La Fuente Monumental del Sector Sur


Detalle de la Fuente Monumental del Sector Sur. (Ilustración de la revista Sevilla Exposición Iberoamericana)
Para salvar el desnivel que existía entre la avenida de la Raza y la manzana donde se encontraba inscrita la Plaza de los Conquistadores en el Sector Sur de la Exposición, se construyó una amplia escalinata, instalando en su centro una fuente. La llamada Fuente Monumental o Central del Sector Sur, como aparece mencionada en todos los documentos, con la cual se quería rendir homenaje a las rutas comerciales entre España e Hispanoamérica, en el sector precisamente dedicado al comercio y la industria. 

Se encontraba inscrita, como ya se ha dicho, en la amplia escalinata que salvaba el rasante de la citada avenida, entre la zona de las Galerías Comerciales y el resto de la explanada, siendo diseñada por el joven arquitecto sevillano José Granados de la Vega, inspirándose para ello en el estilo clásico italiano de este tipo de monumentos, para lo cual utilizó una serie de elementos alegóricos de estilo Art’Decó.

Su autor, que había obtenido el título en 1922, y que con el cambio del cuadro técnico que llevó a cabo el Comisario Cruz Conde en 1927, pasó a formar parte como auxiliando de Vicente Traver y Thomás, si bien es cierto, que en algunos documentos del proyecto, están firmados por ambos arquitectos. 
Plano de la zona de la Plaza de los Conquistadores, con indicación de la situación de la Fuente Monumental en ella. (Archivo Municipal de Sevilla)
Según la memoria del proyecto, fechado el 29 de octubre de 1927,[1] se pretendía construir una fuente monumental que sirviera al mismo tiempo de escalinata de acceso a la plaza, formando un conjunto que ocupara todo el lado correspondiente a la avenida de La Raza, en el que se situaría en su centro un grupo escultórico compuesta por tres esculturas sobre basamentos, y bajo la base del central, se proyectó la proa de una nave como símbolo representativo de las relaciones comerciales con ultramar.

A ambos lados de la estatua central, dos esculturas de menor importancia que llevarían incorporado unos surtidores cayendo el agua en forma de cascada sobre tazas, para terminar en un lago. 

Las escalinatas debían tener dos tramos, y llevarían pilones, balaustradas y remates decorados, siendo la construcción de tipo económico pero de buen efecto, los muros de hormigón enlucidos con mortero en imitación a la piedra. Los pilares, balaustradas, basamentos y grupo escultórico, serían modelados en piedra artificial y la escalinata de hormigón enlucido. 

En el presupuesto general,[2] se incluían todas las obras necesarias de contención, movimiento de tierras, las esculturas y todos los motivos decorativos, como cartelas y remates. Siendo su importe total de 64.417,19 pts., que se dividían en dos apartados. El de albañilería por importe de 37.189,50, y el decorativo por 27.227,69.
Proyecto de la Fuente del Sector Sur firmado por Granados y Traver. (Archivo Municipal de Sevilla)

En la parte decorativa se especificaba la ejecución de una estatua de 4.50 m. para el pedestal central, por 2.920 pts., y dos de menor tamaño para ambos lados, por 1.100 pts. cada una, todas ellas realizadas en piedra artificial con armazón de alambrado. Así como el modelo en escayola de las estatuas por 1.500 pts., además de las tazas decorativas, los mascarones, remates y la carabela de 4,80 x 3,60 m., también en piedra artificial.[3] En el pliego de condiciones se establecía un plazo de ejecución de cinco meses, y los pagos se harían por certificaciones mensuales o destajo.

Antes de ser aprobado por la Comisión Permanente esta obra, el arquitecto general de la Exposición, Vicente Traver, consultó al decorador valenciano Vicente Benedito, sobre el proyecto, remitiéndole éste una memoria y presupuesto de la parte decorativa de fuente, realizados en alabastro y pintado al óleo imitando a la piedra, siendo su importe el de 36.000 pts., si bien no incluía el montaje ni algunas piezas. Vicente Traver, le contestó que tenía el presupuesto de un industrial sevillano, en piedra artificial mucho más económico, por lo que no le era posible aceptar su oferta.[4]

En la sesión del 9 de diciembre de 1927 de la Comisión Permanente, es aprobado el proyecto y el presupuesto presentado por José Granados de la Vega, con la conformidad del arquitecto general, siendo sacada a concurso la obra, es adjudicada a Manuel Castellanos, la albañilería, y a Francisco Ceballos Montenegro la decoración, firmando los respectivos contratos entre Eduardo Carvajal y Acuña, ingeniero director de obras y proyectos y los concesionarios de las obras el 18 de enero de 1928, fijándose la finalización de ésta seis meses más tarde.[5]

A éste último contratista, también le es adjudicada días más tarde, el concurso para el revestimiento de los bancos de la Glorieta de las Estatuas, actual glorieta de Covadonga.

Las obras debieron iniciarse inmediatamente, y mientras el contratista Manuel Castellanos realizaba los trabajos de movimientos de tierra, rellenos y cimentaciones, Francisco Ceballos, empezó su trabajo con el acopio de piedra y la realización de moldes para la decoración.

Al parecer desde un principio, las relaciones entre éste y el arquitecto general no fueron buenas, y según el relato que hace el primero en una reclamación presentada al Comité,[6] todo se debía a que, a pesar de que en el contrato estaba consignada la realización de las tres estatuas de la fuente, éstas fueron encargadas a otros escultores por tenerlas comprometidas el Comisario Regio Cruz Conde con ellos, cuando el citado contratista ya tenía hecho los modelos.


Modelos para las estatuas de la Fuente Monumental, realizados por Francisco Ceballos Montenegro. (Archivo Municipal de Sevilla)
A partir de ese momento no consiguió que el arquitecto le firmara certificaciones, solo las fechadas el 22 de marzo y el 10 de mayo por un total 7.708 pts., y gracias a la mediación de algunos miembros de la Comisión. Como consecuencia de ello y por falta de recursos, tuvo que paralizar la construcción, motivo por el cual el arquitecto general, pedía la rescisión del contrato por tener abandonada completamente la obra, que es lo que se pretendía, como veremos más adelante.

En la sesión de la Permanente celebrada el 12 de junio, se trató la demanda de Francisco Ceballos Montenegro, en el que el Ingeniero Director de Obras Eduardo Carvajal, informó a este respecto afirmando que, si bien el en contrato figuraba la realización de las tres estatuas por 5.120 pts más 1.500 por los modelos de estas en escayola, se había pensado con posterioridad y de acuerdo con el Comisario Regio, dar más importancia a la parte escultórica, por lo que se le dijo al contratista que no se ocupara de los moldes de las esculturas. Acordándose no ha lugar a la reclamación, y si que se cumpliera estrictamente con los preceptos del contrato, rescindiéndolo si fuera necesario.[7]

Hecho éste que se produjo el 2 de julio, con la liquidación de los trabajos realizados por Francisco Ceballos, tanto para la obra de la Fuente Monumental, como la del revestimiento de los bancos de la Glorieta de las Estatuas por 2.044,90 pts.[8]

Ni en la documentación existente en el expediente, ni en las declaraciones de los interesados, se hace constar que se le comunicara por escrito al contratista la modificación de proyecto, como se establecía en el art. 9 del Pliego de condiciones complementarias, por el cual el contratista estaba obligado aceptarla, siempre que ésta modificación en la sumas de los importes no aumentara o disminuyera, como era el caso, el presupuesto de la contrata en un 10%, La suma de los importes de la confección de las estatuas más la de los modelos, arrojan un total de 6.620 pts., que era casi un 25 % del total del presupuesto de la obra.

El 24 de julio se firma el contrato entre el Ingeniero Director de Obras y Santos Gallego Calvo, industrial especialista en decoración de piedra artificial, para la terminación de la obra, si bien no se indica el importe exacto del contrato, suponemos que estaría de acuerdo con el saldo resultante de la liquidación del anterior contratista, aunque ya se advertía que habría que desechar algún material de acopio por deterioro, estableciéndose cuatro meses para su ejecución.

No habían pasado más de dos semanas desde la firma del nuevo contrato, cuando se redacta un nuevo proyecto de ampliación de las escalinatas. Según la memoria[9] de éste, en el primitivo proyecto la anchura de estas se había fijado en 15 m. de largo cada una, y que debido al efecto de las grandes dimensiones de la plaza, parecían que estas eran reducidas para servir de enlace entre la parte alta y baja de la misma. Por lo que se ampliaban hasta el doble las dimensiones de estas, a fin de aumentar la grandiosidad de la obra y su emplazamiento en el punto más visible de este sector. Además, y como se tenía la intención de que las estatuas fueran de piedras, era necesario reforzar los muros y macizar el interior de los pedestales, resultando un presupuesto de 23.009,43 pts., para las obras de albañilería, y de 11.471,27 para las ampliaciones de la decoración.
Vista del conjunto de la Fuente Monumental del Sector Sur. (Ilustración de la revista Sevilla Exposición Iberoamericana)
A finales del mes de agosto de 1928, se confecciona un nuevo proyecto para la construcción de la estatuas,[10] en él se decía, que se han de construirse en material más rico para darle carácter de permanencia a las estatuas y así mayor importancia al conjunto, especificándose que han de ser talladas en piedra bateig, también llamada de Novelda, de primera calidad.

Para llevar a cabo este proyecto, se presupuesta un total de 26.233 pts., divididas en 11.233 para la estatua central y 7.500 pts, para cada una de las laterales. A este presupuesto se le dedujo 5.120 pts., importe destinado a la confección de las estatuas del primitivo proyecto, quedando un importe total de 21.113 pts.

En la sesión del 8 de septiembre del Comité de la Exposición, son aprobados ambos proyectos por un importe total de 55.593,70 pts. En esa misma sesión, se propone por parte del Ingeniero Director de Obras y Proyectos, le sean concedidas las obras a los mismos destajistas, y las estatuas a José Lafita, Miguel Sánchez-Cid y Francisco Marco «autores de los modelos respectivos», es decir ya habían presentado los bocetos de las esculturas a realizar.[11]

Vista de la Plaza de los Conquistadores desde la escalinata, y detalle de ésta y de la balaustrada. (Postales de la época)
Estas ampliaciones no terminan aquí, el 17 de enero y el 11 de marzo de 1929, se producen nuevas modificaciones adicionales para la decoración, por importes de 5.120 y 1.510 pts., respectivamente. Y el 28 de abril, se contrata directamente con la casa A.E.G., la instalación de un grupo moto-bomba por 6.800 pts, para darle caudal al efecto artístico de la fuente, ya que necesitaban de 100 a 110 m3/hora de agua, lo que suponía un gasto considerable, lo cual permitía utilizar el mismo agua de forma permanente. Se incluía en este precio las lámparas para la iluminación artística de la fuente.[12]

El 28 de mayo, con la Exposición ya inaugurada, se acordó colocar un escudo de España en la parte trasera del pedestal central, realizado en piedra artificial, como complemento decorativo de la Fuente Monumental, encargándosele al escultor Francisco Marco Díaz-Pintado por 5.000 pts.[13]

La fuente con su iluminación artística. (Fotografía gentileza de Carlos Thiriet Castilla)
Este relato detallado de los hechos se traen a colación, por considerarlos paradigmáticos en las distintas etapas del proceso constructivo la Exposición, donde la falta de previsión, el amiguismo y la decisiones arbitrarias, fueron la tónica general.[14]

Para la construcción de Fuente Monumental. se partió de un presupuesto inicial de 64.417,19 pts., que fue ampliándose y modificándose en el transcurso de su construcción, llegando a alcanzar estos presupuestos adicionales más del doble de la cantidad previamente presupuestada, 68.893,70 pts., es decir la fuente tuvo un costo final de 133.310,89 pts. Ello unido a la decisión de conceder alguno de los proyecto a amigos y conocidos, saltándose para ello las formalidades administrativas, fueron lo que generaron esa sensación de mala gestión y derroche del bien público.[15]

La Fuente Monumental finalmente construida, tenía una superficie de 1.076 m2, las escalinatas con 30 m. de longitud cada una, ocupaban 537 m2 y el estanque 539m2.[16]

Presidía el conjunto una dama que representaba a «Iberia» como alegoría de España[17], de 4,5 m. de altura, cuyo autor la concibió erguida como una dama ibérica oferente, con dos niños jugando a sus pies vistiéndola con el tocado y las joyas de la Dama de Elche, siendo prácticamente una copia de ésta. En la mano derecha sostiene un cuerno de la abundancia, del que como guirnaldas salen frutas y flores que se derraman hasta llegar a la tierra, en la mano izquierda portaba la reproducción de Mercurio de Giambologna, como símbolo del comercio hispano-americano. 

La Dama, aparecía altiva, como una diosa sobre la proa de una carabela que estaba a sus pies, adornada con escudos y guirnaldas, parece flotar sobre las aguas. Esta escultura es obra de Francisco Marco Díaz Pintado, por aquel entonces profesor de composición decorativa y escultórica de la Escuela Industrial y de Artes y Oficios de Sevilla.

A este respecto, José Antonio García Hernández[18], encuentra similitud en cuanto actitud, decoración de la cabeza y expresión del rostro, con la obra titulada «Ofrenda», del escultor valenciano Ignacio Pinazo, que representaba un hermoso desnudo de mujer decorando su cabeza con un tocado basado en la Dama de Elche, y que fue presentada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1917, donde Francisco Marco también participó.

Arriba «Iberia» de Francisco Marco (Imagen publicada en el Liberal) y abajo «Ofrenda» de Ignacio Pinazo (Ilustración de la revista La Esfera)
Acompañaban a la dama ibérica, dos estatuas con aspecto de hombres jóvenes recostados, por razones de estética iconográfica, sobre ondas esquemáticas que simbolizan el agua. Estas figuras representaban alegóricamente los ríos Guadalquivir y Magdalena de Colombia. El que se ubicaba a la derecha era el Guadalquivir, obra de Agustín Sánchez-Cid, escultor y médico sevillano, discípulo de García Ramos, en el se puede apreciar tendida en el suelo, una cabeza de toro y un racimo de la abundancia con frutas y espigas de trigo. La figura varonil del hombre con anchas patilla, tiene un buen modelado y disposición anatómica. Sus manos sostienen un racimo de uva la izquierda, y la derecha espigas de trigo.
Modelo en escayola del río «Guadalquivir» realizado por Sánchez-Cid, que se encuentra en la sede de la Comunidad de Regantes del Valle Inferior del Guadalquivir en Sevilla.
El río Magdalena se situaba a la izquierda de Iberia, fue esculpido por José Lafite Díaz y en ella el joven con aspecto de indio americano, aparece recostado sobre rocas, apoyando la espalda sobre frutas tropicales y un reptil americano, mostraba al parecer en su mano derecha una ave. Su autor muy estimado en Sevilla en aquella época, se caracterizaba por su modelado academicista y frío.

Los surtidores con cabeza humana situados bajo las estatuas de los ríos, vertían sus aguas sobre tres pilas que caían en cascada para fundirse en el estanque central que representaban el Océano Atlántico, por donde navegaba la carabela.

De la hermosa fuente, gracia y orgullo de la Sevilla de esa época, solo nos queda hoy día las tres estatuas. Destruida y desmantelada la fuente tras la Exposición, en 1936 la Academia de Bellas Artes de Sevilla, intentó trasladarla a otro lugar del Sector Sur.[19] Las tres esculturas, por iniciativa de Antonio Sánchez Corbacho, se colocaron en una de las praderas de los Jardines de las Delicias de Arjona, desperdigadas y sobre la yerba, después de años de abandono y múltiples agresiones, fueron recientemente restauradas, para continuar su paulatina degradación, y si nadie lo remedia, pérdida definitiva.




Estado actual de las esculturas de la Fuente Monumental en los Jardines de la Delicias de Arjona. Arriba «Iberia», y abajo las representaciones de los ríos «Guadalquivir» a la izquierda y «Magdalena» a la derecha. (Archivo del autor)
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[1] . Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 187 y 188.

[2] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 684 fotogramas 578 y 579.

[3] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 193 y 194.

[4] .A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 231 a 234.

[5] .A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 280 y 281.

[6] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 273 a 276.

[7] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 226-227, 277-278 y 324-325.

[8] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 684 fotogramas 546 y 547.

[9] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 168 y 169.

[10] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotograma 184.

[11] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotograma 228.

[12] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotograma 331.

[13] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotogramas 246 y 248.

[14] . Villar Movellán, A. Las Fuentes Monumentales de la Exposición de Sevilla 1909-1929. En Homenaje al Profesor Dr. Hernández Díaz. 1982. Editor Universidad de Sevilla. pp 868-870. Villar Movellán, refiere estos hechos de forma muy escueta, y achaca el cambio de contratista por el trabajo lento de Francisco Ceballos Montenegro.

[15] .- Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. 1994. Edita. Servicios de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla. pp 405-414. En el capítulo VIII. La Post-Exposición. La Exigencia de responsabilidades. Eduardo Rodríguez Bernal hace un estudio pormenorizado de esta situación.

[16] . A.M.S. Caja 71- Exp. Fuente Monumental Sector Sur. Rollo 685 fotograma 196.

[17] . El escultor D. Francisco Marco. El Liberal. 19 de octubre de1928. Pág. 1

[18] . García Hernández, J.A. El escultor Francisco Marco Díaz-Pintado: Aportes biográficos. En ATRIO 7, 1995. pp. 101-111

[19] . Villar Movellán, A. Las Fuentes Monumentales de la Exposición de Sevilla 1909-1929. En Homenaje al Profesor Dr. Hernández Díaz. 1982. Editor Universidad de Sevilla. pp 868-870.

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