FIESTAS EN HONOR A LOS DESCUBRIDORES Y COLONIZADORES DE AMÉRICA.



Con la caída el 28 de enero de 1930 de la dictadura del general Primo de Rivera, y la consiguiente cascada de ceses y dimisiones, se produjo el cambio en la dirección de la Exposición que pasó de José Cruz Conde, persona cercana y totalmente ligada al dictador, al sevillano y exministro Carlos Cañal, nombrado por el nuevo Presidente del Gobierno, el general Dámaso Berenguer, apelando a su sevillanismo, el día 12 de febrero bajo la figura recuperada de Comisario Regio-Presidente.

Este cambio afectó a la composición tanto del Comité como de la Comisión Permanente que dieron un giro de ciento ochenta grados en la concepción del Certamen, que pasó en pocas semanas a mirar hacia dentro, a la ciudad que lo acogía, dicho de otra forma, se mostró más localista, intentando borrar los errores cometido en la anterior etapa, haciéndola suya y partícipe a la ciudadanía en general de la magna celebración, como así lo dejó reflejado el nuevo Comisario Regio en su primera declaración como tal: “Por lo demás yo he de seguir laborando principalmente por lograr una mayor identificación del pueblo sevillano con la Exposición a más de los fines de índole internacional que persigue el Certamen”[i].

Desde las primeras reuniones celebradas por el nuevo Comité, quedó trazada una nueva línea de actuación con un doble objetivo, por un lado la contención del gasto que hasta el momento no había sido controlado, pues había contado con el respaldo estatal, haciendo lo más rentable posible la inversión realizada, y por otro el propósito de organizar diferentes fiestas que favoreciera la atracción al Certamen en la última etapa del mismo, afín de que los visitantes prolongaran su estancia en la ciudad una vez pasada las fiestas primaverales.

Para ello se facilitó la entrada al recinto exposicional a la mayor cantidad posible de público, bajando los precios del billete un 50 %, quedando su importe en una peseta, y los domingos y muchos días “populares” regía el precio reducido de 50 ctms., a la vez que se hizo gratuita la entrada al Parque de Atracciones. 

Uno de los actos que se proyectaron para atraer al público a la Exposición, fue la organización de unos festejos que el presidente de la Comisión de Fiestas, José Gastalver Gimeno, presentó a la Comisión Permanente el 08 de marzo de 1930,[1] bajo el nombre de Fiestas Colombinas, consistentes en una cabalgata alegórica, una gran verbena en la Plaza de España, así como diversos festejos, como una quema de fuegos artificiales, y unos Festejos a los Descubridores para lo que se procuraría la asistencia del estamento militar a ambas celebraciones, calculándose en unas 100.000 pts., el costo de estas fiestas y su celebración en los primeros días de abril.

Relevo en la dirección de la Exposición. (El Correo de Andalucía.)
También presentó otro programa para finales de mayo, consistente en una batalla de flores, que sin embargo no tuvo respaldo, por lo que quedo en suspenso, siendo elegida esta fecha para la celebración de los llamados genéricamente Festejos en honor a los Descubridores y Colonizadores de América.

Inmediatamente se pone en marcha los trabajos preparatorios, encargándosele al artista valenciano Tadeo Villalba Montenegro la realización de la cabalgata con un presupuesto de 50.000 pts., el cual no podía rebasar bajo ningún concepto. Igualmente se hicieron gestiones con el Capitán General de la 2ª Región Militar, primero con el infante D. Carlos, y más tarde con el marqués de Cavalcanti, para que prestaran su colaboración con la participación de las fueras terrestres de guarnición en la plaza, y con el Ministerio de Marina que prometió el envío de algunos cañoneros a pesar de encontrarse, durante esas fechas, las unidades de la armada de maniobras.[2]

Conforme iba pasando el tiempo se empieza a perfilar los detalles del festejo que en un principio no se habían concretado, así en una comparecencia del Sr. Gastalver en la Permanente, detalló que se realizarían “una excursión a la Rábida, verbena, cabalgata histórica, fuegos artificiales y misa de campaña.[3]

Finalmente estas “Grandes Fiestas en honor de los descubridores y colonizadores de América” tuvieron lugar desde el día 24 al 29 de mayo, con el siguiente programa:

24 de mayo, sábado.
A las nueve de la noche, Gran Retreta Alegórica que partiría del Pabellón de la Maquinaria en el Sector Sur de la Exposición.

25 de mayo, domingo.
A las diez de la noche, magnífica verbena, iluminación extraordinaria y fuegos artificiales en la Plaza de España.

26 de mayo, lunes.
A las nueve de la mañana, misa en la capilla de la Virgen de la Antigua, visita al Archivo de Indias y excursión a la Rábida.

29 de mayo, jueves.
A las diez de la mañana, misa de campaña en la Plaza de los Conquistadores, desfile militar ante las autoridades locales y alcaldes de los pueblos relacionados con el descubrimiento y colonización de América.


RETRETA ALEGÓRICA A LOS DESCUBRIDORES Y COLONIZADORES DE AMÉRICA. [4]

El amplio Pabellón de Maquinaria, fue el lugar elegido para el montaje de la cabalgata y el cortejo de la Retreta Alegórica, para lo que se reutilizaron las plataformas de las carrozas de las fiestas del Carnaval que se encontraban allí almacenadas. La organización le fue encomendada a Tadeo Villaba, siendo el asesor artístico el pintor Santiago Martínez, y para la confección de las esculturas que figurarían en las carrozas, se contó con la inestimable concurrencia del escultor levantino Francisco Coret que diseñó unas maravillosas y logradas esculturas de bella traza que imitaban al bronce.

Figuraban en el cortejo cuatrocientos soldados y marineros de las fuerzas de la guarnición con uniforme de gala, que portaban faroles confeccionados de forma artística, según al grupo y carroza que acompañaba, con elementos decorativos ligados al significado de cada una de ellas. [5]

En el cortejo también figuraron bandas militares y la municipal de música, de cornetas y tambores, pífanos y chirimías, estas últimas pertenecientes al Real Cuerpo de Guardias Alabarderos desplazadas expresamente. La denominación de retreta, viene precisamente de esta participación de las tropas de diferentes armas con música y antorchas, e incluso carrozas, que recorrían las calles.[6]
También se desplazó expresamente para tocar en la retreta, el primer clarín de los miqueletes de Guipúzcoa, que a su vez traía los clarines especialmente construidos para estas fiestas en Austria, así como cuatro artistas especializados en el uso de los pífanos que en unión de las bandas interpretaran composiciones antiguas, además del tambor mayor del Real Cuerpo de Alabarderos.[7]
La parte musical de la retreta tuvo una muy especial atención actuando las bandas de música de los Regimientos de Soria y Granada y la Municipal, y las de cornetas y tambores de todos los regimientos de la plaza, Artillería, Intendencia, Ingenieros e Infantería, además de las montadas de la Guardia Civil y Caballería, a estas se unieron la del Cuerpo de los Miqueletes de Guipúzcoa y la del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, con pínfanos y chirimías, que interpretaron marchas guerreras y composiciones de los siglos XVI y XVII con arreglos de los famosos organistas de la catedral Norberto Almandoz y el padre Otaño, y del músico mayor del Ejército Moisés García Espinosa, que compuso la retreta musical propiamente dicha, que fue considerado como el himno a los descubridores y colonizadores de América.[8]

Programa de la Exposición del día 21 de mayo de 1930. (El Correo de Andalucía)
Por las grandes avenidas por donde discurriría la Retreta desde el Pabellón de Maquinaria hasta la Plaza de España, se colocaron un considerable número de sillas para presenciar el paso del cortejo al precio de 50 cts., siendo de una peseta las situadas en el interior de la Plaza de España, estando ocupadas en su totalidad por los espectadores, en este último lugar se levantó una tribuna para las autoridades.

El precio de la entrada ese día a la Exposición fue el normal de una peseta, para el personal y de dos pesetas para los vehículos, además desde de nueve a doce de la noche se pudo contemplar de una gran iluminación artística. 

A las diez y media, partió el desfile del Pabellón de Maquinaria iniciándolo los Heraldos de los Reyes Católicos. “Abrirá la marcha del brillante cortejo la banda de trompetas de la guardia de Seguridad, con trajes de gala. A continuación irá gran número de tropa, de gala, a caballo. Después avanzará un heraldo, portador del estandarte alegórico de la fiesta, escoltado por cuatro más, portadores de estandartes o pendones, con escudos y armas correspondientes a doña Isabel y don Fernando. Seguirá a éstos una comitiva, formada por distintos grupos, portadores de diversos objetos que Colón trajo del Nuevo Mundo. A continuación, siete personajes, representando a los indios traídos de América, que llevaban faroles, representando ídolos y joyas”.[9] Y detrás de estos la banda de clarines de Miqueletes.

La primera carroza se titulaba “Las Joyas” y estaba constituida por el Sol naciente, que representaba el Nuevo Mundo, confeccionado en sus cuatro caras de cristales de diferentes colores, iluminado interiormente dando la sensación de una enorme vidriera, situado en el centro de la carroza, en él dos indias adoradoras del fuego en actitud de oración; simbolizando las riquezas que Colón trajo de América.
En el basamento de la carroza se habían colocado elementos de la arquitectura del Pabellón de Méjico y delante una cierva decorativa; la carroza iba rodeaba de grupos de indios con ricas indumentarias con faroles. En la construcción de esta carroza intervino José Jiménez Peña, maestro de primera de la casa Vicente Pueyo.

Tras la carroza, iba la banda de cornetas y tambores de la Guardia Civil a caballo, y soldados de Artillería montada con faroles de dibujos alegóricos. 

A continuación, y formando parte del segundo grupo una sección de marineros del cañonero Laya, que se encontraba fondeado en el puerto, portando faroles simbolizando estilizadas frutas exóticas que Colón trajo de América. Le seguían la banda de pífanos del Real Cuerpo de Guardias de Alabarderos, y nueve soldados con faroles que precedían a la carroza titulada “Los Descubridores”.

Esta segunda carroza figuraba un enorme globo terráqueo sobre el que se encontraban las figuras a tamaño natural de Cristóbal Colón y los hermanos Pinzón, como homenaje a los descubridores, delante de la carroza se reproducía la proa de la carabela Santa María; todo el conjunto descansaba sobre pergaminos que representaban las Leyes de Indias, y circundando la bola una cinta con la leyenda “Por Castilla y León, Nuevo Mundo halló Colón”. Las razas aborígenes iban representadas por figuras humanas, y se acompañaban con hojas de palmeras y plataneras, que componían el gran número de detalles simbólicos que decoraban y ornamentaban esta carroza.[10] Cerraba este cortejo un grupo de chirimías y tambores que interpretan músicas de los siglos XVI y XVII.

Carroza de “Los Descubridores”. (Ilustración de El Noticiero Sevillano)
Le seguían cien soldados de los regimientos de Granada, Soria y de Intendencia a caballo, con faroles artísticos con los escudos y las banderas de los países americanos y de España. La banda de chirimías que ejecutaban piezas populares de la época del descubrimiento y la banda de cornetas del regimiento de Ingenieros, precedían a la tercera carroza que simbolizaba “Las Repúblicas Ibero Americanas”. 

Alrededor de su base se dispusieron veintidós jóvenes vestidas con indumentarias propias de cada una de las repúblicas que representas. Esta carroza se había concebido a modo de monumento, con imitación de mármoles y jaspes, sosteniendo un grupo escultórico compuesto por tres indios en posición erguida con banderas y lanza; a ambos lados en una posición inferior, dos indias recostadas portaban arcos, con ello se quería representar las cinco razas aborígenes. Rodeaban la base del monumento los escudos de las repúblicas americanas. Presidiendo el conjunto, a los pies del monumental, se situó la figura de Magallanes sentado en un sitial. Todas estas esculturas de bella factura, que imitaban al bronce, fueron realizadas por el escultor Francisco Coret. 

Cerraba este grupo la banda de música del Regimiento de Granada. 

Carroza “Las Repúblicas Ibero Americanas” (Ilustración Mundo Gráfico)



Detalle de las esculturas que componían la carroza “Las Repúblicas Ibero Americanas. (Ilustración El Noticiero Sevillano)

Se iniciaba el cuarto y último grupo con secciones de los Regimientos de Caballería Alfonso XII y Artillería a caballo y soldados del Regimiento de Granada a pié acompañados de heraldos todos con los artísticos faroles alegóricos a España, a sus antiguos reinos y a Sevilla. A continuación la cuarta carroza bajo el título de “La España del descubrimiento y la España actual”. 

Esta carroza de grandes dimensiones estaba formada por tres cuerpos rectangulares superpuestos, en los costados del primero de ellos y base de todo el conjunto figuraban dos escudos de España de gran tamaño, y a lo largo del mismo un friso de estilo renacentista con esculturas y ornamentos de sabor clásico con grupos de amorcillos, sobre frutos que representa la riqueza del país. 

El siguiente cuerpo está formado por una amplia cenefa de motivos decorativos formados por arcos de crestería gótico florido, en el que se insertan alternativamente los escudos de Castilla y León. Este lugar era donde se situaron muchachas ataviadas con trajes regionales españoles y damas de los Reyes Católicos a la usanza del siglo XV.

Carroza “La España del descubrimiento y la España actual”. (Ilustración El Noticiero Sevillano)

En los laterales del último cuerpo se insertaron dos relieves que representaban la llegada de Colón a América y el recibimiento que le tributaron los Reyes Católicos a su regreso, los rodaban los escudos de las regiones españolas. Coronando todo el conjunto monumental de la carroza se situaba un gran león dorado que simbolizaba a España. Cerraba el cortejo la Banda Municipal

Todas las carrozas iban iluminadas por medio de reflectores de forma indirecta que llamó poderosamente la atención, para lo cual y lucieran más, se disminuyó la intensidad del alumbrado por los lugares por donde iban pasando.


Detalles de la cuarta carroza “La España del descubrimiento y la España actual”. (Ilustraciones de El Correo de Andalucía y El Noticiero Sevillano)

LA RETRETA MUSICAL

Tras una hora recorriendo las principales avenidas de la Exposición desde el Sector Sur, la cabalgata llegó a la Plaza de España a las once y media de la noche. La plaza se encontraba completamente abarrotada de público así como la tribuna con las autoridades locales, Comisario Regio, miembros del Comité y representantes de los países americanos, presentando una preciosa iluminación las galerías y las torres de la plaza.

A pesar de lo desapacible de la temperatura y siendo las doce de la noche, el público se mantuvo para disfrutar del concierto de las banda que se inició al terminar el desfile. 

Así reunidas las bandas de los Regimientos de Soria y Granada, la del Municipio, las bandas de cornetas y tambores de Ingenieros, Caballería, Artillería, Guardia civil y Comandancia de Intendencia, interpretaron la retreta hecha exprofeso para este acto por el músico mayor del Regimiento de Granada Moisés García de Espinosa, siendo muy aplaudida cosechando un rotundo éxito.

Visto el éxito de público, el Comité decidió repetirla el domingo siguiente 01 de junio a las nueve de la noche, volviendo a obtener igual éxito que en la primera ocasión.[11] Pero no fue ésta la última vez que se interpretó la retreta musical compuesta por el maestro García Espinosa, considera como el himno de los Descubridores y Colonizadores, ya que con motivo de la Feria de San Miguel, el 29 de septiembre de 1930, volvió a sonar en la Plaza de España.[12]

VERBENA, ILUMINACIONES EXTRAORDINARIAS Y FUEGOS ARTIFICIALES.

A las diez de la noche del domingo día 25 de mayo. En una Plaza de España repleta de público, tuvo lugar el segundo de los festejos organizados por el Comité, consistente en una verbena popular para lo que se instalaron puestos de buñuelos en los extremos de la plaza junto a la ría, y otros de refrescos y bebidas en distintos sitios

La Plaza de España se encontraba magníficamente iluminada, reforzando la iluminación artística que por sí ya contaba, funcionando a pleno rendimiento las fuentes luminosas, ofreciendo el conjunto de la plaza un aspecto realmente espléndido.

El espectáculo de los fuegos artificiales era el que más atraía al público. Estos se dividieron en tres series, que se dispusieron en las galerías superiores del semicírculo aprovechando la arquitectura de este espacio, estos fueron magníficos sabiamente combinados con los motivos decorativos creando momentos realmente fantásticos, con una pirotecnia de arte, resultando todo un éxito siendo muy aplaudidos.

Así mismo, las bandas de música de los Regimiento de Soria y Granada, y la Municipal situadas en los extremos y en el centro del amplio espacio de la Plaza, interpretaron durante la noche composiciones bailables de sus escogidos repertorios. También tomaron parte, siendo muy aplaudidos, las bandas de trompetas y pífanos de Alabarderos y Miqueletes de Guipúzcoa, y las chirimías. Para animar al baile, también se instalaron en distintos sitios pianos de manubrio en los que sonaban castizos chotis y pasodobles.[13]

EXCURSIÓN A LOS LUGARES COLOMBINOS.

Como complemento a estos festejos, y para un número limitado de invitados, se organizaron una serie de actos el día 26 de mayo. Estos actos consistieron en una misa celebrada a las nueve de la mañana en la capilla de la Virgen de la Antigua en memoria de los descubridores y colonizadores de América. La misa fue oficiada por el canónigo de la Catedral Manuel Rodríguez. Al término visitaron el monumento que guarda los restos de Cristóbal Colón.

A este acto asistieron el Comité de la Exposición en pleno encabezado por su Comisario Regio, Carlos Cañal; autoridades civiles de la ciudad y delegaciones de los países americanos.

Posteriormente visitaron el Archivo de India recorriendo detenidamente sus instalaciones, partiendo a las diez de la mañana en automóviles a los lugares colombinos, llegando a Moguer, su primer destino, siendo recibido por el Gobernador Civil de Huelva. Visitaron el convento de Santa Clara donde se guardan recuerdos de la expedición colombina. Terminada la visita a Moguer a la una de la tarde, se desplazaron a la localidad de Palos, donde distintas autoridades locales y el presidente de la Sociedad Colombina, esperaban a los excursionistas, visitando la iglesia cercana al sitio de donde partieron las carabelas.
Los excursionistas a las puertas de la iglesia de Palos. (El Noticiero Sevillano)
Después pasaron a la Rábida, donde guiados por el superior del monasterio, giraron visita al mismo con gran detenimiento, siendo acompañados por el pintor Vázquez Díaz, terminada la visita almorzaron en la hospedería de la Rábida donde se pronunciaron distintos discursos, al termino de los cuales y después de un breve paseo por la ría desembarcaron en Huelva, iniciándose el regreso a Sevilla a las nueve de la noche.[14]


MISA DE CAMPAÑA, HOMENAJE A LOS DESCUBRIDORES Y DESFILE.

Vista de la Plaza de los Conquistadores donde se celebró la misa de campaña y el homenaje a los descubridores. (Postal de la época)
El jueves 29 de mayo, festividad de la Ascensión, en la Plaza de los Conquistadores se celebró un acto en homenaje a los descubridores y colonizadores de América consistente en una misa de campaña, que culminaba con una solemnidad militar rindiendo a las espadas de los Reyes Católicos, de Cortés y Pizarro, un homenaje de las banderas y estandartes del Ejército.

Misa de campaña en la Plaza de los Conquistadores en homenaje a los descubridores y colonizadores de América. (fotografía de Serrano publicada en 80 años de la Exposición Iberoamericana de 1929)
Estuvieron presente las representaciones de todas las Armas y Cuerpos del Ejército y de la Armada en traje de gran gala, así como autoridades civiles y militares, los alcaldes de Trujillo, Campanario, Cádiz, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Palos Moguer, Rota, Lebrija, Jerez de los Caballeros, como representantes de las ciudades más destacadas en el descubrimiento, así mismo todas las representaciones Iberoamericanas y Cuerpo Consular; se ofició una misa de campaña en un altar portátil instalado en la rotonda de acceso a la plaza entre los dos edificios de las Galerías Comerciales, oficiada por el vicario castrense, realizando la guardia de honor del altar un destacamento de marineros de la carabela Santa María.

A las nueve de la mañana de esa luminoso día primaveral, con las unidades del Ejército y de la Armada distribuidas por distintos sitos de la plaza dio comienzo el acto. Del Pabellón de Galicia, fueron sacadas en procesión las espadas de los Reyes Católicos, de Cortés y Pizarro, portadas por tres oficiales del Ejército y uno de la Marina de Guerra, esta procesión estaba precedida por los pífanos del Real Cuerpo de Alabarderos, una vez situadas las espadas delante del altar, las banderas y estandartes se colocaron a los lados de las mismas rindiendo los honores correspondientes. 

Una vez terminada la misa de campaña, las espadas fueron llevadas al pié de la escalinata, colocándose sus portadores entre la fuente monumental y el gran surtidor central de la plaza, situándose las banderas en línea en el borde superior de la escalinata. A continuación el Vocal de la Permanente del Comité y teniente de alcalde Manuel Blasco Garzón pronunció un discurso tras el cual le fueron rendidas nuevamente honores a las espadas mientras se interpretaba la Marcha Real, siendo trasportadas de nuevo al Pabellón de Galicia, mientras una batería de artillería, hizo la salva de veintiún cañonazos. 

Aspecto de la Plaza de los Conquistadores durante el acto en homenaje a los descubridores y colonizadores de América. (foto Sánchez del Pando publicada en La Exposición Ibero-Americana de Sevilla de Eduardo Rodríguez Bernal)
El acto concluyó con el desfile de las fuerzas terrestres compuestas por una Sección Ciclista, un Batallón de los Regimientos de Soria y Granada e Ingenieros, Compañía de la Guardia Civil, Infantería, Aviación, Intendencia, Sanidad, Artillería y los Escuadrones a caballo del Regimiento Alfonso XII y de la Guardia Civil, y una escuadrilla de aviones de la Base Aérea de Tablada.[15]

La Compañía de Tranvías dispuso servicios extraordinarios reforzados con autobuses las líneas Exposición, Eritaña y Guadaira, para el transporte del mayor número de viajeros con rapidez y comodidad a todos estos actos.
El señor Blasco Garzón, pronunciando su discurso desde la escalinata de la Plaza de los Conquistadores. (Ilustración Mundo Gráfico)


NOTAS.-




[i] .- Al salir el señor Cañal con dirección a Sevilla dice que…... El Correo de Andalucía. 15 de febrero de 1930. p. 2.
[1] .- Archivo Municipal de Sevilla. SECC. XVIII. EIA. Libro de Actas de la Comisión Permanente nº 8. Sesión del 08 de marzo de 1930. 
[2] .- AMS. SECC. XVIII. EIA. Libro de Actas de la Comisión Permanente nº 8. Sesión del 22 de marzo de 1930. 
[3] .- AMS. SECC. XVIII. EIA. Libro de Actas de la Comisión Permanente nº 8. Sesión del 11 de abril de 1930. 
[4] .- Para la descripción de la cabalgata de la Gran Retreta Alegórica se han utilizado los siguientes artículos de prensa: 
-El Homenaje a los Descubridores. El Noticiero Sevillano. 03 de abril de 1930. p. 5. 
-Las grandes fiestas en la Exposición. El Noticiero Sevillano. 20 de mayo de 1930. p. 3. 
-La Gran Retreta Alegórica. El Correo de Andalucía. 20 de mayo de 1930. p. 6. 
-La cabalgata alegórica de anoche. El Correo de Andalucía. 25 de mayo de 1930. p. 3. 
-El desfile de la Retreta Alegórica….. El Noticiero Sevillano. 25 de mayo de 1930. p. 1. 
[5] .- La Gran Retreta Alegórica. El Correo de Andalucía. 20 de mayo de 1930. p. 6. 
[6].-Diccionario de la Lengua Española. 2º acepción: f. Fiesta nocturna en la que las tropas de diferentes armas recorrían las calles con faroles, antorchas, músicas y a veces carrozas con atributos varios. 
[7] .- La retreta alegórica del sábado. El Correo de Andalucía. 21 de mayo de 1930. p. 1. 
[8] .- Exposición Iberoamericana. El Noticiero Sevillano. 21 de mayo de 1930. p. 1. 
[9] .- El Homenaje a los Descubridores. El Noticiero Sevillano. 03 de abril de 1930. p. 5. 
[10] .- La Gran Retreta Alegórica. El Correo de Andalucía. 20 de mayo de 1930. p. 6. 
[11] .- La repetición de Retreta Alegórica. El Noticiero Sevillano. 03 de junio de 1930. p. 8. 
[12] .- La Feria de San Miguel. El Noticiero Sevillano. 30 de septiembre de 1930. p. 1. 
[13] .- Las grandes fiestas de la Exposición. El Noticiero Sevillano. 27 de mayo de 1930. p. 8. 
[14] .- El homenaje a los descubridores y colonizadores. El Noticiero Sevillano. 27 de mayo de 1930. p. 1. 
[15] .- El homenaje a los descubridores …... El Noticiero Sevillano. 30 de mayo de 1930. p. 4. 
- Exposición Ibero Americana. ABC Sevilla. 30 de mayo de 1930. p. 1. 





LOS PABELLONES COMERCIALES




INTRODUCCIÓN

Tratar el tema de las representaciones de las firmas comerciales e industriales, así como de particulares y organismos oficiales que estuvieron presentes en la Exposición, es tarea ardua y de dudoso resultado, por lo que solo se ha realizado un somero esbozo de estas, mediante la sucinta descripción de los distintos tipos de instalaciones comerciales, su ubicación y en algunos casos los productos y la actividad comercial que desarrollaba.

El gran número de las edificaciones, stands y kioscos levantados tanto en el recinto de la Muestra, como en el interior de las galerías y pabellones erigidos por la organizadora, en contraste con la poca y en algunos casos nula información que de ellas se tienen, hacen que esta labor investigadora tenga un pobre resultado. Salvo escasas referencias en estudios realizados por algunos especialistas en el tema Iberoamericano; solo nos hemos podido apoyar en la información que aportan las Actas de la Comisión Permanente, en los expedientes existentes en los fondos que de la Exposición custodia el Archivo Municipal de Sevilla y en ciertas revistas o periódicos publicados en aquella época

Esta sequía documental y bibliográfica, bien podría deberse a la escasa consideración artística y arquitectónica que estas numerosas construcciones tuvieron en su momento; no siendo hasta fechas recientes cuando se les está dando el valor que en su día no tuvieron.

Es preciso resaltar las dudas sobre la localización e incluso de existencia de algunos de estos pabellones o stands debido, fundamentalmente, a la falta de documentación en sus expedientes, en los que solo se conservas algunas hojas sueltas, que no aportan información relevante sobre estas edificaciones; además de lo tardía de sus construcciones, por lo que en la mayoría de los planos del Certamen existentes, no aparecen indicados.

Otra fuente informativa de primer orden, son las de empresas y casas comerciales que estuvieron presentes en el Certamen, y que aún hoy día existen, habiéndose contactado con gran número de ellas, sin que en la mayoría de los casos hayamos recibido respuesta alguna, salvo honradísimas excepciones, que ha puesto a nuestra disposición todos sus archivos documentales.

En la esperanza de que éste trabajo, humilde pero ilusionado, sirva como base para que futuras generaciones de investigadores y estudiosos de la Muestra Iberoamericana, pongan en valor lo bueno que hubo dentro de las representaciones comerciales

. . . . . . . . . . . .

Con el nombramiento de José Cruz Conde como Comisario Regio a finales de 1925, se relega al gobierno municipal en la toma de decisiones, pasando el Estado a dirigir la Exposición y con ello, las políticas gubernamentales promovidas por éste, cuya intención era la de proclamar el carácter fundamentalmente artístico del Certamen sevillano, dejando las iniciativas tanto industriales como comerciales para la Exposición de Barcelona, pasando éstas a un segundo plano en la Iberoamericana.

De la Exposición se esperaba que fuera un revulsivo económico para Sevilla, sin embargo el programa del gobierno se centró en un acercamiento Hispanoamericano como base de una cooperación mayor en materia de comunicaciones e intercambios comerciales, quedando en los pabellones construidos por las repúblicas iberoamericana, las representaciones comerciales de dichos países, con la idea de que Sevilla se convirtiera el punto de encuentro entre los potenciales compradores europeos, y los industriales americanos que expondrían sus productos para la venta.

De esta gran idea nada quedó pues, el brusco cambio de rumbo político que se produjo en los estados de ambos lados del Atlántico, como consecuencia del “crak” de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929, propició que ninguno de estos grandes proyecto cuajaran quedando relegados en el olvido, suponiendo solo un transitorio acicate para las industrias locales de la construcción y de los talleres artesanales de cerámica y forja; desarrollando el Ayuntamiento únicamente la vertiente turística, pero olvidando el Estado el favorecer y potenciar el crecimiento económico de la ciudad.

En el Capítulo II del Reglamento General de la Exposición Iberoamericana, se recogían las disposiciones relativas a las instalaciones de carácter comercial, estableciendo en su art. 6º las clasificaciones por actividad. 1  

La normativa diferenciaba dos tipos de instalaciones comerciales. Por un lado las destinadas a la presentación o propaganda de los productos y objetos propios de la agricultura o de la industria de los países participantes en el Certamen. Y por otro, las que se destinaban a restaurantes, cafés, despachos de venta al detall de refrescos y artículos de pastelería, confitería y similares; venta de flores y pequeños objetos de uso personal y material fotográfico, y los establecimientos de reclamo artístico y para espectáculos teatrales, de circo, cinematográficos y demás atracciones.

Para albergar estas instalaciones comerciales, se destinaron lugares en el interior de pabellones y galerías construidos ex profeso por la Comisión Permanente, así como reservando determinadas parcelas de terrenos para el emplazamiento de los edificios propios erigidos por las empresas o particulares que así lo solicitaran. En el art. 7 se especifican cuales eran estas instalaciones ó lugares, distribuidos de la siguiente forma:



I.- PABELLÓN DE PRODUCTOS NACIONALES PARA LA EXPORTACIÓN. 
En este pabellón se podían instalar las entidades mercantiles domiciliadas en España interesadas directamente en el comercio nacional de exportación. La distribución en el interior del pabellón se haría con arreglo a la actividad de cada entidad dividida en doce secciones.2 

Cada sección dispondría de una sala de exposición y otra de gráficos y estadísticas, además de un local dedicado a oficina comercial, donde los expositores podrían facilitar información y realizar transacciones comerciales. Así mismo en el centro del edificio, se situaría un salón de fiestas.

II.- GALERIAS COMERCIALES
En estas instalaciones, se ubicaron las empresas no incluidas en las secciones en que se indicaban en el Pabellón de Productos Nacionales para la Exportación, divididos en dos Secciones, una Extranjera y otra Nacional. Es decir las Galerías Comerciales Extranjeras y las Galerías Comerciales Nacionales, distribuidas estas últimas por la nacionalidad de la casa expositora.

La clasificación de los expositores de ambas Secciones, nacional y extranjera, se efectuará dependiendo si se instalaban en locales independientes habilitados al efecto, o en las salas generales, dispuestas en las referidas Galerías.3  

III.- PABELLONES Y GALERIAS DE AGRICULTURA.
Las empresas comerciales dedicadas al programa de la Exposición Agrícola y Ganadera, se distribuían en los pabellones e instalaciones, que la organización construyó para tal fin, como eran los llamados Palacio de Agricultura o del Aceite, y Maquinaria Agrícola. Estas actividades agrícolas y ganaderas, tenían un reglamento especial, siendo de carácter internacional pudiendo participar cualquier expositor domiciliado en alguno de los países concurrentes al Certamen.4 

IV.- TERRENOS DISPONIBLES
La Comisión Permanente, reservó distintos lugares del recinto de la Exposición, para atender la demanda de particulares o empresas que desearan construir a sus expensas pabellones para la exposición de sus productos, estos serán denominados como Pabellones Propios Nacionales.

Las zonas que se reservaron para tal fin, estaban señaladas en un plano adjunto, donde también se indicaban los terrenos asignados para la instalación de restaurantes, cafés, kioscos de ventas de productos diversos y atracciones.5 

V.- PABELLÓN DE MAQUINARIA
Destinado a la exposición industrial de maquinaria agrícola, ganadera, metalúrgica y derivados.

Plano general de la Exposición con indicación de las zonas reservadas y el tipo de instalación o actividad destinado. (plano insertado en el Reglamento General de la Exposición Ibero Americana)

Todas las empresas y particulares interesados en estar presentes en la Exposición, debían abonar por diferentes conceptos una serie de derechos que se indicaban en el Cuadro de Tarifas.6 

Así, por los derechos de inscripción debían ingresar 50 pts., si pretendían concurrir en los Pabellones de Maquinaria, o de Productos para la Exportación, y en los locales independientes especialmente habilitados dentro de las Galerías Comerciales tanto Nacional como Extranjeras; pero si lo hacía en las salas generales de las Galerías, solo eran 25 pts. Este mismo importe y por el mismo concepto debían abonar las firmas comerciales que construyeran sus Pabellones Propios Nacionales.

Otro concepto por el que también debían pagar, era por el alquiler de la superficie que ocupaban, estos importes variaban dependiendo del pabellón o galería donde se ubicaba, y si la instalación o stand, se encontraba en la zona de departamentos aislados o en las salas generales, o si las instalaciones tenían dos lados de acceso o tres. 

Los Kioscos e instalaciones relacionadas con restaurantes, cafés, ventas de refrescos y productos diversos y atracciones, debían abonar 100 pesetas por los derechos de inscripción, y por la ocupación de terrenos, una tarifa que iba desde 60 pts/m2 por instalaciones de 10 m2 como mínimo, a las 5 pts,/m2 por 1.500 m2 como mínimo.

Una vez aprobada la participación, los expositores debían hacer frente además, de los gastos por los suministros de agua, luz, fuerza motriz, alcantarillado y conexión telefónica en su caso.7 De la venta de productos realizadas dentro del recinto de la Exposición, la Comisión Permanente recibía un 5%, que se elevaba al 10%, si estos eran alimenticios y bebidas.8 

En el art. 35 del mencionado Reglamento, establecía que los expositores instalados en pabellones propios, debían desalojar el local y dejarlos en su primitivo estado, retirando todos los materiales procedentes de la demolición, dentro de los tres meses siguientes a la clausura de la Exposición.

Para el estudio de este capítulo sobre los pabellones e instalaciones industriales y comerciales, y su ubicación en el recinto de la Muestra, los clasificaremos según los distintos apartados que el Reglamento les designó. Pero antes de adentrarnos en el tema en profundidad, es necesario determinar algunos aspectos diferenciales en los tipos de representaciones comerciales.

Así tenemos los denominados Pabellones Propios Nacionales, que eran instalaciones de carácter provisional en casi su totalidad, que se repartieron por todo el recinto de la Exposición ofreciendo a los visitantes diferentes tipos de servicios y actividades, siendo estas levantadas por firmas comerciales e industriales, por algunos particulares y por las Cámaras de Comercio de ciertas regiones. 

Dentro de este apartado, también podríamos incluir a aquellas destinadas a la venta de gran variedad productos, así como los establecimientos de servicios, restaurantes, bares, kioscos, etc.

De éstos último podríamos destacar los restaurantes que se diseminaron por diferentes sectores del Certamen, como el Florida junto al Estanque de los Lotos, el Américan Bar y el Plantación en la avenida de Almagro; La Floresta en la avenida Hernán Cortés, junto a la Fuente de los Leones, y el Embajadores junto a la avenida de D. Pelayo, y que mas tarde fue denominado Andalucía, todos en el Parque de María Luisa. 

Boceto del conjunto correspondientes a las Galerías Comerciales Nacionales y el Pabellón de Productos para la Exportación. (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

En el Sector Sur se encontraban la Gran Brasserie y el Palacio Chino en el Parque de Atracciones, este último se trata en el apartado correspondiente al citado Parque de Atracciones de esta obra, al igual que la sucursal del Pasaje de Oriente, que se situó en la avenida de la Raza entre el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras, dentro del apartado correspondiente a estos últimos.

También se encontraban dentro de los locales de restauración, la Taberna de La Cruz, venta típica sevillana, y el local de Ibañez y Boet, bar para la venta de refrescos, ambos en pleno centro de las instalaciones comerciales, a los que le dedicaremos su atención cuando tratemos los pabellones del Sector Sur. Y por último el Palermo, situado en éste Sector, pero del que desconocemos su emplazamiento exacto.

Además de estos establecimientos de restauración, existían en los diferentes pabellones internacionales, locales que servían productos de sus países como los de Argentina, Brasil, Méjico, Portugal, Chile, etc., e incluso en los regionales como el de las Diputaciones Vascas ó el extremeño, o provinciales como el de Sevilla e incluso oficiales como el de la Prensa.

Entre las pequeñas instalaciones y kioscos podríamos tomar como ejemplo el levantado por Fernando Berraquero Ariza de Sevilla, se le concedió una parcela de 49 m2 en la avenida de las Delicias para la venta de cervezas y fiambres, situado cerca de la estación de Plaza de América del ferrocarril en miniatura, que también se conoció como Bar Delicias, y que estuvo abierto por lo menos hasta mediados de 1932,9  (aunque está pendiente de confirmación, podría ser antecesor del Kiosco-restaurante El Líbano) o el de Juan Diego Gámez de las Cuevas vecino de Cádiz, y que estaba dedicado a la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, o los que vendían los emblemas oficiales de la Exposición, y que mas adelanta hablaremos de ellos.

Formando parte de los que se llamaron “Pabellones Propios Nacionales”, había unos destinados exclusivamente a mostrar sus productos para la exportación, y no a la venta al detall, llamados estos “Pabellones Nacionales de Productos para la Exportación”, como por ejemplo el de la Hispano Suiza dedicada a la fabricación de motores de aviones y automóviles, Longoria o Carbonell relacionados con la producción y exportación de aceites, o los de las compañías Peñarroya dedicada a la minería y Uralita a la construcción. 

Otras empresas ofrecían sus productos de forma gratuita al público como Maggi, cubitos de caldo, La Lechera y La Sociedad Lechera Montañesa, vasos de leche; Matías López chocolates; La Cruz del Campo cerveza con tapa de bonito con tomate, etc.

También los había que vendía sus productos, como Codorniú sus cavas, otras prestaban sus servicios como el Banco Central, con sucursal y agencia de viajes dentro del recinto o las dedicadas a los vinos como Osborne, Domecq, o Sancho Panza. 

Acogiéndose al art. 26 del mencionado Reglamento General, en el que admitía la organización colectiva de expositores a efectos de construcción de pabellones nacionales por cuenta propia, las cámaras de comercios agrupadas por regiones, también vieron la oportunidad de reunir a sus empresas e industrias para poder presentarlas juntas en un mismo edificio, como ocurrió con los pabellones industriales de las regionales valencina, vasca y catalano-balear. Lo mismo ocurrió con las empresas con la misma actividad comercial concurriendo en los pabellones de las industrias derivadas de actividades agrícolas, ganaderas, sedas, tabacos o marina mercante. Son estos los que podríamos clasificar como “Pabellones Industriales Regionales, derivados de la Agricultura y la Ganaderas, y de la Marina”.

Otro apartado que trataremos en éste Capítulo, será el de las empresas que expusieron sus productos en “stand” situados en el “Pabellón de Industrias Generales, en las Galerías Comerciales tanto nacionales como extranjeras, y de Maquinaria Agrícola”, edificios levantados por el Comité para dar cabida a aquellas industrias y comercios que no podía construir pabellones propios, concurriendo de forma colectiva, como los embutidos de la firma Sánchez Romero Carvajal en el Pabellón de Ganaderos del Reino, ó los vinos de las bodegas de Sanlúcar, en las Galerías Comerciales Nacionales


Bocetos del Pabellón de la Asociación General de Ganaderos del Reino, de la Maquinaria, y del Cultivo del Tabaco y . (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

Y por último conoceremos los que Amparo Graciani denomina “Pabellones Adicionales”10 o “provisionales”,11erigidos por empresas e incluso por los mismos países, para mostrar sus productos y que por distintos motivos no pudieron estar presentes dentro del edificio de su lugar de origen, como los realizados por La Prensa y La Nación, diarios argentinos; El Café Suave de Colombia y el Rancho del café de Guatemala, todos ellos instalados junto a los edificios representativos de sus países.

Otro elemento a tener en cuenta sería el carácter efímero de estas edificaciones, dado por la propia condición de las mismas y que en el art. 35 de la normativa ya referida, se establece la obligación de desalojar el local y su demolición dentro de los tres meses siguientes a la clausurada la Muestra.

Pero no todos los pabellones fueron derribados con esa prontitud y en algunos casos prolongaron su existencia algunos años, como fue el caso del pabellón de González Byass e Hijos de Ybarra, o el la Hispano Suiza que, por su singularidad, será estudiado en su momento.

De esta destrucción solo se han salvado el Pabellón Domecq, previsto desde un principio como permanente al igual que el de la Compañía Telefónica Nacional considerado por algunos autores como construcción oficial, como así lo refleja Eduardo Rodríguez Bernal en su obra “Historia de la Exposición Iberoamericana de Sevilla”; no obstante en este trabajo se le ha dado carácter de comercial, y el Pabellón Nuevo Casino, transformado primero en colegio para niñas ciegas como Colegio de la Madrina, mas tarde ocupado por la Hemeroteca Municipal y actualmente por el Área de Protección Ambiental. 
Imagen con algunos pabellones comerciales en el Sector Sur. De izquierda a derecha Banco Central, Comisaría Algodonera del Estado, Lozano y Cía., Industrias Zarracina y de la Industria Sedera Española. (Postal de la época)

También nos encontramos con una serie de representaciones industriales y comerciales, de las que no se tiene conocimiento de su ubicación, procedentes tanto de informaciones aparecidas en la prensa, como de las solicitudes que expositores elevaron al Comité Permanente, para la asignación de parcelas para su construcción, recogida en las actas de la Permanente. Sin embargo ha de tomarse esta información con cierto reparo, ya que es posible que, algunas de las representaciones comerciales o bien no realizaron ningún tipo de edificación, y se alojaron dentro de algunas galerías o pabellones industriales levantados por la organización, o simplemente no estuvieron presente en la Muestra por distintos motivos.

Entre los casos de empresas que habían solicitado parcela para la construcción de un pabellón propio, y finalmente se instalaron en alguna galería o pabellón oficial, está el de la Sociedad Española de Construcciones Electro-Mecánica, esta compañía con sede en Madrid y fábrica en Córdoba, se dedicaba a la fundición de hierro, electrolisis del cobre, metalurgia y construcciones eléctricas, presentó solicitud a la Comisión Permanente el 7 de diciembre de 1928 para la construcción de su pabellón,12 y del que no se tienen más datos que, una propaganda de esta entidad que la sitúa en los stand 530 al 536 del Pabellón de Maquinas donde se exhibieron piezas de cobre, latón, aluminio y maquinaria eléctrica. 

Igual caso que los anteriores se encontraba la solicitud formulada por los Srs. Sánchez Romero Carvajal y Cía. de Huelva para la venta de carnes de cerdo, embutidos y jamones, que el día 28 de Junio de 1928, solicitaban espacio para la construcción de un pabellón propio nacional, asignándole la Permanente la parcela 98, para tal fin. Posteriormente en oficio del Arquitecto General de fecha 12 de Noviembre, da cuenta de que la citada compañía, había desistido en la construcción del pabellón, reservándose la referida parcela 98 al posible expositor “Mantequerías Arias”,13 que al final tampoco ocupó, ya que en las parcelas núms. 94, 95, 98 y 99, se levantó el Pabellón de la Cía. Carbonell. Esta firma de productos cárnicos instaló definitivamente, un pequeño stand en el Pabellón de la Asociación de Ganaderos del Reino.14

Por otro lado se encuentra las instalaciones que le fueron asignada una parcela para su construcción, pero sin embargo no hemos podido constatar fehacientemente tal extremo, como el caso del pabellón de la casa Kodak, del que sabemos que presentó solicitud para una superficie de terreno, para la instalación de un kiosco el 7 de diciembre de 1928, para la venta de películas y aparatos, “en el emplazamiento señalado por el Sr. Arquitecto General en la Plaza de América”,15 desconociéndose el lugar exacto.

De Jardinerías P. Martín, consta el acuerdo de la Comisión Permanente de 26 de Octubre de 1928, de concederle un espacio de 4.000 m2 delante del Pabellón de Maquinaria para la instalación de dibujos de jardinería y exposición de diversas plantas.16 Pero pocos días antes de la inauguración de la Exposición, aparece en una relación de pabellones de los que no se tenían ninguna noticia.17 
Pabellón de la casa de productos de perfumería Calber. (Postal de la época)

La empresa Columbia, aparecen en una relación de pabellones que a fecha 9 de mayo de 1929, debían continuar con las obras por no tenerlos concluidos, situándolos cerca de la avenida Reina Victoria.18 

Tampoco conocemos la situación de los pequeños stands, que al parecer la Sociedad Española de Librerías diseminó por distintos lugares del recinto,19 ó de Juan Diego Gámez de las Cuevas de Cádiz, para la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, que se le concedió un espacio en la parcela nº 55.20 En estas mismas circunstancias se encontraban las solicitudes presentadas el 24 de noviembre de 1928 por Juan Moreno Rodríguez de Sevilla, de 50 m2 en la parcela nº 107, cerca del Pabellón de Agricultura para el Instituto Español Químico Farmacéutico, y la de José Conde y Cía. de Madrid, en la parcela 86 para exponer pasta para la cara.21  

Del pabellón de la empresa S.A. Azamón, dedicada a la fabricación de abonos y fertilizantes agrícolas, sabemos que se construyó en terrenos del Ayuntamiento en la Huerta de San José, según un listado de pabellones donde se indicaban la propiedad de los terrenos que ocupaban22  y con posterioridad en junio de 1933, da su conformidad para que un contratista derribe su pabellón, eximiéndose de cualquier tipo pagos por dicho derribo.23 

Otro caso interesante es el de Cercados Riviere y Cía., empresa ésta propiedad de la familia Riviere, que fue la introductora del enrejado de simple torsión en España procedente de Inglaterra, y que le fue concedida la parcela núm. 33, entre el Barrio Moro y el Pabellón Maggi. Antes de empezar su construcción, solicitó una reducción del terreno concedido, autorizándole la Permanente a que la parcela fuera de 120 m2, debido a la imposibilidad de cambiar su ubicación "por estar muy alejada". Sin embargo a pesar de todos estos datos, nos ha sido imposible localizar la ubicación de esta instalación.24 

Boceto del pabellón de la fábrica de chocolates Matías López. (Ilustración Comercio Internacional Anuario 1928)

“-De aquello, ¿qué quedó?
-No pudo quedar nada. Cayó Primo de Rivera, Berenguer quiso liquidar la Exposición cuanto antes y la República ni siquiera atendía a oír nada de ella. Aparte de ello incidió sobre la Exposición el -crack- económico de 1929, que repercutió en toda Hispanoamérica. Tanto es así que cuando se clausuró la Exposición, no quedaba en las naciones hispanoamericanas ninguno de los presidentes que había cuando la inauguración. Es más; todos estos países, después de la crisis de Wall Street, tenían gobiernos diametralmente opuestos a los anteriores. De forma que se cambiaron todos los comisarios de los pabellones, y ningún gobierno quería saber nada de las ideas comerciales que habían aceptado con gran entusiasmo sus predecesores. Incluso hubo algún comisario, como Pancho Graña, del Perú, que no pudo volver a su país, porque los nuevos dirigentes lo habían procesado.
El -crack- de 1929. La caída de Primo de Rivera. La República. Tres causas determinantes de que la obra comercial de la Exposición no siguiera en pie.”25

Estas líneas escritas por Antonio Burgos, y publicadas en el diario ABC en 1967, compendian de forma magistral, como las esperanzas puestas en el Certamen para que la ciudad despegara económicamente, se fueran al traste.

SITUACIÓN DE LOS PABELLONES COMERCIALES EN EL RECINTO DE LA EXPOSICIÓN.

Debido a la gran cantidad de pabellones, stands, kioscos e instalaciones comerciales que se tratan en este apartado, y al objeto de conocer su ubicación dentro del recinto exposicional, seguiremos el orden numérico que los identifica en los planos que se adjuntan, dividiéndolos por sectores.

En el primero de ellos correspondiente a la zona comprendida entre los Jardines de San Telmo y Parque de María Luisa; el segundo los situaremos en la avenida de Moliní y de La Raza, en su margen derecha, y el tercer y último sector donde se concentraron el mayor número de instalaciones comerciales, en la avenida de La Raza, en su margen izquierda, desde el Parque de Atracciones, hasta el Campo de Polo y la Exposición de Ganados, y en profundidad hasta el Pabellón del Aceite y la trasera de los pabellones de Cuba y República Dominicana, y actual avenida Reina Mercedes.

SECTOR 1

1 NUEVO CASINO, 2 PLATERÍA ESPUÑES, 3 TIENDAS DE LUJO AVD. MARIA LUISA, 4 QUINTA DE GOYA, 5 BANCO CENTRAL, 6 HISPANO SUIZA, 7 ECHEVARRIETA, 8 TELEFÓNICA, 9 DOMECQ, 10 COMPAÑÍA HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA, 11 PEÑARROYA, K KIOSCOS Y EXPOSITORES AMBULANTES
A este Sector corresponden los pabellones e instalaciones levantadas por distintas firmas comerciales en el espacio comprendido entre los Jardines de San Telmo, Prado de San Sebastián, Parque de María Luisa, Plaza de América y Jardines de las Delicias de Arjona.

A pesar de lo extensa de su área, no fueron muchos los pabellones comerciales que se construyeron es este sector, habida cuenta de que en un principio este tipo de instalaciones se ubicarían en la avenida de la Raza y en el Sector Comercial, junto al Parque de Atracciones, del Sector Sur.

Además de los pabellones y restaurantes que se indican en el plano adjunto, se diseminaron por todos los jardines pequeños stand y kioscos, como el de bebidas de Fernando Berraquero Ariza en la avenida de las Delicias, o los de venta de tarjetas postales en la Plaza de América. Otro pequeño pabellón que se levanto cerca de esta Plaza, fue el de la casa fotográfica Kodak, del que tampoco tenemos noticias de su ubicación exacta, ni de los contenidos; o los que vendían emblemas oficiales de la Exposición propiedad de los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, situados frente a la Plaza de España y junto a las avenidas de Rodríguez Caso y conde de Urbina, y los diseminados por la Sociedad General Española de Librería, o el situado en la avenida de la Borbolla alquilado por Abilo Jesús, tras la clausura de la Exposición, y que actualmente conocemos como Kiosco Abilio.

Aparte de los kioscos, también se autorizó la venta ambulante de diversos servicios, como el alquiler se sillas, los fotógrafos al minuto, las barcas de la ría en la Plaza de España, betuneros, vendedores de postales, patatas fritas, agua, barquillos y pastelería, además de recreos infantiles como calesitas, borriquillo y cochecitos para niños, etc. A estas actividades las hemos denominado Expositores Ambulantes.

En la avenida de María Luisa, en la acera junto al Parque, se instalaron una hilera de tiendas de ventas de artículos de lujo, de las que prácticamente no se tienen noticias.

En este plano también se encuentran indicados los pabellones adicionales a los pabellones internacionales como los de Café Suave de Colombia, los diarios La Nación y la Prensa de Argentina, y el Rancho del pabellón de Guatemala, todos en la avenida de Las Delicias.

                               Pabellón Domecq (Postal de la época)                                   

Pabellón Hispano Suiza. (Revista La Hispano Suiza)

Banco Central. (Comercio Internacional. Anuario 1929)

Quinta de Goya. (Porta folleto publicitario)                                

SECTOR 2

12 NESTLÉ “LA LECHERA”, 13 PERFUMERÍA CALBER, 14 MARINA MERCANTE, 15 LA MAQUINISTA TERRESTRE Y MARÍTIMA, 16 CIA. FERROCARRILES MZA, 17 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL, 18 JEREZ, 19 INDUSTRIAS VALENCIANAS, 20 INDUSTRIAS CATALANO-BALEAR, 21 INDUSTRIAS VASCAS, 22 PABELLÓN DE INDUSTRIAS GENERALES, 23 SALA DE ESPECTÁCULOS, 24 GALERIAS COMERCIALES AMERICANAS, 25 II SALÓN DE AERONAUTICA NACIONAL, 26 GALERIAS COMERCIALES NACIONALES (PABELLÓN 1 ó NORTE Y PABELLÓN 2 ó SUR).
El Sector segundo comprende la hasta entonces avenida de La Raza íntegramente, desde su intersección con la avenida de Moliní hasta la avenida de Venezuela, actual Profesor García González. En este sector se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura, como los de la Marina Mercante y Sociedad Española de Construcción Naval; y los industriales de Valencia, Cataluña-Baleares y Vasco, así como las Galerías Comerciales, tanto nacionales como extranjeras erigidas por el Comité Permanente de la Exposición, al final de esta avenida.

De todas estas construcciones, solo existen las instalaciones edificadas por este organismo oficial para el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras y sus anexos ocupados por el II Salón de la Aeronáutica Nacional y la Sala de Espectáculos, y que desde su planteamiento se tenía intención que fueran utilizados como almacenes del cercano Puerto de Sevilla, como así ocurre en la actualidad.

Se eligió esta avenida de amplia perspectiva para ubicar en ellas las edificaciones e instalaciones de mayores proporciones, formando así un conjunto heterogéneo de pabellones de diferentes estéticas y estilos que abarcaban desde el industrial de las Galerías Comerciales Extranjeras o La Maquinista Terrestres y Marítima, pasando por el neobarroco del de industrias valencianas, el regionalista de industrias vascas y art decó del catalano-balear o Calber, solo por mencionar algunos.

Como ya se ha indicado anteriormente, la falta de datos de la mayoría de las instalaciones levantadas por las firmas comerciales, nos impide tratar de forma amplia los contenidos de cada una de éstas, limitándonos a breves comentarios y, con fortuna, alguna imagen o plano del edificio; si bien en ciertos casos, gracias al hallazgo de algunos documentos, ha hecho posible que sean tratados con mayor extensión.

Avenida de la Raza. A la izquierda el Pabellón de la Perfumería Calbert y el Palacio Chino del Parque de Atracciones. A la derecha de esta avenida se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura. (Ilustración revista Exposición Iberoamericana. Album Artístico)
Pabellón de las Industrias ó Producción Valenciana. (Postal de la época)
Pabellón de la Cía. ferroviaria M.Z.A -Madrid-Zaragoza-Alicante-. (Archivo Histórico Ferroviario)

Galerías Comerciales Americanas, donde se encontraban instaladas las representaciones de Bolivia, Panamá y el Salvador. (Postal de la época) 
Pabellón de Nestlé o de la Lechera. (Archivo histórico Nestlé)


SECTOR 3

27- CIA. EL MATERIAL INDUSTRIAL, 28- MAQUINARIA, 29 EXPOSICIÓN DE GANADOS, 30- CERCADOS RIVIERE Y CIA, 31- MATÍAS LÓPEZ, 32- CASA GONZÁLEZ BYASS E HIJOS DE YBARRA, 33- CASA CODORNIU, 34- PABELLÓN DEL ACEITE, 35- CASA INFANTE (PRUDEMCIO ARENAS), 36-INSITUTO ESPAÑOL DE PERFUMERIA, 37- LOZANO Y CIA., (JULIO DIAZ BAÑOS) 38- LA ALGODONERA, 39- BANCO CENTRAL, 40- BRITISH SULPHATE, 41- EDITORIAL VOLUNTAD 42- SEDA, 43- INDUSTRIAS ZARRACINA, 44- LANAS Y PIELES, 45- TABERNA DE LA CRUZ, 46- ANÍS SAN FERNANDO DE LUCENA HERMANOS, 47- FERNÁNDEZ Y ROCHE, 48- CERVEZA EL AGUILA, 49- ASOCIACIÓN GANADEROS DEL REINO, 50- ANÍS LA ASTURIANA, 51- AZUCAR?, 52- GAL, 53- SERVICIO AGRONÓMICO, 54- VIUDA DE AYALA, 55- PRODUCTOS ESMALTADOS, 56- DESCONOCIDO, 57- TABACOS, 58- IBAÑEZ Y CIA., 59- URALITA, 60- MANUEL GUERRERO, 61- EL ECLIPSE?, 62 RIOTINTO, 63- EL CAFETO, 64- OSBORNE Y CERVEZA LA CRUZ DEL CAMPO, 65, CARBONELL Y CIA., 66- LONGORIA, 67- LECHE CONDENSADA “EL NIÑO”, 68- MAGGI, 69- JOSE Mª IBAÑEZ- CHAMPAN EZCABA, 70- ZOTAL.
Este sector envolvía, por tres de sus lados, la gran plaza de los Conquistadores, con sus pabellones regionales y andaluces de abigarrados colores y diseños, sus fuentes monumentales y jardines.

Es aquí donde se produce la mayor concentración de pabellones comerciales, sobre todo en el lado norte de la plaza, y donde podemos ver también los estilos más alejados de las normas estilísticas oficiales, actuando los arquitectos con total libertad, presentando la arquitectura más moderna de la época que llevaba aparejada la idea de lo industrial, sirviendo como reclamo publicitario de aspecto llamativo, como el de la Casa Codorniu, con su gigantesca botella y el de ZOTAL, que contrastaban con otros de estética castiza o popular, como el de los sombreros de Fernández y Roche ó el de Osborne.

Dentro de los pabellones que destacaron por la utilización de un estilo más moderno fueron los de la empresa de caldos en cubitos MAGGI, El Eclipse, perfumería Gal, y Uralita.

También en ese sector se encontraba cerrando la plaza por su lado sur, el inmenso Pabellón de Maquinarias, donde los autores habían buscado dar el aspecto de una construcción de campo, con decoración propia del mundo rural, y en la actual avenida Reina Mereces, el Barrio Moro, que aún siendo de carácter comercial, se trata junto al colonial del Protectorado de Marruecos.

Vista de la zona comercial del Sector Sur desde la avenida de la Raza, donde se concentraron el mayor número de pabellones comerciales. En el ángulo superior derecho los pabellones regionales y más abajo los comerciales de Maggi, El Cafeto, Río Tinto, Longoria y Carbonell. En el ángulo contrario, el Pabellón del Aceite, Codorniú, González Byass y más abajo, Cerveza El Águila, Cultivo del Tabaco, Ganaderos del Reino, Anís la Asturiana, y ya en primer plano el de Osborne-Cruz del Campo, entre otros. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)
Vista de la avenida de Venezuela, actual Reina Mercedes, en primer plano a la derecha el Pabellón de Aragón, a continuación Matías López, González Byass- Hijos de Ybarra y al fondo el de Codorniú, coronado con su mítica botella. (Archivo del autor)
Pabellón del Anís de la Asturiana (Archivo del autor)
Pabellón Uralita (Archivo del autor)
A continuación se incluye el índice de anunciantes del Libro de Oro Ibero Americano, Catálogo Oficial y Monumental de la Exposición de Sevilla, donde aparecen más de 250 firmas comerciales y empresas, que en su mayoría de una manera u otra estuvieron presentes en el Certamen.



NOTAS 
1.- Reglamento General de la Exposición Ibero-Americana. Publicado en Sevilla, 1928 (Imprenta. A Padura)
2.- Ibídem. Artículo 8.
Las doce secciones eran:
Sección 1ª.- Frutas frescas y secas y sus preparados.
Sección 2ª.- Productos Químicos-Farmacéuticos, Jabonería y Perfumería.
Sección 3ª.- Vinos, Licores y Aguardientes.
Sección 4ª.- Cereales Leguminosas, Hortalizas, Plantas industriales y sus derivados.
Sección 5ª.- Pescados en conserva y Salazones.
Sección 6ª.- Corcho y sus manufacturas.
Sección 7ª.- Industrias y manufacturas no expresadas.
Sección 8ª.- Cerámica y Loza.
Sección 9ª.- Mobiliario y Decoración.
Sección 10ª.- Industria textil.
Sección 11ª.- Aceite de Oliva y Aceitunas.
Sección 12ª.- Productos de la Minería y de la Metalurgia.
3.- Ibídem.  Artículo 9.
4.- Ibídem. Artículo 10.
5.- Ibídem. Artículo 11.
6.- Ibídem. Cuadro de Tarifas.
7.- Ibídem. Artículos 13, 14, 15 y 16.
8.- Ibídem. Artículo 46.
9.-
-Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Pág. 27
-ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA. Sección XVIII Exposición Iberoamericana
Rollo 736.- Expediente Contaduría. Fotograma 624
Oficio fechado en Marzo de 1932, de Fernando Berraquero, solicitando utilizar un espacio cerca de la estación de ferrocarril en miniatura PLAZA DE AMÉRICA donde se encuentra su kiosco llamado BAR DELICIAS, para poner sillas y mesas, a fin de paliar el mal invierno debido a la crisis en la ciudad.
10.- Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991.
11.- La Participación Internacional y Colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Amparo Graciani García. (2010)
12.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
13.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotogramas del 339 al 342
14.- Los sucesos de la semana. La Unión Ilustrada. 02 de junio de 1929.
15.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
16.- Ibídem . Rollo 719 fotograma 410
17.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 370 al 3830
18.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
19.- La Exposición Ibero-americana a través de la prensa (1923 – 1929). Encarnación Lemus López. Pág. 210
20.- Pabellones Comerciales en la Exposición Iberoamericana. El Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Nota 3.
21.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotograma 121
22.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
23.- .Ibídem Rollo 735 fotograma 206.
24.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 417 a 424.
25.- La Exposición Iberoamericana de 1929: Un primer acercamiento comercial a América. Antonio Burgos. ABC Sevilla 26 abril 1967