LOS PABELLONES COLONIALES -MARRUECOS Y GUINEA-




Antes de nada, hemos de hacer una anotación que no por obvia deja de ser relevante: la presencia de España en el norte de Marruecos entre 1912 y 1956 se justifica en la fórmula del protectorado. No se trata estrictamente de un territorio colonial ni de una «provincia de Ultramar, sino de una figura jurídica que surge de un tratado internacional firmado entre un estado protegido y un estado protector. En el caso que nos ocupa, el estado protegido es el sultanato de Marruecos y el estado protector son en realidad dos: Francia y España. Por tanto, Marruecos no es formalmente una colonia. De hecho, la única publicación oficial que conocemos que hace mención al Pabellón colonial de la exposición es el folleto que con ese título edita la Dirección General de Marruecos y Colonias, qué sólo ofrece información —muy general, de carácter histórico, geográfico y comercial— sobre los territorios del golfo de Guinea, los únicos que se consideran y se reivindican como estrictamente coloniales

Durante la Exposición la Dirección General de Marruecos y Colonias, organizó una exhibición colonial, allí se mostraron al público las dos principales posesiones españolas en África: el protectorado de Marruecos y la Guinea española.
Vista aérea de los edificios. A la izquierda P. de Guinea, derecha P. de Marruecos
D. Luis Ángel Sánchez Gómez de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense, a través de un concienzudo estudio de la situación socio-política del país pone de manifiesto la incongruencia de la participación de las colonias españolas en África en el certamen sevillano, en vez de su mas lógica participación en la Exposición Internacional que se celebraba al mismo tiempo en la ciudad Condal. Es más, Barcelona habría sido en realidad el mejor escaparate para «vender» y reivindicar, frente a las potencias coloniales europeas, la presencia colonial de España en África. Y este despliegue expositivo no habría resultado en modo alguno contradictorio con la orientación marcadamente tecnológica e industrial del certamen catalán, que tuvo a la electricidad y en concreto a la iluminación eléctrica como auténtico estandarte. Entonces, ¿por qué en Sevilla?

Parece ser que entre otros muchos motivos el carácter ideológico mas que el netamente comercial de la muestra hispalense, así como la mentalidad hispano-americana-africana, parecía encajar mejor en éste, que el barcelonés. Esta presunta fraternidad histórica y espiritual hispano-marroquí sólo tenía una lacra: la renuncia expresa por parte de España a la cristianización de la población norteafricana. Quizás como compensación a tan dramática opción, España asume un nuevo compromiso y un nuevo reto espiritual en sus territorios del África ecuatorial: la muy cristiana empresa de convertir a la «desvalida» y «atrasada» población nativa de Guinea, retomando el ideal de los viejos tiempos de la conquista del nuevo mundo.

Éstas son las bases ideológicas y espirituales que hacen posible que la exposición sevillana estructure sus contenidos en un modelo trinitario sustentado en la presencia de las provincias españolas, las repúblicas americanas y las colonias hispanas de África, con el ineludible complemento de la presencia de varios pabellones institucionales y la participación de algunas empresas españolas y extranjeras. También debieron de tener su parte en el diseño de este «entramado espiritual» la cercanía geográfica de Sevilla al norte de África y los más o menos estrechos contactos de Andalucía con esas tierras allende el Estrecho. Además de lo dicho hasta el momento, es posible que en 1926 el general Primo de Rivera, decidiera personalmente la participación colonial en la empresa sevillana.
Ilustración del folleto editado para el P. del Golfo de Guinea

La participación de ambas colonias en la Exposición, es impulsada por el general José Sanjurjo —que está al frente de la Alta Comisaría del Protectorado entre 1925 y 1928— y más aún por el militar conde de Jordana, primero en su cargo como Director General de Marruecos y Colonias y más tarde como sucesor del propio Sanjurjo, favorecido por que las campañas militares concluyen oficialmente en julio de 1927, momento en el que se consigue la ocupación efectiva y total del territorio del protectorado, aunque todavía en 1928 tienen lugar algunas acciones de armas.

Con respecto a la exhibición de ambas colonias, conviene destacar que la participación de Marruecos se concibe y estructura de un modo muy diferente al que se adopta para la presentación de los territorios del África ecuatorial.

Ilustración del folleto editado para el P. del Golfo de Guinea

La orientación «salvajística» de la sección guineana está ausente en la marroquí, aunque esto no es obstáculo para que se opte por recrear de modo exótico la presunta «esencia» alauita. La representación marroquí levanta un vistoso y bien construido pabellón oficial que acoge la exposición colonial propiamente dicha, en el que se incluye una pequeña sección comercial y de esparcimiento. De otra, la iniciativa privada no desaprovecha la oportunidad de negocio que ofrecen tanto el certamen como el exotismo de lo marroquí y consigue que se apruebe la construcción de un «Barrio Moro », que se erige en una zona alejada del pabellón oficial para evitar que el visitante confunda las iniciativas oficiales con el negocio privado.

Los pabellones coloniales de Guinea y Marruecos, celebraron de forma conjunta su semana con actos culturas entre el 16 al 17 de Junio de 1930


FUENTES
- LUIS ÁNGEL SÁNCHEZ GÓMEZ.- HISPANIA. Revista Española de Historia, 2006, vol. LXVI, núm. 224, septiembre-diciembre.
- DARIAS PRÍNCIPE, Alberto: «La presencia de Marruecos en la Exposición Iberoamericana de Sevilla: razones de un resurgimiento manipulado» en Boletín de Arte (Málaga) 19 (1998) pp. 231-243


PABELLON DEL PROTECTORADO DE MARRUECOS
Pabellón del Protectorado de Marruecos durante la Exposición
El General Sanjurjo que se encontraba al frente de la Alta Comisaría del Protectorado de Marruecos entre 1925 y 1928, y pos-teriormente el conde de Jordana como primer Director General de Marruecos y Colonias, impulsan la participación en el Certamen sevillano, aceptada la invitación por el Alto Comisario, encargó el proyecto al arquitecto D. José Gutiérrez Lescura, Director de la Escuela de Artes e Industria Indígenas de Tetúan, surgiendo la colaboración entre éste y el pintor y artista especializado en arte musulmán Mariano Bertuchi.

El 31 de Enero de 1925, los Srs. Lescua y Bertuchi entregan el proyecto del pabellón, con un exiguo presupuesto para la ejecución material de las obras de 128.876,76 pts, como dato anecdótico, en la relación de valoración de las obras aparece el precio de la fuente central del patio por 1250 pts y el m3 de madera de Tea 300 pts; se realiza la subasta el 10 de Julio del mismo año, siendo aceptada la propuesta del contratista D. Florencio Masdeu.

La Comisión Permanente, había adjudicado a esta región, una parcela en forma rectangular. situada en el extremo sur de los Jardines de las Delicias de Arjona, llamado así en recuerdo al Asistente de Sevilla Arjona, que en 1830 los creara, en los antiguos terrenos del Camino de Tablada, colindante a su izquierda con el otro pabellón colonial del Golfo de Guinea (desaparecido) y a su derecha con el Pabellón de Colombia, dando fachada a la Avenida que se denominó de Molini.

El edificio en la actualidad

Se efectúa el replanteo el 31 de Octubre de 1925, éste hecho no se da cuenta a la Comisión Permanente hasta el 22 de Diciembre de 1925. El 11 de Enero de 1926, un año después de presentarse el proyecto, se autoriza el inicio de las obras, y con este un largo y azaroso capitulo de paralizaciones y modificaciones del proyecto. Debido a que debajo del terreno discurren conducciones de agua potable y del río en servicio, por lo que tienen que paralizarse las obras nada mas empezar. Una vez realizados los trabajos de desvío de canalizaciones y después de un farragoso procedimiento administrativo y técnico, se reanudan las obras en fecha sin determinar. Cuando ya estaban muy avanzadas las obras del edificio principal y se habían iniciado la de los edificios perimetrales, se recibe una comunicación de la Comisión el 12 de Noviembre de 1.928 ordenando la paralización de la zona izquierda y proponiendo la modificación y supresión de determinadas instalaciones de dicha zona, al objeto de ampliar el espacio entre este pabellón y el de las Colonias del Golfo de Guinea, a fin de que entre ambos circulara los trenes miniaturas que recorrían el recinto de la Exposición. El 20 de Noviembre el Sr. Lescura emite un informe dando soluciones alternativas, pero ante la intransigente postura del Comite, decide realizar las modificaciones necesarias para hacerlas compatibles con el trazado el ferrocarril y la disposición de las instalaciones anejas. Consiguiendose por fin terminar la construcción pocos días antes de la inauguración del Certamen.

El planteamiento del proyecto presentado intenta aunar las condiciones impuestas por la Comisión Permanente, con la definición arquitectónica de la región, resolviendolo con la construcción de un edificio principal que reproduce “un tipo de vivienda de moros ricos” notable o nobles, flanqueados por otros de menor entidad en los que se instalarían industrias típicas, quedando un espacio entre estos y el pabellón central que debía simular una calle típicamente moruna.


El tipo de vivienda, que reproduce el edificio central, representó un gran problema, debido a que ésta, debido a la forma de vida musulmana, no puede estar decorada exteriormente; resolviendose darle una apariencia de edificio de carácter religioso en su exterior, conservando la vivienda fastuosa en su interior.
El tren miniatura de la exposición pasando por una de las puertas de los edificios secundarios
El edificio central lo constituyó un gran patio central de 12 x 12 mts. con una montera acristalada apoyada en cuatro bellas columnas de sección octogonal, adornado en su centro por una hermosa fuente de mármol blanco finamente labrada con pileta forrada de mosaico y surtidor.

El acceso desde el exterior se hace a través de un no muy amplio zaguán existente en la entrada del Pabellón, compuesto por una triple arcada de herradura, con dos columnas rematadas por capiteles de avispero y frontis de yesería típica musulmana, este tipo de arquitectura, de mayores dimensiones se repite en los salones exposicionales del fondo del patio.

El patio tiene el cometido de pieza de reunión y distribución hacia las galerías que lo rodea y que daba acceso, mediante cinco grandes puertas de madera maciza labradas y bellamente policromadas de tracería característica musulmana, que al no contar con goznes al ser abiertas dejan ver labrados de igual o mejores que la de los frentes; a las dos dependencias laterales y una frontal destinadas a la exposición de productos de la zona tales como artesonados, mosaicos, tapices, faroles, bordados y labores de cuero policromados así como una colección de fotografías a fin de fomentar el turismo de la región.

La principal al fondo, constituía el llamado salón moro, recreación de la estancia noble de la casa de un notable de la zona. En flancos, se disponían dos habitaciones por lado; a la derecha, la sala de la colonización, donde se exponían productos agrícolas y mineros del país, y a su lado, la sala de arte, galería de pintura de artistas nacionales que dieron a conocer paisajes, tipos y motivos del Protectorado.

Sección del patio

La decoración nos traslada al mundo musulmán. Los techos tanto de las dependencias como de las galería son de artesonado policromados destacando en los cuatro ángulos de la galería éste se remete en cupulines de forma piramidal que pendían faroles metálicos de forma estrellada acristalado, hoy desaparecidos.

El pavimento de la galería y acceso es de mosaico así como los zócalos de paredes y columnas del patio, destacando la ejecución y colocación de los mismos por su justeza y exactitud fuera de lo común, ya que con piezas que no sobrepasaban los 8 mm. rematan siempre con unidades completas, dando la engañosa sensación que sobre el pavimento ya colocado levantaron muros y pilares.

El patio está rodeado de una cornisa de tejaron de teja árabe vidriada en verde, revestida de madera labrada finamente. Bellos canecillos y cañoncillos de made-ras igualmente labra-dos constituyen las ménsulas de apoyo del tejaron, que junto al artesonado de las galerías se constituyen en un todo armónico y ricamente ornamen-tado.


Vistas del estado primitivo y actual del patio

El estilo arquitectónico es netamente islámico, como no podía ser menos, y se puede considerar como emblemático de las tipologías básicas de la arquitectura marroquí. Se trata pues de un regionalismo, pero regionalismo vivo, no revitalista como eran los historicismos peninsulares. En cualquier caso, el resultado es hermoso.




Detalles de las puertas de acceso a los distintos salones que rodean al patio (estado actual)

Exteriormente se configura como edificio religioso de acuerdo con lo ya expuesto, y por tanto se articula con cubiertas de alminares, cúpulas y minaretes, que recuerdan a las mezquitas musulmanas, adornados con rejas de diseño árabe, tejados vidriados, celosías y puertas de madera de tracería. Todos los elementos cerámicos, artesonados, puertas, rejas y yeserías fueron diseñados, elaborados y colocados por miembros de la Escuela de Artes e Industrias Indígenas de Tetúan, llamando poderosamente la atención la calidad del acabado y la bella ejecución

Al rededor del edificio central se construyeron edificios secundarios - dos laterales y otro que ocupa parcialmente en su trasera-, todos ellos practicamente derribados excepto una pequeña edificación que aún se conserva, en los que se ubicaron siete bazares o bakalitos y un café típicamente musulmán, en los que se exponían y confeccionaban objetos de cuero, pinturas, joyas y babuchas, que nativos ejecutaban a la vista del público y los venían. Con el producto de estas ventas se costeaban los gastos de mantenimiento y personal, no siendo oneroso a la Administración Colonial; sin embargo, aún siendo aprobado por la Comisión, nunca fue de su agrado, por que veían la entrada de productos manufacturados, desvirtuando el espíritu de la propuesta.


Vista del patio, foto de la época.
Se denominó a esta zona como parque comercial marroquí. Allí se ubicó la zona más vital del pabellón: a un lado el bazar con el café y al otro la alcaicería. Todo ello, tal y como se da en la medina tetuaní, cubierto por un emparrado.
Cupulín de forma piramidal de uno de los ángulos de la galería (estado actual)

Entre estos edificios comerciales y el pabellón principal, quedaba un espacio que simulaba una calle moruna, detalle este muy al gusto de las exposiciones de finales del siglo XIX, dadas a representar el exotismo de otras culturas.

Sabemos poco de los contenidos del pabellón, que vigilan cuatro soldados marroquíes con uniforme de Regulares, además del proyecto global de reivindicación de la presencia colonial —aún eminentemente militar— de España y de la exhibición pública de los presuntos beneficios y progresos logrados por la sociedad marroquí, el eje central sobre el que se articulan los contenidos del pabellón gira en torno a la potenciación de las industrias artesanales nativas: cerámica, alfombras, cuero repujado, marquetería, pintura decorativa, forja, etc., a través de la Escuela de Artes Indígenas de Tetuán. Conocemos también que buena parte de los objetos marroquíes expuestos en el pabellón pertenecen al Museo de Artes Indígenas y a la citada Escuela de Tetuán, mostrándose asimismo piezas procedentes de las colecciones reales españolas.

Otro de los aspectos que utiliza el pabellón como vehículo de expansión es el turismo, en la década de los veinte se viven años de auténtica euforia turística en Europa, que se proyecta también hacia algunos destinos exóticos no demasiado alejados del continente, sobre todo del norte de África. Aunque quizás no sea muy conocido, España se apunta en fecha temprana al fomento del turismo, tanto nacional como extranjero, de hecho, el primer organismo español de promoción turística se crea en 1905 antes de que aparezcan las primeras instituciones similares en Francia, Suiza o Italia. Uno de los objetivos del pabellón marroquí sera precisamente la promoción turistica del recién pacificado protectorado, aunque es cierto que la mayor parte del esfuerzo propagandístico se centró en el área de Tetuán.
Detalle del mosaico cerámico del zócalo del patio

El cine, sobre todo el de carácter documental, se utilizó como recurso de especial relevancia para propagar las bondades turísticas del protectorado, aunque desconocemos cuáles fueron las películas que se proyectaron durante el certamen hispalense, parece que la productora «Marruecos Films», de Luis Ricart y Jaime Mola, rodó al menos dos documentales destinados expresamente para ser proyectados tanto en la exposición de Sevilla como en la de Barcelona. Sus títulos habrían sido Melilla y Larache.

Una vez concluida la Exposición, y al encontrarse parcialmente abandonado, el Ayuntamiento solicitó al Alto Comisario Español en Marruecos la propiedad de dicho pabellón, ya que debido a las condiciones jurídico administrativas que rigieron los pabellones concurrentes de iguales características, no pasaría al municipio hasta transcurrido los 75 años de su construcción; el día de la Égira de 30 de chual de 1361 ( 9 de noviembre de 1942), mediante un Dari (decreto) el Jalifa autorizó la cesión solicitada.

Ya en 1949 se tiene constancia que de la parcela de 2.650 m2, se había reducido a 2.008 m2 y que la superficie construida era de 627 m2., con una merma considerable de su extensión.


Detalle de la ejecución de la forja y policromía de una ventana del patio

El 15 de Marzo de 1957 por decreto de la Alcaldía se ubica en este Pabellón el Servicio Muni-cipal de Parques y Jardines, com-partiendolo con un ambulatorio y por familias alojadas por las inundaciones.
Decoración de la cornisa del tejarón del patio.

En la década de los sesenta, el servicio municipal ocupa la totalidad del edificio al quedar totalmente libre, hecho que continua aun hoy día, en que este Organismo Municipal ocupa y mantiene este edificio magníficamente restaurado, y podemos disfrutar de su grácil silueta dibujada sobre el verde fondo de los Jardines de las Delicias.

Torre alminar y detalle de la fuente instalada a los pies de ésta.



Vista del el edificio comercial durante la Exposición y el aún queda en pié.

Vista completa del conjunto del pabellón con los edificios anejos


Vista del interior de alguna de las salas.

Regulares que hacían guardia en la entrada


 LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMAGENES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

ACONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACION DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLON QUE APARECEN EN DICHA OBRA

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EL BARRIO MORO

Un caso particular dentro de los pabellones representativos, es el caso del Barrio Moro, que se edificó en otro lugar del recinto exposicional de forma adicional y complemen-taria al Pabellón Marroquí, que acabamos de tratar y a pesar de tener la consideración de pabellón comercial, se trata de él junto al del Protectorado de Marruecos, por formar un conjunto unitario.
Postal de la época

El Barrio Moro, a diferencia de los edificios comerciales construidos por Colombia y Argentina, no solo pretendía la exhibición de las actividades industriales y artesanales del Protectorado de forma no oficial, sino también comercializar los artículos expuestos mediante su venta.

La construcción del «Barrio Moro» responde a la iniciativa privada, en concreto a la firma Olivencia y Compañía, de acuerdo a un proyecto elaborado por Manuel Olivencia Amor. El diseño artístico es obra del ingeniero, ex-militar y pintor Antonio Got, profesor de la Escuela de Artes Indígenas de Tetuán, que también estuvo al cargo de todo el personal marroquí empleado en las distintas instalaciones. Desarrolló el proyecto de Pedro Sánchez, y fue ejecutado por el arquitecto Manuel López de Mora y Villegas.

El 20 de Octubre de 1928, y en presencia del Comisario Regio Cruz Conde, se inauguraron las obras de construcción del mencionado Barrio. Este se ubicó en una parcela cedida en los terrenos de los Camino, en el Sector Sur del recinto, en la que se llamó Avda. de Venezuela, hoy Avda. Reina Mercedes, al fondo de la Plaza de los Conquistadores, tras el Pabellón de Córdoba, del cual aún queda en píe su torre, y lindando a su izquierda con el de las Islas Canarias (desaparecido).

Vistas aéreas, frente al pabellón de Córdoba.

Al igual que los edificios comerciales del Pabellón de la Colonia de Marruecos, el Barrio Moro, en el intento de reproducir una sociedad exótica, recrea un barrio típicamente moruno, en el que se instala un local de espectáculos folclóricos marroquíes, un restaurante, bares y un pequeño zoco con tiendas, todo muy al gusto de la época.

El recinto, al que se accede a través de una reproducción de la puerta de Tánger en Tetuán, según la guía oficial describe el pabellón estando dividido en tres parte. La primera, la constituyen los bakalitos o pequeñas tiendas morunas, formando un patio similar al del barrio de los babucheros de Tetuán. En la segunda se alza la mezquita, coronada por la famosa torre de Yama-al-Bacha, de forma octogonal. Entre las instalaciones que comprenden la tercera parte del pabellón, hay un gran café estilo marroquí, decorado ricamente con tapices y colgaduras, colchonetas, cerámicas y armas del país, repisas y mesas de maderas morunas.
Plano de ubicación del Barrio Moro en el sector sur, en primer plano la Plaza de los Conquistadores.

Como curiosidad hemos de decir, que la mezquita acoge todas las instalaciones propias del culto, por lo que el minarete no es solo un mero símbolo artístico, teniendo un gran efecto visual al elevarse a una altura de 26 metros, consiguiéndose un doble objetivo, por un lado disponiendo que haya en el Barrio Moro todo cuanto de ordinario está acostumbrado a ver y a necesitar un marroquí en su tierra, y por otro procurando que no falte ningún rasgo sustancial para que la idea que se forme el visitante de Marruecos sea completa.

El Barrio Moro es un fiel heredero de la tradición ferial lúdico exótica que había estado y continuaba estando presente en casi todas las exposiciones internacionales y universales, muy especialmente en las francesas. El objetivo primordial de la empresa es rentabilizar de forma inmediata la inversión, para lo cual resulta de enorme utilidad atraer la atención del público a través de la idealización arquitectónica y el reforzamiento del exotismo de los tipos humanos, de su indumentaria y de las tareas que desempeñan. Con sus instalaciones, y con las actividades que allí desarrollan sus exóticos trabajadores y artistas, pero es evidente que de forma implícita se generan y refuerzan las más tópicos imágenes sobre el exotismo «oriental» del norte de África, un territorio situado a tan solo hora y media de la península, como ya por entonces anuncia la propaganda turística oficial.


Calles interiores del Marrio Moro
Como todos los pabellones construidos por los propios expositores, fue de carácter provisional -excepción hecha del Pabellón Domecq y de la Compañía Telefónica Nacional- de acuerdo con el Art. 35 del Reglamento General, en el que se estipulaba que debería derribarse dentro del plazo de tres meses siguientes al término del Certamen.



Vista del interior del Salón de Te y de otras instalaciones.

LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMAGENES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

ACONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACION DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLON QUE APARECEN EN DICHA OBRA
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FUENTES:
- EL PABELLON MARROQUI, José Lupiáñez Alvarez
Revista APAREJADORES núm. 34 /3º trimestre 1990
- HISTORIA DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA DE 1929, Eduardo Rodriguez Bernal
- LOS PABELLONES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, Alberto Villar Movellan
La Exposición Iberoamericana “Fondos de la Hemeroteca Municipal”
- EL RECINTO DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, AREA URBANIZABLE, PABELLONES Y CONSERVACION, José María Cabeza Mendez
Andalucía y América en el Siglo XX, Actas de las VI Jornadas de Andalucía y América 1987
- GUIA DE LA EXPOSICION IBERO AMERICANA 1929-1930
- SERVICIO DE CONSERVACION DE EDIFICIOS, AYUNTAMIENTO DE SEVILLA.
- PABELLONES COMERCIALES EN LA EXPOSICION IBEROAMERICANA. EL PABELLON DOMEQ. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES núm. 39 /4º trimenestre 1991
- EL LIBERAL, Sevilla 21 de Octubre de 1928.
- DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LA LENGUA ESPAÑOLA. Editorial Océano.
- AFRICA EN SEVILLA: LA EXHIBICION COLONIAL DE LA EXPOSICION IBEROAMERICA DE 1929.
LUIS ÁNGEL SÁNCHEZ GÓMEZ.- HISPANIA. Revista Española de Historia, 2006, vol. LXVI, núm. 224, septiembre-diciembre.
- DARIAS PRÍNCIPE, Alberto: «La presencia de Marruecos en la Exposición Iberoamericana de Sevilla: razones de un resurgimiento manipulado» en Boletín de Arte (Málaga) 19 (1998)
-FERNÁNDEZ, Santos: «Marruecos en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla» en Africa. Revista de Tropas Coloniales (Ceuta) 53 (mayo de 1929)
- ELENA, Alberto: «Políticas cinematográficas coloniales: España, Francia y el Protectorado de Marruecos» en F. Rodríguez Mediano y H. de Felipe (eds), El Protectorado español en Marruecos.
Gestión colonial e identidades, Madrid, CSIC (2002)



TERRITORIOS DEL GOLFO DE GUINEA


La antigua colonia del África Occidental ó territorios del Golfo de Guinea, se debió a los tratados de San Ildefonso en 1777 y de El Prado en 1778, por los que Portugal cede a España las islas de Fernado Poo, Annobon y Corisco, además del comercio con la costa de Guinea a cambio de Sacramento.

Sin embargo hasta 1858 no se instala el primer Gobernador General. En 1901 el gobierno español firma con el francés el Convenio de Rio Muni -la parte continental de la colonia- en el que se delimita definitivamente la colonia. En 1968, esta colonia alcanzó su independencia de España.

El pabellón de Guinea tuvo una superficie 2.832 metros cuadrados, levantado sobre una parcela de 3.400; fue construido y financiado como hemos dicho anteriormente por la Dirección General de Marruecos y Colonias, y bastante mayor que el marroquí. Estas cifras, sin embargo, no deben confundirnos, ya que en realidad buena parte de esa superficie la ocupa un gran patio central en el que representan su propia existencia varias decenas de nativos guineanos.


Distintas vistas del patio interior

Su arquitecto fue José Granados de la Vega y según la guía oficial, la idea de conjunto del pabellón es obra del ingeniero agrónomo Emilio Gómez Flores del Servicio Agronómico de Santa Isabel de Fernando Poo y el proyecto decorativo fue responsabilidad del artista Vicente Zubillaga.

Al carácter nativo del edificio, se lo confiere la autenticidad de los materiales con los que son construido, con maderas y fibras vegetales. El diseño es el resultado de una libre recreación neocolonial de una supuesta arquitectura exótico, sin que se atisbe nada parecido a una inspiración con base realmente etnográfica.

La mayor parte de los objetos, si no todos, que habrían de mostrarse en este pabellón arriban a Sevilla en agosto de 1928, en el vapor Joaquín Piélago. La prensa menciona el desembarco de plantas, muebles, «objetos artísticos», armas, animales disecados e incluso de un leopardo y un chimpancé vivos, que estaban al cuidado de varios nativos integrados en la policía colonial.

Ya que que la información disponible sobre el edificio y los contenidos es prácticamente nula, se reproduce la descripción que R. Montalbán hace del pabellón en la revista Africa, en junio de 1929.

“El edificio principal, rodeado de amplia galería en sus cuatro fachadas, tiene en su interior cuatro salones de 8 metros de anchura, dos de 22 m. de largo y dos de 30 m., que dejan en el centro del edificio un patio rectangular rodeado de cuatro galerías que dan acceso a cada uno de los salones que a su vez comunican entre sí. El conjunto del edificio va cubierto con nipa (cubierta indígena formada por paños de hojas largas enlazadas) y armadura de madera; está rematado por cuatro torres situadas en los ángulos. La tablazón que forman las paredes de la galería ha sido recubierta con corteza de árbol recibida de Fernando Poo y tanto las galerías exteriores como las de los salones y torres van decoradas con dibujos inspirados en los trazados por los indígenas del Ecuador (del Ecuador africano) en las paredes de sus viviendas.




Danzas guineanas, con motivo de la visita de los Reyes al pabellón.

En el salón de entrada, pavimentado con madera de caoba y nogal procedente de la Colonia, se ha instalado un zócalo de madera de okume, colocándose seis vitrinas centrales y cuatro bancos de nogal, también de Guinea, habiéndose expuesto en las vitrinas utensilios domésticos, pipas, armas y herramientas, adornos, brazaletes, collares, varios fetiches y caretas de madera y unos colmillos de elefante labrados en Elobey con escenas de las excursiones por el continente del General Barrera, Gobernador general que fue de aquellos territorios.

En el mismo salón se exponen cuatro mapas de la Isla de Fernando Poo, Guinea Continental, territorio del Sahara y situación general de nuestras colonias en el Continente africano; estos mapas han sido pintados al estilo antiguo con ilustraciones que dan idea de la configuración general del terreno, cursos de agua, flora y fauna de cada región. Un modelo de casa indígena de nipa y bambú se exhibe en el centro del salón y completa el conjunto del mismo.
Leopardo enjaulado, una de las atracciones del pabellón.

En el salón de la derecha se han expuesto algunos ejemplares de la fauna de aquel país, destacándose entre todos un grupo de cuatro gorilas de gran tamaño procedente de nuestra Colonia y que sin duda es de lo más interesante expuesto y de lo que más ha llamado la atención del público; un grupo de iguanos, unos turacos, unos mirlos metálicos, un mono de cara azul, un elefante pequeño, un armadillo y una interesante colección de insectos forman el conjunto expuesto de la fauna de la Colonia. En el mismo salón se han instalado los stands de las sociedades «Bayer» de productos farmacéuticos, que presenta varios gráficos, fotografías y demostraciones de sus preparados contra las enfermedades tropicales; «Constructora Colonial» y «Compañía Colonial de África» que expone productos de sus fincas de la Isla de Fernando Poo y chocolates diversos fabricados con cacao de su cosecha.

En el salón de la izquierda se ha instalado el stand de la Sociedad Colonial de Guinea, exportadora de maderas de la Guinea Continental, que expone diversos ejemplares de las maderas que suministra; dos habitaciones, un comedor y un despacho construidos con madera de la Colonia y el stand de los Misioneros Hijos del (Inmaculado) Corazón de María.

En el salón del fondo se presenta un modelo a escala 1 a 20 del patio de una finca de cacao en la época de la recolección, cuyas dimensiones son 4,50 por 12 metros y en el que se presenta la ejecución de las diversas operaciones de desgranado, fermentación y secado del cacao y se muestran las construcciones típicas de casas utilizadas en aquel país por los agricultores europeos, capataces y braceros indígenas y demás dependencias de la explotación.

Un cayuco de okume de 14 metros de largo labrado, de un solo tronco, diversas fotografías de paisajes y escenas típicas, varios muebles construidos con lianas en la Colonia y una colección de muestras de madera en la que se presentan ejemplares pulimentados en parte y barnizados en parte y grandes trozos de okume dan idea de una de las principales riquezas que hoy se explota en la Colonia y que tan vasto horizonte ofrece a los que se dedican a su extracción y tan diversas aplicaciones tiene en construcción y ebanistería, como se muestra en las diversas secciones del Pabellón Colonial.”

Los misiones Hijos del Inmaculado Corazón de María, la congregación que fundara el confesor de Isabel II, San Antonio María Claret, se instalan en Fernando Poo en 1883, manteniéndose de forma ininterrumpida hasta la actualidad, tanto en ioko como en el territorio guineano continental. Llegan once años después de que hubieran abandonado la isla los pocos jesuitas que habían logrado sobrevivir a las enfermedades y al desinterés de las autoridades metropolitanas tras la instalación allí de la Compañía de Jesús en 1858.

En la revista “EL MISIONERO” encontramos la descripción del stand que la congregación tenía en el salón izquierdo:

“El Stand de las Misiones consta de mesa central y las laterales, con dos atriles giratorios, uno para vistas y otro para libros, con una gran cantidad de mapas, gráficos y objetos expuestos en las paredes y en las bases de las mesas. Llaman la atención grabados del siglo XVI relativos a Fernando Poo, la multitud de libros en lenguas indígenas de Guinea, la colección de documentos pontificios y civiles, la maqueta de la Catedral del Corazón de María de Santa Isabel, el mapa del litoral que nos disputaba Francia y que, recorrido palmo a palmo, trazó el P. Jacinto García; la cabeza del elefante en estado semifósil, los [sic] cráneos grandes de los pamues, uno de ellos trepanado, el calendario histórico de Annobón, esteras y otras manufacturas del país, etc. Es el pabellón preferido por los visitantes sevillanos y extranjeros. Han recibido muchas felicitaciones los organizadores, Sres. Bárcenas, Monis, Montalbán, Pittaluga y el Padre Juan Postius”

Al igual que el Pabellón del protectorado de Marruecos, el de Guinea contaba con una representación de los habitantes de dicho país; pero a diferencia de los primeros, que eran principalmente artesanos y comerciantes y algunos procedentes de la milicia, el caso guineano es totalmente distinto, al no disponer sus habitantes de las actividades artesanales solo se dedicaban a realizar las labores domésticas y folclóricas, los cuales vivían en cinco chozas anexas al pabellón.

La “Revista Hispano-Africana” nos da una visión bastante clara sobre la exhibición de los nativos guineanos:

Junto al pabellón habrá una gran extensión de terreno en el que bajo las plantas de los trópicos harán su vida habitual varias familias de la raza bubi, trabajando en sus rudimentarias industrias, condimentando sus manjares y entregándose a la vista del espectador a sus características danzas, acompañadas con instrumentos del país. Son medio centenar los hombres y mujeres presentes. Aparecían descalzos y cubiertos desde la cintura para abajo. Estos tipos han sido escogidos entre los más característicos de cada tribu, pertenecientes a tres grupos étnicos, originarios tanto del continente como del territorio insular: pamues, corisqueños y annoboneses.

Interior del folleto con información sobre la colonia.

Nuevamente la “Revista Africa “ nos ofrece mas información sobre los guineanos:

Los grupos de indígenas en el patio central del pabellón ofrecen un golpe de vista sumamente pintoresco que desde el primer día atrajo la atención de todos los visitantes, ejecutando sus danzas típicas acompañadas con la música de sus instrumentos, muchos de ellos raros y absurdos para el europeo y desde luego de lo más rudimentario y primitivo que puede imaginarse: tambores, troncos de árbol huecos que al ser golpeados producen un sonido característico, una guitarra de bambú en la que las cuerdas son fibras de la misma caña y otros análogos.

Alguien pensará la impresión que habrá causado a estos morenos llegados de las lejanas tierras de Guinea, el ambiente febril y civilizado de nuestras ciudades, sobre todo de Sevilla, donde con motivo de la Exposición se ha reunido cuanto el arte y la técnica moderna son capaces de ofrecer, más quien conoce la especial psicología de los morenos comprende fácilmente que toda nuestra civilización no les causa impresión ninguna, a unos les gusta aprovechar cuanto de útil y agradable tiene y a otros les tiene completamente sin cuidado, pero asombrarse, ninguno.

Debido a los materiales con que se construyó el edificio de la colonia del golfo de Guinea, fue demolido una vez concluida la muestra.

LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMAGENES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

ACONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACION DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLON QUE APARECEN EN DICHA OBRA

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FUENTES
- LUIS ÁNGEL SÁNCHEZ GÓMEZ.- HISPANIA. Revista Española de Historia, 2006, vol. LXVI, núm. 224, septiembre-diciembre, págs. 1045-1082
- MONTALBÁN, Ramón: «La Guinea Española en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla»
en Africa. Revista de Tropas Coloniales (Ceuta) 54 (junio de 1929) pp. 142-143.
- El Misionero (Madrid) 70 (julio de 1929) p. 161.
- El pabellón de Guinea en la Exposición de Sevilla» en Revista Hispano-Africana 5 (mayo de 1929) p. 15.
- HISTORIA DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA DE 1929, Eduardo Rodriguez Bernal
- LOS PABELLONES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, Alberto Villar Movellan
La Exposición Iberoamericana “Fondos de la Hemeroteca Municipal”
- SEVILLA EN TIEMPOS DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA. Nicolás Salas.

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