35-36-37 PRUDENCIO ARENAS, S.A. AZAMÓN, COLUMBIA E INSTITUTO ESPAÑOL



Los cuatro pabellones que se tratan a continuación, han sido agrupados en un solo trabajo debido a la falta de información que de ellos se tiene, incluida las dudas de algunos de ellos, sobre si se llegaron a construir, siendo la evidencia de su existencia, en algunos casos, la constatación documental de que fueron derribados.

Existieron peticiones de expositores que una vez realizado todos los trámites para la concesión de un stand o terreno para instalar su representación, desistieron de ello por diversos motivos, por lo que solicitaron les fueran devueltas las cantidades que habían ingresado por diferentes conceptos.[1] Esta información sería crucial para descartar aquellos expositores que solicitaron su concurrencia, y que al final no llegaron a realizarse, pero desgraciadamente no ha quedado constancia de quienes fueron estos peticionarios.


Plano de la zona del Sector Sur con indicación de la situación de los pabellones. (Archivo Municipal de Sevilla)


35.- PABELLÓN DE PRUDENCIO ARENAS

La Casa Prudencio Arenas, sucesor de Badillo, formaba parte de la industria española del mueble y había sido fundada en 1847 como casa Badillo, siendo la preferida por la clase elegante para decorar sus hogares. En ese momento se encontraba al frente del negocio Prudencio Arenas, que daba nombre a la empresa y que poco después de la Exposición, inauguró una fábrica en el barrio de Nervión, teniendo la exposición de sus elegantes muebles de arte, detalles decorativos en bronce y todos los complementos necesarios para la decoración de una casa, en la calle Monsalves.[2]

Aunque no hemos podido localizar cuando y en qué momento Prudencio Arenas, solicitó concurrir a la Exposición, y la Comisión Permanente aprobó tal solicitud, sabemos que le había sido asignado un stand cubierto de “15 m 07” en el pabellón 2º de las Galerías Comerciales Nacionales, cuyo importe de ocupación era de 1.500 pts.[3]

De lo que si tenemos constancia, es que el 8 de marzo de 1929, la Comisión Permanente aprobó la solicitud presentada por la Casa Arenas, para instalar su pabellón en la parcela 45 del Sector Sur, reducida en 250 m2 para “muebles de arte y decoración interior”.[4]
Publicidad de la casa Prudencio Arenas. (Revista Blanco y Negro)
Dicha parcela se encontraba situada en la avenida de Santo Domingo, a la espalda del Pabellón de la República Dominicana y entre el pabellón del Aceite y la parte provisional del pabellón de Cuba, con una superficie de 560 m2, clasificada como muy preferente, y con un precio de ocupación estimado en 6.720 pts.

Nada más sabemos sobre esta representación comercial, no se vuelve a mencionar en ninguno de los informes, que con posterioridad se redactan, para saber la situación y estado en que se encontraban la construcción de los pabellones, por lo que deducimos que no llegó a construirse.



36.- PABELLÓN DE LA S.A. AZAMÓN.

Un caso a la inversa del anterior, es el de la Sociedad Anónima Azamón, del que tenemos constancia de su derribo, pero no de cuando ni donde se construyó.

Esta sociedad, se dedicaba a la venta de abonos, insecticidas, material colorante, fertilizantes y productos químicos y farmacéuticos, siendo representante general para España de la Imperial Chemical Industries de Londres, tenía su sede en Madrid, aunque su agencia de propaganda se encontraba en Valencia. Sus productos estrellas durante aquellos años eran, el Nitrato-Cal-Amon, como abono, y como fertilizante el sulfato de amonio nitrogenado.[5] 

En principio, es posible que ocupara un espacio próximo a la parcela 45, situada en la avenida de Santo Domingo, junto al pabellón de Prudencio Arenas, aunque no hemos encontrado en ninguna de las fotografías de la zona, evidencia de que se hubiera construido instalación alguna en dicho lugar, aunque en varios planos aparece un sombreado de forma rectangular en esta ubicación.

Lo que si hemos encontrado en dichas fotografías, es una construcción al fondo de la referida avenida de Santo Domingo, pegada prácticamente a la alambrada del cerramiento, que sin embargo no aparece señalada en ninguno de los planos del Sector Sur.

A mediados del febrero de 1929, aun no habían empezado los trabajos constructivos como se manifiesta en un escrito dirigido al Director de Explotación “Tampoco han empezado otra marcada en rojo, situada al lado de la 45”.[6]
Publicidad de la S.A. Azamón. (Periódico El Imparcial)
Sabemos que se llegó a construir, porque en el informe emitido por la Dirección de Obras y Proyectos el 4 de julio de 1930, se indicaba que este pabellón, construido en los terrenos adquiridos por el Ayuntamiento en la Huerta de San José, “aunque construido con carácter provisiona, por el tipo de construcción puede quedar como permanente”.[7]

Y el pabellón o “caseta” como se refiere a él, en una carta de la S.A. AZAMÓN, debió permanecer en pié, pues como se recoge en la referida carta de fecha 24 de abril de 1933, “por el presente escrito efectuamos la cesión de la Caseta de nuestra propiedad, edificada en los terrenos de la Exposición Sector Sur, para su derribo, por el aprovechamiento de los materiales de la misma, siempre que no se nos ocasione gasto alguno por ningún concepto”.[8]

Sin embargo, este derribo no se produjo hasta años más tarde, cuando en el 16 de marzo de 1939, se publica un anuncio de la Alcaldía de Sevilla, en el periódico ABC,[9] convocando el concurso con objeto de contratar el derribo de dichos pabellón, junto al de “Esmaltes y Aluminio”



37.- EL PABELLÓN COLUMBIA.

El entonces capitán interventor militar, Julio Díaz Baños, solicitó el 8 de marzo de 1929 la concesión de la parcela núm. 44 del Sector Sur, para la exposición y venta de gramófonos, discos y accesorios,[10] de la marca Columbia.

No obstante, esta parcela había sido concedida con anterioridad a la Casa Lozano y Cía., en concreto a primeros del mes de agosto de 1928, para la venta de “objetos típicos sevillanos y otros de carácter artístico”,[11] llegando a presentar el proyecto de pabellón, que fue aprobado por la Comisión Permanente en el mes de octubre de dicho año.[12] Pero en un escrito de la Dirección de Explotación, de febrero de 1929, en el que se hacía balance de la ejecución de los proyectos presentados en los terrenos concedidos, se manifestaba que, el expositor al que se le había asignado la parcela 44, le había sido anulada la concesión “por no haber cubierto por parte del expositor Sres. Lozano y Cª los requisitos reglamentarios”.[13]

El 2 de abril, es aprobado por la Permanente el proyecto de pabellón presentado por Julio Díaz, es curioso que en la concesión de la parcela, en el acta se decía que la misma tenía 90 m2, sin embargo en el listado oficial de parcelación del Sector Sur, la parcela 44 consta que tenía solo 38,76 m2, con un importe de ocupación de 1.200 pts. Esto nos hace pensar, que pudiera haber ocupado más espacio que la superficie asignada a la referida parcela.
Situación del Pabellón Columbia, entre el de la Seda a la derecha y el de la Algodonera del Estado al fondo. (Postal de la época)
Lo cercana de estas actuaciones respecto a la fecha de inauguración de la Exposición, ocasionó que la Dirección del Certamen se dirigiera días antes de la apertura de las puertas del recinto, a los expositores que se encontraban construyendo sus instalaciones, para que retiraran los materiales y limpiaran del exterior de los pabellones, y para que durante el día 9 de mayo fecha inaugural, se interrumpieran la marcha de las obras, que a partir de dicho día, solo se efectuaran trabajos hasta las 12 del medio día, cesando a partir de esta hora.[14]

De los cuatro pabellones que se tratan, solo tenemos imagen de éste, aunque desde cierta distancia y no de su fachada. De ella podemos deducir que fue una construcción de pequeñas dimensiones de una sola planta y forma irregular sin que podamos dar más detalles constructivos o de su diseño.

El pabellón se situaba en la intersección formada por la avenida de Santo Domingo, a donde daba la trasera del edificio, con la explanada delantera del Pabellón de la Seda, donde se instaló su fachada, quedando a la derecha el Pabellón de la Algodonera del Estado.

Aunque no estaba incluido dentro de la relación de edificios provisional que podrían permanecer, tras la clausura del Certamen, por estar edificados con cierta consistencia, se mantuvo en pié durante algunos años más, como lo demuestra el ser utilizado como local de la Sección de Automovilismo del Ejército Sur, durante la Guerra Civil,[15] desconociendo el momento en que se produjo su derribo.


INSTITUTO ESPAÑOL DE PERFUMERÍA.

Esta empresa sevillana, fundada en 1903, se dedicaba y de dedica aún hoy día, a la fabricación de perfumes, productos de belleza y aseo personal, tan conocidos como Ánfora o Gotas de Oro.

Juan María Moreno Rodríguez, su fundador y propietario, era un reputado químico que supo desde un principio dar un gran impulso a sus productos, y tan solo cinco años después de su fundación, ya estuvo presente en la Exposición Hipano-Francesa de Zaragoza de 1908, consiguiendo el gran premio de aquella exposición.[16] 

Durante el mes de noviembre de 1928, constan dos peticiones de terrenos para instalar su representación, la primera el día 2 de dicho mes,[17] como Instituto Español de Perfumería, solicitando 50 m2 de terrenos en un lugar señalado en un plano que no se conserva; y posteriormente el día 23, es Juan María Moreno el que presenta la petición, especificándose que los 50 m2 corresponden a la parcela 107 “cerca del Pabellón de Agricultura”, para el Instituto Español Químico-Farmacéutico,[18] como era también conocido.

Según el plano de parcelación del Sector Sur, la numeración de los espacios en que se dividió éste, llegaron solo hasta la parcela 104, por lo que no quedó recogida con claridad su situación, tan solo en uno de los planos que se conserva, aparece un lugar marcado con un círculo rojo, entre las parcelas 44 y 46, cerca del Pabellón de Aceite o Agricultura, por lo que creemos que pudiera ser éste el lugar designado.
Publicidad del Instituto Español de Perfumería.
La construcción del pabellón debió demorarse, pues a mediados de febrero de 1929 aun no habían empezado su ejecución como se recoge en un escrito dirigido al Director de Explotación, “Tampoco han empezado los trabajos en las marcadas con círculo; una entre la 46 y 44”[19], sin que en la contestación dada al Ingeniero Director de Obras, pocos días más tarde, se haga mención alguna de los motivos del retraso en la ejecución del proyecto.[20]

Este hecho en unión de un informe redactado con posterioridad, por la Dirección de Obras y Proyectos,[21] sobre la marcha de los pabellones particulares situados en el Sector Sur, en el que se afirma que el pabellón del Instituto Español de Perfumería, aún no había empezado su construcción, y la falta de documentación gráfica de alguna construcción en el referido lugar, nos hace pensar que la instalación de la empresa sevillana de perfumería no llegaría a realizarse.

NOTAS



[1] .- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 6 de Actas de la Comisión Permanente, sesión del 03 de mayo de 1929.
[2] .- Publicidad en la revista Blanco y Negro. 14 de mayo de 1933, p.86.
[3] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 39 Rollo 662 fotograma 117, Acuerdos de la sesión del 02 de abril de 1929. En esa sesión le fue concedido dicho stand a la Societé Generale des Cirages Francaise.
[4] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 6 de la Comisión Permanente, sesión del 08 de marzo de 1929.
[5] .- Información extraída de la publicidad de la época.
[6] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 39 Rollo 662 fotograma 153, oficio dirigido al Director Jefe de Exploración con fecha 15 de febrero de 1929.
[7] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 99 Rollo 720 fotograma 490 a 509. Informe de la Dirección de Obras y Proyectos de fecha 04 de julio de 1930.
[8] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 119 Rollo 735 fotograma 206. Expediente de Derribos. Carta de S.A. AZAMÓN, de fecha 24 de abril de 1933.
[9] .- ABC (Sevilla). 16 de marzo de 1929, página de anuncios.
[10].- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 6 de Actas de la Comisión Permanente, sesión del 08 de marzo de 1929.
[11] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 5 de Actas de la Comisión Permanente, sesión del 03 de agosto de 1928.
[12] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 5 de Actas de la Comisión Permanente, sesión del 19 de octubre de 1928
[13] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 39 Rollo 662 fotograma 148. Escrito de la Dirección de Explotación de fecha 18 de febrero de 1929.
[14] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 99 Rollo 720 fotograma 490 a 509. Escritos de la Dirección de Obras y Proyectos de fecha 02 y 06 de mayo de 1929.
[15] .- Soldados de Franco nos escriben solicitando en Cuba madrinas de guerra. Diario de la Marina, La Habana, 29 de mayo de 1938.
[16] .- Perfumes delicados. ABC (Madrid), 07 de noviembre de 1908, p.30.
[17] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 5 de Actas de la Comisión Permanente, sesión del 02 de noviembre de 1928.
[18] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Libro 5 de Actas de la Comisión Permanente, sesión del 23 de noviembre de 1928.
[19] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 39 Rollo 662 fotograma 153, oficio dirigido al Director Jefe de Exploración con fecha 15 de febrero de 1929.
[20] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 39 Rollo 662 fotograma 148. Escrito de la Dirección de Explotación de fecha 18 de febrero de 1929.
[21] .- A.M.S. Sección XVIII Exposición Iberoamericana. Caja 99 Rollo 720 fotograma 490 a 506. Informe de la Dirección de Obras y Proyectos de fecha 02 de marzo de 1929.

3 comentarios:

  1. Maravilloso reportaje, muchísimas gracias. Visité éste parque de pequeña y quedé enamorada, pero no sabía toda la historia de las glorietas. Me ha encantado recordar ésos rincones y aprender su historia.

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  2. A título de curiosidad, diré que durante muchos años existió la costumbre entre las alumnas adolescentes del cercano Instituto de Murillo, entonces ubicado en el pabellón de la Argentina, de subirse en el borde de uno de los bancos de la fuente de la glorieta de Ofelia Nieto, inclinarse y sin caer al agua de la fuente, tocar la rosa roja que el personaje central sostiene sobre su pecho. El lograrlo sin caer al agua era señal de que pronto encontraría novio, el caerse era un funesto presagio y motivo de risas de las acompañantes, aparte del consiguiente remojón. ¡Cosas de las jóvenes de entonces!

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    1. Pues yo lo que tenía entendido es que si te ponías con tu pareja, cada uno a un lado, y los dos eran capaces de tocar la rosa con la mano, quería decir que ese amor iba a durar para siempre. Probablemente esté yo equivocado porque tampoco se de donde saqué esa idea.

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