- Pabellón R. Dominicana




La voluntad de participar en el Magno Certamen por parte de la República Dominicana se manifiesta en 1925 con la comunicación recibida por el entonces Cónsul de España ante el Gobierno de la República caribeña, del Secretario de Agricultura e Inmigración, supeditada la decisión definitiva a la obtención de mayor información. En Enero de 1927 se acordaba su asistencia promulgándose en Diciembre del mismo año la Ley correspondiente, asignando un crédito por valor de 50.000 pesos oro. Concretándose su participación con la petición formulada por el Presidente Horacio Vázquez a la Comisión Ejecutiva de los terrenos para levantar el pabellón en el mes de Febrero de 1928.

En principio la solicitud se formuló en base a la construcción de un edificio efímero, modificándose posteriormente al decidir el gobierno dominicano la construcción de un edificio permanente acogiéndose por tanto a los 75 años de uso y disfrute como el resto de pabellones de iguales características; firmándose el convenio definitivo el 18 de Abril de 1928 entre el Comisario Cruz Conde y el cónsul M. Coisou.

La Dirección General de Obras Públicas de la República. Dominicana, redactó un proyecto de pabellón bajo la supervisión del Arquitecto Martín Gallart y Canti, el cual fue aprobado por el Comité Ejecutivo el 11 de Mayo de 1928.

La parcela concedida por el Ayuntamiento Hispalense, se encuentra ubicada en los terrenos existentes en el lado derecho de la conocida Avd. de la Palmera, lindando al norte con el Pabellón de Cuba y el desaparecido Pabellón de Agricultura al sur.

En el mes de Junio de 1928 comienzan las obras, acordándose con el contratista Manuel Pérez González y Cía. un plazo de 10 meses para su ejecución, consiguiendo finalizarlo en tan solo 8 meses, reduciendo así en dos meses el plazo previsto, con un coste final de la obra que ascendió a 500.000 pts, incrementándose un 67 % el presupuesto inicial.

El edificio en cuestión, es de dos plantas con unas dimensiones de 30 X 13 mts. En cada una de las plantas se disponían de un amplio salón para exposiciones flanqueados por dos galerías ocupadas por dependencias diversas (aseos, cocina, oficinas, etc.). La construcción sobre cimentación de zanja corrida de hormigón armado, muros de carga de fábrica de ladrillo macizo, entramado de hormigón armado compuesto de losas y vigas, falseadas éstas por forros de madera a imitación de los artesonados antiguos y cubierta resuelta a la andaluza. Los muros estaban revestidos con revocos simulando fábrica pétrea, existían aplacados en piedra en determinadas zonas como las garitas. La solería se dispuso de mármol y los zócalos con azulejería de Triana.
Vista de la fachada

Como curiosidad diremos que en los planos, aparece como unidad de medida la pulgada lo que da idea de la influencia norteamericana en aquel país, precisamente en la isla que durante algún tiempo se conoció como “La Española”.

El Pabellón suscitó criticas en la isla por la escasa originalidad de la obra, ya que lo que pretendió fue reproducir a escala 1:3 el “Alcázar de Colón” o “Casa del Almirante” mandada construir por Diego Colón, hijo mayor de Cristóbal Colón, en 1510 en Santo Domingo, en la rivera del río Ozoma, sobre proyecto de Alonso Rodríguez, Maestro Mayor de la Catedral de Sevilla. El cual se comprometía a dirigir las obras desde nuestra ciudad, enviando a tierras americanas a los operarios necesarios para la construcción, encontrándose entre ellos a su hijo.

Diego Colón (1476-1526), fue nombrado Gobernador de las Indias en 1508, arribando a aquellas islas en 1509; consigue por mandato real que le fueran donados los terrenos destinados a la Casa de Fundición, para la construcción de los que conocemos como “el Alcázar de Colón” o “la Casa del Almirante”. Este hecho ocasionó las protestas del Tesorero Real Miguel Pasamontes, aliado y protegido del Obispo Fonseca, enemigo de la familia, que divulgó que Diego Colón estaba levantando una fortaleza para usurpar el poder real. Este conflicto fue resuelto tras el informe presentado por Amador de Lares, en el que se declaraba que el mencionado edificio iba a servir como suntuosa mansión familiar.
Vista de la fachada, estado actual

En este palacio se establece el Almirante con su esposa y la corte que hizo traer desde España, dado que Maria de Toledo y Rojas, era sobrina del rey Fernando el Católico. Según cuentan las crónicas, los siete salones con que contaban cada una de las plantas del edificio, eran verdaderas cámaras regias.
Casa del almirante en Santo Domingo (siglo XVI)
Sobre la valoración artística del mismo, el profesor Villar Movellan dice “..... un edificio valioso aunque estéticamente signado por cierto complejo de inferioridad. Ellos sostenían que no disponían de estilo nacional con el que ejecutar su pabellón, por eso optaron por reproducir la casa del Almirante Diego Colón adobado con otros recortes monumentales”, como son las cuatro garitas en sus esquinas, recordando las fortificaciones de la ciudad, y delante del edificio el templete-fuente de la Plaza de la Independencia de Santo Domingo.

Los contenidos exposicionales de este pabellón estaban a cargo de organismos oficiales siendo su Delegado General el Ingeniero Alfredo Ginebra Director General de Obras Públicas de aquel país, y abarcaban los siguientes apartados:

- Agricultura: Azúcar, cacao, café, tabaco y algodón.

- Industria: Tejidos del guano, cabuya, sombrero, jabones y muebles

- Mineralogía: Hierro, cobre, plata oro, petroleo, etc.

- Arte: Arquitectura, arqueología, artesanía, escultura, pintura y fotografía.

- Exposiciones gráficas sobre: Clima, salubridad, estadística, así como mejoras realizadas en el país, como la construcción del Capitolio, del Palacio de Justicia y la Casa de Correos. También había un salón de prensa y otro dedicado al mobiliario.

En las salas del piso superior se exhibía una exposición completa de la heráldica dominicana.

Este pabellón cerró sus puertas el 31 de Diciembre de 1929, seis meses antes de la clausura de la Exposición, pero a instancias del Comisario Carlos Cañal prometió reabrirlo el Sábado de Gloria. Previamente a su cierre, se había celebrado la semana de Santo Domingo del 4 al 9 de Noviembre de 1929.
Detalle de la garita de una de las esquinas del edificio, que recuerda a las fortificaciones de la ciudad.

El 13 de Diciembre de 1934, se acepta la subrogación del contrato por donación del pabellón al Estado Español. Inicialmente destinado como residencia del ingeniero agrónomo Sr. Villagran, responsable del Servicio Municipal de Parques y Jardines y desde 1964 a la Oficina Regional de Proyectos del Ministro de Obras Públicas, consiguiendo como compensación el Ayuntamiento la apertura de la actual calle Isaac Peral. En la actualidad es sede de la Demarcación de carreteras del Estado en Andalucía Occidental del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo.

La adaptación del edificio como sede de los distintos organismos, supuso una importante transformación, sobre todo en la estructura y distribución interna, la última fue realizada en 2008. A pesar de las modificaciones sufridas, aun quedan piezas originales como el escudo de Diego Colón en la puerta principal del edificio.
Vista general del pabellón y templete-fuente de la Plaza de la Independencia de Santo Domingo, en primer término


Puerta principal y el escudo de armas de Diego Colón


Techo del pórtico de acceso a la puerta principal y detalle de la cornisa que enmarca la puerta principal

Pórtico de acceso al edificio

Fachada trasera

Facha principal y lateral del edificio recién restaurado
LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMAGENES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

ACONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACION DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLON QUE APARECEN EN DICHA OBRA
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FUENTES:
- EL PABELLON DE LA REPUBLICA DOMINICANA, José María Cabeza Méndez.
Revista APAREJADORES núm. 33 /2º trimestre 1990
- HISTORIA DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA DE 1929, Eduardo Rodríguez Bernal
- LOS PABELLONES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, Alberto Villar Movellan
La Exposición Iberoamericana “Fondos de la Hemeroteca Municipal”
- EL RECINTO DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, AREA URBANIZABLE, PABELLONES Y CONSERVACION, José María Cabeza Méndez
Andalucía y América en el Siglo XX, Actas de las VI Jornadas de Andalucía y América 1987
- GUIA DE LA EXPOSICION IBERO AMERICANA 1929-1930
- LA EXPOSICION IBEROAMERICANA A TRAVES DE LA PRENSA (1923-1929) Encarnación Lemus López.



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