20.- El Pabellón Industrial de Cataluña y Baleares


Fachada del Pabellón Industrial de Cataluña y Baleares. (Institut d’Estudis Fotográfics de Catalunya. Col Roissin)
La falta de documentación en los fondos de la Exposición Ibero-Americana que se guardan en el Archivo Municipal de Sevilla, relativo a este pabellón, y el cierre del Archivo Histórico de la Cámara de Comercio de Barcelona, y por tanto la imposibilidad de poder investigar en él, hacen casi imposible la aportación de información relevante sobre esta representación industrial catalano-balear.

Debido a esta falta de información, desconocemos como se promovió originariamente la construcción de esta representación industrial. Posiblemente se debió a la falta de interés, por parte de las cámaras de comercios de las provincias catalanas, para que las empresas de esa región tuvieran un lugar donde mostrar reunidas sus productos, como ya habían expresado su intención los organismos comerciales oficiales vascos y valencianos, por considerar suficiente que las industrias de aquella región estuvieran representadas en la Exposición de Barcelona, habiendo realizado ya un importante esfuerzo para estar presente en ella.

La participación en general de Cataluña en la Muestra Iberoamericana, tuvo un trato muy especial por parte del Comité Ejecutivo de la E.I.A, designando a uno de sus miembros con mayor poder negociador, Pedro Caravaca, para que gestionara con las autoridades catalanas todo lo relacionado con participación regional y comercial en el Certamen sevillano.
Este trato especial dispensado, dio posiblemente lugar a que el propio Comité de la Exposición, tomara la iniciativa, y encomendara de forma oficial a Luis Gaspar de Valenzuela, como delegado comercial[1] y Pedro Cabré [2] como subdelegado, activar la concurrencia de expositores catalanes, mediante la fórmula de pabellón conjunto de carácter oficial, gestionado y ejecutados por particulares, que se llamó Pabellón de Industrias Catalanas

Como justificación de ello, en el art. 2 del Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas,[3] se decía que: «En vista del reducido número de stands que tiene dicha Exposición destinados a exhibición de mercancías, y por otra parte la gran cantidad de industriales de esta región que tienen necesidad de acudir a aquel certamen, la dirección de la Exposición, con el objeto de dar a la Industria catalana las mayores facilidades autorizó la construcción de un Palacio especial que se llamará Pabellón de las Industrias Catalanas, el cual por su capacidad y buen gusto permitirá agrupar dignamente aquellos industriales catalanes que hayan de acudir a la Exposición de Sevilla…» [4]
        
Para la realización de dicha misión, el delegado Luis Gaspar, fue nombrado por el Comisario Regio Cruz Conde, Agente Comercial Oficial de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla en Barcelona, con delegación en la calle Las Cortes, 660, con sede en la Joyería Sunyer de la capital Condal, que aún existe. Como tal, dirigió dos circulares a empresas y organismos con sede en Cataluña, presentándose y solicitando su participación en el pabellón como expositores.

De la gestión y contactos directos con diversos organismos, consiguió el apoyo de corporaciones y entidades, prometiendo su colaboración la Cámara de Comercio y Navegación, Fomento del Trabajo Nacional, la Cámara Oficial de Industrias, la Cámara Nacional de Industrias Químicas, Mancomunidad de Fabricantes de Tejidos de Algodón, Agrupación de Fabricantes de Estampados, Liga de Fabricantes de Papel de Cataluña, Federación de Prensa Catalano-Balear, Sociedad de Atracción de Forasteros, Unión Industrial Metalúrgica, Federación de Fabricantes de Hilados y Tejidos de Cataluña, Grupo de Fabricantes de Géneros de Punto de Barcelona, Cámara de Comercio de Tarragona, etc., así como gran cantidad de casa comerciales.[5] 

Como se puede apreciar, las Cámaras de Comercio, solo prometieron su colaboración en difundir entre sus afiliados la información y la propaganda para la concurrencia en la Exposición, pero en ningún momento contempló la posibilidad de organizar ni subvencionar la citada participación, como si lo hacían las Cámaras de otras regiones.

Gran parte del articulado de este Reglamento Especial del Pabellón de Industrias Catalanas, coincide plenamente con el Reglamento General de la Exposición, y en concreto, a la hora de realizar la inscripción, los expositores debían remitir una de las copias a la Comisión Permanente, decidiendo ésta la admisión o no de las solicitudes de los expositores.

Estos primeros pasos para organizar el pabellón, estaban destinados solo a industriales catalanes, y suponemos debieron realizarse en el primer tercio de 1928, pero en el mes de septiembre de 1928, aparece ya la concurrencia conjunta de Cataluña y Baleares. Curiosamente según palabras del responsable del pabellón, el interés de instalar esta representación en Sevilla radicaba en que «vendrá a significar para los visitantes como la vanguardia y faro desde donde se les señalará la ruta del gran Certamen de Barcelona, pues no hay que perder de vista que para las Repúblicas Americanas, la Exposición de Sevilla será su más vivo reflejo, lo que atraerá una gran afluencia de compradores de cada una ella, siendo por lo mismo, muy oportuno dar allí una prueba palpable de la vitalidad de nuestra industria»[6]

Las Disposiciones Generales del Reglamento del Pabellón, ahondaba aún más en el tema, y a fin de atraer a los industriales catalanes y la conveniencia de estar presente en el pabellón, dicen: «La Exposición de Sevilla no es internacional, sino solamente ibero-americana, o sea que a ella no se ha invitado a concurrir más que a las Repúblicas americanas y a la de Portugal; por consiguiente, no figuraran en ella exhibiciones industriales de los países europeos, como tampoco de los de Estados Unidos de América, cuya república solamente hará una manifestación oficial, por lo cual nuestra industria aparecerá con todo el prestigio que merece.»[7]
El archipiélago Balear, fue la única región española que no tuvo representación propia en el Certamen, como ya se explica en el apartado correspondiente a los pabellones regionales, al tratar el Pabellón de Barcelona, esta participación balear en la Exposición Iberoamericana, se encontraba en una situación muy difícil, como ya habían denunciando a la Permanente los miembros del Comité balear en el mes de agosto de 1928, en el que decía que «los agentes de la Exposición de Barcelona han propalado que no era necesaria la concurrencia de Mallorca a la Exposición Iberoamericana, habiendo efectuado una intensa propaganda de la Exposición catalana». A pesar de todos los esfuerzos, estos no tuvieron éxito, y para remediar tal ausencia en la Iberoamericana, Baleares estuvo representada dentro de los pabellones catalanes.[8]

Situación del pabellón en la Avd. de La Raza, entre los pabellones de la Producción Valenciana y el Industrial Vasco. (Archivo fotográfico del Ejército del Aire)
Precisamente la misma estrategia que ahora utilizaban los responsables del pabellón industrial catalán, era las que la Comisión Pro-Exposición Iberoamericana, que visitaban las regiones españolas, esgrimía para alentar a los industriales locales a participar en ella, pues al no tener que competir con empresas europeas y norteamericanas, superiores a ellas en la Exposición sevillana, había más posibilidades de negocio que en la barcelonesa.

El edificio, se situó en una parcela de unos 5.000 m2, situada en el lado izquierdo la avenida de La Raza, entre los también pabellones comerciales de la Producción Valenciana, a la derecha, y el industrial Vasco a la izquierda. En un principio la parcela debió ser algo menor, pues en un momento determinado, cuya fecha no ha queda recogida en los documentos, le fue solicitada al arquitecto del pabellón de la Producción Valenciana, la reducción de su parcela en unos 20 m. de frente, a fin de ampliar la concedida a la representación catalano-balear.[9]

El primer proyecto de Jaume Mestres i Fossas, para el Pabellón de las Industrias Catalanas, estaba fechado en marzo de 1928. Posiblemente, cuando se determinó la concurrencia conjunta de industriales catalanes y baleares, se modificó levemente éste, principalmente el frontispicio de la fachada principal, donde se sustituyó el amplio frontón cuadrado con el letrero de PABELLON DE INDUSTRIAS CATALANAS, y algunos remates en los ángulos, dando como resultado el que definitivamente se construyó.
Primer proyecto de Jaume Mestres para el Pabellón de Industrias Catalanas, fechado en marzo de 1928. (Ilustración del Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas)
Según Alberto Villar Movellán, el pabellón catalano-balear, «es quizás el más interesante por su inclusión en las filas del movimiento moderno, pero no es el único de esta tendencia en “esas insólitas latitudes culturales de Sevilla”, como ha aventurado tan despectivamente Oriol Bohigas».[10] Jaume Mestres, diseña también el Pabellón de Els Artistes Reunits, para la Exposición de Barcelona, para un grupo de artistas independientes, y según Buhigas, fue el más interesante de dicho Certamen, olivando otros como el de Yugoslavia, por ejemplo. Los dos pabellones diseñados por Mestres, guardan gran similitud de líneas, por su simplicidad estructural tan defendida por el racionalismo, y tan alejadas del historicismo y eclecticismo oficial imperantes en las construcciones de ambas Exposiciones.[11] 

Fue una de las poquísimas muestras de arquitectura de vanguardia, dominado por el estilo art déco y el racionalismo del conjunto, que se ofrecieron en las dos Exposición, pero no las únicas.

Y también en ambos casos, presentaba una cúpula de tambores poliédricos escalonados que cubría el piso superior, «copiando casi con descaro», como dice Villar Movellán, el Pabellón de Lyón, diseñado por Tony Garnier, para la Exposición de las Artes Decorativas de París de 1925.


Imágenes de la fachada y de la puerta principal del Pabellón de Els Artistes Reunits, de Mestres para la Exposición de Barcelona. (Blog BARCELOFÍLIA)

El pabellón industrial catalán, arriba (Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic) y Pabellón de Lyón, diseñado por Tony Garnier, sobre estas líneas.
El pabellón industrial catalano-balear, tenía una planta rectangular, ochavada en sus cuatro ángulos, que debió tener una superficie construida de unos 3.000 m2. La edificación se presupuestó en unas 400.000 pts., realizada mediante un sistema moderno de estructura de hierro, “que estaría montada en 20 días” las construcciones de este tipo, renovaban los conceptos arquitectónicos, trayendo a la ciudad nuevas técnicas. [12]  

El acceso al edificio se podía realizar tanto por la puerta principal como por los accesos que se abrían en los chaflanes de las esquinas. El acceso principal se situaba en una rotonda circular que se adentraba hasta superar el dintel de la puerta, en cuyo centro se había instalado la escultura de una mujer desnuda en pie, que descansaba sobre un lado y portaba algunos objetos en sus manos, desconocemos al autor de la misma.

Diseño definitivo del pabellón. (Ilustración revista Mundo Gráfico)
Sobre el dintel de la puerta, a modo de frontón recto muy apaisada, se insertaba un el letrero en grandes caracteres CATALUÑA-BALEARES, siendo sostenido el frontón por unas columnas estriadas sin capitel ni basa. El resto de lisos paramentos, suponemos de color blanco, solo era interrumpido por tramos de estrías verticales, y en los ángulos por las citadas columnas estriadas sin capitel ni basas más delgadas que las de la puerta. En definitiva recordaba estilísticamente a un templo griego clásico, debido a los estilizados detalles decorativos utilizados.

El edificio era de una sola planta, y su interior estaba magníficamente iluminado, gracias a la luz natural que entraba a través de los altos lucernarios que sostenían la techumbre metálica. En el centro de ésta, se elevaba una cúpula compuesta por dos cuerpos prismáticos de forma octogonal, que se elevaban uno sobre otro, como una pirámide truncada. Ésta cúpula se iluminaba por las noches, mediante potentes reflectores de colores[13]que al girar, dejaban pasar los haces de luz entre las pequeñas aberturas de los cuerpos octogonales, dando la sensación de un faro.

En los alrededores del pabellón, hasta completar la parcela asignada, se habían instalado unos jardines diseñados por Adrián Gual y el escenógrafo Salvador Alarma,[14] este último, había trabajado para diferentes pabellones de la Exposición, entre ellos para el Pabellón de la Diputación de Barcelona.

El espacio interior del pabellón, se había dividido en 297 stands, existiendo ocho tipos distintos dependiendo de la superficie y el lugar que ocupara dentro de la sala expositiva. Los expositores mediante el pago de una cuota única, se le ofrecía una serie de servicios, como el tener el stand totalmente terminado y en armonía con el resto del pabellón, pudiendo decorarlo a su gusto, corriendo en este caso con los gastos. También se encargaba la organizadora del pabellón, de la recogida en Barcelona, trasportar e instalar en Sevilla de las mercancías, y posteriormente proceder a su devolución. Los stands estarían debidamente atendido por personal adecuado a cada tipo de producto que se expusiera, además de la atención a los visitantes, con entrega de folletos, muestras y objetos de propaganda. Disponía de unas oficinas comerciales de información para realizar transacciones, y atender a posibles compradores, incluso en otros idiomas; y de los servicios básicos de agua, luz eléctrica y limpieza de cada uno de los stands.[15]
Planta del Pabellón Industrias Catalanas, y distribución de los stands, correspondiente al primer proyecto. (Ilustración del Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas)
No tenemos constancia de cuando se iniciaron las obras, creemos que debieron comenzar a finales de 1928, ya que entre los papeles del archivo municipal, hemos podido localizar un informe redactado por los Servicios Técnicos de la Exposición, con fecha 2 de marzo de 1929, dirigido al Director de la Exposición, en el que se daba cuenta de la marcha de las obras en los pabellones regionales y particulares del Sector Sur, donde dice que: «Pabellón de Industrias Catalanas y Baleares.- Lleva ya mucho tiempo en obra y bastante lentamente.»[16]

En otro los documentos hallados, fechado el 26 de abril de 1929[17],el Comisario de la Exposición, cita al constructor de los Pabellones de la Producción Valenciana, Regional de Valencia, Codorníu e Industrias de Cataluña y Baleares a una reunión; sabemos que el contratista para la ejecución de los Pabellones Regional y de la Producción Valenciana, fue Marcos Porta, por lo que deducimos que este mismo constructor debió realizar las obras del pabellón industrial catalano-balear y de las bodegas Codornú.

Los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, inauguraron el pabellón en la mañana del día 1 de noviembre de 1929, siendo recibidos y acompañados durando la visita por el delegado del pabellón Luis Gaspar. Durante la mismas, el monarca y la familia real, pudieron contemplar la gran cantidad de stands, de tejidos, telas estampadas, hilados, esculturas religiosas, perfumería, colorantes, etc, que se mostraban, procedentes en su mayoría de Barcelona, aunque también habían firmas comerciales de Sabadell, Tarrasa, Tarragona, Gerona y Reus.[18] De Baleares, solo hemos podido constatar la presencia, en un stand, de la Unión de Fabricantes de Calzado de Ciudadela en Menorca.[19]

Según la Guía Oficial de la Exposición Ibero-Americana, este pabellón albergó a trescientos expositores, mientras Eduardo Rodríguez Bernal[20] asevera que en la relación de expositores del Catálogo Oficial, solo aparecen sesenta y tres, y ninguno balear.

En uno de los stands que se detuvo el rey, fue en del la «Sociedad Anónima Molfort’s», de Mataró, que fue recibido por el presidente de dicha sociedad Juan Rectoret Rigola, donde se exponían una escogida colección de calcetines lisos y de fantasía

En el stand de «La España Industrial» de Barcelona, que dedicada a la fabricación de panas, cortinas de cretonas, mantelerías y diferentes tipos de tejidos estampados. Pudo admirar los artículos fabricados especialmente para las Exposiciones de Barcelona y Sevilla, consistentes en unos tapices y pañuelos estampados con los edificios más representativos de ambos certámenes. Esta Sociedad, estaba instalada en los stands números 217, 218, 219, 228, 229 y 230, siendo atendido el monarca por Manuel Ruiz López, representante en Sevilla de dicha fábrica. La España Industrial obtuvo el Gran Premio del Jurado de Recompensas,

También lo era Manuel Ruiz representante de la casa «Hijos de Solá-Sert», donde el rey pudo apreciar diversos modelos de mantelerías estampadas y finas panas. Para su exposición en las vitrinas del stand de esta firma, se confeccionaron unas mantelerías estampadas con el dibujo de la carabela Santa María y una alegoría del Quijote.

Continuaron la visita por el pabellón la familia real, acompañados por el Sr. Ruiz López, hasta la instalación de la casa « Hijos de Martín Rius» con sede en Barcelona, y dedicada también a la fabricación de tejidos y estampados.[21]

Entre los stand del pabellón se encontraron expositores de una gran variedad de productos, como fábrica de conservas vegetales, «HAGELET y Cía.» de Lérida, muy conocida por sus conservas de pimientos morrones. La casa de perfumería «PARERA», con un curioso stand en forma de templete neoclásico, en el que se habían instalado unas vitrinas que encerraban sus perfumes más conocidos como “Varón Dandy” para hombres y “Tentación” para mujeres.[22]

La Sociedad de Atracción de Forasteros, de Barcelona, estuvo presente en la Sección de Prensa del pabellón, mediante el envío de su publicación periódica.[23]


Arriba stand de la perfumería Parera, seguramente inspirado en uno de sus anuncios, abajo. (Ilustraciones revista Estampa)

Publicidad de las conservas Hagelet y Cía., y pañuelo estampado con imágenes de Sevilla y su Exposición de la fábrica La España Industrial. (Todocolección.net)
La única constancia que tenemos sobre la representación industrial balear, fue la llevada a cabo por la Unión de Fabricantes de Calzados de Ciudadela en Mallorca.[24]
Además de la participación de la empresas antes descritas, de las que tenemos constancia de su presencia en el pabellón, en la publicidad insertada en el Libro de Oro Ibero-Americano[25], aparecen otras casas comerciales con sede en Cataluña entre las cual relacionamos a: Luis Sedó Boronat, fabricante de lonas; Ricardo Vilalta, fabricante de conservas de frutas; Colonia GUELL S.A., fabricante de panas y telas; Industrias Lineras S.A., fabricante de tejidos de lino; Conservas A. Pedrerol; Viuda e Hijos de José Borrall, redes de hilos y de pesca; Champán EMPORIUM; Vinos Antonio Fontquerní; Sociedad Electro Química FLIX, etc. Sin embargo no podemos asegurar que estas industrias estuvieran instaladas en este pabellón, y no en alguno de los otros pabellones comerciales, como ocurrió con la del Anís del Mono o la perfumería Myrurgia, que se publicitan también en dicho Libro de Oro, pero por el contrario estuvieron instalados sus stands en el Pabellón de Industrias Generales.

La familia real y el sequito, vieron además, la exposición del pintor Juan Cardona, que exponía diecisiete lienzos, en los que se retrataban distintos tipos regionales, realizados con la técnica del temperamento artístico del autor, mediante la expresividad de las figuras y la belleza del colorido.[26] Entre ellas figuraban Rosita, La Niña del Florero, Amparito, Las Dos Muñecas, El Churumbete, La Flora, La Chata, etc.[27]

Vista general del Pabellón de Cataluña-Baleares, desde la Avenida de La Raza. (Ilustración de la revista La Ilustración Ibero-Americana)
Algún problema de impagos debió producirse por parte del delegado del pabellón, pues en un oficio fechado el 24 de marzo de 1932, dirigido al Arquitecto Jefe de Conservación José Granados de la Vega, le pedía diera órdenes al Jefe de Servicios del Sector Sur, para que extremara la vigilancia en el derribo de los pabellones, no permitiendo ninguno de ellos sin la autorización del Secretario de la Comisión Liquidadora, pero especialmente debía cuidarse esta prohibición, «para aquellos pabellones que tienen débitos con esta Comisión Liquidadora, o Garantías de Aduana no canceladas»[28]caso en el que se encontraba el Pabellón Catalano-Balear.

Días más tarde, el 6 de abril, en la sesión celebrada por la Comisión Liquidadora, el Vocal Director de Hacienda, daba cuenta del escrito presentado por el abogado Teodomiro Muñoz Martín, en nombre de Juan Montón Blasco, solicitando autorización para desmontar y retirar los materiales del antiguo pabellón industrial de Cataluña y Baleares. Este hecho se producía debido a que, según acredita dicho señor, el citado pabellón le había sido adjudicado en subasta judicial por el Juzgado de 1ª Instancia del Distrito de San Román de Sevilla. Se acordó autorizar la salida de los materiales, en evitación de posibles reclamaciones a la Comisión Liquidadora, ya que no constaba la insolvencia del delegado del pabellón Luis Gaspar, que era el que estaba obligado al pago[29]Por lo que hemos de suponer, que durante la primavera de 1932, el pabellón sería desmontado.

NOTAS


[1] . Noticias de la Exposición. El Liberal (Sevilla). 29 de noviembre de 1928. Pág. 4.
[2] . Pabellón Cataluña-Baleares. El Liberal (Sevilla). 05 de noviembre de 1929. Pág. 4.
[3] . Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas. Impreso en Barcelona. L’Estampa – Arribau, 75. La Delegación en Barcelona en la calle Las Cortes, 660, en la Joyería Sunyer. – BIBLIOTECA UNIVERSIDAD POMPEU FABRA.
[4] . Art. 2º del Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas.
[5] . Noticias de la Exposición. El Liberal (Sevilla). Op Cit.
[6] . Una idea excelente, Cataluña y Baleares en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla. Las Circunstancias (Reus). 12 de septiembre de 1928.
[7] . Art. 1º del Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas.
[8] . Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa (1923-1929. Págs. 229 y 230
[9]. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente Pabellón de la Producción Valenciana. Caja 86 Rollo 712, Fotogramas del 541 al 572.
Sin fecha
Telefonema.- madrugada
Cayetano Borso- San Vicente 185. Valencia
 Ruego conteste hoy mismo  telegráficamente longitud mínima frente que necesita para Pabellón Industrial por precisar ampliar solar contiguo izquierda en cantidad no inferior a veinte metros quedando para industria valenciana cien metros longitud. TRAVER EXPOSICIÓN
[10] . Villar Movellán, A. (1979) Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935). Sevilla. Excma. Diputación Provincial. Pág. 466.
[11] . Martín Martín, F. La Exposición Iberoamericana de 1929, una «tarta» todavía sabrosa. Revista Aparejadores. Nº 16 Marzo 19285.
[12] . Lemus López, E. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa….Op. Cit.
[13] . Real, F. Lo que fue la Exposición Iberoamericana. Pabellón Catalano-Balear. El Correo de Andalucía. 24 de agosto de 1963. Pág. 12. 
[14] . Villar Movellán, A. (1979) Arquitectura del Regionalismo en Sevilla…..Op. Cit.
[15] . Arts. 24 a 30 del Reglamento Especial para el Régimen del Pabellón de las Industrias Catalanas.
[16]. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Caja 99 Rollo 720. Fotogramas 490 a 506
[17]. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente Pabellón Industrial de Valencia. Caja 86 Rollo 712. Fotograma 563.
[18] . Guía Oficial de la Exposición Ibero-Americana 1929-1930. (Barcelona) Riusset, S.A.- Compañía General de Industrias Gráficas. Pág. 68
[19] . Sintes Seguí, P. Menorca en la Exposición. El Iris. (Ciudadela-Menorca). 15 de noviembre de 1929
[20] Rodríguez Bernal, E. (2006) La Exposición Ibero-Americana de Sevilla. Sevilla. Ayuntamiento de Sevilla (ICAS). Págs. 224 y 225
[21] . En el pabellón Cataluña-Baleares. El Noticiero Sevillano. 02 de novimbre de 1929. Pág. 6
[22] . Los perfumes nacionales en las exposiciones Barcelona y Sevilla. revista Estampa. 17 de diciembre de 1929. Pág.14
[23] . Sociedad de Atracción de Forasteros. La Vanguardia. 12 de julio de 1928. Pág. 12.
[24]. Menorca en las Exposiciones. El Iris. 15 de noviembre de 1929. Pág. 1
[25]. Libro de Oro Ibero-Americano. Catálogo Oficial y Monumental de la Exposición de Sevilla. (1930)  Editado por Unión Ibero-Americana (Santander).
[26] . El Pabellón de Cataluña-Baleares. El Liberal. (Sevilla). 02 de noviembre de 1929. Pág. 3
[27]. Invitación de la Exposición de Pinturas de Juan Cardona. Exposición Ibero-Americana de Sevilla 1929. Pabellón de Cataluña y Baleares.
[28]. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente de Derribos. Caja 119 Rollo 735. Fotograma 250
[29]. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente de Derribos. Caja 119 Rollo 735. Fotograma 233

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