- Pabellón R. Dominicana



Pabellón de la República Dominicana. (Ilustración de la revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico.)

A finales de 1924, la Comisión Permanente de la Exposición, aprobó nombrar a Pedro González Blanco, agente honorifico para la propaganda del certamen en las Repúblicas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo,[1] dando resultados, pues en el mes de junio del año siguiente, el gobierno de la República Dominicana, manifestó su interés en participar en la muestra,[2] supeditando la decisión definitiva a la obtención de mayor información.

A pesar de este interés, no se materializaba en ninguna propuesta concreta, por lo que Ministro de Estado español, en el mes de junio de 1927, dio cuenta a la Comisión Permanente del telegrama reiterando sus gestiones cerda de los gobiernos de Bolivia, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Uruguay, Santo Domingo, El Salvador y Venezuela, para que decidieran cuanto antes su concurrencia.[3] Ante esta insistencia y gracias al empeño del Presidente Horacio Vásquez, el gobierno dominicano decide asistir con un pabellón, nombrando una comisión encargada de la concurrencia,[4] haciéndolo en principio con un pabellón provisional.[5]

En la Gaceta Oficial dominicana del 5 de noviembre, se publicó la Ley núm. 757 fechado el 27 de octubre anterior, por el que se votaba la cantidad de 50.000 pesos oro americanos, para los gastos que ocasionara la participación de dicho país en la Exposición.[6] Esta cantidad equivaldría a unas 300.000 pesetas, y pasado unos meses se vio necesario su ampliación, ya que solo para la construcción se debían emplear 500.000 pts. a lo que habría que añadir otros gastos para la concurrencia, por lo que el 24 de mayo de 1928, se promulgó la Ley núm. 956, con otros 20.000 pesos oro americanos adicionales,[7] alcanzando el crédito total los 70.000 pesos oro, posiblemente con posterioridad, se ampliaría este crédito, dado el incremento que sufrió la obra sobre el presupuesto inicial.

Las inversiones para esta obra no fueron las más significativa, dado que la gran empresa del momento en Santo Domingo era la edificación del “Faro de Colón”, cuyo concurso internacional se estaba celebrando durante estos años, financiado por veintinueve Repúblicas americanas, que se construiría en el sitio preciso donde se estableció la primera factoría española en el Nuevo Mundo. El monumento sería obra del arquitecto inglés Joseph Lea Gleade, aunque su construcción se iniciaría muchos años más tarde en 1948, paralizándose por problemas económicos, es retomada en 1986 finalizándose en 1992, con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América.

A principios de 1928, se inician los contactos para la elección de terrenos en el recinto de la Exposición,[8] y el mes de marzo, la Legación de la República Dominicana en Madrid, autorizó al Cónsul en Sevilla, Máximo Coiscou Henríquez-Carvajal, asumir la representación del Ministro de dicho país en España, en relación a la elección de la parcela para la construcción del pabellón, y suscribir el documento de cesión de la misma.[9]

En principio la solicitud se formuló en base a la construcción de un edificio efímero, modificándose posteriormente, al decidir el gobierno dominicano la construcción de un edificio permanente, acogiéndose por tanto a los 75 años de uso y disfrute, como el resto de pabellones de iguales características; firmándose el convenio definitivo el 18 de abril de 1928, entre el Comisario Cruz Conde y el cónsul de la República Dominicana en Sevilla.[10]

La parcela concedida tenía una extensión de unos 1.500 m2, (30 X 50) y se encuentra ubicada en los terrenos existentes en el lado derecho de la conocida avenida de la Palmera, lindando al Norte con el Pabellón de Cuba y el desaparecido Pabellón de Agricultura al Sur.

Pero en el momento de realizar el replanteo, se detectó que era preciso dejar un espacio de 15 m. entre el frente del solar y la facha principal, y que unido a los 13 m. que tendría de fondo el pabellón, hacía la suma de 28 m., teniendo la parcela un fondo de 30 m., solo quedaban 2 m. de terreno libre, para jardines y servicios, que además unido al carácter monumental de la fachada posterior, no luciría debidamente. Por ello, el Cónsul en Sevilla, Máximo Coiscou, solicitó a finales de mayo, una ampliación de la parcela en 20 m. de fondo, quedando con unas dimensiones de 50 X 50 (2.500 m2).[11]

En la sesión de la Permanente de la Exposición del 1 de junio, se acordó, a propuesta del Arquitecto General e Ingeniero Director de Obras y Proyectos, que dada la forma y planta del edificio, sería suficiente con concederle 13 m. más, haciendo un total de 43 m. de fondo, es decir, 15 m. delante del pabellón, 13 m. ocupados por la planta, y otros 15 m. en la parte posterior, teniendo la parcela un total de 2.150 m2,[12] y unas dimensiones de 50 X 43 m.


Fotografía aérea (Fototeca Municipal de Sevilla) y plano con la situación de la parcela concedida a la República Dominicana, en la avenida de la Palmera entre los pabellones del Aceite a la izquierda y Cuba a la derecha y con la extensión definitiva de 50 m. de frente y 43 de fondo. (Archivo Municipal de Sevilla)

La Dirección General de Obras Públicas de la República Dominicana, presidida por Alfredo Ginebra, redactó un proyecto de pabellón bajo la supervisión del Superintendente de dicha Dirección y arquitecto español residente en Santo Domingo, Martín Gallart y Cantí,[13] desplazándose ambos a la península en el mes de abril,[14] siendo aprobado el proyecto del pabellón dominicano, en la sesión de la Comisión Permanente del 11 de mayo de 1928.[15]

En la primera semana del mes de junio se inician las obras, ejecutándolas los contratistas Manuel Pérez González, y Távora de los Reyes, estando prevista la entrega del edificio al Gobierno dominicano el último día del mes de enero de 1929,[16] es decir su realización en ocho meses, alcanzando el coste final de la obra las 500.000 pts, incrementándose un 67 % el presupuesto inicial.[17]

Boceto original del pabellón, aprobado por la Dirección General de Obras Públicas dominicana. (www.gustavosilvagarcia.com)

El pabellón reproduce a escala 1:3 el llamado Alcázar de Colón o Palacio de Don Diego Colón, en Santo Domingo, esta idea partió del presidente Horacio Vásquez, gran enamorado de España, que también decidió que edificio fuera permanente para alojar posteriormente el Consulado y una exposición permanente de productos, y que fuera realizado con materiales y la mano de obra de la ciudad.[18]

Casa del Almirante en Santo Domingo (siglo XVI).

El Pabellón de la República Dominicana durante la Exposición, comparando estas dos imágenes se pueden apreciar las pequeñas diferencias introducidas por el Martín Gallart. (Ilustración revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico)

El edificio en cuestión,[19] es de dos plantas con unas dimensiones de 30 m de ancho x 13 largo y 11 de alto. En cada una de las plantas se disponían de un amplio salón para exposiciones flanqueados por dos galerías en las fachadas principal y posterior, y en los extremos de los salones, estancias ocupadas por dependencias diversas (aseos, cocina, oficinas, etc.). La solería se dispuso de mármol y los zócalos con azulejería de Triana.

La construcción se realizó sobre cimentación de zanja corrida de hormigón armado, muros de carga de fábrica de ladrillo macizo, entramado de hormigón armado compuesto de losas y vigas, falseadas éstas exteriormente por forros de madera a imitación de los artesonados antiguos, y cubierta resuelta a la andaluza. Los muros estaban revestidos con revocos simulando fábrica pétrea, existían aplacados en piedra en determinadas zonas como las garitas, imitándose igualmente el mármol en las columnas de las arcadas.

A la izquierda de la fachada principal, se instaló una fuente que reproducía, a menor escala, la entones existente en la plaza de la Independencia de Santo Domingo. Tranzándose jardines en el resto de los terrenos de la parcela.

Las obras marcharon con gran celeridad de tal modo que, en el mes de septiembre estaba la mayor parte de la obra civil terminada, pendiente de destalles decorativos y acabados, previendo su terminación para medianos del mes de diciembre de 1928,[20] produciéndose la entrega provisional el 12 de febrero de 1929, realizada ante el Ministro dominicano en Madrid. Félix E. Mejías, haciéndose cargo de la custodia del edificio, hasta su entrega a la Comisión encargada de la instalación de las exhibiciones, el vicecónsul honorario del Gobierno de Santo Domingo en Sevilla, Francisco Ayala, produciéndose el regreso a su país del arquitecto Martín Gallart.[21]


Planos de distribución interior de las plantas baja y alta del edificio. (Archivo Municipal de Sevilla)


Plano de las secciones longitudinal y trasversal. (Archivo Municipal de Sevilla)

En la fachada Este, que da a la avenida de la Palmera, y la Oeste, en la zona trasera, las de mayores longitudes, se inscriben galerías. En la correspondiente a la facha principal con cinco arcos, y la trasera con siete en cada planta, sobre columnas toscanas, siendo los arcos de la planta superior carpaneles y de medio punto los de la planta baja en ambas fachadas, simulando sillares pétreos sus muros. Las galerías se delimitaban por cubos, donde se abren huecos de distintas formas y dimensiones, sin orden, instalándose balcones de forja, que configuraban las fachadas menores.


Alzado de la fachada principal (arriba) y posterior (abajo). (Publicado en El Liberal 18 de abril de 1928 pág. 1), y de las fachadas menores Sur y Norte.

La decoración del pabellón, se reducía al enmarcado de la puerta principal y otras laterales, una en la fachada principal y dos en la trasera hoy cegadas, mediante moldura de hojas de acanto de estilo gótico, y el blasón de Diego Colón sobre el dintel de la principal. Para romper la horizontalidad del edificio, Martín Gallart, introduce una de las pocas modificaciones que realizó sobre el modelo original, que fue la de instalar en el remate de ambas fachadas, un cuerpo escalonado donde colocó el escudo de la República. También sustituyó la balaustrada existente en del Alcázar de Diego Colón por un antepecho corrido, y cambió de ubicación el friso goticista que remata la arquería superior, situándolo en el pabellón sobre la arquería inferior.

Pero el añadido más visual, fue la instalación de garitas circulares defensivas, con aplacado pétreo, colgadas en los cuatro ángulos superiores de los muros, elemento característico de la arquitectura militar caribeña.

Vista de la fachada principal del pabellón durante su construcción, en la que se aprecia el añadido de las garitas en las esquinas y el remate escalonado en el centro. (Postal de la época) Y detalle del diseño de los enmarcados de las puertas, escudo de la puerta principal, arcos de la galería y friso de remate de ésta. (Archivo Municipal de Sevilla)

El Pabellón suscitó críticas en la isla por la escasa originalidad de la obra, ya que lo que pretendió fue reproducir a escala 1:3 el “Alcázar de Colón” o “Casa del Almirante” mandada construir por Diego Colón, hijo mayor de Cristóbal Colón, en 1510 en Santo Domingo, en la ribera del río Ozoma, sobre proyecto de Alonso Rodríguez, Maestro Mayor de la Catedral de Sevilla. El cual se comprometía a dirigir las obras desde nuestra ciudad, enviando a tierras americanas los operarios necesarios para la construcción, encontrándose entre ellos a su hijo.

La construcción, a base de piedra coralina de las canteras de Santa Bárbara, se realizó siguiendo un estilo que aunaba el renacentista español e italiano, con el gótico y el mudéjar.

Diego Colón (1476-1526), fue nombrado Gobernador de las Indias en 1508, arribando a aquellas islas en 1509; consigue por mandato real que le fueran donados los terrenos destinados a la Casa de Fundición, para la construcción de los que conocemos como “el Alcázar de Colón” o “la Casa del Almirante”. Este hecho ocasionó las protestas del Tesorero Real Miguel Pasamontes, aliado y protegido del Obispo Fonseca, enemigo de la familia, que divulgó que Diego Colón estaba levantando una fortaleza para usurpar el poder real. Este conflicto fue resuelto tras el informe presentado por Amador de Lares, en el que se declaraba que el mencionado edificio iba a servir como suntuosa mansión familiar.

En este palacio se establece el Almirante con su esposa y la corte que hizo traer desde España, dado que María de Toledo y Rojas, era sobrina del rey Fernando el Católico. Según cuentan las crónicas, los siete salones con que contaban cada una de las plantas del edificio, eran verdaderas cámaras regias.

El alcázar funcionó como hogar de la familia Colón de Toledo durante tres generaciones hasta 1577 y a partir de entonces, con el paso de los siglos, fue convirtiéndose en ruinas y para protegerlo fue declarado monumento nacional en 1870.

Coincidió el proyecto del pabellón, con la intención del gobierno dominicano de restaurar el Alcázar de Colón, muy deteriorado, para convertirlo en Museo Nacional, que se llevó a cabo, pasado los años, entre 1955 y 1957, realizándose la remodelación que conocemos hoy día. Convertido en el Museo Alcázar de Colón desde 1957, en las salas se exhiben muebles, arte, instrumentos musicales, utensilios, armas y elementos decorativos fechados entre los siglos XIV al XVI.


Estado ruinoso en que se encontraba el Alcázar de Colón cuando se estaba construyendo el pabellón. (Fuente fotográfica Faceboock)

A la izquierda de la fachada principal del edificio, se instaló un templete-fuente que reproducía, a menor escala, el original ubicado en la Plaza de la Independencia de Santo Domingo, consistente en un templete circular con cúpula de media naranja, sostenido por seis columnas toscanas, rodeado por una balaustrada interrumpida por puentecillos que daban acceso al templete. Este elemento hoy desaparecido, corrió la misma suerte que su original dominicano, que fue demolido en 1975 para la construcción del Altar de la Patria, con ocasión de conmemorarse, al año siguiente, el centenario del fallecimiento del presidente Juan Pablo Duarte.


El templete-fuente instalado a la izquierda del pabellón (arriba) y su original a mayor escala en la Plaza de la Independencia en Santo Domingo. (Postal de la época)

Sobre la valoración artística que hace el profesor Villar Movellán sobre los pabellones de Cuba y Santo Domingo dice “… presentaron ciertamente pabellones valiosos, aunque estéticamente signados por cierto complejo de inferioridad. Ambos países sostenían que no disponían de estilo nacional en el que ejecutar sus pabellones. La República Dominicana encargó a Martín Gallart una reproducir la casa del Almirante Don Diego Colón en Santo Domingo, adobada con otros recortes monumentales”.[22]


Decoración de la puerta principal con el enmarcado de la moldura de hojas de acanto, y el escudo de Diego Colón, y las garitas en los ángulos superiores de los muros. (Archivo del autor)

Los contenidos expositivos de este pabellón estaban a cargo de organismos oficiales,[23] siendo el Comité Pro-Exposición, el encargado de determinar el programa expositivo del pabellón, formado por el Director General de Obras Públicas Alfredo Ginebra, como Delegado General: el Cónsul en Sevilla Máximo Coiscou Henríquez-Carvajal, como Subdelegado; el superintendente General de Obras Públicas, el arquitecto Martín Gallart y Cantí, como inspector de las obras del pabellón, y los comisionados Calixto M. Guerra, Mario F. Cabral, Manuel Sanabria y Máximo Vázquez Gautier, que abarcaban los siguientes apartados:

- Agricultura: Con muestras de azúcar, cacao, café, tabaco y algodón.
- Industria: Exhibición de tejidos del guano, cabuya, sombrero, jabones y muebles.
- Mineralogía: Muestras de hierro, cobre, plata, oro, petróleo, sal marina, yeso, etc.
- Arte: Trabajos manuales de escolares, y artísticos de escultura, pintura y fotografía. Arte Histórico con reproducciones de ruinas históricas y arquitectura.
- Exposiciones gráficas sobre: Clima, salubridad, estadística, así como mejoras realizadas en el país, como la construcción del Capitolio, del Palacio de Justicia y la Casa de Correos.
- Tabaco: Con demostraciones gráficas de todo el proceso industrial del tabaco y su exportación.
- Azúcar: Imágenes del proceso industrial de las azucareras desde los campos de caña.

También había un salón de prensa y otro dedicado al mobiliario, de gran valor artístico, realizado en caoba para el pabellón, que reproducía las vitrinas del Hospital de San Nicolás, que fue el primer edificio de mampostería realizados los españoles.[24] En las salas del piso superior se exhibía una exposición completa de la heráldica dominicana. Los paramentos de los salones, se cubrieron con zócalos de azulejos trianeros, para que unidos a la viguería de madera de los techos, simularan, posiblemente, las estancias renacentistas del antiguo Alcázar.

Como detalle, el Gobierno dominicano trajo y exhibió, uno de los capiteles del Alcázar de Don Diego Colón, procedentes de sus ruinas, y que fue llevado desde España cuando se construía.[25] Así mismo, se publicó para esta ocasión la obra “La República Dominicana” de Juan S. Dura, con un resumen histórico, geográfico y estadístico.[26]


La fachada posterior desde dos ángulos. (el-coro-de-los-grillos.blogspot.com)

La inauguración tuvo lugar el 10 de mayo, por sus Majestades los Reyes Don Alfonso y Doña Victoria Eugenia. Desconocemos si los motivos fueron por la inestabilidad política que sufrió aquel país, o por otras causas, pero en la representación dominica que recibieron a SS. MM., no figuraba ninguno de los miembros que componían la comisión encargada del pabellón. Estaba presidida por Tulio Manuel Cestero, Ministro de la República Dominicana en Madrid; el comisario especial Francisco Ricart; el cónsul Aníbal de Moya y el vicecónsul, José María Ayala; así como el Protonotario Apostólico dominicano monseñor Lamarche; el presidente de la Cámara, Ernesto Burgos y el ministro plenipotenciario en París, Máximo L. Vázquez.[27]

Pero no tuvo la comisión encargada de organizar la exhibición, la misma celeridad en instalar los objetos expositivos, por lo que cuando se produjo la inauguración oficial del pabellón, solo había un salón visitable, donde se había colocado los objetos hasta ese momento enviados, que mostraban maderas, licores y café.[28]

S.M. la Reina Victoria Eugenia a la salida del pabellón tras su inauguración

Se encontraba en plena efervescencia el proyecto de construcción del Faro de Colón, en Santo Domingo, a iniciativa de la Unión Pan americana, por lo que, la Sociedad Colombina de Huelva, con motivo del viaje que preveía hacer a América la carabela «Santa María», acordó que llevaría una gran piedra extraída de la Rábida, que sería la primera en colocarse en el faro que se construirá en homenaje a Colón.[29]

La Semana en honor a la República Dominicana tuvo lugar del 6 al 8 de noviembre de 1929. A las once de la mañana del primer día, se produjo el izado de las banderas española y dominicana, en el pabellón, al acto asistió el Ministro plenipotenciario en Madrid, Tulio M. Cesteros, el vicecónsul Francisco Ayala y el delegado adjunto Emilio de León; en representación del Director de la Exposición, asistió en secretario general Sánchez Apellániz y otras personalidades.

Tras el acto, el personal del pabellón procedió al reparto entre el público asistente, que se prolongó durante los días de la Semana, de gran cantidad de productos enviados desde aquel país, como ron, azúcar, fósforos, miel, tabaco, así como folletos y fotografías de los monumentos de aquella isla, especialmente de su famosa y bella catedral, iglesia primada de América. Mientras tanto, se cantaron y bailaron danzas típicas dominicanas.

El Ministro dominicano Cesteros, se propuso enviar paquetes con estos productos a los cuarteles y asilos para que fueran repartidos, así como a la tripulación de la carabela Santa María, donde se encontraba izado el pabellón de Santo Domingo, con motivo de su semana, y a donde habían sido invitado por su comandante a un vino de honor a bordo de la misma.[30]

Al día siguiente, por la mañana, el Ministro Cesteros, acompañado de otros miembros de la delegación, visitaron la carabela Santa María, donde ondeaba desde el día anterior el pabellón de aquella república, siendo recibidos por el comandante Guillé, que les ofreció una copa de jerez.

A las seis de la tarde, en el Casino de la Exposición, se celebró un té danzante ofrecido por República Dominicana al Comité de la Exposición, delegaciones americanas y a la sociedad sevillana. Los invitados fueron obsequiados con cigarros puros y paquetitos de cigarrillos fabricados en dicho país. La animada fiesta duró hasta primeras horas de la noche.[31]

El 8 de noviembre, último día de la Semana, a las nueve y media de la noche, tuvo lugar en el hotel Alfonso XIII, la cena de gala ofrecida por el Comité de la Exposición, a la representación de la República Dominicana con motivo de la semana que dicho país estaba celebrando.

A ella asistieron, el Ministro de Santo Domingo, el gobernador civil Mora Arenas y el alcalde Díaz Molero, el director de la Exposición Cruz Conde, el delegado dominicano Emilio León y el comisionado de dicho país Giró.

Terminada la cena, pronunciaron sus discursos el director de la Exposición, que fue contestado por el Ministro dominicano. Al servirse el café fueron obsequiados los invitados con cigarros producidos en Santo Domingo, clausurándose con este acto la Semana dedicada a la República Dominicana.[32]

Cena de clausura de la Semana en honor a la República Dominicana. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)

Este pabellón, al igual que el de Brasil, cerró sus puertas el 31 de diciembre de 1929, seis meses antes de la clausura de la Exposición. A principios de 1930, con la dimisión del Director de la Exposición, Cruz Conde, y el nombramiento del nuevo Comisario Regio, Carlos Cañal, y ante la posibilidad que otros países siguieran sus pasos cerrando sus representaciones, el Comisario Regio, se dirigió a la Secretaría General de Asuntos Extranjeros, a fin de que en lo posible se gestionara con los respectivos gobierno evitar estos cierres.[33]

Las laboriosas gestiones llevadas a cabo por el Ministro de Estado español, tanto con los embajadores de los países americanos, como con la Legaciones españolas en aquellos países, dieron sus frutos consiguiendo el acuerdo de mantener abiertas sus representaciones en la muestra, salvo la de Brasil y la de El Salvador; pero esta última, gracias a su Ministro en Madrid, el general Peralta, que se haría cargo de ella, volvería abrir sus puertas, y para la de la República Dominicana, prometió el Comisario Regio reabrirlo el Sábado de Gloria.[34]

Tras la clausura de la Exposición, el gobierno dominicano cede al Estado español el pabellón,[35] siendo aceptada la donación provisionalmente por Decreto de 01 de abril de 1933,[36] y definitiva el 11 de diciembre de 1934, por subrogación del contrato por donación del pabellón al Estado Español, limitado al uso de los mismos por setenta y cinco años.[37]

Inicialmente destinado como residencia del ingeniero agrónomo Juan José Villagrán, responsable del Servicio Municipal de Parques y Jardines, y desde 1964 a la Oficina Regional de Proyectos del Ministro de Obras Públicas, consiguiendo como compensación el Ayuntamiento la apertura de la actual calle Isaac Peral, ubicándose la sede de la Demarcación de carreteras del Estado en Andalucía Occidental del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Actualmente alberga la sede de la Dirección General de Educación y Edificios Municipales del Ayuntamiento de Sevilla

La adaptación del edificio como sede de los distintos organismos, supuso una importante transformación, sobre todo en la estructura y distribución interna, la última fue realizada en 2008. A pesar de las modificaciones sufridas, aún quedan piezas originales, como el escudo de Diego Colón en la puerta principal del edificio.

La participación de éste país en la Exposición Iberoamericana, con una réplica del Alcázar de Colón, fue una demostración de la hermandad histórica que existía entre España y la República dominicana, que el gobierno del entonces presidente Horacio Vásquez, quiso reafirmar.


El pabellón de la República Dominicana durante la Exposición, (Ilustración revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico) y en la actualidad. (explicartesevilla.blogspot.com)

El edificio de la República Dominicana en Sevilla, recoge el ideario de las exposiciones del siglo anterior, uniendo dos elementos propios históricos de aquel país, como son el Alcázar de Diego Colón en Santo Domingo, las garitas de las fortificaciones caribeñas, a los que se le unió como presente, la Fuente de la Independencia de la capital.

NOTAS
[1] . Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1. Sesión de 11 de diciembre de 1924.
[2] . Graciani García, A. La participación internacional y colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Sevilla (2010) Edita Ayuntamiento de Sevilla. p. 388.
[3] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 3. Sesión de 18 de junio de 1927.
[4] . Ibídem. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 3. Sesión de 01 de julio de 1927.
[5] . De Política. En La Opinión, de Madrid. 03 de agosto de 1927, p.2
[6] . Gaceta Oficial. Año LIII, Núm. 3911, Santo Domingo, 5 de noviembre de 1927, pp. 6-7.
[7] . Gaceta Oficial Año LIV Núm. 3975, Santo Domingo, 01 de junio de 1928, pp. 30-31
[8] . El pabellón de la República Dominicana en la Exposición de Sevilla. En El Liberal, 28 de enero de 1928, p. 1.
[9] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión de 30 de marzo de 1928.
[10] . Ibídem. Caja 91 Expediente Pabellón de la República Dominicana. Rollo 716, fotogramas 269 y 270.
[11] . Ibídem. Escrito del Consulado de la República Dominicana en Sevilla de fecha 27 de mayo de 1928. Caja 91 Expediente Pabellón de la República Dominicana. Rollo 716, fotogramas 302 y 303.
[12] . Ibídem. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión de 01 de junio de 1928.
[13] . Martín Gallart y Cantí, era natural de Barcelona, y llevaba residiendo en Santo Domingo desde 1896. El director de Obras Públicas de la República Dominicana, en nuestra ciudad. En Diario Gráfico, de Barcelona. 15 de abril de 1928, p. 9.
[14] . La República de Santo Domingo en la Exposición de Sevilla. En Diario de la Marina, de Madrid. 10 de marzo de 1928, p. 3.
Personalidades de la República Dominicana. En El Pueblo Gallego, de la Coruña. 05 de abril de 1928.
[15] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión de 11 de mayo de 1928.
[16] . Ibídem. Escrito del Consulado de la República Dominicana en Sevilla de fecha 27 de mayo de 1928. Caja 91 Expediente Pabellón de la República Dominicana. Rollo 716, fotograma 301.
[17] . Cabeza Méndez, J. M. El Pabellón de la República Dominicana. En revista APAREJADORES. Núm. 33 2º semestre 1990, p. 14.
[18] . El pabellón de la República Dominicana en el Certamen Ibero-americano. En El Liberal, de Sevilla. 29 de abril de 1928, p. 8.
[19] . Los datos descriptivos de la fábrica del pabellón están tomados del:
Cabeza Méndez, J. M. El Pabellón de la República Dominicana. En revista APAREJADORES. Núm. 33 2º semestre 1990, p. 14.
La República Dominicana en la Exposición de Sevilla. En El Liberal. 21 de noviembre de 1928, p. 1.
[20] . Santo Domingo en la Iberoamericana. En El Debate, de Madrid. 21 de noviembre de 1928, p.3.
[21] . La entrega del pabellón dominicano. En El Liberal, de Sevilla. 13 de febrero de 1929, p.1.
[22] . Villar Movellán, A. Los pabellones de la Exposición Iberoamericana. En La Exposición Iberoamericana de 1929. Fondos de la Hemeroteca Municipal de Sevilla. Sevilla (1987) Edita Monte de Piedad y Cajas de Ahorros de Sevilla.
[23] . La República Dominicana en la Exposición de Sevilla. En El Liberal. 21 de noviembre de 1928, p. 1.
[24] . El pabellón de la República Dominicana en el Certamen Ibero-americano. En El Liberal, de Sevilla. 29 de abril de 1928, p. 8
[25] . Mora Arenas, V. El avance de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923. Sevilla (1929). Edita Gómez Hnos, p. 160.
[26] . Dura, J.S. La República Dominicana. Sevilla (1929) Imprenta Raimundo Blanco.
[27] . De la jornada regia en el período inaugural. En El Liberal, de Sevilla. 11 de mayo de 1929, p.6.
Jornada regia en la Exposición. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 11 de mayo de 1929, p.1.
La Familia Real, el Gobierno y otras personalidades visitan los pabellones de los Estados Unidos, el Perú, Méjico y Santo Domingo, En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de mayo de 1928, p. 2.
[28] . Jornada regia en la Exposición. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 11 de mayo de 1929, p.1.
[29] . La carabela «Santa María» hará en marzo próximo un viaje a América. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 13 de agosto de 1929, p. 1.
[30] . Ayer comenzó la semana Dominicana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 07 de noviembre de 1929, p. 1.
Inauguración de la Semana de la República Dominicana. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 07 de noviembre de 1929, p. 8.
[31] . Ayer comenzó la semana Dominicana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 07 de noviembre de 1929, p. 1.
La semana de la República Dominicana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de noviembre de 1929, p. 1.
La semana de la República Dominicana. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 08 de noviembre de 1929, p. 1.
[32] . -La semana de la República Dominicana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de noviembre de 1929, p. 1.
La semana de la República Dominicana. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 09 de noviembre de 1929, p. 1.
[33] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 8. Sesión de 25 de febrero de 1930.
[34] . Ibídem. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 8. Sesión de 11 de abril de 1930.
[35] . Lo que dice Romanones. En La Voz, de Córdoba. 12 de marzo de 1931, p. 4.
[36] . Gaceta de Madrid, núm. 94 de 04 de abril de 1933, p. 77.
[37] . Disposición de fecha 11 de diciembre de 1934. Gaceta de Madrid, núm. 374 de 13 de diciembre de 1934, p. 2117.


LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMAGENES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

ACONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACION DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLON QUE APARECEN EN DICHA OBRA


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