblema del pabellón, lo ganó el presentado por Raquel Roque Gameiro, en el que se plasmaba el papel descubridor del vecino país, representando una carabela sobre la esfera armilar que envuelve el escudo nacional.

Y para la medalla conmemorativa, se premió el diseño presentado por Joao da Silva, en el adverso aparece una joven con el traje típico de Minho que ante frutos y productos de la región arroja flores, y en reverso, la Torre de Belém y el escudo nacional con la leyenda “Onda a terra se acaba e o mar começa” de Os Lusiadas de Camoes.


Emblema del pabellón diseñado por Raquel Roque Gameiro y la medalla conmemorativa obra de Joao da Silva. (Archivo Nacional Torre do Tombo)

La imprenta Nacional y el Comisariado publicaron un grupo de monografías escritas por especialistas en distintas materias como cultura, economía, geografía, entre ellas: “Tras-os-Montes” del rector de Baçal; “Extremadura” del Dr. Vieita Guimaraes; “Colonias” del almirante Ernesto de Vasconcelos; “Nascentes de Agua Mineral” del Dr. Antonio Fajardo, etc[56].

También se editaron fascículos dirigido al público español a fin de promover el turismo o los productos más típicos del país vecino, como el vino de Oporto, además de la Guía y el Catálogo Oficial de la Exposición Portuguesa, con información práctica para los visitantes.


LA INAUGURACIÓN[57].


El 7 de mayo, dos días antes de la inauguración del certamen, parte desde Portugal una comisión de la Marina de guerra del país vecino compuesta por el crucero Vasco de Gama, los destructores, Támega, Vouga y Guadiana, y tres hidroaviones, para tomar parte en la inauguración de la Exposición, embarcando en el crucero el Ministro de Negocios Extranjeros, Quintao Meirelles, que ostentaba la representación del Presidente de la República y del Gobierno luso para los certámenes de Sevilla y Barcelona.

En la mañana del 10 de mayo, al día siguiente de la solemne inauguración en la Plaza de España de la Exposición Iberoamericana, SS.MM. los Reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia, acompañados de las infantas Beatriz y Cristina y de los infantes Alfonso de Borbón y Alfonso de Orleans, y séquito, así como del presidente del gobierno, general Primo de Rivera y seis de sus ministros, visitaron los pabellones de Colombia, Brasil, Cuba y Portugal, a su llegada a éste último, le esperaban a las puertas las autoridades sevillanas y el director de la Exposición, Cruz Conde, y formados delante de la representación, una columna de desembarco del crucero “Vasco de Gama” y todos los marinos de los buques de la escuadra portuguesa atracados en el puerto, con la insignia de su país y música que rindieron honores a la llegada de los Reyes, interpretando la banda el himno de Portugal. Los reyes revistaron las fuerzas seguidos del Ministro de Negocios Extranjeros luso, representante del Presidente de la República.


Inauguración y visita del pabellón por SS.MM. los Reyes el 10 de mayo. (Revista la Hormiga de Oro 23.05.1929 y Fototeca Municipal de Sevilla)

Al entrar en el pabellón fueron recibidos los reyes e infantes por el embajador, el comisario del pabellón, cónsul en Sevilla, los arquitectos autores e ingeniero y otras personalidades. Comenzaron los Reyes su visita por el patio central, pasando luego a las salas de agricultura, donde visitaron la sección de vinos de Oporto, recorriendo sucesivamente las exhibiciones coloniales, comercio, industria, etcétera. En cada una de las salas fue elogiando don Alfonso los lienzos alegóricos colocados en frisos debidos a los principales artistas de aquel país. Durante su recorrido por las distintas salas fueron recibiendo explicaciones por el ministro, el comisario, los arquitectos e ingeniero delegado. En la Sala de Industrias el infante don Alfonso de Orleans, estuvo examinando un motor de aeroplano y unos modelos de hélices, así como la exhibición de cerámica y loza fina y otras muestras del progreso industrial de la República.

Durante la visita don Alfonso, se detuvo a contemplar una bella mampara de cristales policromados de forma circular, que reproducía en el centro el busto de Luis Camöens, y alrededor escenas de los cantos de Os Lusiadas. Y un sillón de cedro magníficamente tallado realizada ésta a punta de navaja.

Se trasladaron al Salón de Fiestas, en la parte provisional, donde contemplaron los bellos altos relieves interpretativos de las lanzas regionales que lo decoraban, finalizando la visita en el gran Salón de Honor, con su fastuosa decoración en el que se había hecho un derroche de piedras y bronces armonizados con el mejor gusto. Terminada la visita, los reyes presentaron a las puertas del pabellón el desfile de la columna de desembarco, despidiéndose de las autoridades no sin antes expresar a la comisión portuguesa su asombro por la rapidez con que se había terminado la obra, recordando que en la visita al pabellón en el mes de febrero dudó que estuviera listo para la inauguración del certamen.

Vidriera con el busto de Camöes y escenas de Os Lusiadas. (Ilustración del Catálogo Oficial Exposiçao Portuguesa em Sevilha)


DURANTE LA EXPOSICIÓN

Durante la celebración de la Exposición el pabellón fue muy visitado por el público en general, recibiendo la visita del Nuncio de Su Santidad pocos días después de su inauguración[58]; de la infanta Isabel, tía de don Alfonso, durante su estancia en la ciudad[59]; del príncipe Duarte de Braganza, representante legítimo de la dinastía portuguesa[60]; del Archiduque Alberto de Austria[61], o de la profesoras y alumnas de la Escuela Normal de Madrid, y de los periodistas americanos durante la visita a Sevilla.


Visitas al pabellón del Archiduque Alberto (El Liberal 30.11.1929) y de la infanta Isabel. (La Vanguardia 19.11.1929)

El 10 de junio, con motivo de la fiesta nacional portuguesa, en la que se conmemora el fallecimiento de Camöes en 1580, los miembros de la colonia portuguesa de la ciudad depositaron flores a los pies de la estatua del poeta que se encontraba en la entrada del pabellón, y el Comisario General, entregó al ingeniero y delegado permanente del pabellón el Mayor Fernando Jácome de Castro, la insignia de la Orden de S. Tiago da Espada. Por la noche, se organizó en el Salón de Fiestas, una conferencia impartida por el catedrático de la Universidad de Lisboa, Agostinho de Campos, sobre la obra de este inmortal poeta[62]. Hubo espectáculos de fuegos artificiales a cargo de la famosa casa Hermanos Castro, de Viana do Castelo[63].


La comunidad lusa en la ofrenda florar a los pies de la estatua de Camöes. Y conferencia pronunciada por Agostinho de Campos (Imágenes revista Ilustraçao 01.07.1929)

Días después, pero en la Sociedad de Bellas Artes de Lisboa, tuvo lugar una fiesta en honor de los hermanos Rebelo de Andrade, arquitectos autores del pabellón, con la asistencia de los Presidentes de la República y del Gobierno, los ministros de Negocios Extranjeros y de Instrucción Pública, además de numerosos artistas y el embajador de España, siendo condecorados por el Jefe del Estado con las insignias de la Orden de S. Tiago da Espada[64].

Se celebraron fiestas en honor a los congresistas de los Congresos de Agricultura Tropical y subtropical, y con motivo de la Semana en honor a Brasil, se pronunció una conferencia en el Salón de Fiestas y Actos, a la que siguió una fiesta en homenaje a la representación brasileña[65].

En este salón, se proyectaban películas propagandísticas de la metrópolis y de las colonias, en horario de 19 a 21, con entrada libre, sirviendo este espacio para innumerables conferencias como las pronunciadas por José Figueiredo, director del Museo de Arte Antiguo de Lisboa, sobre la “Exposición Cultural Portuguesa de la época de los Descubrimientos”.

La dirección del pabellón fue pródiga en la cesión de este salón para actividades de otras representaciones, como lo hiciera para que se proyectaran películas que daban a conocer lugares y paisajes extremeños con motivo de la Semana dedicada a dicha región; o la primera exhibición del film editada por la Sociedad Turismo Internacional, en la que se mostraban los actos inaugurales de la Exposición, los pabellones e instalaciones del certamen y vistas de los monumentos de la ciudad, titulado “España ante el mundo”[66]; así como para la conferencia pronunciada por Ignacio Fernández Esperón, “Tata Nacho”, sobre música popular mejicana, ilustrada con canciones interpretadas por el mismo, con motivo de la Semana en honor a México[67].

Con motivo de la Exposiciones de Barcelona y Sevilla, el general Carmona, Presidente de la República de Portugal, realizó una visita a los dos certámenes, desde el día 17 al 25 de octubre. Durante los primeros días estaría en Madrid, cumplimentando a los reyes, para estar durante los días 20 y 22 en la Exposición de Barcelona, desde donde partió para Sevilla permaneciendo en ella desde el 23 hasta el día 25, coincidiendo con la estancia de la familia real en la ciudad, desde donde regresaría a Lisboa[68].

Durante esta estancia, visitó las instalaciones históricas y artísticas de la Plaza de España, el pabellón de Portugal y el de Macao. Admiró las magníficas iluminaciones artísticas de la Exposición, y se celebraron diversas comidas y cenas de gala en su honor.

El general Carmona, Presidente de Portugal durante su visita al pabellón de su país. (Fototeca Municipal de Sevilla)

También recorrió la ciudad y sus principales monumentos, visitando la Catedral, el Barrio de Santa Cruz, el Alcázar, el Hospital de los Venerables y el Museo, paseando por el centro de la ciudad, celebrándose una recepción en el Ayuntamiento.

Se desplazó a la Base Aérea de Tablada, recorriendo sus instalaciones, y estuvo a bordo de la carabela “Santa María”, donde fue recibido, formada la tripulación, con los honores correspondientes, izándose el pabellón de Portugal; y en el pabellón de los Estados Unidos, que visitó acompañado por su delegado general, Mr. Campell.

En el pabellón de Portugal, tuvo lugar una recepción ofrecida por el general Carmona a los Reyes, a los que le rindieron honores una sección de los marineros del “Carvalho Araujo”, que estaba fondeado en el puerto, contemplando la magnífica exposición cultural de arte antiguo de la época del Descubrimiento. En el Salón de Fiestas del pabellón, se llevó a cabo una fiesta de arte en la que se cantaron canciones populares portuguesas, villancicos pastoriles y fados, a cargo del eminente músico portugués Francisco Lacerda. Tras la cena el general Carmona, asistió a una función en el teatro de la Exposición que daba la Compañía Internacional Harry Flemmings en su honor.

Desde la estación de Plaza de Armas, marchó el general Carmona con dirección a Badajoz, para posteriormente continuar hacia Lisboa, terminando así su visita oficial a España, siendo despedido por S.M. el Rey, los infantes don Jaime y don Carlos, el jefe del Gobierno, general Primo de Rivera y demás autoridades sevillanas[69].


LA SEMANA PORTUGUESA[70]

Del 1 al 9 de octubre, se celebró la Semana en honor a Portugal, con uno de los programas de actos más amplio entre las representaciones internacionales al certamen, siendo enviado desde las colonias productos para su distribución durante el desarrollo de ella a los visitantes, así, el Gobierno de Mozambique envió 15.000 ejemplares de una obra sobre esta colonia, así mismo se repartirían paquetes de azúcar de Incomati Estates y de Sena Sugar; productos de la empresa agrícola Lugena y naranjas de la Estación experimental de Umbezuli.

Para participar en los diferentes actos programados, se trasladaron a Sevilla el gobernador de Macao, Tamaguint Barbosa; el Comisario general Manuel Silveira de Castro, el embajador de aquel país en Madrid, Mello Barrelo; el ministro portugués de Comercio Antunes Quimaraes, y el director del Museo de Arte Antiguo de Lisboa, José de Figuereido.

Se inició la Semana portuguesa con la inauguración del pabellón de Macao, a cargo del general Primo de Rivera, acompañado del ministro de Economía conde de los Andes, el infante don Carlos, el Comisario del pabellón portugués, y el gobernador de Macao, Barbosa. Tras la detenida visita del presidente del Gobierno al pabellón colonial, pasaron todos los invitados al pabellón portugués donde les fue ofrecido un té, en el patio central.

El día siguiente fue una jornada de recibimientos, con la llegada del Ministro de Comercio y Comunicaciones de Portugal, Antúnez Guimaraes, que fue recibido a las puertas del hotel Alfonso XIII por una compañía del regimiento de Soria, con bandera y música para rendirle honores. También llegaron esa anoche a Sevilla el poeta portugués Vieira y los periodistas, Acucio Pereira, redactor jefe de O Seculo; Armando Boaventura, redactor del Diario de Noticias, y Félix Correia, del Diario de Lisboa.

Y en el rápido, procedente de la capital lusa, la banda de la Guardia Nacional, formada por noventa profesores, que al día siguiente, el 3 de octubre, en un estrado provisional levantado en la avenida de Portugal, dio un concierto bajo la batuta de su director Fernández Fao, en la que se interpretaron piezas especiales, como la rapsodia de “Cantos populares de Porto”, y a continuación tuvo lugar una recepción en el pabellón de Portugal, con asistencia de autoridades sevillanas, y posteriormente en el Salón de Fiestas del pabellón, se celebró una conferencia a cargo del catedrático Agostinho de Campos, miembro de la Academia de Ciencias de Lisboa, que versó sobre “El genio literario portugués”. Terminada la conferencia, se sirvió un “porto de honor”, con pastas y fiambres.

El 4 de octubre, al medio día tuvo lugar un almuerzo en el Casino de la Exposición, ofrecido por el Comisario del Pabellón de Portugal, a los periodistas portugueses y españoles que se encargaban de informar sobre los actos de la semana de dicho país. Por la tarde, en el Salón del Fiestas, se celebró el primero de los conciertos de la agrupación de cámara formada por profesores del Conservatorio de Lisboa, que interpretaron piezas españolas y lusitanas. Terminado éste, la banda de música de la Guardia Nacional Republicana, actuó en el tablado de la avenida de Portugal, que aparecía iluminada con gran cantidad de bombilla y farolillos del país. Después, y en el mismo estrado, hubo una actuación de parejas de baile y cantos populares seleccionadas de entre las mejores del norte de Portugal.

La Banda de Música de la Guardia Nacional Republicana, posando en una de las entradas laterales del pabellón. (Ilustración revista La Hormiga de Oro)

Por la noche, en el Ayuntamiento, se celebró una recepción en honor de las representaciones de Portugal en la Exposición, con la asistencia del Ministro de Comercio lusitano, las autoridades locales y los delegados de los países americanos, que eran recibidos con sus himnos por la banda municipal de música situada en el vestíbulo. Ofreciéndoles a los invitados un aperitivo que se prolongó hasta altas horas de la noche.

Coincidiendo con la semana de Portugal, se organizó por la Comisión de Deportes del certamen, un match internacional de tenis entre los equipos de Portugal-España, cuyos encuentros se celebrarían en el Real Club de Tablada durante los días 4, 5 y 7, entre los tenistas José M. Tejada y Enrique Mayer, que junto a C. de Satrústegui y A. Suqué, formaron el equipo español; actuando por la parte portuguesa su entonces campeón, José Verda, Casanovas, Vasconcellos, Castro Pereira y Pinto Coelho. Los partidos solían celebrarse por la tarde, alternándose las victorias entre los dos equipos, tanto en los encuentros individuales como en dobles.

Componentes de los equipos de tenis de España y Portugal. (Imagen de la revista Ilustraçao 16.10.1929)

El día 5 de octubre, quinto día de la Semana portuguesa, y con motivo de celebrarse ese día, el aniversario de la República, por la mañana tuvo lugar en los jardines del pabellón portugués, el izado de la bandera, mientras sonaba los acordes de su himno interpretado por la banda de música de la Guardia Nacional Republicana. A este acto acudió el ministro de Comercio de dicho país, el embajador, el cónsul en Sevilla, representaciones de las repúblicas americanas, y miembros de la numerosa colonia portuguesa. Para finalizar se tocó la Marcha Real.

Por la tarde el Ministro de Comercio portugués visitó la carabela Santa María, acompañado del embajador Mello Barreto, y la comisión del pabellón, izándose la bandera portuguesa. Posteriormente, se celebró en el Teatro de la Exposición un concierto por la Orquesta Sinfónica Portuguesa, bajo la dirección del maestro Pedro de Freitas Branco, que interpretó un festival de música lusa, actuando también la agrupación de música de cámara dirigida por el célebre pianista señor Viana da Motha.

Y por la noche, en el hotel Alfonso XIII, se sirvió una cena de gala, ofrecida por el Gobierno de Portugal a las autoridades sevillanas y a las representaciones de los países concurrentes al certamen, tras la cual los asistentes se trasladaron a la avenida de Portugal donde, la banda de la Guardia Nacional Republicana interpretó diversas piezas de música española, finalizando con una exhibición de artísticos fuegos artificiales del país vecino en la glorieta situada al final de la avenida de Portugal.

El sexto día por la mañana, estaba previsto que la banda de la Guardia Republicana, diera un concierto en la plaza de San Fernando, dedicado a la ciudad, pero debido a la lluvia, el concierto tuvo que celebrarse en el vestíbulo de las casas consistoriales. Y a las die de la noche, en el salón de actos del pabellón, se impartió una conferencia sobre doña Inés de Castro, por el doctor don Alfonso López Vieira.

Ese mismo día por la noche tuvo lugar iluminaciones en el exterior del pabellón, y la banda de música portuguesa dio un nuevo concierto, con interpretaciones de danzas regionales y cantos, con gran afluencia de público a pesar de las inclemencias del tiempo. Las actuaciones de la banda continuaron en la mañana del día siguiente en la Plaza de España, y el día 8 en el Teatro de la Exposición, en el que se interpretaron temas españoles y portugueses.

Un importante acto tuvo lugar el día 7, a las cuatro de la tarde, con la inauguración, en los salones del pabellón de la Exposición Cultural, relativa a la época del Descubrimiento, realizada con obras del fondo del Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa, en la que mostraban pinturas, tapices, obras de orfebrería, códices, etc. A las seis, en el Teatro de la Exposición, tuvo lugar un concierto por la Orquesta Sinfónica portuguesa, bajo la dirección del maestro Pedro de Freitas Branco, con una selección de piezas en homenaje a los artistas españoles; y a las diez, se celebró en el Casino de la Exposición el banquete que ofrecía el Comité a la Delegación de Portugal en la Exposición.

El 8 de octubre, penúltimo día de la Semana dedicada a Portugal, marcharon de Sevilla a sus respectivos destinos el Ministro de Comercio y Comunicaciones Antunes Guimeraes, a Lisboa, y a Madrid el embajador de Portugal en España, Mello Barreto. Y por la noches, en el Salón de Fiestas el profesor Francisco de Lacerda, pronunció una conferencía-concierto sobre la “Canción popular portuguesa” acompañado de las sopranos Marina Dewander Gabriel y Arminda Nunes Córrela, y del tenor José María Rosa, brillando entonces las iluminaciones del pabellón luso, y las danzas y los cantos regionales se repitieron en el estrado situado en el exterior del pabellón.

En el último día de la Semana lusa, a las tres y media de la tarde, en el coso de la Real Maestranza de Caballería, se celebró una corrida de toros a la usanza portuguesa, organizada por el Comisario del pabellón. En ella se lidiaron seis toros de la ganadería de Emilio Infante de Cámara y Hermano, de Vale de Figueira (Portugal), bajo la dirección técnica del antiguo caballero en plaza Simoes da Veiga.

Tomaron parte los caballeros Antonio Luis Lópes, Joa Branco Nuncio, José Casimiro de Almeida y Ruy da Camara. Los lidiadores fueron, Alfredo dos Santos, Antonio de Carvhato, Joaquín de Oliveira, Rafael Gonçalvez, Antonio Días, y los forcados eran los del famoso grupo de amadores de Santarem.

Cartel de la torada portuguesa celebrada en la plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. (Archivo Nacional Torre do Tombo)

Antes de la lidia, tuvo lugar el paseo a la antigua usanza con riquísimas carrozas reales del Museo Nacional de Lisboa. Comenzó el desfile y cortesías, con un caballero en plaza, después apareció una banda de trompetas montada a caballo que saludó a la presidencia, para después recorrer el ruedo. Tras esto, entraron en una rica carroza, estilo Joao V, de donde descendieron los rejoneadores, para después aparecer los lidiadores de trajes de luces, y los caballos llevados por palafreneros, mientras tanto el espectáculo era amenizado por la Banda Nacional Republicana y por la municipal de Sevilla.

Esta torada portuguesa, fue un acontecimiento que muy difícilmente se podría volver a admirar en otra ocasión, tanto por el prestigio de los artistas, como de las carrozas traídas expresamente para esta ocasión.

Imágenes de la torada portuguesa celebrada en la Real Maestranza. (Imágenes de la revista Ilustraçao 16.10.1929)

A partir de las nueve de la noche, se volverían a encender las iluminaciones que rodeaban el pabellón, y en el tablado situado junto al pabellón, volvieron actuar las bailarinas con sus bailes y cantos regionales, para una vez avanzada la noche, quemarse unos fuegos artificiales al final de dicha avenida.

A las diez de la noche, estaba previsto que el doctor José Bensaude, impartiera una conferencia sobre Planos de Descubrimientos de portugueses en el Salón de Actos, pero tuvo que ser leído por Agostinho de Campos, por indisposición del conferenciante.


LA EXPOSICIÓN CULTURAL PORTUGUESA DE LA ÉPOCA DE LOS DESCUBRIMIENTOS[71].


La llamada “Exposición Cultural Portuguesa de la época de los Descubrimientos”, se distribuyó en varias salas, siendo la más espectacular la exhibición montada en el Salón de Honor. Se mostraron principalmente obras pictóricas, pero también documentales, de orfebrería y mobiliario, y en ella se quería reflejar la proyección artística del país luso en los territorios conquistados, además del arte nacional durante esa época descubridora, procedentes estos objetos del Museo Nacional de Arte Antiguo y de los Palacios y Casas-Fuertes del Patrimonio Nacional.

Por tal motivo se mostraron biombos lacados, estatuillas de marfil, grabados japoneses del siglo XVI, así como vistas de la ciudad de Gondar en Abisinia y otras sobre la influencia cultural en dicho país, y en otras partes del mundo desde Marruecos a Malasia, además de arcas, bufetes y bancos.

En el apartado pictórico las obras fueron escogidas por su calidad y el interés que despertaron en su época. De Jorge Alfonso se expusieron obras anteriores a 1510: “San Cosme, Sto. Tomé y San Damián”, realizada para el convento de San Francisco de Évora, y “Daniel y la casta Susana”.

Entre las más destacadas se encontraban los paneles de la Adoración de San Vicente, de Nuño Gonçalves del siglo XV para la Capilla de San Vicente de Sé de Lisboa, compuesto por los dos trípticos titulados del ”Infante”, formada por la tabla central y las laterales de los “frailes” y de las “reliquias”. Y el del “Arzobispo”, constituido por el central y los laterales de los “caballeros” y de los “pescadores”.

Una de las salas de la Exposición Cultural Portuguesa de la época de los Descubrimientos. (Archivo ABC)

De Gregorio Lopes, “El Martirio de Sta. Auta”, “La partida de Colina de las reliquias de Sta. Auta”, “La llegada de las reliquias de Sta Auta a Lisboa”. “La Adoración de los Reyes Magos”, del Monasterio de San Benito de Lisboa, donde figura la primera representación pictórica de un indio brasileño, y “La presentación del Niño en el Templo”, del Museo de Grao Vasco de Viceu. Del Maestro de Palmela “La investidura de un caballero de Santiago”, “El voto de Paio Peres Correia” y “San Mateo”; y “Retrato de monja” de Sanchez Coelho, entre otras pinturas.

Paneles de “La Adoración de San Vicente” de Nuño Gonçalves. (Fuente Wikipedia)

También se mostraban distintos documentos iluminados, el Libro de Horas de D. Manuel, manuscritos de los siglos XIV y XV, y cartas geográficas. Sobre el hermoso suelo de madera del Salón de Honor se pusieron tapices orientales. Y en las paredes colgaron tres tapices gótico-flamencos de finales del siglo XV de Pastrana (Guadalajara), cedidos por el Gobierno español a petición del luso, que narran las conquistas de Arcila y Tánger por el Rey Alfonso V de Portugal en 1471.

La muestra de orfebrería era de carácter histórico, disponiéndose en el centro del Salón de honor, y sobre una mesa indo-portuguesa, la riquísima custodia de los Jerónimos atribuida a Gil Vicente, realizada con el primer oro traído de la India por Vasco de Gama, para la iglesia de Santa María de Belem.

El retablo de Santa Auta, de Gregorio Lopes. (Fuente Wikimedia)

Entre otras obras destacaban la Cruz de D. Sancho y un portapaz de Espinheiro; el pavimento se cubría con varios tapices orientales. La exposición fue clausurada el 31 de enero de 1930 con una conferencia del Director del Museo de Arte Antiguo José Figuereido[72].

Retrato de personaje desconocido de Cristobal Lopes y Retrato de una monja de Alfonso Sánchez Coelho. (Fuente internet)

TRAS LA EXPOSICIÓN

Previamente al cierre del pabellón, algunas casas expositoras, como la de cerámica artística Bordaio Pinheiro, que le fue concedido el Gran Premio, y antes de embalar su muestrario, vendía sus piezas con un 40 por ciento de descuento sobre el valor marcado[73]. Y en el mes de abril, ya habían sido enviadas las exhibiciones de las colonias a la Exposición Internacional Colonial, Marítima y de Arte Flamenco de Amberes[74], que se inauguraba a finales de ese mes.

El último acto que se celebró en el pabellón, fue la imposición de las insignias de la Gran Cruz de la Orden de San Benito de Avís, al coronel Alcaide, recogida por su hijo por el fallecimiento de éste; al coronel Carmona, del Regimiento de Caballería Alfonso XII, y al capitán Areyzaga, del de Soria 9, como gratitud del Gobierno portugués por las atenciones y colaboración prestada durante la Semana en honor a este país[75].

Una vez terminada la Exposición, se tiene constancia que el 31 de octubre de 1930[76], el edificio efímero anejo al permanente del Pabellón de Portugal se estaba derribando, y el de Macao se estaba desmantelando. El edificio permanente fue ocupado por el Consulado de dicho país, hasta la actualidad, habiéndose renovado la concesión en 2004 por cincuenta años más.

En resumen, el pabellón portugués, que se le conoció como “la paloma de la Exposición”, fue una de las representaciones internacionales más alabadas, ya que además del valor del edificio en sí, éste reflejaba las contradicciones y la convulsa situación política que vivía el país y su relación con los artistas, de una parte en el interés mostrados por estos en su participación y la variedad y calidad técnicas empleadas, y por otra, en la utilización de las artes plásticas con interés propagandístico, iniciándose con esta muestra una larga serie de obras en la que el nuevo régimen político exaltaría a los héroes nacionales.

Patio central del pabellón. (Postal de la época coloreada)

NOTAS
[1] . Nombrado por Real Decreto de 02 de octubre de 1922, publicado en la Gaceta de Madrid nº 276, 03 de octubre de 1922, p. 18.
[2] . Graciani García, A. La Participación Internacional en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Sevilla (2010). Edit. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla y Ayuntamiento de Sevilla. ICAS. p. 250.
[3] . Extracto de la exposición del Real Decreto de 9 de noviembre de 1922. Gaceta de Madrid nº. 312. 10 de noviembre de 1922.
“ …. Exposición, que deberá responder a los designios que a la hora presente alberga el pueblo español, respondiendo a dos dictados de su geografía y de su historia, Ambas de consuno, muestran a las claras cómo por encima de las diferencias nacidas de la separación de los Estados, los pueblos que conviven en el marco geográfico de la Península Ibérica tienen en muchas direcciones de la actividad social ideales semejantes nacidos de comunes empresas realizadas en las pasadas centurias, que se espiritualizan y funden en idénticos pensamientos en el crisol de los siglos y en modernas orientaciones que responde sin duda a direcciones aparentemente contrapuestas, pero que en el fondo no lo son, y en todo caso, será obra provechosa, al estrechar relaciones y coordinar esfuerzos entre los que vivimos en el mismo solar y por multitud de razones debemos confraternizar, aunando nuestras respectivas labores. Esta obra provechosa, en cuyo favor se elevan cada día más autorizadas voces, puede afirmarse de modo muy útil y levantando con motivo de la futura Exposición de Sevilla, dando a este Certamen el carácter de Ibero-ameriano…”
[4] . Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 2. Sesiones del 02 y 12 de diciembre de 1925.
[5] . Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Sevilla (1994) Edita: Servicios de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla. p. 112.
[6] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 2. Sesión de 19 de octubre de 1925.
[7] . La entrega de terrenos para el pabellón de la República portuguesa. En El Liberal, 08 de abril de 1926, p.1.
[8] . Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Sevilla (1994) Edita: Servicios de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla. p. 112.
[9] . Reunión de la Comisión Permanente del Comité. En El Liberal, 27 de febrero de 1927, p. 6.
[10] . El de la República portuguesa. En El Liberal. 22 de mayo de 1927, p.6.
[11] . Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa 1923-1929. Sevilla (1987) Editor E.M. Mercasevilla, p. 245.
[12] . Martins Joao Paulo. 1929 / 1992. Quien no vió a Sevilla, no vió maravilla. En Monumentos. N.º 34 (Dez. 2016), Lisboa. Direção-Geral do Património Cultural p. 124-137
Notas finales núm. 8.
Decreto n.º 14.572, Gaceta Oficial de la Unión, n.º 252, pág. 2205). Poco después de la Exposición de Sevilla, fue nombrado comisario de Portugal para la Exposición Colonial de París de 1931 (Decreto del 23 de diciembre de 1929, cf. Marisa Gonçalves RODRIGUES — Participación portuguesa en Exposiciones Universales desde la Perspectiva del Diseño de Equipamiento. Lisboa: s.n., 2013, p. 47. Tesis de Maestría en Diseño de Equipamiento presentada en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa, texto fotocopiado).
[13] . Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa……. p. 245.
[14] . Esta mañana se firmó en el Ayuntamiento la escritura definitiva de cesión de terrenos a Portugal. En El Liberal. 22 de marzo de 1929
[15] . El Gobierno luso también creó una Patronato Nacional de Turismo similar al español, integrado por empresas periodísticas, la Compañía de Ferrocarriles Portugueses y el Banco de Lisboa.
Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa…..p. 246.
[16] . Portugal y la Exposición, En El Liberal. 29 de febrero de 1928, p.1.
[17] . El pabellón de Portugal en la Exposición Ibero-Amerciana. En El Liberal. 13 de enero de 1928, p.1. Y El pabellón de Portugal en la Exposición de Sevilla. En El Liberal. 15 de enero de 1928, p. 5.
[18] . Diário do Governo, 09 de enero.1928, II serie, n.º 6, pp. 61-62.
[19] . El pabellón de Portugal en la Exposición de Sevilla. En El Liberal. 08 de marzo de 1928, p. 3.
[20] . Sobre al pabellón de Portugal en la Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, 21 de marzo de 1928, p. 1.
[21] . El pabellón de Portugal. En El Liberal. 27 de abril de 1928, p.1.
[22] . Mora Arenas, V. El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923. Sevilla (1929). Edita Gómez Hnos., p. 163.
El Liberal. 19 de mayo de 1928, p. 4. (Fotografías)
[23] . Del viaje del Rey. En El Liberal. 08 de diciembre de 1928, p. 3.
[24] . Ruivo, M. Manuela, El Pabellón de Portugal. Exposición Iberoamericana de 1929. En revista Aparejadores, núm. 26, Junio 1988, p. 16.
[25] . Mora Arenas, V. El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923……..p. 163.
[26] . El pabellón portugués. Un magnífico ejemplo de organización. En El Liberal. 29 de noviembre de 1928, p. 4.
[27] . Mora Arenas, V. El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923……..p. 167.
[28] . Ibídem.
[29] . Idídem. p. 164.
[30] . Martins Joao Paulo. 1929 / 1992. Quien no vió a Sevilla, no vió maravilla……… p. 124-137
[31] . Graciani García A. La escultura ornamental del pabellón nacional portugués en la Exposición Iberoamericana. En Laboratorio de Arte. Revista del Departamento de Historia del Arte. Núm. 8 (1995) Edita Universidad de Sevilla. pp. 459-478.
[32] . Ruivo, M. Manuela, El Pabellón de Portugal. Exposición Iberoamericana de 1929……. p. 16.
[33] . A Arte portuguesa na Exposiciçao de Sevilha. Panneaux Regionaes. En revista Lusitania. 19 de abril de 1929.
[34] . Noticias de la Exposición Ibero Americana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 23 de enero de 1929, p. 1.
[35] . Arte e Artistas. En Ilustraçao, de Lisboa. Núm. 75, 01 de febrero de 1929, p. 13.
[36] . Abelardo, L. Portugal.- Las Repúblicas Americanas.- Marruecos.- Impresión final. En El Eco Franciscano. 01 de julio de 1930, p. 304.
[37] . Listado de objetos cedidos en préstamo por el Museo Nacional de Arte Antiguo a la Comisión General de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, para su exhibición en el Pabellón Portugués. Archivo Museo Nacional de Arte Antiguo. Ref. PT/MNAA/AJF/APF-MNAA-AC/001/00007/000002 Cuota actual
AJF-Cx.3-P.3-Doc.55-60.
[38] . Ruivo, M. Manuela, El Pabellón de Portugal. Exposición Iberoamericana de 1929…….p. 17.
[39] . Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Catálogo Oficial. Lisboa (1929) Comissariado Geral da Exposiçao Portuguesa em Sevilha, pp. 43-150
[40] . Ruivo, M. Manuela, El Pabellón de Portugal. Exposición Iberoamericana de 1929……. pp. 16-17.
[41] . Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Catálogo Oficial……………pp. 21-27.
[42] . Una visita al “stand” de los vinos “Ferreirinha”. En El Liberal. 08 de octubre de 1928, p. 7.
[43] . Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Catálogo Oficial……………pp. 15-16.
[44] . Revista Ilustração núm. 84, 16 de junio de 1929.
[45] . Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Catálogo Oficial……………p. 14.
[46] . Ruivo, M. Manuela, El Pabellón de Portugal. Exposición Iberoamericana de 1929…….p. 17.
[47] . Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Catálogo Oficial……………p. 17.
[48] . En la Exposición. En El Liberal. 13 de octubre de 1929, p.5.
[49] . Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Catálogo Oficial……………p. 38.
[50] . Ibídem, p. 39.
[51] . Noticias de la Exposición Ibero Americana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 23 de enero de 1929, p. 1.
[52] . Sociedad. En El Liberal. 4 de julio de 1929, p. 4
[53] . Guia Oficial da Exposiçao Portuguesa em Sevilha. Lisboa (1929) Comissariado Geral da Exposiçao Portuguesa em Sevilha, pp. 139-191
[54] . Hispanoaméria en la Exposición de Sevilla. En El Mañana, de Teruel. 25 de septiembre de 1929, p. 3.
[55] . Ruivo, M. Manuela, El Pabellón de Portugal. Exposición Iberoamericana de 1929……. p. 17.
[56] . Ibídem. p. 16.
[57] . Hoy ha salido de Lisboa el Comisario general en la Exposición de Sevilla. En El Liberal. 02 de mayo de 1929, p.1.
En el pabellón de Portugal. En El Liberal. 11 de mayo de 1929, p. 1.
En el día de ayer visitaron los Reyes ocho pabellones de la Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de mayo de 1929, p.1.
[58] . El Nuncio visita el pabellón de Portugal. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 22 de mayo de 1929, p. 3.
[59] . La infanta Isabel en los pabellones de Portugal y Argentina. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 15 de noviembre de 1929, p. 1.
[60] . Sociedad. En El Liberal. 20 de noviembre de 1929, p. 3.
[61] . El Archiduque Alberto de Austria en Sevilla. En El Liberal. 30 de noviembre de 1929, p. 1.
[62] . El día de Camoes en el pabellón de Portugal. En El Liberal. 12 de junio de 1929, p. 1.
[63] . Espectáculo nuevo en la Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 21 de agosto de 1929, p. 5.
[64] . Fiesta en honor de los hermanos Andrade. En La Nación, de Madrid. 14 de junio de 1929, p.3
[65] . Una fiesta inolvidable en el pabellón de Portugal en homenaje a la República de Brasil. En El Liberal. 15 de noviembre de 1929, p. 5.
[66] . En el pabellón de Portugal. Proyección de una película de propaganda titulada “España ante el mundo”. En El Liberal. 06 de marzo de 1930, p. 5.
[67] . Programa diario de la Exposición. En El Liberal, 20 de junio de 1930, p. 3.
[68] . La visita del Presidente de la República a España. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 6.
[69] . La estancia en Sevilla del Presidente de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de octubre de 1929, p. 1.
La estancia del presidente de la República de Portugal en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de octubre de 1929, p. 1.
La estancia en Sevilla del general Carmona. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 26 de octubre de 1929, p. 1.
[70] . La semana de Portugal dará comienzo el primero de Octubre. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 27 de septiembre de 1929, p. 3.
Portugal en la Exposición de Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 01 de septiembre de 1929, p.1.
El día primero de octubre empezará solemnemente la semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 27 de septiembre de 1929, p.1.
La semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 01 de octubre de 1929, p. 1.
La semana de Portugal. En El Liberal. 01 de octubre de 1929, p. 7.
La semana de Portugal da comienzo con la inauguración del pabellón de Macao. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 02 de octubre de 1929, p. 2.
Semana de Portugal – Los actos anunciados. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 02 de octubre de 1929, p. 1.
El ministro de Comercio de Portugal llega a Huelva. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 03 de octubre de 1929, p. 2.
Llegada de ministro de Comercio de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 03 de octubre de 1929, p. 1.
Periodistas portugueses en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 03 de octubre de 1929, p. 1.
Llegada de la banda de la Guardia Nacional. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 03 de octubre de 1929, p. 1.
La semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 04 de octubre de 1929, p. 2.
Solemne recepción en el Pabellón portugués asistencia del ministro de Comercio. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 04 de octubre de 1929, p. 3.
La semana de Portugal. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 05 de octubre de 1929, p. 3.
Recepción y baile en honor de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 05 de octubre de 1929, p. 1.
Una victoria española, en el tercer match Portugal-España. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 05 de octubre de 1929, p. 2.
Banquete de gala ofrecido por el Gobierno portugués. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 06 de octubre de 1929, p. 2.
Los conciertos de música de Cámara y de Banda. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 06 de octubre de 1929, p. 2.
La semana de Portugal. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 06 de octubre de 1929, p. 3.
La semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 06 de octubre de 1929, p. 1.
El aniversario de la República portuguesa en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 06 de octubre de 1929, p. 8.
El concierto de la Banda Republicana Portuguesa en la Plaza de San Fernando. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 06 de octubre de 1929, p. 1.
Concierto por la Banda Nacional Portuguesa. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 1.
La conferencia sobre Doña Inés de Castro. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 1.
La semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 6.
La inauguración de la Exposición cultural. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 1.
El banquete del Comité a la delegación portuguesa. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 1.
La Semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 2.
Los españoles triunfan en el tercer match internacional Portugal-España. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 2.
Programa de la Exposición del día. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 2.
De la Semana de Portugal. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 3.
Concierto por la banda de la Guardia Republicana. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 1.
Por la noche. En la Avenida de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 1.
La Semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 1.
Anoche marchó a Madrid el embajador de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 1.
Marcha del ministro de Comercio de Portugal. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de octubre de 1929, p. 1.
Esta tarde se celebrará la interesante torada portuguesa. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 6.
La semana de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 10 de octubre de 1929, p. 1.
La corrida de gala a la usanza protuguesa. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 10 de octubre de 1929, p. 6.
Concluyó brillantemente la Semana de Portugal. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de octubre de 1929, p. 1.
[71] . Listado de objetos cedidos en préstamo por el Museo Nacional de Arte Antiguo a la Comisión General de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, para su exhibición en el Pabellón Portugués. Archivo Museo Nacional de Arte Antiguo. Ref. PT/MNAA/AJF/APF-MNAA-AC/001/00007/000002 Cuota actual
AJF-Cx.3-P.3-Doc.55-60.
Acta de fecha 14 de septiembre de 1929, de la entrega de objetos procedentes de los Palacios Nacionales y Casas-Fuertes de los Palacios Nacionales. Archivo Palacio Nacionales.
La exposición cultural portuguesa de la época de los Descubridores. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de octubre de 1929, p. 1.
En el Pabellón de Portugal van a colocarse los famosos tapices portugueses de Pastrana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de enero de 1929, p. 1.
La orfebrería portuguesa en la Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 20 de abril de 1929, p. 1.
[72] . En el pabellón de Portugal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 01 de febrero de 1930, p.1.
[73] . Pabellón de Portugal. En El Liberal. 19 de marzo de 1930, p. 4.
[74] . La estancia en Sevilla de los periodistas americanos. En El Liberal. 05 de abril de 1930, p.1.
[75] . Imposición de condecoraciones portuguesas. En El Liberal. 21 de junio de 1930, p.1.
[76] . Un lesionado. En El Liberal. 31 de octubre de 1930, p.2.

LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMAGENES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

ACONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACION DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLON QUE APARECEN EN DICHA OBRA



1 comentario: