- Pabellón de Estados Unidos
Publicado por jujoca1340@gmail.com -
Juan José Cabrero Nieves
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| Fachada del edificio del Gobierno en la avenida de María Luisa (Sevilla y su Exposición. Álbum artístico) |
Desde que se tuvo conocimiento de la intención de celebrar en Sevilla una exposición de carácter trasatlántico, las distintas administraciones norteamericanas, siempre se mostraron favorable en participar en el evento, si bien, no todos los países hispanoamericanos estaban conformes con esta presencia, debido al carácter exterior de su política netamente intervencionista, produciendo rechazo entre algunos gobiernos como los de México, Argentina y Nicaragua.
Sin embargo, la postura del monarca,[1] del ejecutivo nacional y del Comité del certamen, era muy distinta, mostrándose propicios con dicha concurrencia, ya que al ser esta nación una potencia económica e industrial de carácter mundial, con su presencia, daría un respaldo definitivo a la muestra arrastrando a otros países.
Tras el periodo de los conflictos armados, y la reconducción de la dirección de la Exposición por parte del Gobierno del general Primo de Rivera, se vio la necesidad de impulsar la concurrencia de las diferentes repúblicas al certamen, nombrándose al conde de Bulnes, Vocal de Comité, para que inmediatamente se realizaran las gestiones necesarias para que los Estados Unidos participaran en el Certamen,[2] activándose los trabajos de propaganda para ser enviados a dicho país.[3]
El 7 de mayo de 1924, el Secretario de Estado norteamericano remite un informe a las Cámaras de Representantes, acompañado de una recomendación del Presidente Calvin Coolidg, y diversos departamentos de su administración, para que fuera aprobada la participación de los EE. UU. en del Certamen sevillano. Entre los argumentos presentados primaba la oportunidad de estrechar los lazos con países iberoamericanos, demostrar las ventajas de “la educación americana”, así como fometar la comercialización de varios productos en España, como los hidrocarburos y sus derivados, maquinaria agrícola y técnicas agrarias, además de materiales de construcción entre otros. La propuesta no encontró ninguna oposición siendo aprobada por ambas cámaras.[4]
De forma triunfalista, la prensa local publicó en el mes de enero de 1925, la aprobación del proyecto de ley de la participación norteamericana por parte del Congreso, con la asignación de 1.000.000 de dólares,[5] aunque fue en el mes de febrero cuando es aprobada la asignación presupuestaria, ésta es por unos 700.000 dólares[6] (5.000.000 de pts.) pero esta cantidad, en 1926, aún no había sido votada, pues era norma que el Senado de aquel país, no ejecutaba el crédito hasta el año en que ha de ser invertido, por lo que en principio se votaría a partir de julio de 1927, mes en el que en aquel país comienza el ejercicio económico.[7] Nos obstante este importe, fue menos uno 300.000 dólares (algo más de 2.000.000 de pts.), que fue lo que se le abonó a la empresa constructora por los tres edificios con que contó la representación norteamericana,[8] importando solo el edificio permanente 200.994,06 dólares, según el acta de entrega de la obra.[9] No obstante, en el mes de agosto de 1929, con el Certamen ya en marcha, el presidente Hoover, solicitó créditos al Senado y a la Cámara de Representantes, para el mantenimiento de los pabellones.[10]
Los Estados Unidos fue el primer país en decidir y aprobar un presupuesto para la concurrencia en la Exposición, inmediatamente después lo harían Argentina y México, desplazándose a Sevilla el embajador norteamericano para elegir el terreno donde se construiría su pabellón representativo, eligiendo los terrenos de la Venta de Eritaña, de propiedad privada, y portando situados fuera del recinto exposicional, acordando la Comisión Permanente el 22 de abril de 1925, solicitar al Ayuntamiento hispalense la adquisición de estos terreno para ser unido a los del emplazamiento del certamen, y caso de ser abusivo el precio exigido, proceder a incoar expediente de expropiación.[11]
Sin embargo, una permuta de los terrenos concedidos a México, hacen que el 26 de julio de 1926 por Decreto municipal, se le concede la parcele elegida, esta vez en los Jardines de San Telmo, de 7.000 m2 de superficie, en la confluencia del Paseo de las Delicias (entonces llamado Paseo de la orilla del río) y la avenida de María Luisa, para construir sus instalaciones.
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| Fachada del edificio del Gobierno en el Paseo de las Delicias, entonces llamado Paseo de la orilla del río. (Vida Gráfica Española. Octubre 1929) |
Las condiciones de la concesión de estos terrenos fueron especiales, el embajador propuso “adquirir bajo escritura de arrendamiento por un periodo de cinco años el terreno ofrecido por el Ayuntamiento de Sevilla, cuya área aproximadamente es de unos diez mil metros cuadrados, a un alquiler de cincuenta céntimos el metro cuadrado y año, con opción a cómpralo durante el término de cinco años”,[12] esto se debía a que la Administración norteamericana no podía construir edificios permanentes en otras naciones si el terreno no es de su propiedad.
Tras difíciles negociaciones llevadas a cabo personalmente por Primo de Rivera, en las reuniones celebradas entre éste, el ministro de Trabajo Aunós, el Comisario Cruz Conde, el embajador norteamericanos y el delegado del pabellón Campbell,[13] durante los meses de junio a agosto de 1927, se resolvió con un acuerdo cuyas bases eran que: “El Ayuntamiento de Sevilla cederá siete mil metros cuadrados de terrenos, de los cuales dos mil seiscientos serán los utilizados para el pabellón permanente, y se otorgarán a título de renovable, pagando los Estados Unidos un canon de tres pesetas por metro cuadrado durante setenta y cinco años, que se contarán desde el 31 de diciembre de 1930, haciéndose por la Comisaría regia de la Exposición la cesión provisional hasta la fecha indicada.
Terminado el plazo de setenta y cinco años podrá renovarse por otros setenta y cinco, y sucesivamente podrá hacerse igual y por los mismos plazos. Caso de que a los indicado setenta y cinco años no conviniese la prórroga, el edificio permanente pasará a poder del Ayuntamiento de Sevilla, que habrá de abonar a los Estados Unidos la cantidad invertida en la construcción.
Para este efecto, al terminarse las obras se levantará un acta, en el que figurarán todas las obras de carácter permanente y el dinero que hayan costado. En este caso se descontarían del precio una cantidad prudencial por depreciación. Cualesquiera obras que no figuren en la referida acta no tendrán, aunque lo sean, carácter de permanencia, y esas pasarán a propiedad del Ayuntamiento sevillano sin pago alguno”.[14]
Publicado el acuerdo mediante Real Decreto núm. 486 de 3 de agosto de 1927, del Ministerio de Estado, fue acatado por el Ayuntamiento de Sevilla en el mes de octubre,[15] por el cual el Consistorio concedía a los EE.UU. lo terrenos por 75 años, desde el 31 de diciembre de 1930, con un alquiler de 3 pts./m2 sobre los 2.600 m2 destinados al edificio permanente, siendo optativo para el Ayuntamiento su recuperación mediante el abono de 200.994 dólares, coste de la edificación permanente según el Acta de entrega, o la ampliación de la cesión por otros 75 años. De esta forma se eludía la compra del terreno, pero se indemniza al gobierno americano por los gastos de las instalaciones. Hay que resaltar, que esta cláusula de compra no existía en el resto de pabellones permanentes extranjeros que se edificaron.
Para la concurrencia, las autoridades americanas nombraron una comisión encabezada por Thomas Campbell, ex-gobernador de Arizona, como Comisario General y un grupo de asesores, integrada por funcionarios de los departamentos de Estado, Comercio, Interior y Agricultura,[16] siendo el delegado permanente en Sevilla el juez Roderick Nathaniel Matson, y los otros miembros Agnes Repplier; Helen Varick Boswell; Helen Halla Upham y George Cameron, reuniéndose por primera vez el 15 de diciembre de 1926.[17]
Aunque en un principio el proyecto se le encargarían a arquitectos del estado,[18] la Comisión decidió convocar un concurso restringido entre cinco reconocidos arquitectos, a los que se les solicitó que las edificaciones reuniesen un estilo que ellos denominan “misiones españolas” en tributo al legado e influencia española, sobre todo en el sur y suroeste, en las artes y costumbres norteamericanas y que según palabras del su embajador se conserva el estilo arquitectónico que “notros llamamos colonial antiguo”, siendo seleccionado como arquitecto de la Comisión William Templeton, en abril de 1927. [19]
William Templeton Johnson (1877-1957), arquitecto nacido en San Diego, que pocos años antes había diseñado el Museo de Bellas Arte de dicha ciudad (1926), inspirándose en el estilo plateresco renacentista de España del siglo XVI, diseñó un proyecto que constaba de tres edificaciones, una permanente para ser utilizada como consulado, una vez terminado el certamen, y otras dos provisionales.
En el mes de mayo de 1927, se desplaza a Sevilla una comisión norteamericana compuesta por el embajador, el cónsul en esta capital, el Comisario general Campbell y el arquitecto Templeton, a fin de elegir la parcela para la construcción de su representación.[20] La concesión de los terrenos en los jardines de San Telmo, tuvo como consecuencia el replanteo de las parcelas y la modificación del trazo de las calles de este lugar, en concreto la comprendida entre el paseo central y el paseo de la orilla del río, entre los terrenos de los Estados Unidos y Perú.[21]
En el mes de enero de 1928, el Comisario general Campbell y el arquitecto Templeton, junto a otros miembros de la comisión estadounidense,[22] se trasladan a Sevilla para iniciar los trámites para la construcción del pabellón cuyos trabajos le fueron adjudicados a la empresa neoyorquina Dwight P. Robinson, por 300.000 dólares.[23]
El proyecto del arquitecto William Templeton Johnson, fue aprobado por la Comisión Permanente el 3 de febrero,[24] y se componía del edificio permanente llamado del Gobierno para consulado, una Sala de Proyecciones y una Sala de Exhibiciones, iniciándose inmediatamente los trabajos bajo la dirección de un arquitecto y cuatro ingenieros que coordinaban los trabajos de las empresas españolas subcontratadas,[25] siendo estas la que en definitiva realizaron las edificaciones de los pabellones.
El sistema constructivo para el edificio permanente era el convencional de la época, muros de fábrica de ladrillo, entramado unidireccional, cubierta de tejas con material vidriado en la línea de perfiles, en los paramentos mortero y solería hidráulica, carpintería de madera, destacando las vigas decoradas de los salones en caoba,[26] siendo de estructura de madera, revestidas de estuco por dentro y fuera, los dos edificios provisionales.
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| Plano con la situación dentro de la parcela del edificio permanente (consulado) y los pabellones de Exhibiciones y Cinematógrafo. (Archivo Municipal de Sevilla) |
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Varias vistas del proceso constructivo del pabellón permanente, del cinematógrafo y de la estructura del de Exhibiciones. (Archivo Fundación Valentín de Madariaga) |
Para la descripción y características de cada uno de los edificios nos hemos basado, por su amplia información, en un artículo aparecido en El Liberal de Sevilla, el 02 de diciembre de 1928, cuando las obras de los edificios ya estaban muy avanzadas.
EL EDIFICIO PERMANENTE. [27]
El edificio principal, del Gobierno o permanente, se sitúa en la confluencia de las avenidas del Paseo del Río (actual Paseo de las Delicias) y María Luisa, con forma de triángulo, adaptado a los límites de la parcela, tiene dos pisos de altura, con una extensión de 1.100 m2. Posee dos puertas de entrada, correspondientes a ambas avenidas, siendo la principal la del Paseo del Río, siendo ésta la que da acceso a los grandes salones de exposiciones que, pasado el Certamen, albergarían las oficinas del consulado. La de la avenida de María Luisa, accedía a la zona familiar, con entrada a los departamentos de vivienda, siendo sin embargo por la que se accedía al pabellón.
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| Edificio principal, de carácter permanente, con la fachada por la avenida de María Luisa. (Postal de la época) |
Las cubiertas son de tejas, debajo de las cuales se instaló una capa de dos pulgadas de planchas de corcho para aislar del frío, del calor y de la humedad, y bajo el corcho y encima de la madera machimbrada, se extendió otra capa de papel aislante "ruberoid", todo ello siguiendo los métodos adoptados generalmente en Norteamérica para las construcciones de todo tipo de casas.
Las puertas y ventanas llevaron cerraduras de imitación del hierro antiguo, pero de mecanismo actual, estando protegidas con tela metálica de bronce de gran uso en verano contra los insectos, además de ir provistas las ventanas, con unas persianas especiales que quedaban ocultas dentro de la pared, y a los ojos del visitante. La calefacción se realizaba por radiadores embutidos en la pared de cada habitación, cubiertos por rejas artísticas, funcionando por agua caliente y por electricidad, habiéndose realizado una doble instalación.
El pavimento de la planta baja era de mármol y las chimeneas de piedra, instalándose en esta planta los despachos del cónsul y vicecónsul, comedores, lavaderos, cocinas, despensas y guardarropa.
Este edificio también llamado Casa Consular, disponía de 28 habitaciones, tres eran salones para recepciones, otros tres para oficinas y veintidós para las exhibiciones.
Los salones principales de esta planta se destinaron durante el certamen para las exhibiciones de Aeronáutica, Servicio de Correos, Marina, Salud Pública, Departamento de Estado, etc., y los salones grandes para recepciones.
En la planta alta se ubicaron los dormitorios, comedores, guardarropas, guarda equipajes y cuartos de aseo para el cónsul y el vicecónsul, y para el embajador cuando se desplazara a Sevilla. También disponía de viviendas con todos los servicios de higiene para el servicio.
Estas habitaciones se habilitaron durante el Certamen, como las de la planta baja, para exhibiciones de la Cámaras de Navegación, Edificios Públicos, Departamento de Trabajo, Bellas Artes, etc.
Todas las instalaciones de agua caliente y fría, calefacción, teléfono, electricidad, gas y timbres, tubos de conducción y desagües, así como los radiadores, registros, contadores, interruptores, pasos de agua etc., iban oculto a la vista del público en las paredes, que junto a las instalaciones domésticas, donde se mostraron lavadoras mecánicas, cubas especialmente adosada a la pared, secadoras mecánicas, mesa de plancha que podía ocultarse en la pared, frigorífico eléctrico, cocina combinada de carbón, gas y electricidad, etc., sirvieron durante la Exposición, para mostrar todos los adelantos que en de los Estados Unidos se gozaba en la vida diaria.
En el centro del edificio, se instaló un pequeño patio de forma triangular, rodeado por un corredor porticado, de tres metros de ancho, sobre pilares cuadrados en la planta baja que continuaban, en la planta alta, con columnas de mármol blanco con capiteles corintios, estriadas hasta el antepecho, formado éste por volutas caladas. También en el patio, se instaló la escalera exterior de acceso al piso alto, sin necesidad de pasar por las habitaciones.
| Distintos aspectos del patio interior del pabellón del Gobierno durante la Exposición (Sevilla y Su Exposición. Álbum Artístico) y en la actualidad. (Archivo del autor) |
Este patio, abierto al cielo, tenía un pequeño jardín dividido por canelillos cuyo pavimento se decoraba con olambrillas con motivos nacionales como cabezas de indios, el águila calva del gran sello nacional, el escudo con la bandera nacional y otros símbolos del país,[28] hoy inexistentes, y en el centro una elegante fuente de mármol blanco. cuya decoración se inspiró en motivos renacentistas españoles, con vistosos mármoles de Urda y Macael.
| Detalle de las columnas de mármol, antepecho y capiteles de la galería alta. (Archivo del autor) |
En el amplio sótano de este edificio permanente, se instaló un depósito de agua potable, con capacidad de 20.000 litros para las épocas de escasez durante el verano, este depósito dispuso de una bomba que subía automáticamente el agua en cuanto la presión de los tubos disminuía. Se hallaban asimismo instalados en el sótano, una bomba automática para desagüe del agua que pudiera filtrarse del Guadalquivir, la caldera para calefacción por agua, depósitos de carbón y leña y un amplio cuadro de distribución eléctrica.
LOS EDIFICIO PROVISIONALES
Tanto el Cinematógrafo como el pabellón de Exhibiciones, eran de planta rectangular y carácter provisional, construidos con armazón de madera, habiéndose empleado el papel "ruberoid" como aislante del frío y del calor. Tanto interior como exteriormente, estaban revestidos de estuco en tonos crema, estando rematados los paramentos exteriores con un ancho friso de crestería, inspirado en la traza arquitectónica de las iglesias de las misiones españolas en California.
Todos los servicios de agua y electricidad quedarán oculto a la vista del público, de acuerdo con las características de las modernas construcciones norteamericanas.
El pabellón Cinematógrafo.
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| Fachada del pabellón del Cinematógrafo. (Sevilla y su Exposición. Álbum Artístico) |
Este edificio de 29,26 m de largo por 15,26 de ancho (446,50 m2), estuvo destinado a proyecciones cinematográficas, pudiendo ser utilizable para otros usos, tenía capacidad para 350 personas, cómodamente sentadas en butacas, con un escenario preparado para impartir conferencias.
También disponía de dos cabinas metálicas para operadores de máquinas, que quedaban aisladas de la sala en previsión de casos de fuego, además de seis grandes puertas de salida, con apertura hacia fuera, que se accionaban automáticamente en caso de alarma o accidente.
Se proyectaron en esta sala toda clase de películas de recreo, alternadas con las de demostración de las actividades propagandísticas del Gobierno en sus múltiples aspectos. Durante estas exhibiciones se ofreció al público visitante el último invento de la cinematografía, películas que combinaban la palabra y la música, sistema que se le dio el nombre de cinefon.[29]
El techo estaba suspendido por vigas de madera de una sola pieza, importadas de Norteamérica, y la calefacción, mediante radiadores, eran calentados por gas. Durante el verano funcionaban numerosos ventiladores que facilitarán la circulación del aire. Junto a la entrada del edificio se instalaron un despacho y las dependencias higiénicas para señoras y caballeros, así como un salón de visitas situado en el primer piso.
El pabellón de Exhibiciones.
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| Fachada principal del pabellón de Exhibiciones. (Ilustración revista Blanco y Negro) |
Las dimensiones de este pabellón eran de 36,70 m de longitud por 25,13 de anchura (922,27 m2), y contenía varios salones de descanso y las indispensables dependencias higiénicas, quedando el techo totalmente suspendido, con una cubierta central metálica curva rebajada, sin soporte intermedio en medio del salón.
Se utilizó este edificio para otras diversas exhibiciones del Gobierno entre ellas la de los departamentos de Agricultura, Comercio, Interior y Hacienda.
Rodeando estos tres edificios, se diseñó el trazado de un bello jardín que hermoseó el aspecto de este conjunto, donde se plantó una frondosa rosaleda.
EL ESTILO NEOCALIFORNIANO O NEOMISIONAL[30]
Sobre el estilo elegido para la representación estadounidense, Juan de Zavala lo denomina “Neocaliforniano”, siendo conocido en EE.UU., como estilo español, en el que según este autor se adaptaba al ambiente y clima de la zona sudoeste de aquel país. Éste se aplicaba a residencias de campo principalmente en los estados de California, Nuevo México y Texas, que pretendía ser una arquitectura nacional, pero diferenciándolas de los antiguos habitantes mexicanos. Por otra parte, Modesto López Otero, lo denomina estilo “Neomisional” por inspirarse en las misiones españolas de California y del sur del país, distinguiendo dos vertientes: la culta, que retoma elementos españoles e hispanoamericanos, neoplaterescos, neobarrocos y neocoloniales; y la popular, que recurre a estructuras arquitectónicas sencillas de las misiones californianas de los siglos XVII y XVIII.[31]
Y según Villar Movellán, esta corriente arquitectónica misional popular influenció más tarde en el regionalismo sevillano, haciéndolo girar a una arquitectura blanca y su posterior desarrollo andalucista.[32]
William Templeton Johnson, autor del pabellón, seguidor de estas corrientes, construyó para su ciudad natal el Museo de Bellas Artes, inspirándose en el plateresco de la Universidad de Salamanca para su portada, "en la que prevalecen los paramentos blancos, con la ornamentación historicista dispuesta en vanos y portadas. En la E.I.A. Johnson cuidó especialmente los detalles técnicos, reveladores del grado de desarrollo de la industria de la construcción en Norteamérica: hormigón armado, techos con varias capas aislantes, calefacción con radiadores protegidos, etc.”[33]
Las fachadas del edificio del Gobierno o permanente, se inspiran en el estilo renacentista; en la del Paseo del Río, (Paseo de las Delicias) están claramente tomados detalles ornamentales de una de sus últimas obras, el Museo de Bellas Arte de San Diego inaugurado en 1926, como la utilización de pequeños arcos que encierran una concha, en la moldura el arco de la puerta principal, o la ventana del remate visiblemente inspirada en las existentes en la fachada del Hospital de la Santa Cruz de Toledo.
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| Detalles de la portada de la fachada del pabellón permanente del Paseo de las Delicias. (Archivo del autor) |
Para la portada de la avenida de María Luisa, la composición la divide en dos zonas, la inferior hasta el balcón, la resuelve con claros elementos plateresco, eligiendo como motivo la concha, con algún detalle barroco en las pilastras. Sin embargo, para la parte superior, la remata con un frontón partido de formas ondulantes, con jarrones, en el que se inscribe el balcón sobre venera de forma semicircular, enmarcado por cenefa mixtilínea y terminado en una cornisa ondulada.
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| Detalles de la portada de la fachada de la Avd. María Luisa. (Archivo del autor) |
Los muros exteriores estaban estucados en tono crema, con adornos de piedra artificial del mismo color en puertas y ventanales, estando guarnecidas las ventanas y puertas principales con rejas artísticas, que se decoraban con elementos renacentistas, siendo el portaje de caoba.
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| Decoración de los dinteles y rejas artísticas instaladas en algunas ventanas del pabellón. (Archivo del autor) |
Para las fachadas de los pabellones provisionales se inspiraron en plateresco español, inscribiendo la decoración en las puertas de acceso y zona superior de las mismas, dejando el resto limpias de ornamentación que armonizaban con el edificio principal y con un claro objetivo exhibicionista.
En el de Exhibiciones, la profusa ornamentación se situaba en la parte alta de los muros mediante un ancho friso de estípites y motivos neo-platerescos, rematado por una calada crestería. La puerta principal, compuesta por un arco abocinado de medio punto, también estuvo profusamente decorada, tanto el dintel de la puerta como las pilastras laterales; encima del arco continuaba el ancho friso de los paramentos y rematando el conjunto, tres pequeñas hornacinas soportaban una venera a modo de frontón curvo.
El acceso principal del Cinematógrafo, era la zona con mayor decoración, las puertas se encontraban instaladas en el interior de un pórtico de planta hexagonal, en el que los lados exteriores lo formaban tres arcos de medio punto sostenidos por dos columnas de capitel corintio y fuste compuesto, estriado en el tercio inferior. El pórtico se coronaba con un ancho friso formado por columnillas compuestas rematadas con jarrones, intercaladas entre motivos vegetales.
El mismo motivo ornamental con estípites del pabellón de Exhibiciones se repetía en el remate de las fachadas laterales, donde se situaron puertas de evacuación rematas con un frontón compuesto por una venera entre columnas, coronado con una cartela con cabeza femenina y bordeándolo todo, una moldura de forma mistilínea. En los muros, junto a estas puertas, se inscribían pilastras con estípites en la parte superior y hornacina entre columnas salomónicas, que alojaban jarrones pétreos sobre cabezas femeninas.
LOS CONTENIDOS EXPOSITIVOS.[34]
Aún sin estar los edificios terminados, en el mes de enero de 1929, se empezaron a enviar efecto y mercancías desde el puerto de Nueva York con destino a los pabellones. El 28 de dicho mes llegaron procedentes de Madrid la comisión de Gobierno estadounidense, compuesta por veinte personas entre ellas los comisarios de los distintos departamentos, que fueron recibidos por el Comisario Campbell, que incluían a un operador de cine para grabar los actos más importantes. Este primer envío de mercancías estuvo compuesto por 503 bultos, con un peso de 67.000 kilos.
Pasado unos meses, y con los pabellones prácticamente terminados, se iniciaron en el mes de abril las pruebas con la radio de la Victor Talking Machine Company que dicha compañía había montado en el pabellón de Exhibiciones a petición del Departamento de Comercio, debido al gran éxito que esta instalación tuvo en la Exposición de Filadelfia de 1926. Para ello se desplazaron a Sevilla el ingeniero instalador Carleton D. Haigis y el capitán Sidney Morgan, encargado de las exhibiciones de dicho Departamento, para que, con ayuda de ingenieros del Gobierno norteamericano, pudieran instalar este gigantesco aparato reproductor.
Este aparato reproductor, se componía de cuatro radio-electrolas gigantes, pudiendo reproducir cada uno programas de radio y discos de música de forma sincronizada, siendo operados desde una cabina para el uso combinado o de modo individual de sus altavoces. Estos aparatos se encontraban distribuidos en el vestíbulo del salón principal del pabellón de Exhibiciones; en el tejado de este mismo edificio; en el patio del pabellón permanente y en el del Cinematógrafo.
El altavoz gigante instalado en el tejado, tenía como misión reproducir música al aire libre, pudiéndose oír hasta los dos kilómetros de distancia, y con claridad en todo el Parque de María Luisa, emitiendo programas desde Pinttsburg, Pensilvania y Nueva York, y la ampliación del sonido de este aparato ortofónico permitió oír conciertos a bastante distancia con una limpieza extraordinaria de sonido.
Siendo éste el único producto, netamente comercial instalado en el pabellón, pues las empresas privadas se vieron obligadas a situar sus stands en las galerías comerciales, ya que los contenidos expuestos eran todos estatales y que se distribuyeron de la siguiente manera:
En el edificio permanente se expusieron obras del National Museum of Fine Arts y del Smithsonian Institute, así como una biblioteca con libros sobre la historia de América y otros temas generales, y la exposición de los Departamentos de Estado, Hacienda, Marina, Correos, Aeronáutica, del Canal de Panamá, de la Cámara de Navegación y del Biblioteca del Congreso.
En las Salas de Marina y Aeronáutica, se exponía una maqueta de dirigible Shenandoah, que se había ido a pique en 1923, varios modelos de aviones torpederos y de reconocimiento, una maqueta del acorazado Richemond; maquetas mecánicas-eléctricas que reproducen tubos aerodinámicos; y un cuadro que reproducía exactamente el que utilizaba el servicio de meteorología del Observatorio de Washington y del Naval.
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Salón de recepciones en el edificio permanente del Gobierno. (Arxiu Mas. Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic) |
En la planta principal se encontraban los Departamentos de Trabajo, con una exposición de distintos objetos realizados por mujeres y niños.
El Departamento de Navegación mostraba en un gran mapa luminoso con las líneas de vapores en todo el mundo, con líneas de colores trazadas desde los puertos estadounidenses hasta los de los demás países, indicándose las compañías privadas y las líneas oficiales. También se expuso maquetas de buques funcionando algunos como los reales, recorriendo los itinerarios en este gigantesco mapa.
La Biblioteca del Congreso, como demostración de la grandeza de los descubridores españoles, que penetraron por tierras desconocidas desde Florida a California, mostraba unos mapas realizados en colores y decorados al estilo de los siglos XVI y XVII, con la ruta seguida por Hernando de Soto por el Missisippí, al oeste del mismo y en los Estados del este, así como la ruta de Francisco Vázquez de Coronado en Arizona, Kansas y otros Estados.
Además de las de los conquistadores españoles en el sur del país, también se mostraron los caminos seguidos por los descubridores, marinos y demás exploradores españoles que atravesaron el país por tierra y por mar. Se expusieron reproducciones fotográficas de libros, manuscritos y mapas, de la influencia de la cultura e historia española en los EE.UU., con retratos de los exploradores y vistas de las primeras colonias españolas. Fotografías en gran tamaño del famoso mosaico “La Minerva de la Paz” que se encuentra en el Gran Salón del edificio Thomas Jefferson de la Biblioteca, y la evolución del libro dividida en seis secciones con una reproducción de la Biblioteca del Congreso, y los dos sellos que emplea la misma.
Así mismo, maquetas y fotografías de algunos de los más famosos monumentos del país, a través de los Comités de Bellas Artes y de Edificios y Parques Públicos de la capital, con aspectos escultóricos desde 1853, cuando en EE.UU. se levantaron las primeras estatuas ecuestres de Andrew Jackson en Washington, además de libros, manuscritos y mapas, referentes a la influencia de la cultura y la historia española en Norteamérica, así como retratos de exploradores y vistas de las primeras colonias.
Entre los edificios oficiales, se instaló una maqueta del Capitolio de Washington, de 4 m. de largo por 2 de ancho y 1,50 de alto, realizada por el escultor Emilio Garet, que destacaba de este conjunto, y que completaba esta exhibición junto a otra maqueta del Canal de Panamá realizada para el Departamento de Obras Pública, habiendo cooperado en la misma veintitrés Comités de los Departamentos federales.
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La foto muestra a Emilio Garet, escultor que hizo la maqueta del Capitolio, preparándola para el envío. (Fuente Ebay) |
Como anteriormente se ha comentado, otra de las muestras que se realizaban en este edificio fueron los adelantos tecnológicos norteamericanos, en el se podían apreciar instalaciones de fontanería en cobre, calefacción centralizada regulada por estancias individuales, un refrigerador eléctrico, una lavadora mecánica y así hasta cincuenta y cuatro aplicaciones distintas de la electricidad.
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| Aspecto de la sala donde se instaló la maqueta del Capitolio de Washington. (Ilustración El Día Gráfico) |
En el pabellón del Cinematógrafo, se proyectaban una selección de doscientas películas de entre mil, a razón de más de seis diarias, sobre temática económica, agrícola, industrial, histórica y militar de los Estados Unidos, entre ellas una sobre el viaje del Presidente Herber Hoover a Hispano América, otras sobre la confección de un periódico, una intervención quirúrgica o la fabricación de automóviles. Todos estos documentales eran de carácter propagandístico de las actividades norteamericanas. Ciertamente estas exhibiciones causaron una amplia expectación.
Entre ellas se proyectó una en la que aparecía el vagón de pruebas del Arsenal de la Marina de Washington; y otra con la lente gigantesca destinada al telescopio de Monte Wilson.
También se incluyeron algunas películas comerciales producidas por la Metro Goldwyn Mayer como “Los cadetes de West Point” o “El gran desfile”; “Nuestro es el Mar” o la realizada por la Universidad de Yale “El Descubrimiento de América”.
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| Vista lateral del pabellón del Cinematógrafo durante el periodo constructivo. (Ilustración El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923) |
En el otro pabellón provisional de Exhibiciones, se instalaron las exposiciones de los departamentos de Agricultura, Interior y Comercio. El del Tesoro, instaló una máquina de cinco toneladas de peso para la fabricación de billete y acuñación de monedas, estampación de sellos y billetes, durante la Exposición imprimirá litografías y retratos del Rey. También se instaló la reproducción en miniatura del Gran Cañón del Colorado iluminado por dos mil bombillas que permitía observarlos, debido a las combinaciones lumínicas, con los distintos matices dependiendo de la hora del día.
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| Fachada pabellón de Exhibiciones. (Fotografía revista Blanco y Negro) |
En el Departamento de Comunicaciones, uno de los más amplios, se montó una maqueta que representaba un tren en marcha, que recogía las sacas de correspondencia sin disminuir la marcha, mediante un brazo mecánico accionado por un oficial de correos, que recogía las sacas al paso del expreso, y la reproducción de un aeropuerto con diez modelos de aeroplanos, construcción de ferrocarriles, etc., y en una de las salas, dedicada a los indios, se mostraban multitud de objetos típicos de dicha cultura.
Otro de los aparatos que se instalaron fue una potente emisora ortogonal, que comunicó a Sevilla con el resto del mundo. Este aparato, especialmente construido, fue una aportación del Departamento de Comercio, a través de él, se transmitía por radio a todas partes del mundo la música, los conciertos, conferencias y discursos, que tuvieran lugar en cualquiera de los tres pabellones. Este potente aparato, tenía un dispositivo receptor que permitía alcanzar en onda corta los programas de las emisoras de los Estados Unidos, y retransmitirlo en Sevilla. En momentos especiales de actos que se celebraran en el pabellón, se podía oír aquí discursos pronunciados desde Washington o Nueva York.
También por parte del Departamento de Comercio, se montó un aparato de admisión de visitantes especialmente inventado para su aplicación en Sevilla, y que fue muy comentado por la prensa por su curiosidad, la instalación consistía en un rayo de luz que lanzado sobre la entrada de la Exposición permitía contar el número de los peatones que pasaban.
Otro de los objetos curiosos para la época, fue la exposición de tres máquinas registradoras fabricada por la National Cash Register, tras la clausura de la Muestra, las máquinas fueron adquiridas para tres negocios de la ciudad, concretamente para la confitería de la Campana, la pescadería Gallega de la calle Rioja y para la pescadería Málaga de la calle O´donnell, conservándose una de ellas en el Museo de Artes y Costumbres Populares, procedente de este último negocio.
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| Maquina Registradora de la National Cash Register, que se expuso en el pabellón, y actualmente en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. (web Ministerio de Cultura) |
Así mismo, este Departamento exhibió numerosos objetos que revelaban las actividades en aquel país en el campo experimental, sobresaliendo entre varios objetos dignos de mención, entre ellos un cristal iluminado en el que se podría apreciar las diferentes pruebas de resistencia al fuego. Un aparato que demostraba las aplicaciones que tenían los desperdicios agrícolas para la fabricación de varios productos. Recientes descubrimientos en la producción de azúcar y como modelo de precisión, una pulgada con 20.000 divisiones empleada para medir el largo de onda.
En el de Agricultura se mostraba una granja típica americana, con todos los adelantos para la recolección. También se narraba en una maqueta, la introducción del mulo en América, se trataba de la reproducción a escala de una carabela mecida por las aguas, en el que un grupo de soldados se alejaban para convertirse en pastores con sus rebaños, y con ellos el primer ejemplar de este animal llegado a tierras americanas en el siglo XVI; que mas tarde, cruzado con el irlandés, hizo que Estados Unidos exportara más de 100.000 mulos americanos al año, siendo, ironías de la vida, España el segundo país importador del mundo.
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| Vista del Departamento de Comercio, en el interior del pabellón de Exhibiciones. (Ilustración revista Cosmópolis) |
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Muestra de la Oficina de Grabado e Impresos del Gobierno de los EE.UU. (Fuente Todocolección.net) |
LA INAUGURACION. [35]
En la tarde del 10 de mayo de 1929, al día siguiente de la inauguración de la Exposición, SS.MM. los Reyes don Alfonso y doña Victoria, acompañados por las infantas doña Beatriz y doña Cristina, el jefe del Gobierno, Primo de Rivera, los ministros de Fomento, Justicia e Instrucción Pública, fueron recibidos a las puertas del pabellón por embajador Ogden H. Hammond, el Comisario general Cambell, agregados militares de la embajada, el infante don Carlos y familia, así como el Director de la Exposición y autoridades locales. A su llegada la Banda Municipal interpretó la Marcha Real y el himno norteamericano, izándose en el balcón de la fachada de la avenida de María Luisa, el pabellón morado.
Accedieron al pabellón por esta puerta, de cuyo dintel colgaban las banderas de España y EE.UU., recorriendo todas las salas donde se encontraban instaladas las demostraciones de los distintos Departamentos del Gobierno de los Estados Unidos, deteniéndose en una con pequeños dioramas, se reproducen los más importantes puertos del mundo, entre los que aparecía el de Sevilla. En la de Aeronáutica vio funcionar las maquetas movidas por electricidad que reproducen tubos aerodinámicos, y maquetas de diferentes tipos de aviones ametralladores, de caza y bombardeo, y en la de Marina brújulas giroscópicas y tanques mocrofónicos.
En el salón de recepciones se encontraba el casco que los indios Pieles Pojas, habían dedicado especialmente a don Alfonso, realizado con plumas de águilas, adornos de armiño y cerdas de caballos, como homenaje de aquella tribu al Rey de España nombrándolo gran jefe honorario de los indios, que venía envuelto en un curioso escuche de piel de gacela sin curtir. Por el embajador Hammond, le fue entregado a doña Victoria una pulsera de plata con turquesas, trabajada por los indios; y al Presidente general Primo de Rivera, unos prismáticos.
A continuación, pasaron al pabellón de Exhibiciones, donde escucharon la Victrola ortofónica, y la máquina de estampación en papel de grabados sobre acero, hizo centenares de copias del retrato del Monarca. Se detuvieron para ver una comparativa de los primeros aparatos de teléfono y los últimos, un diorama con luces cambiantes según las horas cambiantes, además de multitud de cuadros estadísticos oficiales.
Finalmente, se trasladaron el pabellón del Cinematógrafo, donde se proyectó una película con la visita del Presidente Hoover a las Repúblicas americanas.
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| SS.MM. los Reyes durante la inauguración del pabellón. Don Alfonso acompañado de Comisario Campbell, el embajador Hammod y Cruz Conde. Y doña Victoria Eugenia, acompañada de Primo de Rivera, saliendo del pabellón de Exhibiciones. (Ilustración revista Nuevo Mundo) |
LA SEMANA EN HOMENAJE A LOS EE.UU.[36]
Pocos días después de la inauguración oficial del pabellón, tuvo lugar la Semana en honor a los Estados Unidos, siendo ésta la primera de las “Semana” en homenaje a los estados participantes, celebrándose del 25 al 31 de mayo.
El primer día por la tarde, se celebró la inauguración de la “Semana”, con una recepción en el pabellón, donde se sirvió un té por parte de la Comisión norteamericana, encabezada por su embajador Oden Hammod, estando invitadas las autoridades locales, el director de la Exposición Cruz Conde y miembros del Comité, los representantes de los países concurrentes, representación diplomática y de la alta sociedad hispalense, mientras en los jardines, la Banda Militar de Música norteamericana “Pershing’s Own”, expresamente enviada, amenizaba el acto con un concierto.
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La Comisión de EE.UU., en la puerta del pabellón del día de la inauguración de la Semana dedicada a este país. (Ilustración El Correo de Andalucía) |
Posteriormente, los invitados pasaron al pabellón de Exhibiciones, para admirar la amplia exposición traída por el Departamento de Comercio; y por último, dirigirse al Cinematógrafo, donde se proyectó la película “Los cadetes de West Point”, de la Metro Goldwyn Mayer.
Por la noche, el Comité de la Exposición ofreció un baile en el Casino a la Comisión estadounidense, con motivo de su Semana, cuyo salón de baile presentaba un aspecto deslumbrante, y al que asistieron las mismas autoridades y representaciones que a la inauguración de la Semana.
Al día siguiente, domingo 26, en la Plaza de América, y de once a doce y media de la mañana, la Banda Militar de Música, ofreció un concierto con piezas de su nutrido repertorio. Por la tarde, la banda de orquestación amenizó la función cinematográfica en el teatro del pabellón, donde se ofreció al público una sesión dedicada a la telefonía, con las proyecciones de “Voces a través del mar”, Talleres telefónicos mundiales” y “La historia del teléfono”. Con tal motivo se exhibió una de los primitivos modelos inventado por Graham Bell, junto a otros últimos modelos de teléfonos y radio-micrófonos.
El lunes 27, se celebró un concierto ejecutado por la referida banda en el pabellón del Cinematógrafo, y a continuación y en mismo lugar, se impartió una conferencia a cargo del director de la Sociedad Arqueológica de Washington. Arthur Riggs.
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| Autoridades e invitadas a la recepción dada en el pabellón con motivo de la Semana. (Ilustración El Correo de Andalucía) |
Por la tarde, el embajador de los Estados Unidos, visitó la carabela Santa María, donde se izó la bandera de aquel país, y por la noche, el embajador ofreció en el Casino, una cena a la Comisión del Certamen, autoridades, representantes de los países concurrentes y cuerpo consular.
En la mañana del cuarto día de la Semana de Estados Unidos, la Banda de Música volvió a tocar en la Plaza de América, música de los países americanos, ese día se tocó música de Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador y Guatemala, y los delegados de estos países tomaron la palabra en los intermedios.
A las siete de la tarde, hubo función de gala en el Cinematógrafo amenizada por la banda de orquestación, dirigida por el maestro Thomas F. Darcy, proyectándose la gran superproducción cinematográfica de la Metro Goldwyn Mayer, “El gran desfile”, que estuvo durante un año exhibiéndose en Nueva York. El acompañamiento musical realzaba las imágenes que se proyectaban, inspirando emoción que sobrecogía al espectador.
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| Visita del embajador a la carabela Santa María. Y el Comisario Campbell posando con la artista Trini Ramos en el patio del pabellón, publicadas en El Correo de Andalucía y en El Noticiero Sevillano. |
Y a las nueve de la noche, la cantante y bailarina sevillana Trini Ramos, que ya había obtenido bastante éxito en los Estados Unidos, siendo muy conocida en Broadway, acompañada de una orquesta sevillana, cantó piezas de su variado repertorio, y bailó sevillanas acompañada de su hermana. Esta actuación realizada casi espontáneamente, se debió a que durante la visita que realizaba al pabellón, fue reconocida por uno de sus seguidores solicitándole que actuara, no rechazando la invitación. Un retrato al óleo del pintor sevillano, Alfonso Grosso, decoró el programa de baile de Trini Ramos, el cuadro representa a la referida artista llena de vida.
El miércoles 29, quinto día de la Semana de los Estados Unidos, se iniciaba por la mañana con la actuación de la Banda Militar, bajo la dirección del capitán William J. Stannard, en la Plaza de América, con un concierto cuya programación contenía aires argentinos, bolivianos, brasileños y chilenos. Para terminar, se tocó el himno nacional de Colombia, y luego el compositor colombiano Emilio Murillo tomó la batuta para dirigir varias de sus obras, que fueron interpretadas por la referida banda. Asistieron al acto el Comisario general Campbell y el Comisarlo general de Colombia, Pinto Valderrama. Esta banda, seguía actuando de siete a nueve en los jardines del pabellón, donde se instalaron sillas entorno a los músicos para la audición de sus conciertos.
También estaban muy concurridas las audiciones musicales de victrola y de radio en el pabellón de Exhibiciones. Por la noche se recibía por radio música de Inglaterra, Holanda y Estados Unidos, lo que entonces todavía era prodigioso.
Por la tarde, y a demanda del público, se volvió a proyectar la película “El gran desfile”, de la Metro Goldwyn Mayer. La música especialmente escrita para esta cinta fue ejecutada por la banda militar de orquestación.
A continuación, el compositor sevillano José Meléndez de la Fuente, tocó al piano una selección de su obra sinfónica “Rapsodia andaluza”, que fue muy aplaudida. Posteriormente se celebró el acto principal del programa de ese día, consistente en una fiesta flamenca, actuando en primer lugar Carmen Vargas, que con su traje gitano interpretó tres bailes, que fueron muy aclamados por el público; seguidamente subió al escenario la cantante sevillana Estrellita Castro, que deleitó al público con unas coplas andaluzas y unos fandangos, terminado estas actuaciones, ambas artistas tomaron parte en una zambra, de difícil ejecución, tanto al cante como en el baile, que fue lo más aplaudido del programa.
El jueves 30, sexto y penúltimo día, de once a doce y media de la mañana, la Banda Militar dio el concierto diario en la Plaza de América de música americana, ejecutándose una selección de piezas del Paraguay, Perú, Salvador, Uruguay y Venezuela, hablando en los intermedios los delegados de estos países.
De siete a nueve, en el pabellón del Cinematógrafo se proyectó la película “Nuestro es el Mar”, película que sobresalía por sus cuadros trágicos de tempestades en el Océano. A esas mismas horas, también, hubo concierto de la banda en el jardín de los pabellones.
Y a partir de las diez de la noche, la estación de radio del pabellón estadounidense, conectó con la estación inglesa de Ghahusford para retransmitir al público el resultado de las elecciones inglesas, la cual estaba especialmente dedicada a la colonia inglesa de la ciudad.
El último día, el 31 de mayo, como consecuencia del fallecimiento del insigne arquitecto Aníbal González, la Comisión de los Estados Unidos, que estaba preparando el acto de la finalización de su Semana, decidió postergar la ceremonia en señal de duelo, hasta el domingo 2 de junio.
La enfermedad que desde hacía algún tiempo venía padeciendo Aníbal González, tuvo a las dos y media de la madrugada, un trágico desenlace, falleciendo rodeado de su familia, ocasionado un profundo pesar en toda la sociedad sevillana.
Aquel día fueron incesantes las muestras de dolor en todos los estamentos de la sociedad, desde los reyes y presidente del Gobierno, hasta el artesano y el obrero, mostraron su pesar por tan irreparable pérdida.
La Comisión Permanente, reunida de urgencia, aprobó perpetuar la memoria de Aníbal González, erigiendo un busto de bronce en el patio del edificio central de la Plaza de España, y que la bandera nacional ondeara a media asta en dicha plaza, así como que los empleados lucieran crespones negros en los uniformes. Por orden del cardenal Ilundain, la Exposición Mariana situada en la iglesia del Salvador permaneció cerrada.
El sábado día 1, en el concierto que diariamente ofrecía la banda, el compositor José Ibarra, dirigió la banda durante la ejecución de su composición “¡Always Sevilla, yes¡”, aplaudiendo calurosamente el numeroso público a su autor y la interpretación de este rítmico fox-trot.
Tras el funeral y entierro del ilustre arquitecto, el domingo 2 de junio, se celebró el acto de clausura de la Semana en honor a los Estados Unidos que se había aplazado.
Como en los anteriores se celebró un concierto en los jardines del pabellón, y en la sala del Cinematógrafo, se exhibió la película “La caravana de Oregón”, sobre los esfuerzos para poblar el Oeste americano.
A las once de la noche, en la Plaza de América, con la asistencia del director de la Exposición y miembros del Comité, los delegados americanos, cónsules y autoridades, la Banda Militar de los EE.UU. “Pershing’s Own”, interpretó los himnos nacionales de los países americanos por orden alfabético, cuyas banderas fueron izadas, mientras se interpretaban sus himnos, por los representantes de dichas naciones, siendo momentos de gran emoción, saludando las banderas con gran respeto. Con este acto se puso punto final a la Semana de los Estados Unidos, y para realzar los diferentes actos organizados por este país, durante los días 25, 26 y 27, el recinto de la Exposición lució su iluminación extraordinaria
En relación a las “Semanas” de otros países, la de los EE.UU., fue la que se acercó más al público en general, con la programación de proyecciones de películas de temas productivos, militar y agrícola, invitando especialmente al personal dedicado a estos sectores, a que acudieran a estos pases. Así mismo, la organización de conciertos interpretados en espacios al aire libre, tanto en el interior como en el exterior del recinto exposicional, por parte de la Banda Militar de Música, la emisión de música a través de los potentes altavoces instalados en el pabellón y en el Parque de María Luisa, y la intervención de artistas locales en los actos programados, fueron testimonios de simpatía y cariño hacia la ciudad.
BANDA DE LOS ESTADOS UNIDOS.[37]
La Banda del Ejército de los Estados Unidos, conocida como la Banda de “Pershing’s Own”, fue organizada por iniciativa del general Pershing, Jefe de Estado Mayor del Ejército, en 1922, estando considerada como una de las mejores organizadas de América, haciéndose cargo al año siguiente como director William J. Stannard, estando compuesta por noventa músicos.
La presencia de esta Banda en múltiples actos, y el papel tan relevante que desempeñó en la participación norteamericana durante la muestra, con hasta sesenta conciertos, proyectó una imagen de diplomacia y acercamiento hacia los países iberoamericanos y España, al dar una especial importancia a la música de los países iberoamericanos, solicitando para su repertorio, composiciones musicales de estos países, llegando a reunir más de cuatrocientas de las diversas repúblicas americanas, así como música española y portuguesa.
Su participación en la Exposición, como parte de la muestra estadounidense, se debió al deseo expresado por la Unión Panamericana que, en 1927 mostró interés en que se incluyera en las actividades del pabellón representativos, dado los éxitos cosechados por esta agrupación musical en los diversos conciertos ofrecidos, donde se interpretaba música hispanoamericana, además de ser capaces de interpretar los himnos de todas las repúblicas americanas.[38]
Al estar agregada esta Banda a la Casa Blanca, en la que daba conciertos durante las ceremonias oficiales, la Cámara norteamericana aprobó en 1928, los gastos necesarios para el traslado de sus componentes hasta Sevilla.[39]
El 6 de mayo de 1929, desde el puerto de Nueva York y a bordo el “Leviatan” partió el contingente de músicos, desembarcando en Cheburgo (Francia) el día 10, pasando por París y Madrid, antes de llegar a Sevilla, el 15 de mayo, en el tren rápido de la noche procedente de Corte, donde actuó, siendo trasladados al Cuartel de Ingenieros, en la avenida de la Borbolla, donde se alojarían durante su estancia en la ciudad.[40]
El día 17 de mayo, la Banda de “Pershing’s Own” dio su primer concierto en la Plaza de España, al que asistió escaso público, debido sin duda, a la falta de publicidad del mismo, interpretando diversas obras de su amplio repertorio, siendo muy aplaudido.
El siguiente concierto, tuvo lugar en la Plaza de América, en la noche del día 19, en el que se interpretó un selecto programa de piezas de su repertorio, mientras lucían con todo su esplendor las iluminaciones artísticas de la Exposición.
A las diez de la noche del día 22, y en el mismo escenario, la banda bajo la dirección de William J. Stennard, interpretó pasodobles en honor a España, así como composiciones dedicadas a diferentes republicas americanas, como a Honduras, El Salvador, Venezuela y Chile, finalizando el concierto con el himno nacional americano y la Marcha Real española.
Al día siguiente a la misma hora y lugar, se realizó un nuevo concierto de esta agrupación musical al mando del capitán de Infantería Curtis D. Alway, y bajo la dirección de William J. Stennard, en el que se interpretaron composiciones dedicadas a diferentes republicas americanas, en esta ocasión a Chile, Cuba, Méjico, Estados Unidos, Colombia y Ecuador, finalizando el concierto con los himnos americano y español.
Durante esos días la Banda del Ejército norteamericano, daría conciertos musicales especiales en los jardines del pabellón, y amenizarían las proyecciones de películas en el pabellón del Cinematógrafo, por medio de la llamada banda de orquestación, dirigida por Thomas F. Darcy, que al parecer era una sección reducida de la propia banda.
La céntrica Plaza de San Fernando (actual Plaza Nueva), fue el lugar elegido por esta agrupación musical, mientras duró su estancia en Sevilla, para dar conciertos todos los días, entre doce y una por la mañana, con la intención dar la oportunidad de ser oídos por los que, por sus ocupaciones, no podían asistir a sus conciertos en la Exposición.
A partir del 25 de mayo, y hasta el 31 de dicho mes, se celebró como anteriormente se ha dicho la Semana en homenaje a los Estados Unidos, con la intervención de la banda en los diferentes actos programados y que se indican en el referido apartado.
Pasada la “Semana”, se animó a todos aquellos que todavía no habían tenido la oportunidad de oírlos, a que en los dos días que aún permanecería en Sevilla, los días 4 y 5 de junio, se acercaran a escucharlos en dos conciertos que darían en los jardines del pabellón de los Estados Unidos, de siete a ocho y media de la tarde, y a otros dos en la Plaza de América, de once a doce de la noche.[41]
Antes de su partida, el 6 de junio, a la Banda del Ejército norteamericano se le dedicaron dos homenajes. Por la mañana la guarnición de Sevilla quiso agasajar, a los componentes, que tan brillantes conciertos había dado durante su estancia en Sevilla, con un acto que tuvo lugar en el Cuartel de Ingenieros, donde se hospedaban, al que asistieron músicos de las bandas militares de la guarnición y numerosos jefes y oficiales, que obsequiaron a los músicos americanos con un lunch.[42]
Y por la noche, la Comisión del pabellón de los Estados Unidos, obsequió a la banda con una cena a las nueve en el restaurante Pasaje de Oriente situado entre el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Extranjeras, en la avenida de la Raza. Para ser trasladados al referido restaurante, se organizó un tren en miniatura especial, pero antes de la celebración de la cena, dieron un concierto en el Sector Sur, y a las once la última audición en la Fuente Monumental de la Plaza de los Conquistadores.[43]
Así pues, en las últimas actuaciones de esta memorable Banda de “Pershing’s Own”, quiso unir a sus escenarios habituales del pabellón de EE.UU., la Plaza de España, de América y de San Fernando, con la Plaza de los Conquistadores en el Sector Sur. Es significativo el papel relevante que estos músicos desplegaron de confraternización entre las naciones concurrentes al certamen, dando protagonismo con sus interpretaciones a las repúblicas americanas, incluso cediendo la batuta a sus compositores, y a la población en general acercando su música a la calle.[44]
Desde Sevilla se trasladaron a Barcelona, para actuar en la Exposición Internacional, permaneciendo en la ciudad condal hasta el día 18, embarcando el 20 de junio en Cherburgo (Francia) para volver a su país, en el mismo barco que los trajo a Europa.[45]
DURANTE LA EXPOSICIÓN.
En unas manifestaciones que el Comisario norteamericano hizo a los periodistas a mediados de 1927, apuntó que, a excepción de en Nueva York, en resto del país, se desconocía el proyecto del certamen iberoamericano, siendo aún más desconocido en las ciudades de la costa del Pacífico,[46] por lo que era necesario un relanzamiento de la propaganda.
A este respecto, a primero de enero de 1929, en la prensa sevillana, aparece una información, creemos que un poco exagerada, en la que decía que en dos mil doscientos periódicos de EE.UU., se publicaban diariamente reclamos publicitarios enviados por el Departamento de Publicidad del Comité sobre la concurrencia norteamericana a la Exposición, siendo acompañados con reproducciones de vistas de Sevilla, de los edificios del Certamen y personalidades españolas y americanas.[47] Al parecer, y según una carta del embajador Hammod al periodista Antonio Lemus, publicada en El Financiero,[48] durante el mes de agosto anterior, se había filmado en Santander una película hablada, llamada “movietone”, a don Alfonso, animando al pueblo norteamericano a visitar España y sus Exposiciones, y que según la información que tenían, había sido visionada por 5.000.000 de personas. Así mismo, en esa primavera, el general Primo de Rivera y el Director de la Exposición Cruz Conde, también grabaron, y en igual sistema, una salutación al pueblo americano igualmente difundido.
No sabemos hasta qué punto son verosímiles estas informaciones, cuando por otro lado, según las investigaciones, la distribución de la propaganda fue tardía y con pocos medios económicos.[49] Según Amparo Graciani, la participación de los EE.UU., tuvo poca difusión en aquel país, donde sólo hubo un par de anuncios pagados por los organizadores y el amplio artículo que bajo el título “La vieja y nueva España en dos ferias”, apareció en el New York Times, el 31 de marzo de 1929.[50]
No obstante, y a juzgar por las informaciones de la prensa, el Pabellón de Estados Unidos fue uno de los que más atrajeron a los visitantes, ya que programaron actividades dirigidas al gran público, organizando conciertos de la banda militar, la emisión de música por los potentes altavoces y la proyección de un gran número de películas de diferentes temáticas, tanto documentales como comerciales, como ya se ha comentado anteriormente.
La programación de las actividades diarias que se desarrollaban en el pabellón básicamente era: A partir de las 7 de la tarde, música de victrola ortofónica en el pabellón del Cinematógrafo, y media hora más tarde, la proyección de películas comerciales, históricas y documentales.
Estas últimas, daban a conocer las actividades del Gobierno y diferentes actividades laborales, como las faenas agrícolas, aprovechamiento de tierras, construcción de carreteras y de distintas operaciones industriales, en estos casos, se invitaba a los propietarios de empresas que desarrollaran alguna de estas actividades, a contactar con al director de este pabellón Walter F. West, para que sus empleados pudieran asistir a estas funciones.[51]
Este espacio, fue ampliamente utilizado durante la celebración del Certamen, no solamente por los EE.UU., sino que también sirvió para que otros países durante la celebración de sus Semanas sirviera de escenario. Con motivo de la Uruguay, se proyectaron películas divulgativas de la economía y la naturaleza de aquel país,[52] y entre los actos organizados, el célebre artista Carlos Quiroga, actuó en este escenario, acompañado por sus tres guitarristas donde interpretó canciones populares de su país.[53]
El Salvador o Colombia, también durante sus semanas, radiaran un seleccionado programa de músicas de estos países, y en honor a los socios del Real Automóvil Club de Andalucía, y sus familias, se proyectaron películas relacionadas con la industria automovilística.[54]
También fue cedido gratuitamente por el Comisario Campbell, para acoger un festival benéfico en favor de los damnificados por las inundaciones en el mediodía francés, organizado por la Sociedad Francesa de Beneficencia, estando el programa a cargo de antiguas alumnas de la Escuela Francesa de Sevilla.[55]
Con motivo de la Feria de Sevilla de 1930, y al gran número de visitantes al recinto de la Exposición, se programaron para esos días la proyección de cintas de asuntos históricos relacionados con España, y por primera vez la película titulada “El Descubrimiento de América”, producida por la Universidad de Yale, y destinada exclusivamente a su visionado en este pabellón durante la celebración del Certamen. Rotulada en castellano, se narraba en ella los momentos más importantes de la vida de Colón y las vicisitudes hasta que pisó tierras americanas.
Mientras se proyectaba la cinta, la instalación ortofónica emitirá música apropiada al asunto del film. El resto de la programación de completó con las cintas filmadas con motivo de la inauguración de la Exposición; durante la visita de los Reyes al pabellón, así como la de la inauguración del monumento a Colón en Huelva,[56] que fue financiada por la Columbus Memorial Foundation, diseñado por la estadounidense Gertrude Vanderbilt Whitney, y donada en 1929 al pueblo español por el pueblo de los Estados Unidos.
Durante el último mes de la Exposición, los domingos por la mañana, de 10 a 1, se organizaron conciertos, a través de la Victrola ortofónica, dedicados a música clásica, emitiéndose un programa especial en homenaje al Orfeó Catalá, con motivo de su estancia en la ciudad. Y por la tarde, a partir de las 3, la emisión de música ligera y clásica, alternativamente.[57]
Y el 17 de mayo de 1930,[58] el Comisario Mr. Campbell, organizó en el pabellón del Cinematógrafo, una velada literaria dedicada al poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, mediante la interpretación musical de las famosas “Rimas” en discos RCA-Victor, preparados y enviados especialmente a Sevilla para esta audición, con música de Rafael Genescá y cantadas por Carlos Mejía.
El joven poeta sevillano, Alejandro Collantes de Terán, disertó acerca de la obra del famoso poeta, en los intermedios de las interpretaciones de las Rimas, con proyecciones sobre la Vida, la Poesía, y los Retratos de Gustavo Adolfo.
También se organizó, una semana de cine especialmente dedicada a la aviación,[59] dado del ambiente aeronáutico que se vivía en la ciudad y en conmemoración de los notables hechos que recientemente habían tenido lugar, invitándose particularmente a las personas aficionadas o relacionadas con la aviación.
El programa consistía en la proyección de distintas películas, como la primera llegada del “Graf Zeppelin” a Sevilla; el regreso de los capitanes del “Jesús del Gran Poder”, Jiménez e Iglesias; la titulada “Aterrizajes felices” con explicaciones sobre la confección y utilización de los paracaídas; la visita del Dr. Eckener con el “Graf Zeppelín” a la ciudad de Akron en el estado de Ohio; así como escenas de aviones militares navales y del servicio postal.
Otro de los films que se proyectó, fue la partida del “Pájaro Blanco” desde el Aeródromo Militar de Tablada, el 15 de diciembre de 1929, hecho que se produjo pocos meses antes de la proyección de esta película, y que fue pilotado por el capitán francés León Challes, y el teniente coronel uruguayo Tydeo Larre Borges.
LA VISITAS.[60]
La primera visita de una personalidad al pabellón se realizó incluso antes de la apertura del Certamen. Con motivo de la estancia en la ciudad de la Reina María de Rumanía, ésta mostró deseos de visitar la aún no inaugurada Exposición, y el pabellón de los EE.UU., que acompañada por su hija la princesa Iliana, fueron recibidas por el Comisario general Campbell, visitando las instalaciones, muchas de ellas ya montadas. Días después, profesores y alumnos del Colegio de los Padres Jesuitas de la Plaza de Villasís, también fueron invitados por el Comisario a visitar el pabellón.
Tras la Semana norteamericana, uno de los primeros visitantes ilustres fue el obispo católico de Arizona, Gerhkee; y ya en otoño la del presidente de la República portuguesa, general Antonio Oscar de Fragoso Carmona, con motivo de la visita oficial que realizó a la Exposición.
En el mes de noviembre, fue la infanta Isabel, tía de don Alfonso, la que visitó el Certamen y el pabellón estadounidense, llamándole la atención la sala donde se exponían los objetos indios, regalándole el Comisario Campbell, un brazalete de plata y turquesas hecho por los Pieles Rojas, que doña Isabel agradeció colocándoselo en el brazo.
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| Visita de la infanta Isabel al pabellón de los EE.UU. (Archivo Fundación Valentín de Madariaga) |
También se recibió la visita de los asistentes al Congreso Nacional del Aceite de Oliva, celebrado en la ciudad, a los que se les proyectó un interesante film sobre agricultura, cultivos de la tierra y una revista de Fox, de poblaciones españolas. Y de los participantes al III Congreso Internacional de Geografía e Historia Hispano Americana, siéndoles proyectadas en su honor algunas películas propagandísticas de la industria y el comercio de aquel país, y nuevamente exhibido el film “El Descubrimiento de América”.
El último acto que se celebró en el pabellón, tuvo lugar el 13 de junio de 1930, una semana antes de la clausura del Certamen, con una recepción de despedida que organizó el Comisario general Campbell, con motivo de su marcha a los Estados Unidos el día 16, a la que asistieron una nutrida representación del Comité de la Exposición, los delegados americanos y portugués, autoridades sevillanas, cuerpo consular y familiar y amigos que durante la estancia del Comisario se había granjeado.[61]
DE CINEMATÓGRAFO A TEATRO JUAN DE LA CUEVA.
Poco después de la clausura de la Muestra, en el mes de agosto de 1930, el cónsul norteamericano en Sevilla, informó al alcalde, como presidente de la Comisión Liquidadora, que su Gobierno había acordado ceder los dos pabellones provisionales a la ciudad.[62] El del Cinematógrafo, continuaría como sala de cines, por lo que también fue cedido el mobiliario y dos máquinas de proyecciones, mientras el de Exhibiciones, estaba previsto derribarlo debido a la falta de condiciones para su aprovechamiento.[63]
Inmediatamente, se recibió solicitud en la Comisión, para el arriendo del referido pabellón del Cinematógrafo, pero estando pendiente que el Ayuntamiento tomara posesión de los pabellones, ésta quedó pendiente de sacar a concurso.[64]
A primeros de octubre, en el despacho del alcalde, fue firmada la escritura de cesión de los pabellones provisionales, a favor de la ciudad, procediéndose por la tarde a la toma oficial de posesión previo inventario de los mismos.[65]
Con la llegada de la República, en el mes de marzo de 1932, en el pabellón del Cinematógrafo, se celebraron las sesiones del IV Congreso Nacional del Partido Comunista.[66]
A través del colaborador Manuel Macías Míguez, habitual de la sección “Casco Antiguo” de ABC de Sevilla, conocemos como posteriormente se instaló aquí la Oficina de Colocación Obrera, que debido a no considerar muy adecuado el lugar, fue trasladada esta bolsa de empleo a un sito más céntrico, y a iniciativa del presidente de esta Oficina, se acordó establecer en este local la Institución Escolar Hispano-Americana, inaugurarse en 1937, el teatro escolar Juan de la Cueva, siendo ésta una creación municipal y del canónigo Antonio Mañes Jerez, quien ejerció como director del mismo, siendo este espacio el primero de la ciudad creado para acoger representaciones dirigidas al público infantil, aprovechando las características de las instalaciones, para realizar representaciones teatrales infantiles, proyecciones cinematográficas y diversos espectáculos culturales.[67]
La inauguración de este teatro infantil, tuvo lugar a 1º de febrero de 1937, encontrándose exornada la sala con carteles con los nombres de literatos españoles, y máximas religiosas. En el discurso inaugural, Antonio Mañez, explicó el origen del nombre dado al teatro, como muestra de reconocimiento y rendir homenaje a Juan de la Cueva, verdadero creador de la escena nacional, cuyas huellas siguió el propio Lope de Vega.[68]
Sigue diciendo Manuel Macías Míguez,[69] que como complemento del teatro infantil y junto a este se abrió el pabellón de Dioramas, que era el pabellón de Exhibiciones de los Estados Unidos, y se utilizó para instalar en él, los seis magníficos dioramas con escenas del descubrimiento y colonización de América, que habían sido expuestos en el Salón de Historia del Descubrimiento y Colonización de América durante la Exposición, en la planta nobles situada entre la Torre Norte y la Puerta de Aragón de la Plaza de España, los dioramas estaban formados por figuras de escayola o pasta de madera, realizadas con gran realismo y perfección instalándose cada escena en una urna de madera con el marco tallado en diferentes estilos, y que se tratan más detalladamente en el apartado de los contenidos de la Plaza de España.[70]
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| Sala del teatro infantil Juan de la Cueva. (Archivo Digital Artes Escénicas de Andalucía) |
Estas escenas representaban: Las capitulaciones de Colón en Santa Fe. El desembarco de Colón en la isla Guanahani. Entrevista de Hernán Cortés con Moctezuma. Salida de Magallanes del puerto de Sevilla. El retorno de Juan Sebastián Elcano a Sevilla y La fundación de la ciudad de Buenos Aire. Todos estos dioramas fueron realizados por el escenógrafo Salvador Alarma.
Por lo que no llegó a ejecutarse el pretendido derribo del pabellón de Exhibiciones, ahora convertido en el Dioramas y Planos. Así mismo, el teatro fue el espacio utilizado por el Instituto de Estudios Séneca, para que se pronunciara el pregón de la Feria de Abril de 1952, a cargo del poeta José Luis Sánchez Ortiz de Lanzagorta.[71]
Con motivo de la 1ª Feria de Muestras Iberoamericana, que se celebró en 1958 en parte de los terrenos que ocupó la parcela de los EE.UU., el teatro Juan de la Cueva fue utilizado como sala destinada a la exhibición de películas de carácter comercial, y el pabellón de Dioramas, para acoger estands de casas comerciales e industriales,[72] acogiendo ambos pabellones esta nueva actividad hasta el derribo del teatro en 1964, y posteriormente, aunque desconocemos la fecha exacta, del pabellón de Dioramas, y que según nos refiere Manuel Macías, tristemente entre los materiales del derribo de éste último, podían verse las figuras hechas pedazos, y se preguntaba si alguien habría salvado de la destrucción alguna de estas piezas.[73]
Ambos edificios, tuvieron una vida feliz y durante años sirvieron para divertir y entretener el público infantil, siendo este el primer espacio en la ciudad creado para acoger representaciones dirigidas a este, aunque tuvo una actividad irregular.[74]
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| Imagen de la demolición del teatro escolar Juan de la Cueva en 1964. (Ilustración ABC de Sevilla) |
Por tanto, solo queda de aquella muestra el edificio permanente o del Gobierno, en el que se alojaba desde la finalización del Certamen el consulado de aquel país hasta 1986, que se convirtió en agencia consular, y desde el año 2004, es sede de la Colección Madariaga de Arte Contemporáneo, Fundación Valentín de Madariaga, cedido por el Ayuntamiento mediante convenio.
Es de resaltar la magnífica conservación del edificio durante el tiempo que fue ocupado como legación diplomática estadounidense, que ha hecho posible llegue hasta nuestros días este legado de la Exposición.
VIDEO EN EL CANAL DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA EN YouTube SOBRE EL PABELLÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS
NOTAS
[1] . En 1913, Alfonso XIII mostró su deseo personal de que se cursara invitación a los Estados Unidos. Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Sevilla (1994) Edita Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla. pp. 107-108.
[2] . Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1 sesión del 03 de noviembre de 1923.
[3] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1, sesiones del 14 de abril de 1924 y 15 de abril de 1925.
[4] . Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929……..p. 108.
[5] . Los Estados Unidos y la Exposición de Sevilla. Un millón de dólares para la obra. En El Liberal, de Sevilla. 24 de enero de 1925, p. 1.
[6] . El Parlamento de los Estados Unidos vota un crédito para concurrir a la Exposición Ibero-Americana que se celebrará en Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 08 de abril de 1925, p. 6. Según las fuentes el importe oscila entre los 700.00 a 800.000 dólares.
[7] . Manifestaciones del nuevo embajador de los Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 25 de marzo de 1926, p. 3.
[8] . Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa. Sevilla (1987) Edita E.M. Mercasevilla S.A. p. 244.
[9] . Cabeza Méndez, J.M. El pabellón de los Estados Unidos de Norteamérica. En Aparejadores, núm. 27. Septiembre 1988, p. 15.
[10] . El presidente Hoover solicita los créditos necesarios para el mantenimiento de los pabellones en la Exposición de Sevilla. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 21 de agosto de 1929, p.3.
[11] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1, sesión del 22 de abril de 1925.
[12] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1, sesión del 11 de diciembre de 1926.
[13] . Han quedado establecidas las bases de la concurrencia de los Estados Unidos a la Exposición de Sevilla. En El Liberal. 12 de junio de 1927, p. 6.
[14] . El pabellón de los Estados Unidos en la Exposición Ibero-Americana. En El Liberal. 05 de agosto de 1927, p. 3.
[15] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 3, sesión del 05 de octubre de 1927.
[16] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 2, sesión del 03 de julio de 1926.
[17] . Los Estados Unidos en Sevilla. En Cosmopolitan, agosto 1929, p. 56.
[18] . Una conversación con el Embajador de los Estados Unidos. En El Liberal. 09 de junio de 1926, p. 4.
[19] . Graciani García, A. La participación internacional y colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.Sevilla (2010) Edita Ayuntamiento de Sevilla y Universidad de Sevilla, pp. 375-376.
[20] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 3, sesión del 27 de mayo de 1927.
[21] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 3, sesión del 09 de junio de 1927.
[22] . Esta comisión se componía de los siguientes miembros:
W. T. West; S.S. Smith; Harold Clum; A. Jeremiah, Jhon M. Denison; Edith Levy; capitán Sydney Morgan Departamento de Comercio; J. M. Ashley; H. M. Gillman; C. W. Hichs; Sanuel B. Reeder y Sanuel B. Reeder (hijo); Martin Jenter y Sra.; Frank Coll, Sra. y Srta. A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Caja 91 Expediente Pabellón Estados Unidos. Rollo 716 Fotograma 332.
A este primer grupo se le unió un año más tarde otros miembros de la delegación como:
Helen Varick Boswell; Agnes Repplier; W. Wilson Cresby; Helen Laimbeer; C. D.Haigis y srta. Hermrson.
A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Caja 91 Expediente Pabellón Estados Unidos. Rollo 716 Fotograma 346.
[23] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4, sesión del 28 de enero de 1928.
Formaban parte de la empresa constructora: Delprat Keen, como Superintendente, Henry W. Buck, como ayudante de ingeniería y Alexander Makinley Lackey, como agente.
[24] . A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4, sesión del 03 de febrero de 1928.
[25] . Formaban parte de la empresa constructora: Delprat Keen, como Superintendente, Henry W. Buck, como ayudante de ingeniería y Alexander Makinley Lackey, como agente pagador. Y el arquitecto Templeton Johnson, tuvo como ayudante al arquitecto Charles H. Mills. A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Caja 91 Expediente Pabellón Estados Unidos. Rollo 716 Fotograma 411.
[26] . Cabeza Méndez, J.M. El pabellón de los Estados Unidos de Norteamérica. En Aparejadores………. pp. 17-18
[27] . Los pabellones de Norteamérica en la Exposición de Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 2 de diciembre de 1928, p. 1.
Noticias de la Exposición Ibero-Americana. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 18 de enero de 1929, p. 1.
[28] . Graciani García, A. La participación internacional….. p. 378.
[29] . El phonofilm (fonofilm o cinefón) es un sistema que permite inscribir el sonido en la misma película en la que se encuentra la imagen, convirtiéndose en uno de los primeros aparatos del proceso de sonorización de las películas. Creado y patentado por el norteamericano Lee de Forest en 1920 (Aunque su proceso data de 1919-20), tras tomar la idea de los inventores alemanes Josef Engi, Hans Vogt y Joseph Massole (Tri-Ergon). Este fue el primer intento dentro del proceso de sonorización del cine, culminado con la Warner Vitaphone en 1927 con "El cantor de jazz". En el año 1923 Lee de Forest mostró su invento a la prensa. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Phonofilm
[30] . Amparo Graciani, trata sobre el tema del estilo elegido para la representación estadounidense, haciendo referencia a las opiniones que sobre éste tuvieron Juan de Zavala y López Otero. Graciani García, A. La participación internacional….. pp. 372-373.
[31] . Graciani García, A. La participación internacional….. pp. 372-373.
[32] . Villar Movellán, AL. Arquitectura del regionalismo en Sevilla. 1900-1935. Sevilla (1979) Edita Diputación de Sevilla, p. 464.
[33] . Ibídem. pp. 464-465.
[34] . Para la descripción de los contenidos expuestos se ha utilizado la información aparecida en los siguientes medios:
Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa…..p. 244.
La Víctor en la Exposición Ibero Americana de Sevilla. En Diario de la Marina, de La Habana. 02 de marzo de 1930, p. 43.
Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929……..p. 372.
Graciani García, A. La participación internacional….. p. 379.
Guía Oficia. Sevilla. Exposición Iberoamericana. 1929-1930. Sevilla (1929) Edita Negociado de Publicidad de la Exposición Ibero-Americana, pp. 48-51.
Noticias de la Exposición. En El Liberal, de Sevilla. 18 de noviembre de 1928, p. 6.
Noticias de la Exposición. En El Liberal, de Sevilla. 29 de noviembre de 1928, p. 4.
En el “Manuel Calvo” sale de Nueva York llevando mercancías para la Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla, 12 de enero de 1929, p. 6.
Llegada de la comisión norteamericana en la Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 28 de enero de 1929, p. 1.
La instalación de radio en el pabellón de los Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla, 03 de abril de 1929, p. 4.
La instalación de los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 02 de febrero de 1929, p. 1.
Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. Ficha inventario DJ13477. https://ceres.mcu.es/pages/Main
[35] . Los Reyes visitaron ayer los pabellones de los Estados Unidos, Méjico, Perú y República Dominicana. En El Liberal, de Sevilla. 11 de mayo de 929, p. 6.
Visita oficial de las reales personas a los pabellones de los Estados Unidos, Méjico, Perú y Santo Domingo. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 11 de mayo de 1929, p. 1.
La Familia Real, el Gobierno y otras personalidades visitaron los pabellones de los Estados Unidos, Méjico, Perú y Santo Domingo. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de mayo de 1929, p. 2.
[36] . En el pabellón de Norte América. En El Liberal, de Sevilla. 26 de mayo de 1929, p.8.
La semana de los Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 28 de mayo de 1929, p.8.
Hoy viernes terminará con un interesante programa la semana de los Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 31 de mayo de 1929, p.6.
La semana norteamericana. En El Noticiero Sevilla, de Sevilla. 23 de mayo de 1929, p. 1.
Los primeros actos de la semana de los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de mayo de 1929, p. 1.
Ayer comenzó solemnemente la Semana de los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 26 de mayo de 1929, p. 1.
Final de la gran semana de los Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 02 de junio de 1929, p.8.
[37] . Las reseñas de los conciertos ofrecidos por la banda en la presa local son los siguientes:
Concierto de la banda norteamericana. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 18 de mayo de 1929. p. 3.
Un concierto por la banda de música norteamericana. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 19 de mayo de 1929. p. 2.
Concierto por la banda del Ejército de los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 22 de mayo de 1929. p. 5.
Concierto de la banda de música del Ejército de los Estados Unidos. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 23 de mayo de 1929. p. 3.
Concierto por la banda del Ejército de los Estados Unidos. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1929. p. 1.
[38] . La banda del Ejército norteamericano a Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 08 de junio de 1927, p.3.
[39] . Noticias de la Exposición. En El Liberal, de Sevilla. 25 de noviembre de 1928, p.4.
[40] . La banda de música norteamericana en Sevilla. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 16 de mayo de 1929. p. 3.
[41] . Conciertos de la banda militar de los Estados Unidos. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 04 de junio de 1929. p. 2.
[42] . Agasajo a la banda norteamericana. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 06 de junio de 1929, p. 1.
[43] . Banquete en honor de la banda militar de los Estados Unidos. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 05 de junio de 1929, p. 3.
[44] . Pulla Escobar, E. La música y sus intérpretes en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Una crónica sonora. En Imagen, escenografía y espectáculo en la Exposición Iberoamericana. Sevilla (2018) Edita Universidad de Sevilla, p. 141.
[45] . Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla. 08 de junio de 1929, p. 1.
[46] . El Delegado de los Estados Unidos en la Exposición de Sevilla pronuncia un discurso muy encomiástico y cariñoso para España. En El Liberal, de Sevilla. 11 de junio de 1927, p. 3.
[47] . Dos de los titulares de artículos que se publicaban erar: “América renovará sus lazos con el viejo mundo en la Exposición de Sevilla” y “Los Estados Unidos emplean la arquitectura española en sus edificios de la Exposición Iberoamericana de Sevilla”. La propaganda de la Exposición en los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 06 de enero de 1929, p. 5.
[48] . La Exposición Iberoamericana de Sevilla. En El Financiero, de Madrid. 17 de mayo de 1929, p. 7.
[49] . Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929……..pp. 122-124.
[50] . Graciani García, A. La participación internacional….. p. 375.
[51] . En el teatro de los Estados Unidos en la Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de junio de 1929. p. 6.
[52] . La semana del Uruguay. En El Liberal, de Sevilla. 15 de octubre de 1929, p. 7.
Banquete ofrecido por la delegación uruguaya. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de octubre de 1929, p. 8.
[53] . La semana de Uruguay. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 17 de octubre de 1929, p. 1.
[54] . Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla. 25 de septiembre de 1929, p. 4.
[55] . Por los damnificados de Francia. En El Liberal, de Sevilla. 30 de marzo de 1930, p.1.
[56] . El Cine de los Estados Unidos en la Feria. En El Liberal, de Sevilla. 22 de abril de 1930, p.7.
[57] . Conciertos dominicales en el pabellón de los EE.UU. de A. En El Liberal, de Sevilla. 09 de mayo de 1930, p.2.
[58] . Fiesta literaria en el Pabellón de los Estados Unidos. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 17 de mayo de 1930. p. 3.
[59] . Programa de aviación en el cine de los EE.UU. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1930,p. 6.
[60] . La Reina de Rumania en Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 09 de abril de 1929, p.1.
Los profesores y alumnos del Colegio de Villasís visitaron los pabellones de los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 16 de abril de 1929, p. 1.
Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla. 08 de junio de 1929, p. 1.
En el pabellón de Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 25 de octubre de 1929, p. 5.
En el pabellón de Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 16 de noviembre de 1929, p. 1.
El primer Congreso Nacional del Aceite de Oliva. En El Liberal, de Sevilla. 11 de diciembre de 1929, p. 5.
III Congreso de Geografía e Historia Hispano Americanas. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 08 de mayo de 1930, p. 3.
[61] . Una recepción de despedida en el pabellón de los Estados Unidos. En El Liberal, de Sevilla. 14 de junio de 1930, p. 5.
[62] . Dos pabellones fueron cedidos. En Diario de la Marina, de La Habana. 10 de agosto de 1930. p.
[63] . Cesión de pabellones de la Exposición Iberoamericana. En La Voz de Cantabria, de Santander. 10 de agosto de 1930, p. 10.
[64] . Lo que ha dicho el Alcalde. En El Liberal, de Sevilla. 15 de agosto de 1930, p. 1.
[65] . Cesión de los pabellones norteamericanos a la ciudad. En La Voz de Aragón, de Zaragoza. 04 de octubre de 1930, p. 6.
Los pabellones de los Estados Unidos. En El Mediterráneo, de Almería. 04 de octubre de 1930, p. 4.
[66] . Empezaran mañana jueves, en Sevilla, las sesiones del IV Congreso Nacional Comunista. En Diario de la Marina, de La Habana. 16 de marzo de 1932, p. 9. En ABC, de Sevilla. 01 de diciembre de 1983, p. 11.
[67] . Sección Casco Antiguo. Abel Infanzón (Antonio Burgos). En ABC, de Sevilla. 01 de diciembre de 1983, p. 11.
[68] . Se inaugura el teatro Juan de la Cueva. En ABC, de Sevilla. 03 de febrero de 1937, p. 19.
[69] . Sección Casco Antiguo. Abel Infanzón (Antonio Burgos). En ABC, de Sevilla. 02 de diciembre de 1983, p. 11.
[70] . https://exposicioniberoamericanadesevilla1929.blogspot.com/2010/04/la-plaza-de-espana-contenidos-i_27.html
[71] . La Feria de Sevilla en su última década. En Marcador, semanario Alicante-Sevilla. Marzo 1958, p. 52
[72] . Alarde industrial en Sevilla. En El Español, semanario de Madrid. 19 de abril de 1959, p. 55.
[73] . Sección Casco Antiguo. Abel Infanzón (Antonio Burgos). En ABC, de Sevilla. 03 de diciembre de 1983, p. 11.
[74] . Ramos Fernández, C. Notas sobre el teatro en Sevilla durante la Exposición. En Revista Sigma. Núm. 17. (2008), p. 301.
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magnifico ..gracias por el recuerdo de tiempos pasados
ResponderEliminarUna simple curiosidad personal acerca del nostalgico Teatro Juan de la Cueva, me ha llevado, de manera casual, a encontrarme con esta magnifica obra de usted. Le felicito por su talento y le manifiesto que ha conseguido de mi que yo este disfrutando de manera muy grata de su lectura, ademas de que me esta motivando para seguir en el estudio de nuestra exposicion del 29.
ResponderEliminarGracias por sus palabras, por que ha sabido encontrar la esencia de este blog, que no es otra que la de despertar la curiosidad e intentar que el lector profundice en ese gran evento.
EliminarComo soy un desastre con las nuevas tecnologia, mi sincero comentario se lo he enviado como anonimo. Soy Joaquin Manuel Carrera Rodriguez, alumno de 4° curso del aula de la experiencia de la Univerdad de Sevilla. Si usted me lo permite, quisiers mas adelante conectar de nuevo, ya que pienso presentar un trabajo, en la asignatura"invedtigacion de problemas sociales del entorno". sobre el teatro Juan de la Cueva. Estoy pendiente de hablarlo con el profesor, pero ya estoy buscando datos. Saludos
ResponderEliminarEstupendo Joaquín, estoy a tu disposición.
EliminarMi correo es jujoca1340@gmail.com para cuando quieras ponerte en contacto conmigo.
Manuel Romero, 72 años, Sevilla, marove20@gmail.com, Yo iba años de 1950 y 1953 al Cine Teatro Juan de la Cueva de Sevilla (pertenecia Embajada de Estados Unidos de Sevilla, era Teatro de la Exposicion Universal añó 1929)
ResponderEliminarPonian peliculas de cine muy bonitas para niños, de Los Tambores de Fu ManChu, Fumanchu Ataca de Nuevo..etc. otros muchisimas peliculas antiguas de estados unidos del Oeste en idioma español. de vaqueros y comboys e indios siux y comamches y apaches.. del oeste, otras de guerras y de niños, del Gordo y el Flaco,. otras de Charles Chaplin (Charlot)muy graciosas..etc. S0lo costaba la entrada 0.50 pts, (solo 50 centisimos)o media peseta muy muy barato..Teatro Juan de la Cueva muy grande..cabiamos mchos niños..abajo y arriba.los niños ibamos de toda Sevilla..comprabamos pipas y caramelos..y nos metiamos en el cine solia ser de 5 tarde a 7 tarde y de 7 a 9 noche..etc. Otras epocas fue de 3 a 5 tarde y despues de 5 a 7 tarde..etc. Solo cine de invierno, no habia cine en verano...estaban los Cines de Verano de Sevilla al aire libre. BUEN RESULTADO los niños ibamos al cine los Domingos Tardes y nos costaba la entrada muy barata..solo 40 0 50 centimos, media peseta, una buena labor social en Pro de los Niños..cine barato los Domingos. Despues yo iba a un cine de Heliopolis tambien Exposicion Universal de la misma Enbajada de Estados Unidos, cine muy bonito y pequeño..costaba 2 pesetas era empresa particular, tambien muy bonito y con bonitas peliculas. Y en Colegio Claret yo estaba ya en bachiller año 1956 hicieron dentro del Colegio Clatet cine muy grande y muy bonito y muy moderno (cine como los del centro de Sevilla) un gran cine solo costaba 1,50 pesetas..y ponian peliculas toda semana y sabados y domingos..para niños del Colegio y para todo el mundo..un buen asunto para los niños de Sevilla y del barrio de Heliopolis..y en El Porvenir hicieron un cine muy bonito y con buenas peliculas año 1955 el Cine Felipe II empresa privada y era barato de 2 pesetas entrada.. muy grande arriba y abajo..arriba costaba 2 pesetas y abajo 3 pesetas...maximo confort y creo costo muchisimo dinero su construccion. Los niños estudiabamos bachillerato y otros se iban después de Estudios Primarios a talleres de sus barrios y aprendian de 16 a 20 años un buen oficio de mecánico de coches, mecánico fontanero, electricista, carpintero,..etc..aprendian muchisimo..muchisimo..y algunos ya hacian su empresa de autonomo y daban trabajo a otros cinco o diez empleados mas...no habia tanta presion fiscal de Hacienda..no habia impuestos muy pocos..y la gente montaba empresas y dada muchisimo trabajo..habia si mucho empleo..yo estudiaba ya años despues una carrera y me costeaba esta con mi trabajo y empleo en Academia Ruemy Cerro Aguila C/Juan de Ledesma 41, buen centro..profesor daba clases a bachilleres de matematicas y fisica y quimica y otras mas, el propietario y director una gran persona humana y de alta calidad..Don Eulalio Sanchez Oliva, mi jefe, era Practicante y curaba a los pobres gratis y les daba antibioticos gratis..un gran hombre y de gran corazón..Dios lo tendran con el a su lado..hizo muchisimo por los necesitados del bario..el mismo sabia muchisimo como un Medico y decia a cada uno su enfermedad...alli habia un cine muy grande y bonito y ponian peliculas muy buenas Cine Olimpia del Cerro del Aguila..precio barato de 2 pesetas. Me podeis escribir saludos a todos amigos de Sevilla...ver por internet Blog Castillejos de Zaragoza fotos, canciones, cine y amistades y españa años 1960 y 1950 y 1940..muy bonito. Fi9n Manuel Romero, sevilla, marove20@gmail.com,
Muy interesante el reportaje sobre el pabellón de América de la Exposición Universal en Sevilla .Tantas veces como he pasado por delante y hasta hoy no me he dado cuenta de la arquitectura
ResponderEliminartan bonita y lo interesante que es el edificio . Muchas gracias por hacernos participe y abrirnos los ojos, incluso a los que ya llevamos fuera de Sevilla más de sesenta años, pues con estos recuerdos nos emocionamos y lo disfrutamos
Muchas gracias por sus palabras, y si este blog sirve para que lo que están lejos no pierdan el contacto con la ciudad, es gratificante.
EliminarRecuerdo haber ido con mi tata a finales de la década de los cincuenta. Al salir había una capillita de barro con arco de medio punto y una imagen de la Inmaculada. Lo más curioso es que ningún comentario aluda a un jabalí que estaba suelto por allí con cerdas muy tiesas y que nos llamaba la atención a todos los niños. Quizà estaba protegido con alguna valla pero eso no lo recuerdo
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