52.- Pabellón de la Perfumería GAL.

             
Fachada del Pabellón de Perfumerías Gal S.A. (Ilustración de L’expositión Ibero-Americane 1929-1930)

Algunas empresas y firmas comerciales a fin de atraer a sus instalaciones a los visitantes de la muestra, se decantaron por construir edificios que se alejaran del estilo oficial regionalista imperante, encargando a sus diseñadores proyectos que se adecuaran a una estética más cercana a las vanguardias del momento, tarea esta difícil en una ciudad en que no aceptaba de buen grado ni el Art Decó ni el Racionalismo. 

Uno de esos pabellones, fue el de la casa de perfumes GAL, atreviéndose a presentar sus productos «con un léxico estilístico avanzado, haciendo un alarde simbólico de prestigio constructivo entre continente y contenido”[1]

El primer producto que comercializó en 1898 esta empresa madrileña de perfumería fue el petróleo Gal, una loción para el cabello, que fabricaron los hermanos Eusebio y Salvador Echeandía Gal (1867-1949). Fue tal el éxito que poco después, en 1901, deciden realizarlo de forma industrial, constituyendo una sociedad anónima con participación del también industrial vasco nacido en Irú, como los hermanos Eusebio y Salvador, Lesmes Sáenz de Vicuña Arrascaeta (1855-1909). 

Establecidos en Madrid desde finales del XIX, la primera fábrica fue inaugurada en 1899 y se situó en la calle de Ferraz 25, haciendo esquina con la calle de Quintana. En 1903 iniciaron su expansión en el extranjero abriendo delegaciones en París y Londres, y en capitales del continente americano. 

En 1905 los hermanos Salvador y Eusebio crean el jabón Heno de Pravia, aun a la venta y considerado como el jabón de tocador de más larga trayectoria comercial. En 1925 Gal pasó a ser proveedora de la Real Casa y coincidiendo con las exposiciones de 1929 lanzaron al mercado las aguas de colonia Añeja y Lavanda Inglesa. Gal se convierte así en uno de los fabricantes más importantes en la industria de la perfumería, abriendo fábrica durante esos años en Argentina (1929) y en Méjico (1930), tras absorber a su competidora “Floralia”. 

Salvador Echeandía fundó también la empresa Porcelanas del Bidasoa (1935), dedicada a la fabricación de vajillas para hoteles y restaurantes, siendo el alma e impulsor de la gran expansión que experimentó la empresa de perfumería. En su juventud viajó por varios países de Europa, sobre todo por Alemania, implantando en sus negocios técnicas pioneras para esa época en el país, como la creación de un departamento de publicidad en su empresa, y en el área social instauró la jornada de ocho horas, vacaciones pagadas y bajas por enfermedad, con servicio de guardería en la fábrica y dispensario médico gratuito. [2]

Hasta en tres ocasiones presentó la Sociedad Anónima Gal su solicitud para participar en el certamen iberoamericano. La primera en la sesión de la Comisión Permanente del 9 de marzo de 1928 para la exhibición de perfumes y jabones con que deseaba concurrir mediante la construcción de un pabellón propio, en dicha sesión el Comisario Regio, Cruz Conde, propuso que dicha solicitud quedara pendiente de autorizar hasta que la misma indicara el número de metros cuadrados y la parcela que solicitaba. Además ordenaba a las Direcciones de Explotación y de Obras y Proyectos, presentaran un plano en el que se indicara claramente las concesiones de terrenos para expositores comerciales que habían sido concedidas hasta ese momento, y que a partir de entonces se trajera ese plano con el señalamiento de las propuestas que se presentaran para su aprobación.[3] 

Aspecto del pabellón en una publicidad publicada en el diario ABC.
Un mes más tarde, el 13 de abril, nuevamente el Secretario General de la Exposición, presenta a la Permanente la solicitud de la Perfumería Gal para la instalación del pabellón propio nacional, siendo aprobada dicha petición por reunir todos los requisitos reglamentarios, sin que sin embargo se indicara la parcela solicitada y los metros cuadrados a utilizar.[4]

Por último, y por tercera vez, en el mes de agosto se presenta otra vez la solicitud a la Comisión Permanente, en esta ocasión si se señala la parcela solicitada, en concreto la núm. 67 del Sector Sur, siendo nuevamente aprobada.[5]

La parcela elegida, se situaba formando ángulo entre la avenida de la Infanta Luisa (actual Páez de Rivera) y una amplia calle sin denominación (aproximadamente donde actualmente se encuentra la calle Sor Gregoria de Sta. Teresa) que al fondo daba acceso al Pabellón de la Asociación de Ganaderos del Reino. Tenía esta parcela una superficie de 104 m2 y un canon de ocupación de 2.000 pts., estando considerara como muy preferente. 

La construcción del edificio corrió a cargo del arquitecto Vicente Sáenz Vallejo según diseño del artista Federico Ribas Montenegro (1890 – 1952).[6] Era Federico Ribas dibujante y publicista vigués, y sus anuncios y carteles para las campañas publicitarias de la industria de perfumería Gal, realizados a partir de 1916, sentaron las bases de la publicidad española. Diseñador también de productos industriales, creó la imagen del jabón Heno de Pravia de estos laboratorios.[7]

De estilo moderno y líneas simples, su volumetría la componían dos cuerpos cúbicos, el de mayor volumen y menor altura constituía el único espacio en que se componía el interior del pabellón y zona expositiva, mientras el otro lo formaba un elevado torreón situado en uno de los ángulos del primero, donde se había instalado la entrada al pabellón. 

La verticalidad que pudiera transmitir el torreón, quedaba neutralizada con las amplias marquesinas horizontales que recorrían todo el edificio, las bandas horizontales del zócalo,[8] e incluso los cuatro planos situados en la parte superior del torreón que lo acortaban en altura. 

La iluminación diurna de la única sala expositiva era lateral mediante la instalación de amplias vitrales que ocupaban prácticamente todo los paramentos laterales, mientras que la torre que se iluminaba interiormente por las noches, dejaba ve la marca de la perfumería en las vidrieras en forma de óculos que fueron ejecutadas por la afamada casa Maumejean Hermanos, fundada en 1860, dedicada a la fabricación de vidrieras artísticas,[9]

Éste pabellón tenía muchas semejanza al que la misma empresa había construido en la Exposición Internacional de Barcelona que se celebraba ese mismo año, corriendo a cargo de su diseño y construcción los mismos autores en ambos edificios, siendo lo más significativo que los diferenciaban, los planos que cortaban el torreón, que en el caso del pabellón barcelonés eran tres de forma curva y situados en la parte baja del mismo. 


Arriba el Pabellón Gal en la Exposición de Sevilla y abajo el construido para la de Barcelona. (Postales de la época)
Aunque algún autor ha visto cierta animadversión hacia los nuevos estilo que tenía la sociedad sevillana, y en concreto en el añadido de la decoración floral situada en la marquesina de la entrada “…..observamos con perplejidad que hay unos elementos ornamentales que rompen y estropean por completo la imagen de su voluntaria modernidad, ajenos totalmente a su arquitecto, esto es, la serie de macetitas que, situadas en las marquesinas o viseras horizontales, enmarcan la entrada del edificio. Sinceramente creo que la persona a la que se le ocurrió poner tan colorista aditivo floral debió sufrir mucho ante tal grito de modernidad y optó, con la mejor de las intenciones, poner este detalle como contraste neutralizador.”[10] A este respecto pienso que quizás fueran los propios autores los que decidieran conceder este toque “típico” y así acercar e integrar su diseño a los gustos de sociedad sevillana, pues en todos los dibujos realizados por su diseñador, Federico Ribas, incluso meses antes de la inauguración del certamen,[11] aparecen esas macetas decorativas, no solo en la visera de la entrada, sino incluso en los parterres que rodeaban el pabellón, y siendo él el autor del diseño del edificio, no las incluiría sino lo hubiera concebido así. 

Afiche publicitario de la Casa Gal, dibujado por Federico Ribas, a toda plana y a color. A la derecha detalle con la indicación de las macetas situadas en la visera de entrada y en los parterres laterales, esta ilustración fue publicada en el diario ABC de Madrid el 15 de febrero de 1929.
Según el informe emitido a primeros de marzo de 1929, por el Ingeniero Director de Obras y Proyecto, y dirigido al Director de la Exposición, el Pabellón Gal era uno de los que ya había comenzado su construcción y estaba terminado o en franca marcha de terminación.[12]

En el espacio de exhibiciones con que contaba el pabellón, se exponían los productos de cosmética y perfumería que comercializaba la empresa, pudiéndose examinar la nueva serie creada para dar nuevo impulso a la difusión de su marca en el extranjero. Así mismo también se mostraba una gran maqueta, que llamó poderosamente la atención de los visitantes, y que reproducía la Fábrica Gal donde se podían ver sus instalaciones en miniatura, con los obreros y las maquinarias en movimiento.[13]

La construcción del edifico fue provisional, no debiendo ser de calidad, pues en un informe confeccionado por la Oficina Técnica del Certamen, el 4 de julio de 1930 ya clausurada la Muestra, no constaba en la relación de edificio que debido a una edificación más consistentes podían mantenerse,[14] por lo que debió ser derribado como el resto de edificios situados en ese sector. 

NOTAS
[1] . Martín Martín, F. La Exposición Iberoamericana de 19298, una tarta todavía sabrosa. En revista Aparejadores núm. 16. Año 1985, pp. 14-17.
[2]. David, N. Socios Ilustres. Salvador Echeandía Gal. En revista Casino de Madrid, Nº 47, marzo 2007, pp. 57-59.
[3]. AMS. SECC. XVIII. EIA. Libro de Actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión de 09 de marzo de 1928.
[4]. AMS. SECC. XVIII. EIA. Libro de Actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión del 13 de abril de 1928.
[5]. AMS. SECC. XVIII. EIA. Libro de Actas de la Comisión Permanente núm. 5. Sesión de 03 de agosto de 1928.
[6]. Una visita al pabellón Gal. En ABC de Sevilla, 19 de mayo de 1929, p. 22.
[7]. Centro de Documentación Publicitaria. Protagonistas. Federico Ribas Montenegro. Recuperado 6 de octubre de 2019
[8]. Pagés Madrigal, J. M. La arquitectura de vanguardia de los años treinta en Sevilla. En revista Aparejadores, Nº 6 Año 1981, pp. 29-35
[9]. Información facilitada por D. Francisco Hernando Pascual de Vidrieras Maumejean con sede en Alcalá de Henares.
[10]. Pagés Madrigal, J. M. La arquitectura de vanguardia de los años treinta en Sevilla. En revista Aparejadores, Nº 6 Año 1981, pp. 29-35
[11]. ABC de Madrid, 15 de febrero de 1929, p. 8
[12] . AMS. SECC. XVIII. EIA. Caja 99, rollo 720, fotograma 490-506.
[13]. Una visita al pabellón Gal. En ABC de Sevilla, 19 de mayo de 1929, p. 22.
[14] .- AMS. Exposición Iberoamericana. Informe sobre la situación constructiva de varios pabellones. Caja 99. Rollo 720 fotogramas 490 a 506.

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