-Pabellón Mudejar


El Pabellón de Industrias, Manufacturas y Artes Decorativas, mas tarde llamado de Arte Antiguo e Industrias Artísticas y ahora llamado Mudéjar, es sede actualmente del Museo de Artes y Costumbres Populares, y fue el primero de los edificios terminados que formarían parte de la primitiva Exposición Hispano Americana que se pretendía inaugurar en el año 1914.

Desde el plano mas antiguo que se tiene referencia y desde incluso la base de concurso de ideas de 1911, donde aparece la construcción de diez edificios fundamentales, solo dos serían permanentes y se ubicarían en el Huerto de María, en un recinto llamado Plaza de Honor, embrión de la futura Plaza de América que nosotros conocemos. En el plano de 1912, Aníbal González dibuja la planta del pabellón, incluso antes de dar forma definitiva a la Plaza, Éste incluso lo utiliza como nexo de unión entre el Parque de María Luisa, entonces en fase ejecución del proyecto de Forestier, como remate de una de la avenidas principales del Parque, que a su vez coincide con el eje menor de la Plaza de América. Así la logia trasera del edificio, mediante una escalinata que no se llegó a construir, es el fondo del paseo propuesto por el jardinero francés.
Planta esquematizada del pabellón.

Estos dos pabellones permanentes, el otro se encuentra enfrentado a éste, sintetizan la mitad del programa ideológico de la Exposición, dedicado al artesano del añorado estado medieval, humilde, anónimo fecundo y humano. Mientras el otro pabellón, de las Bellas Artes, sintetiza la cultura occidental. Aníbal González, se basa en el arte anónimo, menudo y medieval del Islam, con notorias referencias a la Alambra de Granada, al Alcázar de Sevilla, al Palacio de los Duque de la Algaba, y al mudéjar claustral de la Rábida o de San Isidoro del Campo. Pero a su vez mezcla magistralmente los elementos islámicos con otros plateresco, consiguiendo la atracción del espectador por el pintoresquismo del efecto.
Planta del edificio

Perspectiva del edificio

El proyecto del Pabellón Mudéjar es anterior a la Plaza de América, ya que el proyecto de ésta fue aprobado en 1913, y las obras del pabellón se iniciaron el 17 de julio de 1912, a la vez que el Pabellón de las Bellas Artes.

Como se comenta también en este último pabellón, la situación de la opinión pública sevillana en los meses previos al inicio de las obras era de una crispación generalizada, dada la proximidad de la fecha prevista para la inauguración del Certamen (1914), y la falta de proyectos ejecutados. El elemento desencadenante, fue una carta dirigida por Pedro Fernández Palacios el 11 de junio de 1912, en la que critica la lentitud administrativa del Comité, ofreciendo su empresa para hacerse cargo de la construcción de los Pabellones de Bella Artes y de Industrias y Artes Decorativas, caso de quedar desierto el concurso, como ya había ocurrido con el primero. Estando dispuesto a aceptar el presupuesto que fijase el Comité y recibir como pago las obligaciones que emitiría el Ayuntamiento. Curiosamente al día siguiente se publica en el Boletín de la Exposición los concursos para los dos pabellones permanentes, con un presupuesto de 746.328,08 pts para el de Bellas Artes y de 716.490,79 pts. para el de Industrias y Artes Decorativas.

No obstante, estuvo a punto de volverse a paralizar la adjudicación de las obras cuando, algunos miembros de la Comisión dudaban de la idoneidad del emplazamiento, porla pérdida de zona verde que se destruía en el Huerto de Mariana, y se proponía la adaptación del Palacio de San Telmo, en esos momentos en trámites de adquisición por el Ayuntamiento. Finalmente la obra fueron adjudicada a los contratistas José Bernedo Arébalo, de Granada y a Juan Manuel Pozo.

Las obras comienzan inmediatamente, quedando prácticamente terminadas en 1914, siendo entregadas por los contratistas a principios de 1915. Algo mas de un año mas tarde de finalizar ésta, el 26 de Abril de 1916, es inaugurada la Plaza de América por los Reyes. En la decoración intervino principalmente el ceramista Manuel Martín Romero, que trabajó en la fábrica de Juan Laffite.

Alberto Villar Movellán, en su obra “Arquitectura del Regionalismo en Sevilla 1900-1935” describe así el edificio: “El edificio tiene un eje longitudinal muy pronunciado se compone de un cuerpo central y dos alas laterales. Estas se articulan con una planta bastante movida, y la galería de arcos que exteriormente la rodea constituye a eliminar cualquier sensación de pesadez. El cuerpo central, exuberante en colorido, se resuelve en la fachada con una interpretación personal del autor sobre modelos tradicionales – Alcázar, Palacio del Marqués de la Algaba, etc.- y en el patio con alusiones a San Isidoro del Campo, La Rábida, Loreto, insistiendo en el ladrillo visto y las incrustaciones de cerámica”

El edificio ocupa el lado izquierdo de la Plaza de América, si accedemos desde la Avenida de la Palmera. La planta baja se encuentra elevada sobre la cota de la plaza en 2,5 m, salvando el acceso, mediante una gran escalinata y dos rampas laterales que rodean a esta, ocupando toda la fachada.

El acceso al edificio se realiza después de atravesar una imponente fachada; entre dos torres miradores, con cubiertas a cuatro agua, se encuentra una puerta principal y dos laterales mas pequeñas; las tres están formados por dos arcos que se superponen uno a otro, el exterior de herradura lobulado en cerámica totalmente decorativo apoyado sobre columnas de mármol blanco con capitel, y el interior otro arco de herradura estructural ejecutado con ladrillo aplantillado, que descarga sobre un dintel de ladrillo a dos colores. Este arco en las puertas laterales apoya en el muro de fachada, que es de ladrillo visto alternando con bandas de cerámica y en la central lo hacen en columna de mármol blanco. La puerta principal la remata en el segundo cuerpo un potente tejaroz, que se eleva apoyado sobre dos baquetones, que culmina en dos hornacinas, realizadas en cerámica y compuesta de dos columnillas y un arco lobulado.

Una vez traspasadas las puertas penetramos al gran vestíbulo de forma rectangular de 17 X 8,50 m. y 9,60 m. de altura; esta dividido en tres zonas mediante la organización de la estructura formado por tres series de arcos, cada vez de una serie mas reducida, hasta alcanzar el techo, estos están sustentados por tres vanos con columnas de mármol sobre las que descansan tres arcos de medio punto peraltados de ladrillo visto, sobre los que se apoyan otros de herradura formados por entrecruzamiento de estos. En los laterales del vestíbulo, se encuentran dos espacios de carácter funcional, el de la derecha se encuentra la escalera, precedida de una delicada portada labrada en ladrillo tallado y azulejos; el de la izquierda dependencias de servicio, desde el vestíbulo se accede directamente al patio claustrado.

Dos imágenes de época con vistas del vestíbulo.


Vistas actuales del vestíbulo


Fotografías de época. Vista del patio desde el vestíbulo. Y detalle del interior del claustro del patio

El patio de dos plantas de altura, labrado todo en ladrillo tallado, sobre un antepecho de un metro, se alzan pilastras ochavadas, también de ladrillo, donde se apoyan los arcos de medio punto peraltados, y enmarcados dentro de un alfiz que se decoran con azulejos pintados de estilo renacentista. La planta alta se organiza con un apilastrado con tratamiento plateresco entre las que se sitúan una bíforas con columnilla central. El patio presenta dos puestas enfrentadas, resueltas mediante arco de medio punto con abocinamiento, ejecutado por baquetones a modo de las portadas de la iglesias mudéjares.
Vista de un ángulo del patio.
El deambulatorio que circunda el patio, se encuentran las entradas a las cinco salas exposicionales, situadas una al fondo, simétrica al vestíbulo, con una logia abierta a uno de los paseos principales del Parque de María Luisa, donde existía otro acceso en el proyecto primitivo; y en los lados menores del patio, se sitúan dos a cada lado, éstas en su lado extremo es de forma cuadrada a la que se le a añadido un semicírculo. El paso a estas se realiza a través de una portada realizada con arco de medio punto, peraltado y lobulado realizado en escayola y sustentado por columna. Esta composición de repite en la transición de una sala a otra.

Estas alas laterales se rodean con una galería abierta de arcos de medio punto de ladrillo apoyados sobre esbeltas columnas de mármol blanco.

El pabellón básicamente disponía de una sola planta, ya que las superiores eran mas simbólicas que útiles. Por la escalera del vestíbulo se accedía a la entreplanta, que ocupaba únicamente el deambulatorio del patio y las torres de la fachada. Sobre esta se situaba la Planta de Honor, que era solamente un salón que ocupaba el vestíbulo y las torres de la fachada.
Acceso a una de las salas laterales, desde el claustro.


Distintos pasos interiores entre salas

La cimentación se realizó con zapatas corridas de hormigón a una profundidad de 2,50 m. Construyéndose los elementos portantes verticales que son de fábrica de ladrillo macizo y columna de mármol, según los casos, a partir del nivel del suelo. Uno de los graves defectos de construcción que ha sido, la forma de resolver los entramados horizontales, al hacer la cogida de la bóveda sobre el perfil metálico con yeso, provocando la corrosión de estos perfiles y por tanto los distintos estados de ruina y hundimiento. Otro defecto es la falta de juntas de dilatación, que hacen que un edificio de mas de 90 m. de largo, provocando continuos agrietamientos.

Vistas del interior y desde el exterior de la terraza del salón del fondo que constituye la fachada trasera

El cromatismo tan atrayente de este edificio, hizo que rápidamente fuera el pabellón con mas protagonismo estético de la plaza, la cual refleja el mismo esquema compositivo que el edificio. Superponiendo dos plantas de edificios diferentes, una que es un rectángulo muy alargado rematados por dos semicírculos, y la otra una planta centrada que se desarrolla alrededor de un patio. Resulta una yuxtaposición casi literal que solo la armonía del diseño menudo unifica.

El primero esta inspirado en los grandes edificios de la exposiciones universales celebradas con anterioridad, es mas que significativa la similitud con el edificio central de la Exposición de Paris de 1867 de Frederic Le Play, con su planta rectangular acabada en semicírculos y sus galerías perimetrales. El segundo que se superpone al primero, representa la introducción del factor exótico, tiene una clara referencia a las construcciones palaciegas del medio oriente islámico, como los palacios omeyas de planta central ordenados alrededor de un patio, con portadas flanqueadas por torres.

Esta escalera, diseñada por Aníbal González fue demolida en 1972, cuando José Galnares Sagastizabal, realizó unas obras por encargo del Ministerio de Cultura para la adaptación del edificio como museo, siendo sustituida por la actual de mármol situada en el octógono, y la instalación de ascensores en el hueco que ocupaba la antigua escalera. En estas obras también se actuó en una parte del semisótano para instalaciones museísticas.
Nueva escalera diseñada por José Galnares.
Vista del interior de una de los salones del extremo de las alas.

Imágenes con el exteriores del extremo de una de las alas.

Vista del exterior de las galerías perimetrales.

Dos muestras de labores expuestas en el patio del pabellón,  realizadas las Srta. Justina Iseru Llosent y Nela Duque Calderón.

Pero no fue esta la única transformación realizada en el edificio. Poco después de clausurada de la Muestra, el 28 de noviembre de 1930, se produjo un importante hundimiento del edificio que afectó a la zona de la fachada posterior, no siendo éste el único ya que, se tienen noticias que en los años 50 se produjo el hundimiento del techo del ala oeste, así como desaparición de la cubierta de la galería perimetral de ese ala. Este hecho ocurrió pocos días después de que se celebrara una comida a la que asistía Franco. La reconstrucción la realizó Antonio Delgado Roig, arquitecto municipal, que consistió en la sustitución por hormigón del pórtico que precede las ventanas altas del cuerpo lateral afectado. A mediados de los años sesenta del pasado siglo, y por el mismo arquitecto, se actuó en todas las salas que poseen doble altura, es decir la del fondo, la de los dos extremos y los octógonos, construyéndose una entreplanta, cuya estructura es independiente y arranca desde el sótano
Imagen del hundimiento producido en la fachada posterior el 28 de noviembre de 1930.
En el catálogo que se editó sobre los objetos expuestos “Catálogo de la Sección de Arte Antiguo del Palacio Mudéjar” constan 2314 obras, con indicación de la institución o persona que la cede. El material expuesto era muy variopinto: vestidos, zapatillas, ornamentos religiosos, tapices, cuadros, imaginería, orfebrería, etc. La procedencia de las mismas eran muy amplia, pero la mayoría provenían de la provincia de Sevilla, también las habían de la Catedral de Oviedo, Santiago, Salamanca y Gerona.

La valía de la muestra era muy dispar, algunas prácticamente nula, justificada su presencia solo por la ostentación de los propietarios para obtener prestigio. Así mismo el criterio cronológico o temático era inexistente.

La mayoría eran anónimas, pero entre ellas había muchas de gran importancia, como la Cruz de la Victoria, la Cruz de Nicodemus ó la Caja de las Ágatas procedentes de la Catedral de Oviedo. En este aspecto también era de reseñar, el gran tesoro encerrado en iglesias y conventos de Andalucía, que aquí se pudieron mostrar, siendo uno de sus principales atractivo.

También se exponían obras de Felipe de Rivas, Martínez Montañés, Mengs ó Goya, entre otros muchos artistas de renombre internacional. A continuación, se muestran unas imágenes con tomas de algunas de las Salas durante la Exposición.



Tres distintos aspectos de la Sala 3

Sala 6



Sala 7
Sala 9


Dos imágenes de la Sala 10

Al ser edificio de propiedad municipal desde su inauguración, éste lo cedió al Ateneo para la celebración de exposiciones y congresos, como el de Historia y Geografía Hispano Americana celebrado en 1921 ó el Nacional de Comercio de Ultramar en 1923 y el Internacional de Carreteras en 1926. También sirvió, como lo demuestra una plaza situada en el vestíbulo del pabellón, entre los años 1921 y 1922 de Hospital de la Cruz Roja durante la Guerra de Marruecos.


Finalizada la Exposición, siguió manteniéndose su uso como sala de exposiciones de diversos matices los salones bajos y las galerías del patio. En la planta alta se ubicó la Hemeroteca Municipal, cuyas colecciones de periódicos y revistas especialmente sevillanas, alcanzaron casi el millar de títulos. Las de más antiguas fechadas son unas “Noticias de Sevilla” de 1691; son asimismo interesantes algunos periódicos sevillanos contemporáneos de la Guerra de la Independencia, las colecciones de los diarios de nuestra ciudad a partir de 1850 y de la Gaceta de Madrid desde 1743, trasladados al Pabellón de la Madrina, en los Jardines de San Telmo y actualmente en la Hemeroteca Municipal, situada en la calle Almirante Apodaca.
Detalle de la ornamentación cerámica

En 1972 se crea el Museo de Artes y Costumbres Populares, inaugurándose al año siguiente sus instalándose en la primera planta y galerías del semisótano mas próximas a la Plaza de América, continuando las salas de la planta baja dependientes del Ayuntamiento para los mismos fines expositivos. No es hasta el año 1980, cuando el Consistorio Hispalense cede la totalidad del edificio al Ministerio de Cultura uso como Museo de Artes y Costumbres Populares, para mas tarde ser trasferida la gestión a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Su función como museo es pues muy reciente y sólo se utiliza parte del pabellón; el resto está destinado a salas de exposición. En él prevalecen los aspectos antropológicos y etnográficos, siendo muy variadas las colecciones que contiene.

En el vestíbulo del pabellón puede admirarse una vitrina, la única que se conserva de las doce que se confeccionaron como expositores para el certamen ibero americano. Recientemente restaurada, consta una estructura de cristal y bronce cuyos soportes lo forman garras de león, que descansa sobre una base, en forma de arcón, en madera de nogal y castaño, bellamente tallada y tapizada en damasco con apliques de bronce.




FUENTES

- EL PABELLÓN MUDEJAR EN EL DISEÑO DE LA EXPOSICIÓN DE 1929, Fernando Villanueva Sandino.Revista APAREJADORES Num. 35 Marzo 1988
- HISTORIA DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA DE 1929, Eduardo Rodríguez Bernal
- LOS PABELLONES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, Alberto Villar Movellán
La Exposición Iberoamericana “Fondos de la Hemeroteca Municipal”
- GUIA DE LA EXPOSICION IBERO AMERICANA 1929-1930
- LA IMAGEN AEREA DE LA SEVILLA DE ALFONSO XIII (formas y perspectivas del recinto urbano 1920-1930), Alfonso Braojos Garrido.
- ARQUITECTURA DEL REGIONALISMO EN SEVILLA 1900-1935.- Alberto Villar Movellán
- www.sevillasigloXX.com
- www.sevilla21.com


2 comentarios:

  1. alberto Cañas25 febrero, 2014

    SR. Cabreo Nieves espero que alguien y algún diía le reconozca le gigantesca labor que Usted está reazlizando. Espero que sea en vida y no como suele ser corriente en este País, que sólo se recono ce los méritos de sus hijos una vez muertos

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