32.-PABELLÓN HIJOS DE YBARRA-GONZÁLEZ BYASS.


Vista del Pabellón de Hijos de Ybarra y González Byass, desde la actual avenida Reina Mercedes. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)
La instalación comercial conjunta de la sociedad aceitera sevillana Hijos de Ybarra y de la compañía bodeguera jerezana González Byass, se levantó en el cruce de la avenida de Venezuela, con la de la Infanta Luisa, en el Sector Sur de la Exposición, en lo que actualmente son avenida Reina Mercedes y calle Páez de Rivera, junto al pabellón de la de la fábrica de chocolates Matías López. 

Este lugar se encontraba en las inmediaciones de una de las entradas al recinto de la Exposición, en la actual avenida de la Palmera y que se llamaba oficialmente Puerta Reina Victoria, pero que desde un principio y debido a la proximidad del pabellón de la casa de cava catalán Codorníu, que se adornaba con una impresionante botella de gran envergadura en su cubierta, fue conocida dicha entrada como “de la botella”.

La situación del solar para la construcción del pabellón,[1] se hizo presumiblemente con intencionalidad, a fin de aprovechar la previsible afluencia de visitantes al cercano Pabellón del Aceite, que se encontraba al otro lado de este acceso, hacia otra muestra del sector oleícola como era el de los Hijos de Ybarra.
Imagen aérea con la ubicación del pabellón entre las avenidas de la Plamera, Reina Mercedes y la calle Páez de Rivera. (Archivo Fotográfico del Ejército del Aire)
El proyecto de estas representaciones comerciales tuvo su origen, cuando la empresa “Hijos de Ybarra” presentó solicitud para concurrir en el Certamen Iberoamericano, siendo aprobada en la sesión de la Comisión Permanente del 13 de julio de 1928.[2]

El terreno elegido, considerado muy preferente, correspondía a las parcelas nº 21 y 22 del Sector Sur, con una superficie total entre ambas de 3.000 m2, y con un precio por la ocupación de este espacio de 17.600 pts., en total.[3] 

El 28 de septiembre, la Dirección de Explotación, envía el proyecto de pabellón de Hijos de Ybarra, que tenían intención de construir en el recinto del Certamen, a la Dirección de Obras y Proyectos de la Exposición para que con el visto bueno de ésta,[4] pasara el trámite de la Comisión Permanente, la cual en la sesión de la celebrado el 5 de octubre siguiente, es aprobado.[5]

El proyecto de pabellón se debió al arquitecto general de la Exposición Vicente Traver,[6] que ocupó este puesto después de la dimisión de Aníbal González, en 1926.

Parece que fue la Casa Hijos de Ybarra la que gestionó en un primer momento este representación comercial, uniéndose posteriormente, en una fecha que no hemos podido determinar, la Casa González Byass, pues casi al mismo tiempo, esta casa bodeguera estaba construyendo su pabellón anuncio, en lo que sería los corrales de la Real Venta Antequera,[7] encargándole el diseñado al arquitecto jerezano, José Antonio de Ágreda González, llevando a cabo la construcción Aurelio Gómez Millán.[8] José Antonio Ágreda, era hermano de Diego Ágreda, inspector general de la casa González Byass en España y residente en Sevilla,[9] siendo descendientes directos de los conquistadores de Jerez de la Frontera.[10]

Las obras debieron comenzar al poco tiempo, pues así lo confirma un informe redactado por la oficina técnica de la E.I.A. el 2 de marzo de 1929. Y debieron estar concluidas para la inauguración de la Exposición el 9 de mayo, o próximo a ella, (antes del 5 de julio) al no aparecer en la relación de pabellones que aún tenían que continuar en obras a partir de esta fecha.[11]

En los fondos de la Fundación González Byass,[12] se encuentran dos imágenes que reproducen el plano de planta y el boceto de alzado, sin fechar, del que podemos considerar como primer proyecto del pabellón de las empresas aceitera y bodeguera.

En el plano podemos apreciar como de un cuerpo circular central, establecido como acceso principal, se instalan a ambos lados, salones rectangulares perpendiculares al eje de la entrada, dedicados el de la izquierda al “Aceite” y el de la derecha al “Vino”. Tras el acceso, se situaba el vestíbulo, y a continuación un salón también de planta rectangular, pero en este caso, siguiendo la misma dirección del eje coaxial. En el espacio formado entre este salón y los de “Vino” y “Aceite”, se situaron otras dependencias, despachos e instalaciones de servicio.

Plano de planta del primer proyecto del pabellón. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)

Boceto del primer proyecto para el Pabellón de Hijos de Ybarra y González Byass. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)
En el exterior del edificio, y partiendo de un ventanal situado en el centro de los cuerpos correspondientes a los salones del “Vino “ y “Aceite”, partían unas gradas alargadas, perpendicular a estos salones, como caminos de accesos independientes a cada una de las salas.

La imagen correspondiente al boceto del alzado del pabellón, muestra un edificio con reminiscencias Art’ Decó, de una sola planta, con una apariencia bastante plana, solo interrumpida por ojos de buey, coronado por un elemento trilobulado, situado sobre los ventanales de los salones. El cuerpo semicircular de acceso, se compone de una doble galería de arcos de medio punto soportado por pilares rectangulares y la decoración se centraba, además de los ojos de buey, en unas escenas sobre la recolección de uva y la aceituna pintadas en las fachadas. Por una anotación a lápiz captada en la imagen del plano, parece que la superficie era de 520 m2., y aunque no se aprecia claramente en el boceto, creemos que las cubiertas eran planas.

Como veremos a continuación, este proyecto sirvió, con ciertas ampliaciones y modificaciones, para la realización del edificio definitivo, que a continuación describiremos.
Alzado de la fachada principal del proyecto definitivo del pabellón para Hijos de Ibarra y González Byass. (Ilustración publicada en El Liberal)
El cuerpo central de acceso, que hacías las veces de vestíbulo y distribuidor, es el que menos modificaciones sufrió respecto al primitivo proyecto. Se encontraba precedió por un amplio cuerpo circular, que se abría el exterior compuesto por una doble galería de arcos de medio punto sostenidos por columnas (este elemento portante, sustituyó a los pilares rectangulares primitivos). En el patio circular que se formó en su interior, se instaló en el centro una fuente de cerámica, un balcón que daba luz al vestíbulo y dos hornacinas a los lados de éste. En este pequeño espacio se situó el llamado “patio andaluz” que se describe en uno de los artículos periodísticos.

Como remate de las galerías, se situaron puertas de acceso a los salones de exposición de las casas comerciales.

Tras el vestíbulo, al que se accedía al pasar un arco sostenido por columnas, se situaba un salón, que suponemos sería utilizado para recepciones oficiales, actos públicos y comedor.

Creemos que para darle mayor prestancia al edificio, los salones laterales fueron girados, haciéndolos coincidir con el eje del acceso, y elevándolos una plata, aunque esta solo era fingida, con cubierta de teja a cuatro aguas en esta zona. Se amplía el espacio entre el cuerpo de acceso y los salones laterales, creando otro salón de exposición, dando como resultado todo ello a un edificio de mayor envergadura y con mayor superficie construida que en el primitivo proyecto.

Los cuerpos transversales de los extremos, estaban destinados a alberga las salones de las dos empresas promotoras del edificio, el derecho a la compañía aceitera Hijos de Ybarra, y el de la izquierda a la bodeguera González-Byass. 

Como ya se ha indicado, las cubiertas de los salones transversales era de teja árabe a cuatro aguas, a diferencia del resto de los espacios del edificio que era de una sola altura y su cubierta resuelta a la andaluza, con claraboyas para la iluminación cenital en algunos espacios.

En las gradas perpendiculares de la fachada, se instalaron unas pérgolas conformadas por pilares cuadrados, que cubiertas servían para situar las mesas donde los clientes podían degustar los vinos de la casa jerezana.

La decoración exterior la podemos definir como andaluza, con arcos de medio punto, columnas y pintura bicolor de resalte de frisos y cenefas. Además de pequeños tejaroz sobre las ventanas que se situaron en las fachadas laterales.
Vista lateral del edificio, donde se aprecian las pérgolas cubiertas que se instalaron para la degustación de los vinos y licores de la casa jerezana. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)

La Memoria descriptiva del proyecto de pabellón “Hijos de Ybarra” en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, rescatada de los archivos del arquitecto en la tesis doctoral de José Carlos Pérez Morales,[13] nos proporciona un gran número de detalles constructivos del edificio.

Curiosamente la fecha de redacción de la Memoria es del 06 de agosto de 1928, mientras que la fecha que aparece en el dibujo de alzado de la fachada principal del pabellón consta el 23 de junio de dicho años.

En relación a las bases sobre la construcción estableció que los muros debían tener 25 cm. de espesor mínimo, pero daba libertad al constructor para que los realice en ladrillo o con bloques de cemento, y consecuentemente el tipo de cimentación.

La elevación del edificio sobre el rasante del terreno, era de 70 cm, excepto en la galería de entrada que era de 20 y el patio de 10 cm.

Exteriormente las paredes del pabellón estaban enfoscadas y blanqueadas con cal. Los elementos salientes como “fajas, repisas, cornisas etc.”, fueron pintadas al óleo en color ocre, creando ese bicromismo tan típico en las construcciones sevillanas. 

Con respecto a la fachada principal, las columnas de las galerías fueron construidas en piedra artificial con armazón de hierro y terminación imitación a la piedra caliza. El resto de elemento de los arcos, pretiles, cornisas, escudos, etc. fueron realizados en yeso. En los cuerpos laterales, dos rejas de hierro, y en los extremos dos bancos de 3 m. de longitud realizados en ladrillo y azulejos sus frentes y asientos, completaba esta decoración exterior de la facha principal, una celosía de madera pintada. En el remate entre el cuerpo central y los extremos de los laterales, se colocó una baranda de hierro con macetas, dándole una nota propiamente andaluza.
Detalle del cuerpo central de acceso de planta circular. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)
Las fachadas laterales, llevaban en su centro un amplio ventanal protegido con artística reja, y sobre ésta, tejadillo de teja vidriada. Y la fachada posterior, la constituía “Las dos rejas voladas serán de hierro forjado y fundido y en el hueco central las dos columnas serán de piedra artificial y los remates de cerámica vidriada. En los dos cuerpos bajos laterales al central, se construirá en dos fachadas arriates como los antes indicados”

La decoración del interior de pabellón era sencilla, las paredes enfoscadas y blanqueadas, y el suelo cubierto con “ladrillos prensados rojos y azulejos en alambrilla….del tipo Montería”

En los salones extremos, se suprimieron las claraboyas siendo sustituidas por techo raso con cuatro gruesas vigas centrales decorativas. También se indicaba el lugar que ocuparían unos dioramas, los cuales quedarían sin decorar. Donde sí se instaló una claraboya, cubierta con una montera de hierro y cristal, y dispositivo con una vela, fueron en los salones centrales.

La decoración del patio la refiere como “igual a la del muro de la fachada de la galería, con las columnas, arcos, ábacos, cornisas, pretil con pilarotes y remates de cerámica vidriada. Los nichos laterales [hornacinas] terminarán en bóveda de cuarto de esfera agallonado y el hueco central en arco de medio punto, le lleva a un balcón del mismo tipo de hierro que los paños de baranda y repisa de hormigón. La fuente central tiene pilar bajo de azulejos y bordes de alizares y taza central de cerámica vidriada”,

Sin duda el espacio, que se le quiso dar mayor importancia, fue el salón situado tras el vestíbulo, que en la Memoria aparece como “Comedor”, como lo demuestra la detallada decoración que llevó. El techo raso se decoró con una tracería de molduras de escayola, formando combinaciones de cuadrados y octógonos, colgando en el centro de cada uno de ellos un colgante del mismo material. A un metro del techo se instaló una moldura a modo de friso de 15 cm. de ancho, y el zócalo de este departamento, estaba compuesto por un panel de azulejos de un metro de altura, que sería proporcionado por los dueños del pabellón, lo que nos sugiere que debió ser un zócalo de cerámica artística.

Las otras dependencias como despachos, cocina, cuarto de guarda, pasillos etc, fueron decorados de forma sencilla, fijándose el plazo de ejecución en cuatro meses, lo cual suponemos sería ampliamente rebasado, pues en una comunicación entre el arquitecto Vicente Traver dirigida a Nicolás Ybarra, fechada el 5 de julio de 1929, le comunicaba la terminación de la obra y con ello la reclamación de la minuta correspondiente, que se elevó a 9.800 pts. Un dato interesante que aporta esta comunicación, aparte de la fecha de finalización del edificio, es el importe del mismo que no sitúa en “aproximadamente 140.000 pesetas”.[14]

La instalación de las pérgolas cubiertas, debió decidirse durante la construcción del pabellón, pues en la Memoria que acabamos de tratar, no se refleja esta instalación, e incluso aparece la colocación de unos escudos en la fachada de los cuerpos laterales, donde se situó la pérgola por lo que fueron suprimidos estos escudos.

A pesar de que la construcción del edificio, estuviera terminada en fecha próxima a la inauguración del Certamen, puede que al instalación de los contenidos del mismos se retrasaran unos meses, pues la primera actividad que conocemos sobre el pabellón, la encontramos en la prensa cuando el 7 de octubre de 1929, debido a que los asistentes y familiares del Congreso de Comercio de Ultramar, que se estaba celebrando en Sevilla, fueron obsequiados, al término de una de las sesiones, con una fiesta típica andaluza en este pabellón.[15]
Vista de la pérgola cubierta. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)

En el pabellón de podían degustar los productos fabricados por ambas empresas, estando obligados según el Reglamento General de la Exposición, a ingresar en la caja del Certamen el 10 % de las ventas realizadas.[16] 

Además de este pabellón la casa González Byass, tenía un stand en el interior del Pabellón Jerez, junto a otras firmas bodegueras jerezanas.[17] Como medio de propaganda, esta firma insertó un artículo a dos páginas con fotografías de viñas y bodegas de su propiedad, en el Libro de Oro de la Exposición Ibero Americana.[18] 

El 22 de Octubre, con motivo de la estancia los Reyes de España en Sevilla, tuvo lugar la vista al pabellón acompañados de los Infantes y del Jefe del Gobierno General Primo de Rivera.[19] 

Según la prensa, el edificio figuraba un cortijo andaluz, en el que la empresa bodeguera presentaba todas sus clases de vinos y coñacs, entre los que se encontraban el fino Tío Pepe, Viña AB y Solera 1847. El pabellón estaba rodeado de un amplio jardín con dos emparrados llenos de mesas, donde se podían degustar los vinos de la casa. En la entrada se encontraba un artístico patio de esencias andaluzas con fuente y macetas, en los salones que ocupaba esta firma, se habían instalados dos dioramas que representaban las operaciones de la vendimia, y una maqueta de la bodegas de la Casa González-Byass, denominada de la Extracción.[20] Esta visita, fue el preámbulo de la que días después, el día 26 de octubre, realizaron la familia real y el Jefe del Gobierno a las bodegas de esta empresa en la ciudad de Jerez.[21] 


Imágenes del interior del pabellón correspondiente a la exposición de la casa González Byass, en la que se puede apreciar la maqueta de la bodega llamada de la Extracción, y diorama con escena de la vendimia. (Gentileza de la Fototeca de la Fundación González Byass)

Al igual que la familia real, la Infanta doña Isabel, con motivo de su estancia en Sevilla y su visita a la Exposición, también estuvo en el Pabellón donde tomó el té junto al Director de la Exposición José Cruz Conde el 27 de noviembre.[22] 

Durante la celebración de la Exposición hubo encuentros futbolísticos entre la selección de París, y el Sportgyesulet de Budapest, durante el mes de diciembre de 1929. El Comité de Deportes del Certamen, obsequió con un vino de honor a los jugadores de ambos equipos en este pabellón.[23] 

Aun cuanto la construcción del edifico fue provisional, ésta debió realizarse con bastante acierto y calidad, pues en un informe confeccionado por la Oficina Técnica del Certamen, el 4 de julio de 1930 ya clausurada la Muestra, aparece en una relación éste edificio junto a otros, en el que se dictaminaba que debido al tipo de construcción, podrían quedar como permanentes.[24] 

Permaneciendo en pie algunos años más, como lo demuestra que no estuviera incluido entre los edificios que se concursaron para su demolición por la Comisión Liquidadora en 1934, y que en los libros de contabilidad de las bodegas González Byass, aparecen hasta al menos 1939, apuntes de una serie de gastos generales y de ventas, entre los que se encuentra en ocasiones unos “Gastos suplidos por Ibarra Hermanos”, que podrían suponer que el mantenimiento del pabellón continuó estando a cargo de ambas empresas.[25]
Grupo de visitantes del pabellón degustando los productos fabricados por ambas empresas, al fondo se aprecia el Pabellón del Aceite. (Fotografía de la Colección de Joaquín Vázquez Parladé, publicada en la obra Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menús)

En 1940 fue utilizado como sede de la Jefatura de Servicios de Automovilismo del Cuerpo de Ejército de Andalucía, [26] y con posteriormente en 1941 estuvieran ubicado en él, el Juzgado Militar Eventual núm. 12. [27] 

En la imagen de la ficha técnica del Centro Nacional de Información Geográfica, tomada el 24 de junio de 1946, se aprecia el edificio aún en pie.[28] 

Desconocemos la fecha del derribo del pabellón de las Casas Hijos de Ybarra y González Byass.

NOTAS.
[1] .- Documento nº 204. Memoria descriptiva del proyecto de Pabellón en la Exposición Ibero Americana para hijos de Ybarra. El arquitecto Vicente Traver Tomás. Tesis Doctoral de José Carlos Pérez Morales. pp. 860-863
[2].- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII- Exposición Iberoamericana. Libro de Actas de la Comisión Permanente núm. 4. Acta del 13 de julio de 1928. Rollo 626, fotograma 609.
[3] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Listado de parcelas y precios. Caja 39. Rollo 662, fotograma 151.
El segundo ingreso del canon por ocupación de terrenos, se realizó el 13 de diciembre de 1929. A.M.S. Caja 9 Rollo 635 fotogramas 15 a 51.
[4] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Exp. Pabellón El Eclipse. Oficio de la Dirección de Explotación a la Obras de fecha 05 de octubre de 1928. Caja 97. Rollo 719, fotograma 48.
[5] .- A.M.S. Sección XVIII- Exposición Iberoamericana. Libro de Actas de la Comisión Permanente núm. 5. Acta del 05 de octubre de 1928. Rollo 627, fotograma 48.
Reunión de la Permanente del Comité de la Exposición. EL LIBERAL. O6 de octubre de 1928, p. 4.
[6] .- La arquitectura de la Exposición. El Liberal. 02 de diciembre de 1928. p. 1.
[7] .- “La actual venta de Antequera nace de un nuevo proyecto más ambicioso llevado a cabo por el heredero de Carlos Antequera y a las puertas de la Exposición Iberoamericana del 1929. Para su construcción consiguió involucrar a bodoqueros de Jerez para que construyeran sus pabellones anuncios alrededor de lo que sería los corrales. Cada bodeguero hizo su pabellón a su estilo, los pabellones construidos fueron los de las bodegas González Byass, Domecq, Osborne, Marqués de Mérito, Garvey Sánchez Romero y Agustín Blázquez. Las obras se dilataron entre los años 1927 y 1929 y en acabados con elementos propios del movimiento regionalista de la fecha y una abundante representación cerámica, obras en su mayoría de Enrique Orce.”
www.desdesevillaalospicosdeeuropa.blogspot.com/2015/07/la-real-venta-de-antequera.html (Consultada el 10 de septiembre de 2018)
[8] .- Villar Movellán, A. (1979) Arquitectura del regionalismo en Sevilla (1900-1935). Diputación Provincial de Sevilla. p. 543.
[9] .- Publicidad de la casa Gonzalez Byass.
[10] .- Los Benítez, raigambre jerezana La Voz de Cádiz. 23 de agosto de 2008.
[11] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Proceso de construcción de los pabellones. 02 de marzo de 1929. Caja 99. Rollo 720, fotogramas 490-509.
[12] .- Fundación González Byass. Fototeca. Fondo Familiar
[13] .- Pérez Morales, J.C. (2015) El arquitecto Vicente Traver Tomás. (1888-1966). Tesis doctoral dirigida por el Dr. José Roda Peña. Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla. pp. 860-863.
[14] .- Pérez Morales, J.C. (2015) El arquitecto Vicente Traver Tomás…… p. 863.
[15] .- El Congreso de Comercio en Ultramar. El Imparcial, 08 de octubre de 1929, p. 4.
[16] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos. Los ingresos fueron realizados el 29 de Agosto y el 9 de octubre.
[17] .- Jerez en la Exposición Iberoamericana. El Liberal. 23 de octubre de 1929. p. 5.
[18] .- Libro de Oro de la Exposición Ibero Americana. pp. 294 y 295.
[19] .- Programa de la estancia regia. ABC (Sevilla) 22 de octubre de 1929. p.15
[20] .- Visita real a un pabellón y unas bodegas. El Sol. 30 de octubre de 1929. p. 5.
[21] .- El viaje de los reyes y altezas reales a Jerez. ABC (Sevilla) 07 de noviembre de 1929. p. 12.
[22] .- Las visitas de la Infanta. ABC (Sevilla) 28 de noviembre de 1929. p. 16.
[23] .- Agasaja a los jugadores de Budapest y Paris. El Noticiero Gaditano. 28 de diciembre de 1929.
[24] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Informe sobre la situación constructiva de varios pabellones. Caja 99. Rollo 720 fotogramas 490 a 506.
[25] .- Información facilitada por Jesús M. Anguita Duarte, Gerente de la Fundación González Byass, el 21 de julio de 2015.
[26] .- Ministerio del Ejército. Dirección General de Transportes. Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara 06 de abril de 1940. p.3.
[27] .- Cuestiones y noticias militares. ABC (Sevilla) 28 de septiembre de 1941, p. 14
-Los Tribunales. Requisitoria. ABC (Madrid) 27 de diciembre de 1941. p.16.
[28] .- Centro Nacional de Información Geográfica. Imagen procedente de los archivos del Ejército del Aire tomada el 24 de junio de 1946.

LOS PABELLONES COMERCIALES




INTRODUCCIÓN

Tratar el tema de las representaciones de las firmas comerciales e industriales, así como de particulares y organismos oficiales que estuvieron presentes en la Exposición, es tarea ardua y de dudoso resultado, por lo que solo se ha realizado un somero esbozo de estas, mediante la sucinta descripción de los distintos tipos de instalaciones comerciales, su ubicación y en algunos casos los productos y la actividad comercial que desarrollaba.

El gran número de las edificaciones, stands y kioscos levantados tanto en el recinto de la Muestra, como en el interior de las galerías y pabellones erigidos por la organizadora, en contraste con la poca y en algunos casos nula información que de ellas se tienen, hacen que esta labor investigadora tenga un pobre resultado. Salvo escasas referencias en estudios realizados por algunos especialistas en el tema Iberoamericano; solo nos hemos podido apoyar en la información que aportan las Actas de la Comisión Permanente, en los expedientes existentes en los fondos que de la Exposición custodia el Archivo Municipal de Sevilla y en ciertas revistas o periódicos publicados en aquella época

Esta sequía documental y bibliográfica, bien podría deberse a la escasa consideración artística y arquitectónica que estas numerosas construcciones tuvieron en su momento; no siendo hasta fechas recientes cuando se les está dando el valor que en su día no tuvieron.

Es preciso resaltar las dudas sobre la localización e incluso de existencia de algunos de estos pabellones o stands debido, fundamentalmente, a la falta de documentación en sus expedientes, en los que solo se conservas algunas hojas sueltas, que no aportan información relevante sobre estas edificaciones; además de lo tardía de sus construcciones, por lo que en la mayoría de los planos del Certamen existentes, no aparecen indicados.

Otra fuente informativa de primer orden, son las de empresas y casas comerciales que estuvieron presentes en el Certamen, y que aún hoy día existen, habiéndose contactado con gran número de ellas, sin que en la mayoría de los casos hayamos recibido respuesta alguna, salvo honradísimas excepciones, que ha puesto a nuestra disposición todos sus archivos documentales.

En la esperanza de que éste trabajo, humilde pero ilusionado, sirva como base para que futuras generaciones de investigadores y estudiosos de la Muestra Iberoamericana, pongan en valor lo bueno que hubo dentro de las representaciones comerciales

. . . . . . . . . . . .

Con el nombramiento de José Cruz Conde como Comisario Regio a finales de 1925, se relega al gobierno municipal en la toma de decisiones, pasando el Estado a dirigir la Exposición y con ello, las políticas gubernamentales promovidas por éste, cuya intención era la de proclamar el carácter fundamentalmente artístico del Certamen sevillano, dejando las iniciativas tanto industriales como comerciales para la Exposición de Barcelona, pasando éstas a un segundo plano en la Iberoamericana.

De la Exposición se esperaba que fuera un revulsivo económico para Sevilla, sin embargo el programa del gobierno se centró en un acercamiento Hispanoamericano como base de una cooperación mayor en materia de comunicaciones e intercambios comerciales, quedando en los pabellones construidos por las repúblicas iberoamericana, las representaciones comerciales de dichos países, con la idea de que Sevilla se convirtiera el punto de encuentro entre los potenciales compradores europeos, y los industriales americanos que expondrían sus productos para la venta.

De esta gran idea nada quedó pues, el brusco cambio de rumbo político que se produjo en los estados de ambos lados del Atlántico, como consecuencia del “crak” de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929, propició que ninguno de estos grandes proyecto cuajaran quedando relegados en el olvido, suponiendo solo un transitorio acicate para las industrias locales de la construcción y de los talleres artesanales de cerámica y forja; desarrollando el Ayuntamiento únicamente la vertiente turística, pero olvidando el Estado el favorecer y potenciar el crecimiento económico de la ciudad.

En el Capítulo II del Reglamento General de la Exposición Iberoamericana, se recogían las disposiciones relativas a las instalaciones de carácter comercial, estableciendo en su art. 6º las clasificaciones por actividad. 1  

La normativa diferenciaba dos tipos de instalaciones comerciales. Por un lado las destinadas a la presentación o propaganda de los productos y objetos propios de la agricultura o de la industria de los países participantes en el Certamen. Y por otro, las que se destinaban a restaurantes, cafés, despachos de venta al detall de refrescos y artículos de pastelería, confitería y similares; venta de flores y pequeños objetos de uso personal y material fotográfico, y los establecimientos de reclamo artístico y para espectáculos teatrales, de circo, cinematográficos y demás atracciones.

Para albergar estas instalaciones comerciales, se destinaron lugares en el interior de pabellones y galerías construidos ex profeso por la Comisión Permanente, así como reservando determinadas parcelas de terrenos para el emplazamiento de los edificios propios erigidos por las empresas o particulares que así lo solicitaran. En el art. 7 se especifican cuales eran estas instalaciones ó lugares, distribuidos de la siguiente forma:



I.- PABELLÓN DE PRODUCTOS NACIONALES PARA LA EXPORTACIÓN. 
En este pabellón se podían instalar las entidades mercantiles domiciliadas en España interesadas directamente en el comercio nacional de exportación. La distribución en el interior del pabellón se haría con arreglo a la actividad de cada entidad dividida en doce secciones.2 

Cada sección dispondría de una sala de exposición y otra de gráficos y estadísticas, además de un local dedicado a oficina comercial, donde los expositores podrían facilitar información y realizar transacciones comerciales. Así mismo en el centro del edificio, se situaría un salón de fiestas.

II.- GALERIAS COMERCIALES
En estas instalaciones, se ubicaron las empresas no incluidas en las secciones en que se indicaban en el Pabellón de Productos Nacionales para la Exportación, divididos en dos Secciones, una Extranjera y otra Nacional. Es decir las Galerías Comerciales Extranjeras y las Galerías Comerciales Nacionales, distribuidas estas últimas por la nacionalidad de la casa expositora.

La clasificación de los expositores de ambas Secciones, nacional y extranjera, se efectuará dependiendo si se instalaban en locales independientes habilitados al efecto, o en las salas generales, dispuestas en las referidas Galerías.3  

III.- PABELLONES Y GALERIAS DE AGRICULTURA.
Las empresas comerciales dedicadas al programa de la Exposición Agrícola y Ganadera, se distribuían en los pabellones e instalaciones, que la organización construyó para tal fin, como eran los llamados Palacio de Agricultura o del Aceite, y Maquinaria Agrícola. Estas actividades agrícolas y ganaderas, tenían un reglamento especial, siendo de carácter internacional pudiendo participar cualquier expositor domiciliado en alguno de los países concurrentes al Certamen.4 

IV.- TERRENOS DISPONIBLES
La Comisión Permanente, reservó distintos lugares del recinto de la Exposición, para atender la demanda de particulares o empresas que desearan construir a sus expensas pabellones para la exposición de sus productos, estos serán denominados como Pabellones Propios Nacionales.

Las zonas que se reservaron para tal fin, estaban señaladas en un plano adjunto, donde también se indicaban los terrenos asignados para la instalación de restaurantes, cafés, kioscos de ventas de productos diversos y atracciones.5 

V.- PABELLÓN DE MAQUINARIA
Destinado a la exposición industrial de maquinaria agrícola, ganadera, metalúrgica y derivados.

Plano general de la Exposición con indicación de las zonas reservadas y el tipo de instalación o actividad destinado. (plano insertado en el Reglamento General de la Exposición Ibero Americana)

Todas las empresas y particulares interesados en estar presentes en la Exposición, debían abonar por diferentes conceptos una serie de derechos que se indicaban en el Cuadro de Tarifas.6 

Así, por los derechos de inscripción debían ingresar 50 pts., si pretendían concurrir en los Pabellones de Maquinaria, o de Productos para la Exportación, y en los locales independientes especialmente habilitados dentro de las Galerías Comerciales tanto Nacional como Extranjeras; pero si lo hacía en las salas generales de las Galerías, solo eran 25 pts. Este mismo importe y por el mismo concepto debían abonar las firmas comerciales que construyeran sus Pabellones Propios Nacionales.

Otro concepto por el que también debían pagar, era por el alquiler de la superficie que ocupaban, estos importes variaban dependiendo del pabellón o galería donde se ubicaba, y si la instalación o stand, se encontraba en la zona de departamentos aislados o en las salas generales, o si las instalaciones tenían dos lados de acceso o tres. 

Los Kioscos e instalaciones relacionadas con restaurantes, cafés, ventas de refrescos y productos diversos y atracciones, debían abonar 100 pesetas por los derechos de inscripción, y por la ocupación de terrenos, una tarifa que iba desde 60 pts/m2 por instalaciones de 10 m2 como mínimo, a las 5 pts,/m2 por 1.500 m2 como mínimo.

Una vez aprobada la participación, los expositores debían hacer frente además, de los gastos por los suministros de agua, luz, fuerza motriz, alcantarillado y conexión telefónica en su caso.7 De la venta de productos realizadas dentro del recinto de la Exposición, la Comisión Permanente recibía un 5%, que se elevaba al 10%, si estos eran alimenticios y bebidas.8 

En el art. 35 del mencionado Reglamento, establecía que los expositores instalados en pabellones propios, debían desalojar el local y dejarlos en su primitivo estado, retirando todos los materiales procedentes de la demolición, dentro de los tres meses siguientes a la clausura de la Exposición.

Para el estudio de este capítulo sobre los pabellones e instalaciones industriales y comerciales, y su ubicación en el recinto de la Muestra, los clasificaremos según los distintos apartados que el Reglamento les designó. Pero antes de adentrarnos en el tema en profundidad, es necesario determinar algunos aspectos diferenciales en los tipos de representaciones comerciales.

Así tenemos los denominados Pabellones Propios Nacionales, que eran instalaciones de carácter provisional en casi su totalidad, que se repartieron por todo el recinto de la Exposición ofreciendo a los visitantes diferentes tipos de servicios y actividades, siendo estas levantadas por firmas comerciales e industriales, por algunos particulares y por las Cámaras de Comercio de ciertas regiones. 

Dentro de este apartado, también podríamos incluir a aquellas destinadas a la venta de gran variedad productos, así como los establecimientos de servicios, restaurantes, bares, kioscos, etc.

De éstos último podríamos destacar los restaurantes que se diseminaron por diferentes sectores del Certamen, como el Florida junto al Estanque de los Lotos, el Américan Bar y el Plantación en la avenida de Almagro; La Floresta en la avenida Hernán Cortés, junto a la Fuente de los Leones, y el Embajadores junto a la avenida de D. Pelayo, y que mas tarde fue denominado Andalucía, todos en el Parque de María Luisa. 

Boceto del conjunto correspondientes a las Galerías Comerciales Nacionales y el Pabellón de Productos para la Exportación. (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

En el Sector Sur se encontraban la Gran Brasserie y el Palacio Chino en el Parque de Atracciones, este último se trata en el apartado correspondiente al citado Parque de Atracciones de esta obra, al igual que la sucursal del Pasaje de Oriente, que se situó en la avenida de la Raza entre el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras, dentro del apartado correspondiente a estos últimos.

También se encontraban dentro de los locales de restauración, la Taberna de La Cruz, venta típica sevillana, y el local de Ibañez y Boet, bar para la venta de refrescos, ambos en pleno centro de las instalaciones comerciales, a los que le dedicaremos su atención cuando tratemos los pabellones del Sector Sur. Y por último el Palermo, situado en éste Sector, pero del que desconocemos su emplazamiento exacto.

Además de estos establecimientos de restauración, existían en los diferentes pabellones internacionales, locales que servían productos de sus países como los de Argentina, Brasil, Méjico, Portugal, Chile, etc., e incluso en los regionales como el de las Diputaciones Vascas ó el extremeño, o provinciales como el de Sevilla e incluso oficiales como el de la Prensa.

Entre las pequeñas instalaciones y kioscos podríamos tomar como ejemplo el levantado por Fernando Berraquero Ariza de Sevilla, se le concedió una parcela de 49 m2 en la avenida de las Delicias para la venta de cervezas y fiambres, situado cerca de la estación de Plaza de América del ferrocarril en miniatura, que también se conoció como Bar Delicias, y que estuvo abierto por lo menos hasta mediados de 1932,9  (aunque está pendiente de confirmación, podría ser antecesor del Kiosco-restaurante El Líbano) o el de Juan Diego Gámez de las Cuevas vecino de Cádiz, y que estaba dedicado a la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, o los que vendían los emblemas oficiales de la Exposición, y que mas adelanta hablaremos de ellos.

Formando parte de los que se llamaron “Pabellones Propios Nacionales”, había unos destinados exclusivamente a mostrar sus productos para la exportación, y no a la venta al detall, llamados estos “Pabellones Nacionales de Productos para la Exportación”, como por ejemplo el de la Hispano Suiza dedicada a la fabricación de motores de aviones y automóviles, Longoria o Carbonell relacionados con la producción y exportación de aceites, o los de las compañías Peñarroya dedicada a la minería y Uralita a la construcción. 

Otras empresas ofrecían sus productos de forma gratuita al público como Maggi, cubitos de caldo, La Lechera y La Sociedad Lechera Montañesa, vasos de leche; Matías López chocolates; La Cruz del Campo cerveza con tapa de bonito con tomate, etc.

También los había que vendía sus productos, como Codorniú sus cavas, otras prestaban sus servicios como el Banco Central, con sucursal y agencia de viajes dentro del recinto o las dedicadas a los vinos como Osborne, Domecq, o Sancho Panza. 

Acogiéndose al art. 26 del mencionado Reglamento General, en el que admitía la organización colectiva de expositores a efectos de construcción de pabellones nacionales por cuenta propia, las cámaras de comercios agrupadas por regiones, también vieron la oportunidad de reunir a sus empresas e industrias para poder presentarlas juntas en un mismo edificio, como ocurrió con los pabellones industriales de las regionales valencina, vasca y catalano-balear. Lo mismo ocurrió con las empresas con la misma actividad comercial concurriendo en los pabellones de las industrias derivadas de actividades agrícolas, ganaderas, sedas, tabacos o marina mercante. Son estos los que podríamos clasificar como “Pabellones Industriales Regionales, derivados de la Agricultura y la Ganaderas, y de la Marina”.

Otro apartado que trataremos en éste Capítulo, será el de las empresas que expusieron sus productos en “stand” situados en el “Pabellón de Industrias Generales, en las Galerías Comerciales tanto nacionales como extranjeras, y de Maquinaria Agrícola”, edificios levantados por el Comité para dar cabida a aquellas industrias y comercios que no podía construir pabellones propios, concurriendo de forma colectiva, como los embutidos de la firma Sánchez Romero Carvajal en el Pabellón de Ganaderos del Reino, ó los vinos de las bodegas de Sanlúcar, en las Galerías Comerciales Nacionales


Bocetos del Pabellón de la Asociación General de Ganaderos del Reino, de la Maquinaria, y del Cultivo del Tabaco y . (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

Y por último conoceremos los que Amparo Graciani denomina “Pabellones Adicionales”10 o “provisionales”,11erigidos por empresas e incluso por los mismos países, para mostrar sus productos y que por distintos motivos no pudieron estar presentes dentro del edificio de su lugar de origen, como los realizados por La Prensa y La Nación, diarios argentinos; El Café Suave de Colombia y el Rancho del café de Guatemala, todos ellos instalados junto a los edificios representativos de sus países.

Otro elemento a tener en cuenta sería el carácter efímero de estas edificaciones, dado por la propia condición de las mismas y que en el art. 35 de la normativa ya referida, se establece la obligación de desalojar el local y su demolición dentro de los tres meses siguientes a la clausurada la Muestra.

Pero no todos los pabellones fueron derribados con esa prontitud y en algunos casos prolongaron su existencia algunos años, como fue el caso del pabellón de González Byass e Hijos de Ybarra, o el la Hispano Suiza que, por su singularidad, será estudiado en su momento.

De esta destrucción solo se han salvado el Pabellón Domecq, previsto desde un principio como permanente al igual que el de la Compañía Telefónica Nacional considerado por algunos autores como construcción oficial, como así lo refleja Eduardo Rodríguez Bernal en su obra “Historia de la Exposición Iberoamericana de Sevilla”; no obstante en este trabajo se le ha dado carácter de comercial, y el Pabellón Nuevo Casino, transformado primero en colegio para niñas ciegas como Colegio de la Madrina, mas tarde ocupado por la Hemeroteca Municipal y actualmente por el Área de Protección Ambiental. 
Imagen con algunos pabellones comerciales en el Sector Sur. De izquierda a derecha Banco Central, Comisaría Algodonera del Estado, Lozano y Cía., Industrias Zarracina y de la Industria Sedera Española. (Postal de la época)

También nos encontramos con una serie de representaciones industriales y comerciales, de las que no se tiene conocimiento de su ubicación, procedentes tanto de informaciones aparecidas en la prensa, como de las solicitudes que expositores elevaron al Comité Permanente, para la asignación de parcelas para su construcción, recogida en las actas de la Permanente. Sin embargo ha de tomarse esta información con cierto reparo, ya que es posible que, algunas de las representaciones comerciales o bien no realizaron ningún tipo de edificación, y se alojaron dentro de algunas galerías o pabellones industriales levantados por la organización, o simplemente no estuvieron presente en la Muestra por distintos motivos.

Entre los casos de empresas que habían solicitado parcela para la construcción de un pabellón propio, y finalmente se instalaron en alguna galería o pabellón oficial, está el de la Sociedad Española de Construcciones Electro-Mecánica, esta compañía con sede en Madrid y fábrica en Córdoba, se dedicaba a la fundición de hierro, electrolisis del cobre, metalurgia y construcciones eléctricas, presentó solicitud a la Comisión Permanente el 7 de diciembre de 1928 para la construcción de su pabellón,12 y del que no se tienen más datos que, una propaganda de esta entidad que la sitúa en los stand 530 al 536 del Pabellón de Maquinas donde se exhibieron piezas de cobre, latón, aluminio y maquinaria eléctrica. 

Igual caso que los anteriores se encontraba la solicitud formulada por los Srs. Sánchez Romero Carvajal y Cía. de Huelva para la venta de carnes de cerdo, embutidos y jamones, que el día 28 de Junio de 1928, solicitaban espacio para la construcción de un pabellón propio nacional, asignándole la Permanente la parcela 98, para tal fin. Posteriormente en oficio del Arquitecto General de fecha 12 de Noviembre, da cuenta de que la citada compañía, había desistido en la construcción del pabellón, reservándose la referida parcela 98 al posible expositor “Mantequerías Arias”,13 que al final tampoco ocupó, ya que en las parcelas núms. 94, 95, 98 y 99, se levantó el Pabellón de la Cía. Carbonell. Esta firma de productos cárnicos instaló definitivamente, un pequeño stand en el Pabellón de la Asociación de Ganaderos del Reino.14

Por otro lado se encuentra las instalaciones que le fueron asignada una parcela para su construcción, pero sin embargo no hemos podido constatar fehacientemente tal extremo, como el caso del pabellón de la casa Kodak, del que sabemos que presentó solicitud para una superficie de terreno, para la instalación de un kiosco el 7 de diciembre de 1928, para la venta de películas y aparatos, “en el emplazamiento señalado por el Sr. Arquitecto General en la Plaza de América”,15 desconociéndose el lugar exacto.

De Jardinerías P. Martín, consta el acuerdo de la Comisión Permanente de 26 de Octubre de 1928, de concederle un espacio de 4.000 m2 delante del Pabellón de Maquinaria para la instalación de dibujos de jardinería y exposición de diversas plantas.16 Pero pocos días antes de la inauguración de la Exposición, aparece en una relación de pabellones de los que no se tenían ninguna noticia.17 
Pabellón de la casa de productos de perfumería Calber. (Postal de la época)

La empresa Columbia, aparecen en una relación de pabellones que a fecha 9 de mayo de 1929, debían continuar con las obras por no tenerlos concluidos, situándolos cerca de la avenida Reina Victoria.18 

Tampoco conocemos la situación de los pequeños stands, que al parecer la Sociedad Española de Librerías diseminó por distintos lugares del recinto,19 ó de Juan Diego Gámez de las Cuevas de Cádiz, para la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, que se le concedió un espacio en la parcela nº 55.20 En estas mismas circunstancias se encontraban las solicitudes presentadas el 24 de noviembre de 1928 por Juan Moreno Rodríguez de Sevilla, de 50 m2 en la parcela nº 107, cerca del Pabellón de Agricultura para el Instituto Español Químico Farmacéutico, y la de José Conde y Cía. de Madrid, en la parcela 86 para exponer pasta para la cara.21  

Del pabellón de la empresa S.A. Azamón, dedicada a la fabricación de abonos y fertilizantes agrícolas, sabemos que se construyó en terrenos del Ayuntamiento en la Huerta de San José, según un listado de pabellones donde se indicaban la propiedad de los terrenos que ocupaban22  y con posterioridad en junio de 1933, da su conformidad para que un contratista derribe su pabellón, eximiéndose de cualquier tipo pagos por dicho derribo.23 

Otro caso interesante es el de Cercados Riviere y Cía., empresa ésta propiedad de la familia Riviere, que fue la introductora del enrejado de simple torsión en España procedente de Inglaterra, y que le fue concedida la parcela núm. 33, entre el Barrio Moro y el Pabellón Maggi. Antes de empezar su construcción, solicitó una reducción del terreno concedido, autorizándole la Permanente a que la parcela fuera de 120 m2, debido a la imposibilidad de cambiar su ubicación "por estar muy alejada". Sin embargo a pesar de todos estos datos, nos ha sido imposible localizar la ubicación de esta instalación.24 

Boceto del pabellón de la fábrica de chocolates Matías López. (Ilustración Comercio Internacional Anuario 1928)

“-De aquello, ¿qué quedó?
-No pudo quedar nada. Cayó Primo de Rivera, Berenguer quiso liquidar la Exposición cuanto antes y la República ni siquiera atendía a oír nada de ella. Aparte de ello incidió sobre la Exposición el -crack- económico de 1929, que repercutió en toda Hispanoamérica. Tanto es así que cuando se clausuró la Exposición, no quedaba en las naciones hispanoamericanas ninguno de los presidentes que había cuando la inauguración. Es más; todos estos países, después de la crisis de Wall Street, tenían gobiernos diametralmente opuestos a los anteriores. De forma que se cambiaron todos los comisarios de los pabellones, y ningún gobierno quería saber nada de las ideas comerciales que habían aceptado con gran entusiasmo sus predecesores. Incluso hubo algún comisario, como Pancho Graña, del Perú, que no pudo volver a su país, porque los nuevos dirigentes lo habían procesado.
El -crack- de 1929. La caída de Primo de Rivera. La República. Tres causas determinantes de que la obra comercial de la Exposición no siguiera en pie.”25

Estas líneas escritas por Antonio Burgos, y publicadas en el diario ABC en 1967, compendian de forma magistral, como las esperanzas puestas en el Certamen para que la ciudad despegara económicamente, se fueran al traste.

SITUACIÓN DE LOS PABELLONES COMERCIALES EN EL RECINTO DE LA EXPOSICIÓN.

Debido a la gran cantidad de pabellones, stands, kioscos e instalaciones comerciales que se tratan en este apartado, y al objeto de conocer su ubicación dentro del recinto exposicional, seguiremos el orden numérico que los identifica en los planos que se adjuntan, dividiéndolos por sectores.

En el primero de ellos correspondiente a la zona comprendida entre los Jardines de San Telmo y Parque de María Luisa; el segundo los situaremos en la avenida de Moliní y de La Raza, en su margen derecha, y el tercer y último sector donde se concentraron el mayor número de instalaciones comerciales, en la avenida de La Raza, en su margen izquierda, desde el Parque de Atracciones, hasta el Campo de Polo y la Exposición de Ganados, y en profundidad hasta el Pabellón del Aceite y la trasera de los pabellones de Cuba y República Dominicana, y actual avenida Reina Mercedes.

SECTOR 1

1 NUEVO CASINO, 2 PLATERÍA ESPUÑES, 3 TIENDAS DE LUJO AVD. MARIA LUISA, 4 QUINTA DE GOYA, 5 BANCO CENTRAL, 6 HISPANO SUIZA, 7 ECHEVARRIETA, 8 TELEFÓNICA, 9 DOMECQ, 10 COMPAÑÍA HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA, 11 PEÑARROYA, K KIOSCOS Y EXPOSITORES AMBULANTES
A este Sector corresponden los pabellones e instalaciones levantadas por distintas firmas comerciales en el espacio comprendido entre los Jardines de San Telmo, Prado de San Sebastián, Parque de María Luisa, Plaza de América y Jardines de las Delicias de Arjona.

A pesar de lo extensa de su área, no fueron muchos los pabellones comerciales que se construyeron es este sector, habida cuenta de que en un principio este tipo de instalaciones se ubicarían en la avenida de la Raza y en el Sector Comercial, junto al Parque de Atracciones, del Sector Sur.

Además de los pabellones y restaurantes que se indican en el plano adjunto, se diseminaron por todos los jardines pequeños stand y kioscos, como el de bebidas de Fernando Berraquero Ariza en la avenida de las Delicias, o los de venta de tarjetas postales en la Plaza de América. Otro pequeño pabellón que se levanto cerca de esta Plaza, fue el de la casa fotográfica Kodak, del que tampoco tenemos noticias de su ubicación exacta, ni de los contenidos; o los que vendían emblemas oficiales de la Exposición propiedad de los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, situados frente a la Plaza de España y junto a las avenidas de Rodríguez Caso y conde de Urbina, y los diseminados por la Sociedad General Española de Librería, o el situado en la avenida de la Borbolla alquilado por Abilo Jesús, tras la clausura de la Exposición, y que actualmente conocemos como Kiosco Abilio.

Aparte de los kioscos, también se autorizó la venta ambulante de diversos servicios, como el alquiler se sillas, los fotógrafos al minuto, las barcas de la ría en la Plaza de España, betuneros, vendedores de postales, patatas fritas, agua, barquillos y pastelería, además de recreos infantiles como calesitas, borriquillo y cochecitos para niños, etc. A estas actividades las hemos denominado Expositores Ambulantes.

En la avenida de María Luisa, en la acera junto al Parque, se instalaron una hilera de tiendas de ventas de artículos de lujo, de las que prácticamente no se tienen noticias.

En este plano también se encuentran indicados los pabellones adicionales a los pabellones internacionales como los de Café Suave de Colombia, los diarios La Nación y la Prensa de Argentina, y el Rancho del pabellón de Guatemala, todos en la avenida de Las Delicias.

                               Pabellón Domecq (Postal de la época)                                   

Pabellón Hispano Suiza. (Revista La Hispano Suiza)

Banco Central. (Comercio Internacional. Anuario 1929)

Quinta de Goya. (Porta folleto publicitario)                                

SECTOR 2

12 NESTLÉ “LA LECHERA”, 13 PERFUMERÍA CALBER, 14 MARINA MERCANTE, 15 LA MAQUINISTA TERRESTRE Y MARÍTIMA, 16 CIA. FERROCARRILES MZA, 17 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL, 18 JEREZ, 19 INDUSTRIAS VALENCIANAS, 20 INDUSTRIAS CATALANO-BALEAR, 21 INDUSTRIAS VASCAS, 22 PABELLÓN DE INDUSTRIAS GENERALES, 23 SALA DE ESPECTÁCULOS, 24 GALERIAS COMERCIALES AMERICANAS, 25 II SALÓN DE AERONAUTICA NACIONAL, 26 GALERIAS COMERCIALES NACIONALES (PABELLÓN 1 ó NORTE Y PABELLÓN 2 ó SUR).
El Sector segundo comprende la hasta entonces avenida de La Raza íntegramente, desde su intersección con la avenida de Moliní hasta la avenida de Venezuela, actual Profesor García González. En este sector se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura, como los de la Marina Mercante y Sociedad Española de Construcción Naval; y los industriales de Valencia, Cataluña-Baleares y Vasco, así como las Galerías Comerciales, tanto nacionales como extranjeras erigidas por el Comité Permanente de la Exposición, al final de esta avenida.

De todas estas construcciones, solo existen las instalaciones edificadas por este organismo oficial para el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras y sus anexos ocupados por el II Salón de la Aeronáutica Nacional y la Sala de Espectáculos, y que desde su planteamiento se tenía intención que fueran utilizados como almacenes del cercano Puerto de Sevilla, como así ocurre en la actualidad.

Se eligió esta avenida de amplia perspectiva para ubicar en ellas las edificaciones e instalaciones de mayores proporciones, formando así un conjunto heterogéneo de pabellones de diferentes estéticas y estilos que abarcaban desde el industrial de las Galerías Comerciales Extranjeras o La Maquinista Terrestres y Marítima, pasando por el neobarroco del de industrias valencianas, el regionalista de industrias vascas y art decó del catalano-balear o Calber, solo por mencionar algunos.

Como ya se ha indicado anteriormente, la falta de datos de la mayoría de las instalaciones levantadas por las firmas comerciales, nos impide tratar de forma amplia los contenidos de cada una de éstas, limitándonos a breves comentarios y, con fortuna, alguna imagen o plano del edificio; si bien en ciertos casos, gracias al hallazgo de algunos documentos, ha hecho posible que sean tratados con mayor extensión.

Avenida de la Raza. A la izquierda el Pabellón de la Perfumería Calbert y el Palacio Chino del Parque de Atracciones. A la derecha de esta avenida se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura. (Ilustración revista Exposición Iberoamericana. Album Artístico)
Pabellón de las Industrias ó Producción Valenciana. (Postal de la época)
Pabellón de la Cía. ferroviaria M.Z.A -Madrid-Zaragoza-Alicante-. (Archivo Histórico Ferroviario)

Galerías Comerciales Americanas, donde se encontraban instaladas las representaciones de Bolivia, Panamá y el Salvador. (Postal de la época) 
Pabellón de Nestlé o de la Lechera. (Archivo histórico Nestlé)


SECTOR 3

27- CIA. EL MATERIAL INDUSTRIAL, 28- MAQUINARIA, 29 EXPOSICIÓN DE GANADOS, 30- CERCADOS RIVIERE Y CIA, 31- MATÍAS LÓPEZ, 32- CASA GONZÁLEZ BYASS E HIJOS DE YBARRA, 33- CASA CODORNIU, 34- PABELLÓN DEL ACEITE, 35- CASA INFANTE (PRUDEMCIO ARENAS), 36-INSITUTO ESPAÑOL DE PERFUMERIA, 37- LOZANO Y CIA., (JULIO DIAZ BAÑOS) 38- LA ALGODONERA, 39- BANCO CENTRAL, 40- BRITISH SULPHATE, 41- EDITORIAL VOLUNTAD 42- SEDA, 43- INDUSTRIAS ZARRACINA, 44- LANAS Y PIELES, 45- TABERNA DE LA CRUZ, 46- ANÍS SAN FERNANDO DE LUCENA HERMANOS, 47- FERNÁNDEZ Y ROCHE, 48- CERVEZA EL AGUILA, 49- ASOCIACIÓN GANADEROS DEL REINO, 50- ANÍS LA ASTURIANA, 51- AZUCAR?, 52- GAL, 53- SERVICIO AGRONÓMICO, 54- VIUDA DE AYALA, 55- PRODUCTOS ESMALTADOS, 56- DESCONOCIDO, 57- TABACOS, 58- IBAÑEZ Y CIA., 59- URALITA, 60- MANUEL GUERRERO, 61- SANTOJA, 62- EL ECLIPSE?, 63 RIOTINTO, 64- EL CAFETO, 65- OSBORNE Y CERVEZA LA CRUZ DEL CAMPO, 66, CARBONELL Y CIA., 67- LONGORIA, 68- LECHE CONDENSADA “EL NIÑO”, 69- MAGGI, 70- JOSE Mª IBAÑEZ- CHAMPAN EZCABA, 71- ZOTAL.
Este sector envolvía, por tres de sus lados, la gran plaza de los Conquistadores, con sus pabellones regionales y andaluces de abigarrados colores y diseños, sus fuentes monumentales y jardines.

Es aquí donde se produce la mayor concentración de pabellones comerciales, sobre todo en el lado norte de la plaza, y donde podemos ver también los estilos más alejados de las normas estilísticas oficiales, actuando los arquitectos con total libertad, presentando la arquitectura más moderna de la época que llevaba aparejada la idea de lo industrial, sirviendo como reclamo publicitario de aspecto llamativo, como el de la Casa Codorniu, con su gigantesca botella y el de ZOTAL, que contrastaban con otros de estética castiza o popular, como el de los sombreros de Fernández y Roche ó el de Osborne.

Dentro de los pabellones que destacaron por la utilización de un estilo más moderno fueron los de la empresa de caldos en cubitos MAGGI, El Eclipse, perfumería Gal, y Uralita.

También en ese sector se encontraba cerrando la plaza por su lado sur, el inmenso Pabellón de Maquinarias, donde los autores habían buscado dar el aspecto de una construcción de campo, con decoración propia del mundo rural, y en la actual avenida Reina Mereces, el Barrio Moro, que aún siendo de carácter comercial, se trata junto al colonial del Protectorado de Marruecos.

Vista de la zona comercial del Sector Sur desde la avenida de la Raza, donde se concentraron el mayor número de pabellones comerciales. En el ángulo superior derecho los pabellones regionales y más abajo los comerciales de Maggi, El Cafeto, Río Tinto, Longoria y Carbonell. En el ángulo contrario, el Pabellón del Aceite, Codorniú, González Byass y más abajo, Cerveza El Águila, Cultivo del Tabaco, Ganaderos del Reino, Anís la Asturiana, y ya en primer plano el de Osborne-Cruz del Campo, entre otros. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)
Vista de la avenida de Venezuela, actual Reina Mercedes, en primer plano a la derecha el Pabellón de Aragón, a continuación Matías López, González Byass- Hijos de Ybarra y al fondo el de Codorniú, coronado con su mítica botella. (Archivo del autor)
Pabellón del Anís de la Asturiana (Archivo del autor)
Pabellón Uralita (Archivo del autor)
A continuación se incluye el índice de anunciantes del Libro de Oro Ibero Americano, Catálogo Oficial y Monumental de la Exposición de Sevilla, donde aparecen más de 250 firmas comerciales y empresas, que en su mayoría de una manera u otra estuvieron presentes en el Certamen.



NOTAS 
1.- Reglamento General de la Exposición Ibero-Americana. Publicado en Sevilla, 1928 (Imprenta. A Padura)
2.- Ibídem. Artículo 8.
Las doce secciones eran:
Sección 1ª.- Frutas frescas y secas y sus preparados.
Sección 2ª.- Productos Químicos-Farmacéuticos, Jabonería y Perfumería.
Sección 3ª.- Vinos, Licores y Aguardientes.
Sección 4ª.- Cereales Leguminosas, Hortalizas, Plantas industriales y sus derivados.
Sección 5ª.- Pescados en conserva y Salazones.
Sección 6ª.- Corcho y sus manufacturas.
Sección 7ª.- Industrias y manufacturas no expresadas.
Sección 8ª.- Cerámica y Loza.
Sección 9ª.- Mobiliario y Decoración.
Sección 10ª.- Industria textil.
Sección 11ª.- Aceite de Oliva y Aceitunas.
Sección 12ª.- Productos de la Minería y de la Metalurgia.
3.- Ibídem.  Artículo 9.
4.- Ibídem. Artículo 10.
5.- Ibídem. Artículo 11.
6.- Ibídem. Cuadro de Tarifas.
7.- Ibídem. Artículos 13, 14, 15 y 16.
8.- Ibídem. Artículo 46.
9.-
-Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Pág. 27
-ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA. Sección XVIII Exposición Iberoamericana
Rollo 736.- Expediente Contaduría. Fotograma 624
Oficio fechado en Marzo de 1932, de Fernando Berraquero, solicitando utilizar un espacio cerca de la estación de ferrocarril en miniatura PLAZA DE AMÉRICA donde se encuentra su kiosco llamado BAR DELICIAS, para poner sillas y mesas, a fin de paliar el mal invierno debido a la crisis en la ciudad.
10.- Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991.
11.- La Participación Internacional y Colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Amparo Graciani García. (2010)
12.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
13.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotogramas del 339 al 342
14.- Los sucesos de la semana. La Unión Ilustrada. 02 de junio de 1929.
15.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
16.- Ibídem . Rollo 719 fotograma 410
17.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 370 al 3830
18.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
19.- La Exposición Ibero-americana a través de la prensa (1923 – 1929). Encarnación Lemus López. Pág. 210
20.- Pabellones Comerciales en la Exposición Iberoamericana. El Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Nota 3.
21.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotograma 121
22.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
23.- .Ibídem Rollo 735 fotograma 206.
24.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 417 a 424.
25.- La Exposición Iberoamericana de 1929: Un primer acercamiento comercial a América. Antonio Burgos. ABC Sevilla 26 abril 1967