- El tren miniatura de la Exposición




Una de la atracciones que mas hondamente caló en la memoria colectiva de los sevillanos, junto a la Montaña Rusa del Parque de Atracciones, fue el tren ó ferrocarril miniatura que, durante la Exposición, recorrió todo el recinto desde la Glorieta de Bécquer hasta el Sector Sur y el ganadero lindando con Heliópolis, pasando por el Parque de María Luisa, el de las Delicias, Galerías Comerciales, Barrio Moro, Parque de Atracciones y Plaza de España.

A la vez que servía como medio de comunicación interna dentro del recinto, este “juguete” se transformó en un atractivo protagonista de la Exposición, paseando a pequeños y mayores por los bellos parajes de la Exposición pudiendo admirar desde el mismo los pabellones, jardines y galerías construidos para el Certamen.

A pesar de estar muy extendida la creencia de que fue un regalo del Rey Alfonso XIII a la ciudad de Sevilla, algunos afirman quizás con mas veracidad, que fue a través de una iniciativa personal del Comisario Regio José Cruz Conde cómo las tres primeras locomotoras, con todo sus complementos, fueron adquiridas en su visita a la Exposición de Colonia de 1928, al igual que el mobiliario de la Casa de la Prensa, que se trata en ese apartado.

Este material ferroviario fue fabricado por la empresa KRUPP en Alemania, correspondiente al modelo Santa Fé. Las locomotoras tenían unas dimensiones de 7,5 metros de largo por 1 de ancho, y podían alcanzar una velocidad de 30 km/h. Tenía una capacidad su tanque de a
gua de 1.000 litros y 300 kg. el de carbón. Los vagones podrían transportar dieciséis personas cada uno de ellos, distribuidos en cuatro compartimentos para cuatro personas, medía de largo 6,5 metros, 1 de ancho y 1,5 de alto.
Una de las locomotoras pasando por el depósito de agua situado a la espalda de la Plaza de España
Cada locomotora podía arrastrar diez vagones, con una capacidad de ciento sesenta pasajeros en total. En un principio se adquirieron tres locomotoras y treinta vagones las cuales recibieron los nombres colombinos de las tres carabelas del descubrimiento La Pinta, la Niña y la Santa María. No obstante una vez empezada la muestra, y debido al gran éxito obtenido con esta atracción, el Comité decidió adquirir una cuarta locomotora con sus correspondientes diez vagones, a esta última se le bautizó con el nombre de la ciudad que acogía la Exposición “Sevilla”. Los vagones eran abiertos y que podían cubrirse con un toldo, y estaban decorados con los colores de las repúblicas americanas.

El recorrido que realizaba era un circuito de unos cinco kilómetros, hasta el extremo del Barrio Moro, ampliándose algunos kilómetros mas, si se abría el trazado de la Avenida de Venezuela que llegaba hasta el Estadio. Circulaba siempre en la misma dirección y en el recorrido atravesaba los lugares mas pintorescos del Parque donde se habían colocado sorpresas para los pasajeros, como el paso bajo el Monte Gurugú, cuyo túnel se construyó exprofeso para el paso del tren o la galería simulando una cueva con estalagtitas y estalagmita y un lago con efectos luminosos, que representaba uno de los “salones” de la Gruta de las Maravillas de Aracena, y que algún autor la ubica a la espalda de la Plaza de España.

Plano con indicación del recorrido y estaciones.

Contaba con seis estaciones en su recorrido Bécquer, Delicias, Galerías Comerciales, Barrio Moro, Parque de Atracciones y Plaza de América. El recorrido se iniciaba en la estación próxima a la Glorieta de Bécquer, para proseguir por el parque hasta llegar a la Puerta de la Dársena (actual Glorieta de los Marineros Voluntarios) desde allí bordeando la Avenida Reina Victoria por su acera izquierda, la cruzaba a la altura de la Glorieta de Argentina pasando junto al pabellón de dicho país, y a la espalda de éste, se encontraba la estación de las Delicias, continuaba por los Jardines de las Delicias, para travesar por uno de los arcos del Pabellón de Marruecos continuando por la Avenida de la Raza hasta el Pabellón Industrial Vascongado donde se ubicaba la estación Galerías Comerciales, pasaba delante de las Galerías Comerciales Nacionales y Extranjeras, hasta el Salón de Aeronaútica, donde giraba a la izquierda para bordear la plaza de los Conquistadores, y llegaba hasta el extremo del Pabellón de la Maquinaria, donde se encontraba la estación Barrio Moro. Existía una ampliación del recorrido, que se iniciaba justamente en este lugar, y que circundaba la enorme parcela de la Exposición de Ganado, pasando cerca del Estadio, este recorrido solo se abría con ocasión de alguna actividad en ese sector.
El tren circulando por el Sector Sur frente a las Galerías Nacionales
Continuando el recorrido, una vez completada la circunvalación de la Plaza de los Conquistadores, giraba a la derecha para seguía por la Avenida de la Raza, pasando por el Parque de Atracciones, donde tenía una estación, para seguir entre los Pabellones de Marruecos y Colombia hasta la estación Plaza de América ubicada frente a dicha plaza. Nuevamente cruzaba la Avenida Reina Victoria y el Parque, atravesando el Monte Gurugú, para dirigirse por la trasera de los Pabellones de la Prensa y Telefónica hasta la puerta principal de la Plaza de España, pasando por debajo de esta. Continuando por la Avenida de Portugal junto a la Puerta de Aragón y los Pabellones de Macao y Quinta de Goya, para terminar en la estación de Bécquer a la espalda del Pabellón de la Información.


El tren cumplió sobremanera las funciones encomendadas tanto de transporte como de espectáculo, llegando a transportar solo en 1929, 523.217 pasajeros con billete cuyo importe era de una pesetas para los trayectos de ida y vuelta, además de niños, escolares de instituciones benéficas, participantes en congresos, visitas programadas de instituciones y organismos de provincias andaluzas y españolas, etc. que disfrutaban de billete gratuito. Constituyendo la tercera actividad económica de la muestras tras las entradas y la utilización de terrenos por las compañías comerciales.

Durante el tiempo de explotación del ferrocarril en miniatura, tanto en la Exposición como después de ella, no se produjo ningún accidente, habiendo recorrido solo al término del año 1929 un total de 36.062 km.


El tren pasando por uno de los arcos del Pabellón de Marruecos.
Una vez concluido en Certamen, todo el material ferroviario es decir las cuatro locomotoras, con sus correspondientes ténders y los 40 vagones, fue guardado en las cocheras que se encontraban a la espalda de la Plaza de España colindante con la Avenida de la Borbolla.
La locomotora SEVILLA, en los talleres situados a la espalda de la Plaza de España.

No obstante continuó funcionando un poco mas el ferrocarril minúsculo como era denominado en la prensa, al menos tenemos constancia en dos ocasiones. Una a los pocos meses de la clausura de la Exposición, durante la Feria de San Miguel en el mes de septiembre del año 1930, organizado con horario de mañana de 8 a 13 horas y tarde-noche de 16 a 12 de la noche, siendo las estaciones y sus precios por recorrido el siguiente: Bécquer al Barrio Moro 30 ctms. a la Plaza de América 45 ctms, y nuevamente a Bécquer 60 ctms,. Y con motivo de los festejos que se organizaron para celebrar el primer aniversario de la República el 14 de Abril de 1932, con un horario mas reducido, de 13:30 a 13:30 y de 15 a 19 horas, con salida de dos y tres trenes y una cadencia de 15 a 10 minutos desde la estación de Bécquer. Parece que se construyó una nueva estación en el Real de la Feria, en la Avenida de Portugal.

A partir de aquí empieza la triste historia del abandono y olvido de este tren miniatura de la Exposición Iberoamericana, como tantas otras cosas que pasan en esta ciudad, donde ni instituciones ni particulares, se preocuparon en defender y mantener ese “juguete” que tanto éxito popular alcanzó en su tiempo.
Los reyes en el tren miniatura, de pie el Comisario Cruz Conde.

El 23 de septiembre de 1933, la Comisión Liquidadora de la Exposición, acordó sacar a concurso el material ferroviario consistente en los cuatro trenes completos con sus locomotoras, ténder y vagones, por 28.600 pts. por cada tren, haciendo un total de 114.400 pts. No sabemos si se recibieron ofertas, lo que si se puede asegurar es que si las hubo no se llegó a efectuar la venta.

Continuaba el material almacenado en las cocheras, cuando hubo un proyecto por parte del Teniente de Alcalde Manuel Bermudo Barrera, para volver a poner en funcionamiento el ferrocarril, oponiéndose a nuevos intentos de venta por parte del Ayuntamiento. A fin de buscar solución al problema y darle un uso atractivo para evitar el deterioro del mismo, en 1935 y tras unas conversaciones con el propietario de un parque de atracciones de Madrid, Francisco Ruiberriz, surgió la posibilidad de instalar un parque de atracciones en los terrenos comprendido entre el Parque de María Luisa, el Prado de San Sebastián, trasera de la Plaza de España y desde la Avenida de Portugal hasta las cocheras y talleres del tren, mediante una concesión municipal por veinte años, con la condición de la compra y funcionamiento, en dicho parque, de los trenes miniatura por un importe 90.000 pts.

El 30 de enero de 1936 la Comisión Liquidadora acepta la propuesta y el Ayuntamiento en una las sesiones del mes de febrero de dicho año es tratado el asunto con el apoyo de los capitulares, pero en ese mismo mes con el triunfo electoral del Frente Popular, cambia la Corporación Municipal, por lo que el Sr. Ruiberriz y sus socios dejan la gestión.

En 1937 debido a las obras que se estaban llevando a cabo en la Plaza de España para su transformación en Capitanía General, tuvieron que ser derribada las cocheras y talleres del tren miniatura. Por lo que fueron desmontadas las locomotoras y los vagones de sus ruedas, frenos y demás elementos, y trasladados con rulos de maderas a los sótanos del cercano edificio de la Plaza de España. Posteriormente, la Pinta, la Santa María y Sevilla, con todo su material móvil, fueron hacinados en los almacenes municipales bajo el puente de la Puerta Carmona, y las vías se habían vendido por 20.000 pts.

Con motivo de los actos para celebrar el centenario de la Feria de Abril en 1947, nuevamente el Sr. Bermudo, que había vuelto a ocupar un puesto en el Consistorio, volvió a tomar el proyecto de rehabilitar el trenecito de la Exposición. Para ello en esta ocasión solicitó a la Dirección General de la Red de Ferrocarriles Españoles, presupuesto para llevar a cabo los trabajos de recuperación y puesta en marcha de los trenes así como el montaje de vías y traviesas en un recorrió de cinco kilómetros. El importe total de uno de los presupuestos que se barajaban era de 1.293.989 pts. por supuesto esta cantidad era aproximada, solo las vías costaban reponerlas unas 700.000 pesetas y habían sido vendidas por 20.000. La reparación no se llevó a cabo.

Poco a poco, debido a las lamentables condiciones de almacenamiento y falta de vigilancia, en los cimientos del puente de Luis Montoto, las locomotoras fueron destrozándose, perdiendo piezas, picándose las calderas, oxidándose los bastidores, vagones y demás piezas.



Imágenes publicadas en ABC del estado en que se encontraban la locomotora aparecida en los sótanos de la Plaza de España, y una vez reparadas en el Parque Blanca Nieves.

A final de 1963, se encuentra la locomotora la Niña y dos vagones detrás de la Plaza de España, parece que está no corrió la misma suerte que sus hermanas que se encontraban almacenadas en el puente de la calle Oriente y unos meses mas tarde es instalada en una vía muerta, como atracción infantil en el parque Blanca Nieves que se había construido a espaldas de la Pabellón de la Prensa, actualmente Colegio España..

En 1966 fue sacada a subasta pública por el Ayuntamiento, como chatarra, los restos de los trenes la cual quedó desierta, un año mas tarde en 1967, fueron vendidas las locomotoras Santa María, Sevilla y Pinta con el resto de material por 30 ctms. el kilo por un importe de 55.000 pts. Su lamentable estado y la falta de mas de la mitad de las piezas a consecuencia de las depredaciones, no hacían de ello mas que un montón de chatarra oxidada.

Pero no termina aquí el lamentable peregrinar de este añorado trenecito, el comprador las trasladó a la Urbanización Arroyo de la Plata en la carretera del Ronquillo donde permanecieron a la intemperie bajo unos alcornoque, allí se amontonaban trozos de vías, locomotoras, de los vagones solo seguían los chasis ya que las maderas habían sido arrancadas por los pastores para hacer leña.

La Asociación Sevillana de Amigos del Ferrocarril, presentó un proyecto en para la recuperación de las máquinas y demás enseres y su puesta en funcionamiento, en un circuito de 1 km de recorrido dentro del Parque de María Luisa, en el que solicitaba la ayuda municipal. Nuevamente este proyecto no se llevó a cabo.

En el mes de junio de 1969, saltó a la prensa local la noticia de la adquisición del tren miniatura por parte de Consejo de Administración del Parque de Atracciones de la Casa de Campo, que se iba a inaugurar en esas fecha en Madrid. Y el 14 de mayo de 1970 la locomotora Santa María, debidamente restaurada volvió a circular en el citado Parque de Atracciones, estando prevista también la puesta en circulación en el Luna Park madrileño de las locomotoras Pinta y Sevilla.

Entre 1995 y 1996, la empresa Martín atracciones, realizó una reforma de estas locomotora debido a algunas desafortunadas reformas que se habían realizado. Quedando solo el chasis, los sistemas de rueda, bielas, transmisión y carbonera del original.
Plano del proyecto presentado por ASAF

Con respecto a la Niña, que había sido instalada en el parque Blanca Nieves de Sevilla, la Asociación Sevillana de Amigos del Ferrocarril, la reparó y con gran cariño, no en vano fue una de las primeras ideas cuando se fundó, la tiene instalada en su actual sede en la Estación de Santa Justa

Este es el fin de la triste historia del tren miniatura que tanto divirtió a nuestros abuelos en su niñez y que tomando las palabras de Antonio Burgos, en su articulo publicado en ABC “Es un símbolo. Un redondo símbolo, caliente y lejano, de la rotunda indolencia de Sevilla”
Una de las locomotoras restauradas en servicio en el Parque de Atracciones de Madrid.

La locomotora la NIÑA, restaurada por la Asociación Sevillana de Amigos del Ferrocarril, en la entrada de su sede en la Estación de Santa Justa


FUENTES

-LA EXPOSICION IBEROAMERICANA A TRAVES DE LA PRENSA (1923-1929). Encarnación Lemus López.

- Sevilla en tiempos de la Exposición Iberoamericana (1905-1930 La ciudad del siglo XX), Nicolás Salas

- HISTORIA DE LA EXPOSICIÓN IBERO AMERICANA DE SEVILLA. Eduardo Rodríguez Bernal

- SEVILLA Y LA EXPOSICION DE 1929. Francisco Narbona

-WWW.SEVILLASIGLOXX.COM

- ABC – SEVILLA -27/09/1930 La Feria de San Miguel. Pág. 19

- ABC– SEVILLA- 17/04/1932 Los Festejos del Aniversario de la República. Pág. 23

- ABC – SEVILLA- 29/11/1963. pág. 8

- ABC – SEVILLA- 01/07/1964 pág. 13

- ABC – SEVILLA- 24/01/1968. El tren de la Exposición Los Amigos del Ferrocarril, dispuestos a ponerlo en marcha. Pág. 11

- ABC – SEVILLA- 29/06/1969 El Tren de la Exposición fue vendido por el Ayuntamiento como chatarra. Antonio Burgos. Pág 19 a 23

- ABC – SEVILLA- 08/07/1969. El tren de la Exposición. Arroyo de la Plata, para y fonda. Benigno González. Pág. 19 a 21

- ABC – SEVILLA- 17/06/1969. El tren miniatura de la Exposición funcionará en Madrid. pág. 65 y 66

- ABC – SEVILLA- 01/07/1969. Los intentos para conservar en Sevilla el Ferrocarril en miniatura. Benigno González. Pág. 19 a 21

- ABC – SEVILLA-14/05/1970. El tren de la Exposición nuevamente de actualidad. Pág. 35

5 comentarios:

  1. Es lamentable que no se pueda recuperar el tren de la Exposición.

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  2. Yo creo que si hubiera interés público e interés por parte de la autoridad local, en cierta medida se podría recuperar. Al menos para exhibición del mismo. Y algo que también podrían hacer la autoridades, si por parte de la ciudadanía se mostrase interés, sería abrir una extensa exposición sobre el mismo. Incluso sobre la propia Exposición del 29. Creo que no faltaría material para hacer esto posible. solo falta interés por parte de todos.

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  3. Este trenecito estuvo guardado en la fábrica de marmoles de Antonio Martínez Gonzalez en la Florida (Puerta de Carmona), y yo de pequeño (7u8 años), cuando mi padre me llevaba allí, jugaba en él.

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  4. Lamentable historia la del trenecito. Gracias a su artículo ahora entiendo cual fué la función del tunel del monte Guruguru, algo que siempre me llamó la atención. Un cordial saludo

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  5. Uy, lo mismito que le está ocurriendo a "Andalucía de los niños", de la Expo´92...se les debería caer la cara de vergüenza a los responsables...la historia, tristemente, se repite, y no aprendemos. Cuando se quiera hacer algo ya será tarde...Patético.

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