30.- PABELLÓN CERCADOS RIVIERE.

Publicidad de la empres de cercados metálicos Riviere
Un claro ejemplo de la publicidad empresarial lo tenemos en la instalación que la firma Riviere y Cía. construyó para la Exposición, en la cual utilizó los diferentes materiales de la manufactura metálica que producía para levantar su representación, resultando el conjunto un muestrario de las distintas especialidades que fabricaba esta firma. 

Cercados Riviere y Cía., cumplía en 1929 el 75 aniversario fundacional de esta empresa, propiedad de la familia Riviere, era continuadora de una tradición que se inició en 1854 cuando Francisco Riviere Bonneton, introdujo en nuestro país los enrejados de simple torsión procedente de Inglaterra, siendo la empresa más antigua en España en la fabricación de estos tejidos metálicos. Fundada inicialmente en Madrid, años más tarde se trasladó a Barcelona (San Martín de Provensals), adquiriendo posteriormente la trefilería Casa Antúnez, donde se fabricaba toda clase de alambres para su transformación en sus fábricas de San Martín y de Villareal de Urrechua (Guipuzcoa). Estaba especializada en alambradas, cercados y enrejados de todo tipo, cribas y cedazos, muelles y resortes, somiers, camas y catres, chapas perforadas, etc.,[1] y aún hoy día sigue prestando sus servicios en la producción de este tipo material. 

Existe constancia, de que el 22 de julio de 1929, con la Exposición ya inaugurada, la Casa Riviere, ya tenía solicitado 200 m2 de la parcela núm. 33,[2] siendo aprobada dicha solicitud en la sesión de la Permanente el 10 de agosto.[3]

Dicha parcela situada en el Sector Sur, entre el Barrio Moro y el Pabellón de Maquinaria, tenía una extensión total de 441 m2 y estaba catalogada como preferente. Curiosamente esta parcela le había sido asignada con anterioridad a Galletas “La Fortuna”, cuya tortuosa historia en la Exposición se inició con la asignó de los stands 380 a 383 del Pabellón de Industrias Generales, el 22 de diciembre de 1928. Posteriormente debió solicitar la indicada parcela para instalar su pabellón, en fecha que desconocemos, pero que si ha quedado reflejada en el plano editado por E. Padura. En marzo de 1929, aún no lo había empezado su construido, por lo que debió de desistir, pues el 7 de mayo de 1929, firma un contrato de suministro eléctrico para unos stands de las Galerías Comerciales Nacionales.[4]


Situación del Pabellón de Cercados Riviere en la Plaza de los Conquistadores.(Archivo fotográfico del Ejército de Aire)
En un informe que presentó la Dirección de Explotación a la Comisión Permanente el 30 de Agosto de 1929, se dio lectura a la solicitud formulada por Baldomero Laguillo, en representación de Riviere y Cía., de la reducción del terreno concedido a dicho expositor, para que el espacio concedido fuera de 120 m2, siendo autorizada la referida reducción por considerar “que no la hace asequible a nuevas instalaciones, por estar muy alejada”.[5] El Sr. Laguillo abona 2.100 pts., importe del canon de ocupación de los terrenos concedidos, al precio de 17,50 pts./m2.[6]

El proyecto del pabellón es presentado a las Direcciones de Obras y Artísticas el 19 de septiembre de 1929, siendo aprobado ese mismo día por el Ingeniero Jefe de Obras y el Arquitecto General, por hallarse “bien acertado y resuelto” por lo que se estimaba que podía ser aprobado por la Comisión Permanente, hecho que ocurre en la sesión celebrada el 27 de septiembre.[7]

Según los planos existentes en dicho expediente, fue realizada a base de cercados y elementos metálicos de los propios fabricados por dicha empresa, y que según estos planos originales tenía en un principio una superficie de unos 170 m2, que fue reducida a 120 m2, como se ha dicho anteriormente, antes del inicio de su construcción. 

Alzado de las instalaciones de Cercados Riviere. (Archivo Municipal de Sevilla)
Planta de las instalaciones de Cercados Riviere (Archivo Municipal de Sevilla)

El espacio de la parcela utilizado tenía forma de hexágono irregular aprovechando el ángulo de la parcela, habiéndose delimitado mediante cercas metálicas de alambre, donde se exhibirían los diferentes productos y artículos fabricados por esta empresa. 

Estas instalaciones fueron realizadas por Baldomero Laguillo,[8] el lado correspondiente al acceso al recinto, tenía 5 m., y correspondía al chaflán formado por las intersecciones de la avenida de Venezuela (actual Reina Mercedes) y calle Profesor García González, el opuesto 9 m y los lados laterales 10,80 m. los mayores y 8 m los menores. 

El perímetro de este espacio se había realizado mediante una cerca metálica, y contenía en su interior una serie de instalaciones. En el centro del recinto se levantaban unas pérgolas y arcos, así como elementos ornamentales y decorativos utilizados en parques y jardines. Sobre estos arcos y sostenido por dos mástiles, se encontraba el letrero con el nombre de la empres en grandes caracteres CERCADOS RIVIERE. A la derecha se situaban unas jaulas metálicas de distintos tamaños propias para animales de corral y otros usos. A la izquierda se dispuso tres líneas de cercados de tejidos metálicas con diferentes dibujos y materiales, que esta firma producía como eran alambrados decorativos, espinosos, galvanizados, etc. 

Al fondo de esta parcela se situaba una edificación de unos 35 m2, con cubierta, suponemos que metálica, a cuatro aguas, en la que se exhibían además de artículos de horticultura y floricultura, los producidos en las fábricas de esta firma, como eran muelles y resortes de acero, somieres metálico para camas, lámparas de seguridad para minas, cribas y cedazos, etc. 

Nada más sabemos de esta representación comercial, ni cuando se produjo su inauguración ni su derribo, ni tampoco hemos podido hallar imágenes de la misma. 

NOTAS.-

[1] .- Información extraída de la publicidad insertada en el Libro de Oro Ibero americano. Catálogo oficial y monumental de la Exposición de Sevilla. (1929) Editada por la Unión Ibero Americana
[2] .- Oficio de fecha 24 de julio de 1929, del Director de Explotación al Ingeniero Jefe de Obras, reiterando autorización para continuar el trámite correspondiente de las solicitudes de los expositores. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Rollo 662 caja 39 fotograma 21.
[3].- Acuerdos de la Comisión Permanente de 10 de agosto de 1929. A.M.S. Sección XVIII. Rollo 661 caja 39 fotograma 539.
[4] .- Acuerdos de la Permanente de la sesión celebrada el 21 de diciembre de 1928. A.M.S. Sección XVIII. Rollo 662 caja 39 fotograma 187
Informe situación pabellones de fecha 02 de marzo de 1929.  A.M.S. Sección XVIII. Rollo 712 caja 87 fotogramas 490 a 506.
Contrato de suministro de fluido eléctrico. A.M.S. Sección XVIII. Rollo 660 caja 38 fotograma 259. 
[5] .- Acuerdos de la Comisión Permanente de 30 de agosto de 1929. A.M.S. Sección XVIII. Expediente Casa Riviere y Compañía. Rollo 719 Caja 97/4 fotogramas 416 a 424.
[6] .- Libro de Contaduría. Asiento con los mandamientos de ingresos. A.M.S. Sección XVIII. Rollo 635 Caja 9 fotogramas 15 a 51.
[7] .- Acuerdo y correspondencia entre las Direcciones de Obras y Explotación. A.M.S. Sección XVIII. Expediente Casa Riviere y Compañía. Rollo 719 Caja 97/4 fotogramas 416 a 424.
[8] .- Graciani García, A. Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. El Pabellón Domecq. Revista APAREJADORES. Núm. 39- 4º trimestre/1991. Nota 24.


LOS PABELLONES COMERCIALES




INTRODUCCIÓN

Tratar el tema de las representaciones de las firmas comerciales e industriales, así como de particulares y organismos oficiales que estuvieron presentes en la Exposición, es tarea ardua y de dudoso resultado, por lo que solo se ha realizado un somero esbozo de estas, mediante la sucinta descripción de los distintos tipos de instalaciones comerciales, su ubicación y en algunos casos los productos y la actividad comercial que desarrollaba.

El gran número de las edificaciones, stands y kioscos levantados tanto en el recinto de la Muestra, como en el interior de las galerías y pabellones erigidos por la organizadora, en contraste con la poca y en algunos casos nula información que de ellas se tienen, hacen que esta labor investigadora tenga un pobre resultado. Salvo escasas referencias en estudios realizados por algunos especialistas en el tema Iberoamericano; solo nos hemos podido apoyar en la información que aportan las Actas de la Comisión Permanente, en los expedientes existentes en los fondos que de la Exposición custodia el Archivo Municipal de Sevilla y en ciertas revistas o periódicos publicados en aquella época

Esta sequía documental y bibliográfica, bien podría deberse a la escasa consideración artística y arquitectónica que estas numerosas construcciones tuvieron en su momento; no siendo hasta fechas recientes cuando se les está dando el valor que en su día no tuvieron.

Es preciso resaltar las dudas sobre la localización e incluso de existencia de algunos de estos pabellones o stands debido, fundamentalmente, a la falta de documentación en sus expedientes, en los que solo se conservas algunas hojas sueltas, que no aportan información relevante sobre estas edificaciones; además de lo tardía de sus construcciones, por lo que en la mayoría de los planos del Certamen existentes, no aparecen indicados.

Otra fuente informativa de primer orden, son las de empresas y casas comerciales que estuvieron presentes en el Certamen, y que aún hoy día existen, habiéndose contactado con gran número de ellas, sin que en la mayoría de los casos hayamos recibido respuesta alguna, salvo honradísimas excepciones, que ha puesto a nuestra disposición todos sus archivos documentales.

En la esperanza de que éste trabajo, humilde pero ilusionado, sirva como base para que futuras generaciones de investigadores y estudiosos de la Muestra Iberoamericana, pongan en valor lo bueno que hubo dentro de las representaciones comerciales

. . . . . . . . . . . .

Con el nombramiento de José Cruz Conde como Comisario Regio a finales de 1925, se relega al gobierno municipal en la toma de decisiones, pasando el Estado a dirigir la Exposición y con ello, las políticas gubernamentales promovidas por éste, cuya intención era la de proclamar el carácter fundamentalmente artístico del Certamen sevillano, dejando las iniciativas tanto industriales como comerciales para la Exposición de Barcelona, pasando éstas a un segundo plano en la Iberoamericana.

De la Exposición se esperaba que fuera un revulsivo económico para Sevilla, sin embargo el programa del gobierno se centró en un acercamiento Hispanoamericano como base de una cooperación mayor en materia de comunicaciones e intercambios comerciales, quedando en los pabellones construidos por las repúblicas iberoamericana, las representaciones comerciales de dichos países, con la idea de que Sevilla se convirtiera el punto de encuentro entre los potenciales compradores europeos, y los industriales americanos que expondrían sus productos para la venta.

De esta gran idea nada quedó pues, el brusco cambio de rumbo político que se produjo en los estados de ambos lados del Atlántico, como consecuencia del “crak” de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929, propició que ninguno de estos grandes proyecto cuajaran quedando relegados en el olvido, suponiendo solo un transitorio acicate para las industrias locales de la construcción y de los talleres artesanales de cerámica y forja; desarrollando el Ayuntamiento únicamente la vertiente turística, pero olvidando el Estado el favorecer y potenciar el crecimiento económico de la ciudad.

En el Capítulo II del Reglamento General de la Exposición Iberoamericana, se recogían las disposiciones relativas a las instalaciones de carácter comercial, estableciendo en su art. 6º las clasificaciones por actividad. 1  

La normativa diferenciaba dos tipos de instalaciones comerciales. Por un lado las destinadas a la presentación o propaganda de los productos y objetos propios de la agricultura o de la industria de los países participantes en el Certamen. Y por otro, las que se destinaban a restaurantes, cafés, despachos de venta al detall de refrescos y artículos de pastelería, confitería y similares; venta de flores y pequeños objetos de uso personal y material fotográfico, y los establecimientos de reclamo artístico y para espectáculos teatrales, de circo, cinematográficos y demás atracciones.

Para albergar estas instalaciones comerciales, se destinaron lugares en el interior de pabellones y galerías construidos ex profeso por la Comisión Permanente, así como reservando determinadas parcelas de terrenos para el emplazamiento de los edificios propios erigidos por las empresas o particulares que así lo solicitaran. En el art. 7 se especifican cuales eran estas instalaciones ó lugares, distribuidos de la siguiente forma:



I.- PABELLÓN DE PRODUCTOS NACIONALES PARA LA EXPORTACIÓN. 
En este pabellón se podían instalar las entidades mercantiles domiciliadas en España interesadas directamente en el comercio nacional de exportación. La distribución en el interior del pabellón se haría con arreglo a la actividad de cada entidad dividida en doce secciones.2 

Cada sección dispondría de una sala de exposición y otra de gráficos y estadísticas, además de un local dedicado a oficina comercial, donde los expositores podrían facilitar información y realizar transacciones comerciales. Así mismo en el centro del edificio, se situaría un salón de fiestas.

II.- GALERIAS COMERCIALES
En estas instalaciones, se ubicaron las empresas no incluidas en las secciones en que se indicaban en el Pabellón de Productos Nacionales para la Exportación, divididos en dos Secciones, una Extranjera y otra Nacional. Es decir las Galerías Comerciales Extranjeras y las Galerías Comerciales Nacionales, distribuidas estas últimas por la nacionalidad de la casa expositora.

La clasificación de los expositores de ambas Secciones, nacional y extranjera, se efectuará dependiendo si se instalaban en locales independientes habilitados al efecto, o en las salas generales, dispuestas en las referidas Galerías.3  

III.- PABELLONES Y GALERIAS DE AGRICULTURA.
Las empresas comerciales dedicadas al programa de la Exposición Agrícola y Ganadera, se distribuían en los pabellones e instalaciones, que la organización construyó para tal fin, como eran los llamados Palacio de Agricultura o del Aceite, y Maquinaria Agrícola. Estas actividades agrícolas y ganaderas, tenían un reglamento especial, siendo de carácter internacional pudiendo participar cualquier expositor domiciliado en alguno de los países concurrentes al Certamen.4 

IV.- TERRENOS DISPONIBLES
La Comisión Permanente, reservó distintos lugares del recinto de la Exposición, para atender la demanda de particulares o empresas que desearan construir a sus expensas pabellones para la exposición de sus productos, estos serán denominados como Pabellones Propios Nacionales.

Las zonas que se reservaron para tal fin, estaban señaladas en un plano adjunto, donde también se indicaban los terrenos asignados para la instalación de restaurantes, cafés, kioscos de ventas de productos diversos y atracciones.5 

V.- PABELLÓN DE MAQUINARIA
Destinado a la exposición industrial de maquinaria agrícola, ganadera, metalúrgica y derivados.

Plano general de la Exposición con indicación de las zonas reservadas y el tipo de instalación o actividad destinado. (plano insertado en el Reglamento General de la Exposición Ibero Americana)

Todas las empresas y particulares interesados en estar presentes en la Exposición, debían abonar por diferentes conceptos una serie de derechos que se indicaban en el Cuadro de Tarifas.6 

Así, por los derechos de inscripción debían ingresar 50 pts., si pretendían concurrir en los Pabellones de Maquinaria, o de Productos para la Exportación, y en los locales independientes especialmente habilitados dentro de las Galerías Comerciales tanto Nacional como Extranjeras; pero si lo hacía en las salas generales de las Galerías, solo eran 25 pts. Este mismo importe y por el mismo concepto debían abonar las firmas comerciales que construyeran sus Pabellones Propios Nacionales.

Otro concepto por el que también debían pagar, era por el alquiler de la superficie que ocupaban, estos importes variaban dependiendo del pabellón o galería donde se ubicaba, y si la instalación o stand, se encontraba en la zona de departamentos aislados o en las salas generales, o si las instalaciones tenían dos lados de acceso o tres. 

Los Kioscos e instalaciones relacionadas con restaurantes, cafés, ventas de refrescos y productos diversos y atracciones, debían abonar 100 pesetas por los derechos de inscripción, y por la ocupación de terrenos, una tarifa que iba desde 60 pts/m2 por instalaciones de 10 m2 como mínimo, a las 5 pts,/m2 por 1.500 m2 como mínimo.

Una vez aprobada la participación, los expositores debían hacer frente además, de los gastos por los suministros de agua, luz, fuerza motriz, alcantarillado y conexión telefónica en su caso.7 De la venta de productos realizadas dentro del recinto de la Exposición, la Comisión Permanente recibía un 5%, que se elevaba al 10%, si estos eran alimenticios y bebidas.8 

En el art. 35 del mencionado Reglamento, establecía que los expositores instalados en pabellones propios, debían desalojar el local y dejarlos en su primitivo estado, retirando todos los materiales procedentes de la demolición, dentro de los tres meses siguientes a la clausura de la Exposición.

Para el estudio de este capítulo sobre los pabellones e instalaciones industriales y comerciales, y su ubicación en el recinto de la Muestra, los clasificaremos según los distintos apartados que el Reglamento les designó. Pero antes de adentrarnos en el tema en profundidad, es necesario determinar algunos aspectos diferenciales en los tipos de representaciones comerciales.

Así tenemos los denominados Pabellones Propios Nacionales, que eran instalaciones de carácter provisional en casi su totalidad, que se repartieron por todo el recinto de la Exposición ofreciendo a los visitantes diferentes tipos de servicios y actividades, siendo estas levantadas por firmas comerciales e industriales, por algunos particulares y por las Cámaras de Comercio de ciertas regiones. 

Dentro de este apartado, también podríamos incluir a aquellas destinadas a la venta de gran variedad productos, así como los establecimientos de servicios, restaurantes, bares, kioscos, etc.

De éstos último podríamos destacar los restaurantes que se diseminaron por diferentes sectores del Certamen, como el Florida junto al Estanque de los Lotos, el Américan Bar y el Plantación en la avenida de Almagro; La Floresta en la avenida Hernán Cortés, junto a la Fuente de los Leones, y el Embajadores junto a la avenida de D. Pelayo, y que mas tarde fue denominado Andalucía, todos en el Parque de María Luisa. 

Boceto del conjunto correspondientes a las Galerías Comerciales Nacionales y el Pabellón de Productos para la Exportación. (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

En el Sector Sur se encontraban la Gran Brasserie y el Palacio Chino en el Parque de Atracciones, este último se trata en el apartado correspondiente al citado Parque de Atracciones de esta obra, al igual que la sucursal del Pasaje de Oriente, que se situó en la avenida de la Raza entre el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras, dentro del apartado correspondiente a estos últimos.

También se encontraban dentro de los locales de restauración, la Taberna de La Cruz, venta típica sevillana, y el local de Ibañez y Boet, bar para la venta de refrescos, ambos en pleno centro de las instalaciones comerciales, a los que le dedicaremos su atención cuando tratemos los pabellones del Sector Sur. Y por último el Palermo, situado en éste Sector, pero del que desconocemos su emplazamiento exacto.

Además de estos establecimientos de restauración, existían en los diferentes pabellones internacionales, locales que servían productos de sus países como los de Argentina, Brasil, Méjico, Portugal, Chile, etc., e incluso en los regionales como el de las Diputaciones Vascas ó el extremeño, o provinciales como el de Sevilla e incluso oficiales como el de la Prensa.

Entre las pequeñas instalaciones y kioscos podríamos tomar como ejemplo el levantado por Fernando Berraquero Ariza de Sevilla, se le concedió una parcela de 49 m2 en la avenida de las Delicias para la venta de cervezas y fiambres, situado cerca de la estación de Plaza de América del ferrocarril en miniatura, que también se conoció como Bar Delicias, y que estuvo abierto por lo menos hasta mediados de 1932,9  (aunque está pendiente de confirmación, podría ser antecesor del Kiosco-restaurante El Líbano) o el de Juan Diego Gámez de las Cuevas vecino de Cádiz, y que estaba dedicado a la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, o los que vendían los emblemas oficiales de la Exposición, y que mas adelanta hablaremos de ellos.

Formando parte de los que se llamaron “Pabellones Propios Nacionales”, había unos destinados exclusivamente a mostrar sus productos para la exportación, y no a la venta al detall, llamados estos “Pabellones Nacionales de Productos para la Exportación”, como por ejemplo el de la Hispano Suiza dedicada a la fabricación de motores de aviones y automóviles, Longoria o Carbonell relacionados con la producción y exportación de aceites, o los de las compañías Peñarroya dedicada a la minería y Uralita a la construcción. 

Otras empresas ofrecían sus productos de forma gratuita al público como Maggi, cubitos de caldo, La Lechera y La Sociedad Lechera Montañesa, vasos de leche; Matías López chocolates; La Cruz del Campo cerveza con tapa de bonito con tomate, etc.

También los había que vendía sus productos, como Codorniú sus cavas, otras prestaban sus servicios como el Banco Central, con sucursal y agencia de viajes dentro del recinto o las dedicadas a los vinos como Osborne, Domecq, o Sancho Panza. 

Acogiéndose al art. 26 del mencionado Reglamento General, en el que admitía la organización colectiva de expositores a efectos de construcción de pabellones nacionales por cuenta propia, las cámaras de comercios agrupadas por regiones, también vieron la oportunidad de reunir a sus empresas e industrias para poder presentarlas juntas en un mismo edificio, como ocurrió con los pabellones industriales de las regionales valencina, vasca y catalano-balear. Lo mismo ocurrió con las empresas con la misma actividad comercial concurriendo en los pabellones de las industrias derivadas de actividades agrícolas, ganaderas, sedas, tabacos o marina mercante. Son estos los que podríamos clasificar como “Pabellones Industriales Regionales, derivados de la Agricultura y la Ganaderas, y de la Marina”.

Otro apartado que trataremos en éste Capítulo, será el de las empresas que expusieron sus productos en “stand” situados en el “Pabellón de Industrias Generales, en las Galerías Comerciales tanto nacionales como extranjeras, y de Maquinaria Agrícola”, edificios levantados por el Comité para dar cabida a aquellas industrias y comercios que no podía construir pabellones propios, concurriendo de forma colectiva, como los embutidos de la firma Sánchez Romero Carvajal en el Pabellón de Ganaderos del Reino, ó los vinos de las bodegas de Sanlúcar, en las Galerías Comerciales Nacionales


Bocetos del Pabellón de la Asociación General de Ganaderos del Reino, de la Maquinaria, y del Cultivo del Tabaco y . (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

Y por último conoceremos los que Amparo Graciani denomina “Pabellones Adicionales”10 o “provisionales”,11erigidos por empresas e incluso por los mismos países, para mostrar sus productos y que por distintos motivos no pudieron estar presentes dentro del edificio de su lugar de origen, como los realizados por La Prensa y La Nación, diarios argentinos; El Café Suave de Colombia y el Rancho del café de Guatemala, todos ellos instalados junto a los edificios representativos de sus países.

Otro elemento a tener en cuenta sería el carácter efímero de estas edificaciones, dado por la propia condición de las mismas y que en el art. 35 de la normativa ya referida, se establece la obligación de desalojar el local y su demolición dentro de los tres meses siguientes a la clausurada la Muestra.

Pero no todos los pabellones fueron derribados con esa prontitud y en algunos casos prolongaron su existencia algunos años, como fue el caso del pabellón de González Byass e Hijos de Ybarra, o el la Hispano Suiza que, por su singularidad, será estudiado en su momento.

De esta destrucción solo se han salvado el Pabellón Domecq, previsto desde un principio como permanente al igual que el de la Compañía Telefónica Nacional considerado por algunos autores como construcción oficial, como así lo refleja Eduardo Rodríguez Bernal en su obra “Historia de la Exposición Iberoamericana de Sevilla”; no obstante en este trabajo se le ha dado carácter de comercial, y el Pabellón Nuevo Casino, transformado primero en colegio para niñas ciegas como Colegio de la Madrina, mas tarde ocupado por la Hemeroteca Municipal y actualmente por el Área de Protección Ambiental. 
Imagen con algunos pabellones comerciales en el Sector Sur. De izquierda a derecha Banco Central, Comisaría Algodonera del Estado, Lozano y Cía., Industrias Zarracina y de la Industria Sedera Española. (Postal de la época)

También nos encontramos con una serie de representaciones industriales y comerciales, de las que no se tiene conocimiento de su ubicación, procedentes tanto de informaciones aparecidas en la prensa, como de las solicitudes que expositores elevaron al Comité Permanente, para la asignación de parcelas para su construcción, recogida en las actas de la Permanente. Sin embargo ha de tomarse esta información con cierto reparo, ya que es posible que, algunas de las representaciones comerciales o bien no realizaron ningún tipo de edificación, y se alojaron dentro de algunas galerías o pabellones industriales levantados por la organización, o simplemente no estuvieron presente en la Muestra por distintos motivos.

Entre los casos de empresas que habían solicitado parcela para la construcción de un pabellón propio, y finalmente se instalaron en alguna galería o pabellón oficial, está el de la Sociedad Española de Construcciones Electro-Mecánica, esta compañía con sede en Madrid y fábrica en Córdoba, se dedicaba a la fundición de hierro, electrolisis del cobre, metalurgia y construcciones eléctricas, presentó solicitud a la Comisión Permanente el 7 de diciembre de 1928 para la construcción de su pabellón,12 y del que no se tienen más datos que, una propaganda de esta entidad que la sitúa en los stand 530 al 536 del Pabellón de Maquinas donde se exhibieron piezas de cobre, latón, aluminio y maquinaria eléctrica. 

Igual caso que los anteriores se encontraba la solicitud formulada por los Srs. Sánchez Romero Carvajal y Cía. de Huelva para la venta de carnes de cerdo, embutidos y jamones, que el día 28 de Junio de 1928, solicitaban espacio para la construcción de un pabellón propio nacional, asignándole la Permanente la parcela 98, para tal fin. Posteriormente en oficio del Arquitecto General de fecha 12 de Noviembre, da cuenta de que la citada compañía, había desistido en la construcción del pabellón, reservándose la referida parcela 98 al posible expositor “Mantequerías Arias”,13 que al final tampoco ocupó, ya que en las parcelas núms. 94, 95, 98 y 99, se levantó el Pabellón de la Cía. Carbonell. Esta firma de productos cárnicos instaló definitivamente, un pequeño stand en el Pabellón de la Asociación de Ganaderos del Reino.14

Por otro lado se encuentra las instalaciones que le fueron asignada una parcela para su construcción, pero sin embargo no hemos podido constatar fehacientemente tal extremo, como el caso del pabellón de la casa Kodak, del que sabemos que presentó solicitud para una superficie de terreno, para la instalación de un kiosco el 7 de diciembre de 1928, para la venta de películas y aparatos, “en el emplazamiento señalado por el Sr. Arquitecto General en la Plaza de América”,15 desconociéndose el lugar exacto.

De Jardinerías P. Martín, consta el acuerdo de la Comisión Permanente de 26 de Octubre de 1928, de concederle un espacio de 4.000 m2 delante del Pabellón de Maquinaria para la instalación de dibujos de jardinería y exposición de diversas plantas.16 Pero pocos días antes de la inauguración de la Exposición, aparece en una relación de pabellones de los que no se tenían ninguna noticia.17 
Pabellón de la casa de productos de perfumería Calber. (Postal de la época)

La empresa Columbia, aparecen en una relación de pabellones que a fecha 9 de mayo de 1929, debían continuar con las obras por no tenerlos concluidos, situándolos cerca de la avenida Reina Victoria.18 

Tampoco conocemos la situación de los pequeños stands, que al parecer la Sociedad Española de Librerías diseminó por distintos lugares del recinto,19 ó de Juan Diego Gámez de las Cuevas de Cádiz, para la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, que se le concedió un espacio en la parcela nº 55.20 En estas mismas circunstancias se encontraban las solicitudes presentadas el 24 de noviembre de 1928 por Juan Moreno Rodríguez de Sevilla, de 50 m2 en la parcela nº 107, cerca del Pabellón de Agricultura para el Instituto Español Químico Farmacéutico, y la de José Conde y Cía. de Madrid, en la parcela 86 para exponer pasta para la cara.21  

Del pabellón de la empresa S.A. Azamón, dedicada a la fabricación de abonos y fertilizantes agrícolas, sabemos que se construyó en terrenos del Ayuntamiento en la Huerta de San José, según un listado de pabellones donde se indicaban la propiedad de los terrenos que ocupaban22  y con posterioridad en junio de 1933, da su conformidad para que un contratista derribe su pabellón, eximiéndose de cualquier tipo pagos por dicho derribo.23 

Otro caso interesante es el de Cercados Riviere y Cía., empresa ésta propiedad de la familia Riviere, que fue la introductora del enrejado de simple torsión en España procedente de Inglaterra, y que le fue concedida la parcela núm. 33, entre el Barrio Moro y el Pabellón Maggi. Antes de empezar su construcción, solicitó una reducción del terreno concedido, autorizándole la Permanente a que la parcela fuera de 120 m2, debido a la imposibilidad de cambiar su ubicación "por estar muy alejada". Sin embargo a pesar de todos estos datos, nos ha sido imposible localizar la ubicación de esta instalación.24 

Boceto del pabellón de la fábrica de chocolates Matías López. (Ilustración Comercio Internacional Anuario 1928)

“-De aquello, ¿qué quedó?
-No pudo quedar nada. Cayó Primo de Rivera, Berenguer quiso liquidar la Exposición cuanto antes y la República ni siquiera atendía a oír nada de ella. Aparte de ello incidió sobre la Exposición el -crack- económico de 1929, que repercutió en toda Hispanoamérica. Tanto es así que cuando se clausuró la Exposición, no quedaba en las naciones hispanoamericanas ninguno de los presidentes que había cuando la inauguración. Es más; todos estos países, después de la crisis de Wall Street, tenían gobiernos diametralmente opuestos a los anteriores. De forma que se cambiaron todos los comisarios de los pabellones, y ningún gobierno quería saber nada de las ideas comerciales que habían aceptado con gran entusiasmo sus predecesores. Incluso hubo algún comisario, como Pancho Graña, del Perú, que no pudo volver a su país, porque los nuevos dirigentes lo habían procesado.
El -crack- de 1929. La caída de Primo de Rivera. La República. Tres causas determinantes de que la obra comercial de la Exposición no siguiera en pie.”25

Estas líneas escritas por Antonio Burgos, y publicadas en el diario ABC en 1967, compendian de forma magistral, como las esperanzas puestas en el Certamen para que la ciudad despegara económicamente, se fueran al traste.

SITUACIÓN DE LOS PABELLONES COMERCIALES EN EL RECINTO DE LA EXPOSICIÓN.

Debido a la gran cantidad de pabellones, stands, kioscos e instalaciones comerciales que se tratan en este apartado, y al objeto de conocer su ubicación dentro del recinto exposicional, seguiremos el orden numérico que los identifica en los planos que se adjuntan, dividiéndolos por sectores.

En el primero de ellos correspondiente a la zona comprendida entre los Jardines de San Telmo y Parque de María Luisa; el segundo los situaremos en la avenida de Moliní y de La Raza, en su margen derecha, y el tercer y último sector donde se concentraron el mayor número de instalaciones comerciales, en la avenida de La Raza, en su margen izquierda, desde el Parque de Atracciones, hasta el Campo de Polo y la Exposición de Ganados, y en profundidad hasta el Pabellón del Aceite y la trasera de los pabellones de Cuba y República Dominicana, y actual avenida Reina Mercedes.

SECTOR 1

1 NUEVO CASINO, 2 PLATERÍA ESPUÑES, 3 TIENDAS DE LUJO AVD. MARIA LUISA, 4 QUINTA DE GOYA, 5 BANCO CENTRAL, 6 HISPANO SUIZA, 7 ECHEVARRIETA, 8 TELEFÓNICA, 9 DOMECQ, 10 COMPAÑÍA HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA, 11 PEÑARROYA, K KIOSCOS Y EXPOSITORES AMBULANTES
A este Sector corresponden los pabellones e instalaciones levantadas por distintas firmas comerciales en el espacio comprendido entre los Jardines de San Telmo, Prado de San Sebastián, Parque de María Luisa, Plaza de América y Jardines de las Delicias de Arjona.

A pesar de lo extensa de su área, no fueron muchos los pabellones comerciales que se construyeron es este sector, habida cuenta de que en un principio este tipo de instalaciones se ubicarían en la avenida de la Raza y en el Sector Comercial, junto al Parque de Atracciones, del Sector Sur.

Además de los pabellones y restaurantes que se indican en el plano adjunto, se diseminaron por todos los jardines pequeños stand y kioscos, como el de bebidas de Fernando Berraquero Ariza en la avenida de las Delicias, o los de venta de tarjetas postales en la Plaza de América. Otro pequeño pabellón que se levanto cerca de esta Plaza, fue el de la casa fotográfica Kodak, del que tampoco tenemos noticias de su ubicación exacta, ni de los contenidos; o los que vendían emblemas oficiales de la Exposición propiedad de los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, situados frente a la Plaza de España y junto a las avenidas de Rodríguez Caso y conde de Urbina, y los diseminados por la Sociedad General Española de Librería, o el situado en la avenida de la Borbolla alquilado por Abilo Jesús, tras la clausura de la Exposición, y que actualmente conocemos como Kiosco Abilio.

Aparte de los kioscos, también se autorizó la venta ambulante de diversos servicios, como el alquiler se sillas, los fotógrafos al minuto, las barcas de la ría en la Plaza de España, betuneros, vendedores de postales, patatas fritas, agua, barquillos y pastelería, además de recreos infantiles como calesitas, borriquillo y cochecitos para niños, etc. A estas actividades las hemos denominado Expositores Ambulantes.

En la avenida de María Luisa, en la acera junto al Parque, se instalaron una hilera de tiendas de ventas de artículos de lujo, de las que prácticamente no se tienen noticias.

En este plano también se encuentran indicados los pabellones adicionales a los pabellones internacionales como los de Café Suave de Colombia, los diarios La Nación y la Prensa de Argentina, y el Rancho del pabellón de Guatemala, todos en la avenida de Las Delicias.

                               Pabellón Domecq (Postal de la época)                                   

Pabellón Hispano Suiza. (Revista La Hispano Suiza)

Banco Central. (Comercio Internacional. Anuario 1929)

Quinta de Goya. (Porta folleto publicitario)                                

SECTOR 2

12 NESTLÉ “LA LECHERA”, 13 PERFUMERÍA CALBER, 14 MARINA MERCANTE, 15 LA MAQUINISTA TERRESTRE Y MARÍTIMA, 16 CIA. FERROCARRILES MZA, 17 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL, 18 JEREZ, 19 INDUSTRIAS VALENCIANAS, 20 INDUSTRIAS CATALANO-BALEAR, 21 INDUSTRIAS VASCAS, 22 PABELLÓN DE INDUSTRIAS GENERALES, 23 SALA DE ESPECTÁCULOS, 24 GALERIAS COMERCIALES AMERICANAS, 25 II SALÓN DE AERONAUTICA NACIONAL, 26 GALERIAS COMERCIALES NACIONALES (PABELLÓN 1 ó NORTE Y PABELLÓN 2 ó SUR).
El Sector segundo comprende la hasta entonces avenida de La Raza íntegramente, desde su intersección con la avenida de Moliní hasta la avenida de Venezuela, actual Profesor García González. En este sector se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura, como los de la Marina Mercante y Sociedad Española de Construcción Naval; y los industriales de Valencia, Cataluña-Baleares y Vasco, así como las Galerías Comerciales, tanto nacionales como extranjeras erigidas por el Comité Permanente de la Exposición, al final de esta avenida.

De todas estas construcciones, solo existen las instalaciones edificadas por este organismo oficial para el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras y sus anexos ocupados por el II Salón de la Aeronáutica Nacional y la Sala de Espectáculos, y que desde su planteamiento se tenía intención que fueran utilizados como almacenes del cercano Puerto de Sevilla, como así ocurre en la actualidad.

Se eligió esta avenida de amplia perspectiva para ubicar en ellas las edificaciones e instalaciones de mayores proporciones, formando así un conjunto heterogéneo de pabellones de diferentes estéticas y estilos que abarcaban desde el industrial de las Galerías Comerciales Extranjeras o La Maquinista Terrestres y Marítima, pasando por el neobarroco del de industrias valencianas, el regionalista de industrias vascas y art decó del catalano-balear o Calber, solo por mencionar algunos.

Como ya se ha indicado anteriormente, la falta de datos de la mayoría de las instalaciones levantadas por las firmas comerciales, nos impide tratar de forma amplia los contenidos de cada una de éstas, limitándonos a breves comentarios y, con fortuna, alguna imagen o plano del edificio; si bien en ciertos casos, gracias al hallazgo de algunos documentos, ha hecho posible que sean tratados con mayor extensión.

Avenida de la Raza. A la izquierda el Pabellón de la Perfumería Calbert y el Palacio Chino del Parque de Atracciones. A la derecha de esta avenida se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura. (Ilustración revista Exposición Iberoamericana. Album Artístico)
Pabellón de las Industrias ó Producción Valenciana. (Postal de la época)
Pabellón de la Cía. ferroviaria M.Z.A -Madrid-Zaragoza-Alicante-. (Archivo Histórico Ferroviario)

Galerías Comerciales Americanas, donde se encontraban instaladas las representaciones de Bolivia, Panamá y el Salvador. (Postal de la época) 
Pabellón de Nestlé o de la Lechera. (Archivo histórico Nestlé)


SECTOR 3

27- CIA. EL MATERIAL INDUSTRIAL, 28- MAQUINARIA, 29 EXPOSICIÓN DE GANADOS, 30- CERCADOS RIVIERE Y CIA, 31- MATÍAS LÓPEZ, 32- CASA GONZÁLEZ BYASS E HIJOS DE YBARRA, 33- CASA CODORNIU, 34- PABELLÓN DEL ACEITE, 35- CASA INFANTE (PRUDEMCIO ARENAS), 36-INSITUTO ESPAÑOL DE PERFUMERIA, 37- LOZANO Y CIA., (JULIO DIAZ BAÑOS) 38- LA ALGODONERA, 39- BANCO CENTRAL, 40- BRITISH SULPHATE, 41- EDITORIAL VOLUNTAD 42- SEDA, 43- INDUSTRIAS ZARRACINA, 44- LANAS Y PIELES, 45- TABERNA DE LA CRUZ, 46- ANÍS SAN FERNANDO DE LUCENA HERMANOS, 47- FERNÁNDEZ Y ROCHE, 48- CERVEZA EL AGUILA, 49- ASOCIACIÓN GANADEROS DEL REINO, 50- ANÍS LA ASTURIANA, 51- AZUCAR?, 52- GAL, 53- SERVICIO AGRONÓMICO, 54- VIUDA DE AYALA, 55- PRODUCTOS ESMALTADOS, 56- DESCONOCIDO, 57- TABACOS, 58- IBAÑEZ Y CIA., 59- URALITA, 60- MANUEL GUERRERO, 61- SANTOJA, 62- EL ECLIPSE?, 63 RIOTINTO, 64- EL CAFETO, 65- OSBORNE Y CERVEZA LA CRUZ DEL CAMPO, 66, CARBONELL Y CIA., 67- LONGORIA, 68- LECHE CONDENSADA “EL NIÑO”, 69- MAGGI, 70- JOSE Mª IBAÑEZ- CHAMPAN EZCABA, 71- ZOTAL.
Este sector envolvía, por tres de sus lados, la gran plaza de los Conquistadores, con sus pabellones regionales y andaluces de abigarrados colores y diseños, sus fuentes monumentales y jardines.

Es aquí donde se produce la mayor concentración de pabellones comerciales, sobre todo en el lado norte de la plaza, y donde podemos ver también los estilos más alejados de las normas estilísticas oficiales, actuando los arquitectos con total libertad, presentando la arquitectura más moderna de la época que llevaba aparejada la idea de lo industrial, sirviendo como reclamo publicitario de aspecto llamativo, como el de la Casa Codorniu, con su gigantesca botella y el de ZOTAL, que contrastaban con otros de estética castiza o popular, como el de los sombreros de Fernández y Roche ó el de Osborne.

Dentro de los pabellones que destacaron por la utilización de un estilo más moderno fueron los de la empresa de caldos en cubitos MAGGI, El Eclipse, perfumería Gal, y Uralita.

También en ese sector se encontraba cerrando la plaza por su lado sur, el inmenso Pabellón de Maquinarias, donde los autores habían buscado dar el aspecto de una construcción de campo, con decoración propia del mundo rural, y en la actual avenida Reina Mereces, el Barrio Moro, que aún siendo de carácter comercial, se trata junto al colonial del Protectorado de Marruecos.

Vista de la zona comercial del Sector Sur desde la avenida de la Raza, donde se concentraron el mayor número de pabellones comerciales. En el ángulo superior derecho los pabellones regionales y más abajo los comerciales de Maggi, El Cafeto, Río Tinto, Longoria y Carbonell. En el ángulo contrario, el Pabellón del Aceite, Codorniú, González Byass y más abajo, Cerveza El Águila, Cultivo del Tabaco, Ganaderos del Reino, Anís la Asturiana, y ya en primer plano el de Osborne-Cruz del Campo, entre otros. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)
Vista de la avenida de Venezuela, actual Reina Mercedes, en primer plano a la derecha el Pabellón de Aragón, a continuación Matías López, González Byass- Hijos de Ybarra y al fondo el de Codorniú, coronado con su mítica botella. (Archivo del autor)
Pabellón del Anís de la Asturiana (Archivo del autor)
Pabellón Uralita (Archivo del autor)
A continuación se incluye el índice de anunciantes del Libro de Oro Ibero Americano, Catálogo Oficial y Monumental de la Exposición de Sevilla, donde aparecen más de 250 firmas comerciales y empresas, que en su mayoría de una manera u otra estuvieron presentes en el Certamen.



NOTAS 
1.- Reglamento General de la Exposición Ibero-Americana. Publicado en Sevilla, 1928 (Imprenta. A Padura)
2.- Ibídem. Artículo 8.
Las doce secciones eran:
Sección 1ª.- Frutas frescas y secas y sus preparados.
Sección 2ª.- Productos Químicos-Farmacéuticos, Jabonería y Perfumería.
Sección 3ª.- Vinos, Licores y Aguardientes.
Sección 4ª.- Cereales Leguminosas, Hortalizas, Plantas industriales y sus derivados.
Sección 5ª.- Pescados en conserva y Salazones.
Sección 6ª.- Corcho y sus manufacturas.
Sección 7ª.- Industrias y manufacturas no expresadas.
Sección 8ª.- Cerámica y Loza.
Sección 9ª.- Mobiliario y Decoración.
Sección 10ª.- Industria textil.
Sección 11ª.- Aceite de Oliva y Aceitunas.
Sección 12ª.- Productos de la Minería y de la Metalurgia.
3.- Ibídem.  Artículo 9.
4.- Ibídem. Artículo 10.
5.- Ibídem. Artículo 11.
6.- Ibídem. Cuadro de Tarifas.
7.- Ibídem. Artículos 13, 14, 15 y 16.
8.- Ibídem. Artículo 46.
9.-
-Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Pág. 27
-ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA. Sección XVIII Exposición Iberoamericana
Rollo 736.- Expediente Contaduría. Fotograma 624
Oficio fechado en Marzo de 1932, de Fernando Berraquero, solicitando utilizar un espacio cerca de la estación de ferrocarril en miniatura PLAZA DE AMÉRICA donde se encuentra su kiosco llamado BAR DELICIAS, para poner sillas y mesas, a fin de paliar el mal invierno debido a la crisis en la ciudad.
10.- Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991.
11.- La Participación Internacional y Colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Amparo Graciani García. (2010)
12.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
13.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotogramas del 339 al 342
14.- Los sucesos de la semana. La Unión Ilustrada. 02 de junio de 1929.
15.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
16.- Ibídem . Rollo 719 fotograma 410
17.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 370 al 3830
18.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
19.- La Exposición Ibero-americana a través de la prensa (1923 – 1929). Encarnación Lemus López. Pág. 210
20.- Pabellones Comerciales en la Exposición Iberoamericana. El Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Nota 3.
21.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotograma 121
22.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
23.- .Ibídem Rollo 735 fotograma 206.
24.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 417 a 424.
25.- La Exposición Iberoamericana de 1929: Un primer acercamiento comercial a América. Antonio Burgos. ABC Sevilla 26 abril 1967

El Sector Sur de la Exposición.



Cuando tratamos la ubicación de la mayoría de los pabellones comerciales, hacemos referencia a su situación en el llamado Sector Sur de la Exposición, matizando continuamente el carácter especial que tenían estos terrenos, respecto a los situados en el Sector Norte del recinto exposicional, debido a que prácticamente la totalidad de este último sector, lo comprendían predios propiedad del Ayuntamiento hispalense, que habían sido puestos a disposición del Comité de la Exposición, mientras que los situados más allá de las Delicias de Arjona, eran parcelas cedidas o alquiladas por particulares y por la Junta de Obras del Puerto, en la mayoría de los casos, y en menor proporción adquiridas por el Cabildo Municipal, a fin de realizar proyectos de ensanches de la ciudad hacia esa dirección, una vez clausurada la Muestra.

El largo y complejo proceso en el establecimiento definitivo del emplazamiento de la Exposición, estudiado por tan prestigiosos autores como Alberto Villar Movellán, Víctor Pérez Escolano, Encarnación Lemus López, Manuel Trillo de Leyva, Eduardo Rodríguez Bernal y Amparo Graciani García, hacen innecesario abordar nuevamente este tema, que por otro lado está suficientemente compendiado por Rodríguez Bernal en su obra Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. [1] No obstante haremos ahora un resumen lo más sintetizado posible, pero lo suficientemente claro, para que cuando nos refiramos a estos terrenos, tengamos una idea sencilla de los distintos terrenos y propietarios que lo conforman, y como se fue gestando la elección de estos para que formaran parte del emplazamiento del recinto de la Exposición.

Los primeros emplazamientos.

Lo constreñido del espacio destinado para emplazamiento del Certamen, produjo desde sus inicios la necesidad de ampliarlos si se quería que éste tuviera la magnitud deseada. El largo proceso para la elección del emplazamiento definitivo, empieza desde el mismo momento de la presentación del proyecto expositivo por Rodríguez Caso, el 25 de junio de 1909, en el que ofrecía dos alternativa sobre los terrenos que creía serían necesarios para ubicar las instalaciones de la Muestra. 

La primera de ellas se situaba en el Prado de San Sebastián y Paseo de Catalina de Rivera, para las grandes construcciones, y el Parque de María Luisa, la Huerta de Mariana y los Jardines de las Delicias de Arjona, como anexo para las instalaciones especiales, que caso de ser necesario se podría ampliar en los terrenos situados más allá de Prado y las Delicias. La segunda opción, la situaba en las tierras de labor existentes en uno y otro lado del Paseo de la Palmera, para las grandes construcciones, y los Parques y Jardines antes citados para las construcciones especiales.

En ambos casos, la fijación del emplazamiento desde el primer momento se situaba preferentemente en los terrenos al sur de la ciudad, por otro lado lógica, si tenemos en cuenta que hasta esa fecha era la zona reservada al esparcimiento, utilizadas para exposiciones en alguna otra ocasión y destinada al ensanche de la ciudad, además de contener el Parque de María Luisa y otras zonas ajardinadas adyacentes. Poco más tarde, Luis Rodríguez Caso, consideró como más conveniente la segunda opción, en la que crearía una espléndida avenida, desde las Delicias hasta la Palmera, donde se instalarían los pabellones Americanos, como una grandiosa “Avenida de las Naciones”.

El Cabildo Municipal, puso a disposición de la Comisión Gestora los terrenos del Parque de María Luisa, la Huerta de Mariana, Las Delicias Viejas y el Naranjal de la Bella Flor. Y es a partir de ese momento como distintas propuestas de ofrecimiento de terrenos empiezan a plantearse. La primera en hacer su aparición, fue la posibilidad de permutar el Palacio de San Telmo, por un nuevo seminario diocesano, que aunque no llegó a realizarse, si se pudo contar con los jardines del palacio como parte del recinto exposicional, primero cedidos para más tarde ser adquiridos, como veremos más adelante.

El primer plano de emplazamiento general de la Exposición, que fue aprobado por la Comisión Gestora, en 1910, diseñado por Rodríguez Caso, Quesada Denis y el conde de Aguiar, a fin de cumplir con las exigencias del gobierno para el reconocimiento oficial del Certamen, comprendía, además de los terrenos antes mencionados, el Palacio de San Telmo y sus jardines, e incluso una parcela en la margen derecha del Canal de Alfonso XIII. Pocos meses después se reciben dos nuevas ofertas de terrenos para el emplazamiento, una por parte del marqués de Nervión en su cortijo de Maestrescuela, y otra en la Huerta de San Sebastián junto al Prado, propiedad de José Zambrano.

Primer plano de la Exposición diseñado por la Comisión Gestora en 1910. (Ilustración Revista La Exposición)

Convocado el concurso de arquitectos para la confección del plano general de la Exposición en 1911, en sus bases solo se incluían los terrenos autorizados por el Ayuntamiento, excluyéndose el Paque de María Luisa, cuyo diseño ya le había sido encargado a Forestier, y la obligatoriedad de respetar el arbolado existente, con lo cual se reducía sensiblemente el espacio disponible, con un exiguo presupuesto de tan solo 3.000.000 pts. 

En este plano general de emplazamiento diseñado por Aníbal González, ganador del concurso,[2] lo primero que llama la atención, es el inmenso espacio central que ocupaba el Parque de María Luisa, sin utilizar, y los tres sectores en que dividía la zona del recinto. El central con el acceso principal desde la zona del Prado, a la derecha los Jardines de San Telmo para los pabellones provinciales y americanos, y por último el tercer sector a la izquierda, en los terrenos de la Huerta de Mariana, la actual Plaza de América, con el Stadium y dos pabellones permanente.

El anteproyecto que presentó Fermín del Álamo, incluyó la “Calle de los Estados Americanos” como sistema de distribución de los pabellones internacionales, éste llevaba años realizándose en las exposiciones internacionales. Aunque no resultó ganador el proyecto, esta solución urbanística fue muy recurrente como enlace entre diferentes terrenos expositivos, como solución a posibles ampliaciones, que fue adoptada incluso por Aníbal González, años más tarde, en varias de las modificaciones del emplazamiento que realizó, de cuyo desarrollo surgiría el Sector Sur, aunque se abandonaría la idea instalar en ese espacio los pabellones de los países participantes. El tema de La “Avenida de los Estados Americanos”, ha sido ampliamente tratado en la obra de Amparo Graciani.[3]

Plano general de la Exposición ganador del Concurso de arquitectos de 1911, realizado por Aníbal González. (Ilustración Revista La Exposición)
El anteproyecto ganador de Aníbal Gónzalez, solo fue el primero de los muchos proyectos de emplazamiento considerados “definitivos”, que se irán sucediendo. Entre otros factores que favoreció este cambio lo podemos encontrar, en la intención de beneficiarse del uso el Palacio de San Telmo, sustituyéndolo por alguno de los pabellones permanentes proyectado, así como la intención de ocupar terrenos de la Junta de Obras del Puerto, junto al Canal de Alonso XIII, en su margen izquierda, propiciaron que en el 25 de mayo, tan solo ocho meses después de aprobar el primer proyecto, se diera el visto bueno uno nuevo, que incluía un nuevo espacio hacia el Sur mediante una avenida donde se situaría los pabellones americanos, en “Avenida de los Estados Americanos”, con la posibilidad de poderla alargar cuanto se quisiera dependiendo de las necesidades de participación de los países. Es la primera ocasión en que se empieza a dibujar lo que sería el Sector Sur de la Exposición.

En este plano, el cambio de ubicación del Stadium, situándolo junto a una gran plaza de acceso, hace que se configure definitivamente los que sería el primer hito constructivo de la Exposición, la Plaza de Honor, después conocida como Plaza de América. Poco después, se volvió a cambiar la situación del Stadium, llevándolo la Huerta del Carmen, en el Sector Sur. Estos continuos cambios de emplazamiento fueron habituales durante todo el proceso organizativo de la Exposición, sin que se concretara nada en serio, pues lo aprobado en una sesión, en la siguiente era modificado.

Plano de emplazamiento aprobado el 25 de mayo de 1912. (Ilustración Revista La Exposición)

Perspectiva del plano de emplazamiento de 25 de mayo de 1912, con indicación de lo que sería el Sector Sur. (Ilustración Revista La Exposición)
El Gobierno concedió capacidad expropiatoria mediante la Ley de 1914, pues como era lógico, los terrenos que fueran utilizados para el recinto exposicional, una vez clausurada la Muestra, reverterían después al Ayuntamiento, por lo que esta Ley podía considerarse fundamental, para poder efectuar los ensanches externos que la ciudad necesitaba, por lo que el Consistorio intensificó su actividad con la intención de adquirir suelo, presentándose varias ofertas de venta de terrenos por particulares, demostrando que existía un gran interés por parte de la propiedad privada para beneficiarse de la inversión pública, mediante la dotación de infraestructuras, sin arriesgar su capital.

Motivado por el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, los nuevos proyectos quedaron en suspenso, y las obras dentro del recinto se circunscribieron a la construcción de los pabellones de la Plaza de América y la Plaza de Espala ya iniciadas. Es de aquella época la oferta presentada en los terrenos de Tabladilla situados en el lado izquierdo de la avenida Reina Victoria, dirección Cádiz, propiedad de los hermanos Camino y Genaro Parladé, con una superficie de unos 500.000 m2 al precio de cuatro pesetas en metro, que tras largos y fuertes enfrentamientos entre los diferentes partidos, con un subyacente interés económico particular, fue rechazada a finales de 1918.

La siguiente oferta, fue presentada por la marquesa de Nervión, sobre unos terrenos con una superficie de 180.000 m2 al precio de 2,75 pts el metro, en el Cortijo de Maestrescuela. Esta propuesta fue rechazada debido a la lejanía con respecto a la ubicación de la Exposición y el inconveniente añadido de estar separada del resto por las vías del ferrocarril.

Con la finalización del conflicto europeo, nuevos ánimos se apoderan del Comité, y es entonces en la Memoria presentada por Aníbal González, Moliní y Rodríguez Caso, en 1918, en la que se analizaba posibilidad de ampliación del recinto en tres espacios diferentes, como eran los de Tabladilla, la Dehesa de Tablada y terrenos de la Junta de Obras del Puerto, siendo elegida la opción de la ancha franja de 200 m. de anchura que discurría paralela a la Corta de Tablada, propiedad del Puerto de Sevilla. 

Después de no pocas discusiones dentro del seno del Comité y del Ayuntamiento, sobre la conveniencia o no de esta decisión, sobre estas opciones, que dilataron en el tiempo la toma de un acuerdo definitivo, en la sesión celebrada por el Comité el 16 de abril de 1921 [4], se prueba levantar en los terrenos de la Dehesa de Tablada, de propiedad comunal, las instalaciones deportivas, y solicitar oficialmente la cesión de los terrenos situados junto a la Corta de Tablada, previa petición de autorización de la dirección de la Junta de Obras del Puerto de Sevilla, para posteriormente iniciar los trámites pertinentes en Madrid.

El 14 de mayo fue firmado el pliego de condiciones que autorizaba al Comité Ejecutivo ocupar temporal y transitoriamente parte de los terrenos de la margen izquierda del Canal de Alfonso XIII,[5] y en él se indicaba la superficie cedida, que consistía un franja de terreno paralelo al canal con 200 m de anchura hasta el Depósito nº 3 que estaba previsto construir, continuaba 800 m. de largo pero con solo 140 m. de ancho hasta llegar al talud del Canal, abonando un canon de 3.000 pts. anuales. 

Entre las condiciones, se incluía como plazo máximo de ocupación el 30 de junio de 1926, y caso de que llegado el 30 de junio de 1923, no se hubieran comenzado las obras, quedaría sin efecto dicha autorización [6]

El 30 de noviembre de 1921, [7] el Secretario del Ayuntamiento, pone en conocimiento del Comité Ejecutivo, que en la sesión celebrada en el Consistorio, el 11 de dichos mes, se trató el ofrecimiento hecho para la ocupación temporal y gratuita de terrenos situados en la llamada Huerta de los Remedios, en Triana, de 300.000 m2 propiedad de la empresa Los Remedios S.A. y 100.000 m2 de Daniel Herrera Ortiz, durante cuatro años, con la condición de que una vez pasado el plazo marcado, ó al término de la Exposición, los propietarios volverían a ocupar sus terrenos, sin tener que indemnizar ni abonar importe alguno por las instalaciones que se hubieran efectuado en dichos terrenos.

El inconveniente de esta propuesta radicaba en que terreno inundable, y lo aislado de esta zona respecto a la ciudad y la Exposición, aunque se tenía prevista la construcción de un puente, el que más tarde se convertiría en puente de San Telmo. El Ayuntamiento aceptó en principio este ofrecimiento, supeditándolo a que la construcción del puente se realizara antes del 30 de septiembre de 1922.

Nuevamente enfrentamientos políticos lo hacen fracasar, siendo acusada la Sociedad Los Remedios de especuladora, pues al parecer los propietarios exigían la urbanización de las dos calles de acceso hasta los terrenos cedidos, con la instalación de alcantarilla, alumbrado y pavimentación, además de quedar exenta la Sociedad de pagos de impuesto municipales durante veinte años. Definitivamente es desechado este proyecto por el Ayuntamiento al no haberse iniciado la construcción del puente de San Telmo en el mes de octubre de 1922. [8]

A pesar de tener firmado el acuerdo de cesión de terrenos con la Junta de Obras del Puerto, éste parece que quedó en suspenso, debido a este último intento fracasado de acuerdo con la empresa Los Remedios, en los terrenos de Triana.

Emplazamientos 1922-1924

Con el nombramiento de Fernando Barón, Comisario Regio, se toman nuevos impulsos presentando una propuesta innovadora, que ya había sido ensayada en las exposiciones belgas, consistente en unir la ciudad con la Exposición. Para lo cual, según este proyecto el Certamen empezaría en La Campana, con una portada, que continuaba en línea recta hasta la Puerta de Jerez, mediante una gran vía en cuyo trazado se encontraban las calles Velázquez, Tetuán, Plaza de San Fernando y de la Constitución, Cánovas del Castillo y Cardenal González. En su recorrido pasaba por el Ayuntamiento, la Catedral y el Archivo de Indias, quedando estos monumentos integrados dentro de la Muestra, constituyendo este espacio el nuevo Sector Norte. El central lo compondrían los Jardines de San Telmo, el Parque de María Luisa, y el Sector Sur los terrenos cedidos por la Junta de Obras del Puerto, donde se instalarían las representaciones industriales y comerciales, el salón del automóvil, y al final la exposición agrícola y ganadera.

A pesar de no llevarse a cabo este proyecto, debido a las grandes dificultades que conllevaba la ejecución del trazado Campana-Puerta Jerez, por el número de expropiaciones y el alto precio para su consecución, además de una fuerte oposición para el derribo del Convento de Santo Tomás, sede del Gobierno Militar de la Provincia, es preciso resaltar, como ya se trata y se le da contenido al Sector Sur.

Debido a estos acontecimientos, se decide modificar el anterior plano de 1918, con pocas variantes, pues no se contemplaba el referido Sector Norte, por su inviabilidad, pero si un mayor desarrollo de la franja paralela al Canal de Alfonso XIII, que llegaba hasta el cauce del rio Guadaira.

Por ello se vuelven a reanudar las conversaciones entre el Conde de Colombí y Fernández Palacio Presidente de la Junta de Obras del Puerto, a finales de 1922 en el que a pesar de que ambas partes se hallaban de acuerdo, la falta de decisiones y los continuos aplazamientos para la inauguración del Certamen, ocasionaron que el acuerdo de cesión de la Junta de Obras del Puerto se prolongara sin que se firmara.

No obstante el Comité seguía ocupándose del plan general del emplazamiento de los pabellones americanos encargándole al arquitecto general de la Exposición el diseño de un nuevo plano en el que se reflejaran la situación de los distintos pabellones internacionales y otras instalaciones. Así en 1923[9] redactó el proyecto de la Avenida de los Estados Americanos y ya en 1924, la confección del plano general de emplazamiento de la Exposición, que incluía la citada avenida, dando uso a este enclave aunque no con la configuración de terrenos definitivo.

Plano de la avenida de los Estados Americanos en el Sector Sur y su distribución 1923. (Archivo Municipal de Sevilla)
Plano del emplazamiento aprobado en 1924. (Archivo Municipal de Sevilla)
Pero no fue hasta el de 22 de Agosto de 1924,[10] cuando se aprobara dicha cesión por Real Orden. No obstante como se verá más adelante, estos terrenos seguían siendo insuficientes.

En el contrato se especifica la finalización de dicha cesión para el 31 de diciembre de 1930, se hubiera o no celebrada la Exposición, quedando en propiedad de la Junta de Obras de Puerto, las obras e instalaciones que se hubieran realizado en el terreno cedido y no se hubieran derribado, así como los caminos y vallas de cerramiento, e instalaciones subterráneas como alcantarillado, agua, alumbrado, arbolado, etc., prohibiéndose expresamente la construcción de edificios para viviendas. Así mismo, la Junta determinaría las instalaciones existentes en ese momento que debían ser trasladadas a otro lugar y el levantamiento y nueva colocación de las vías del ferrocarril que circulaban por el terreno a ocupar, cuyos gastos correrían por cuenta del Comité, además del canon por ocupación de terrenos por importe de 3.000 pts. anuales.[11]

En la Memoria del proyecto de urbanización de la Avenida de la Raza, redactado por Aníbal González el 23 de enero de 1924,[12] dice que el emplazamiento era de forma regular aunque con un predominio un poco exagerado en el aspecto longitudinal, cuya unión al resto de terrenos de la Exposición, se realizaría a través de la plaza de acceso al Puente de Alfonso XIII al final de la Avenida de Moliní. La franja de terreno que compondría la avd. de la Raza tendría una longitud de unos dos kilómetros, cuya anchura tendría dos partes, los primeros 1.000 m. con un mínimo de 188 m., y el resto con una anchura máxima de 264 m., con un área total de 458.500m2.

Al trazar la avenida, la sitúa en el centro de la primera parte del terreno, prolongándola hasta la desviación del Guadaira, distribuyendo plazas de distinto trazado en todo su desarrollo, para facilitar el tránsito del público tanto a pié como en vehículos. Así en la entrada instala una plaza elíptica de 280 m de eje mayor por 180 m en el menor, ocupando los terrenos de la antigua Huerta del Carmen, siendo su único fin, el de servir de acceso para el público y vehículos en momentos de gran afluencia.

Después de un sector de avenida de 260 m., se instalaría una plaza cuadrada de 140 m. de lado, que se dedicaría al comercio y a la industria, para continuar con una nueva sección de vía de 180 m. que daría acceso a una nueva plaza octogonal de 40 m. por cada lado, llamada de Portugal. A partir de esta plaza se encontraban la segunda parte de los terrenos de la Junta de Obras del Puerto, de unos 1.000 m. que tenían más anchura, y que dividía en dos, en la primera situaba en el centro una plaza circular de 150 m. de diámetros, donde se situaría la plaza y la Avenida de los Estados Americanos, y la segunda correspondía a un gran espacio libre de forma rectangular de 420 X 120 m., con un paseo central de 16 m., que estaría ocupada por expositores dedicados a la agricultura y la ganadería.

Es decir, este emplazamiento se destinaría para la instalación de los pabellones de los diferentes Estados Americanos y Portugal, así como el Pabellón de Productos Comerciales e Industriales de Exportación, el Salón del Automóvil, la Exposición Agrícola y Ganadera, además de diferentes instalaciones oficiales y particulares.

Con ello dejaba marcada las líneas generales sobre la ubicación de las distintas representaciones, si bien, años más tarde se varió la situación de los pabellones internacionales, que se situaron en los Jardines de San Telmo y Paseo de las Delicias, mientras que se mantuvieron El Pabellón de Productos Comerciales, que sería el futuro Pabellón de Industrias Generales para la Exportación, y el Pabellón de Maquinaria, sustituiría al Salón del Automóvil que no llegaría a construirse. 

Uno de los inconvenientes de estos terrenos, aunque no el único, eran su acceso, pues situados paralelo al Canal de Alfonso XIII y los almacenes y muelles del Puerto, solo tenían como vía principal la avenida de Moliní, pudiendo situar una entrada secundaria desde la avenida Reina Victoria (actual de la Palmera), dejando entrever la necesidad de poder utilizar los terrenos de particulares situados entre este emplazamiento, y los de esta última avenida para disponer de nuevos accesos.

El otro inconveniente, también iba aparejado a su situación, pues debido a las obras de la Corta, las tierras sobrantes se situaron es esta zona, sobre todo en la segunda parte del emplazamiento, lo que produjo que el terreno estuviera compuesto de montañas de tierra de arcilla mojada, con bastante desnivel en algunos sitios, que hacía necesaria su nivelación mediante desmontes y terraplenes con costosos movimientos de tierras, así como posibles problemas de cimentación para los edificios.[13]

Gracias a una inversión prevista de 3.000.000 de pts., el Ayuntamiento pudo, a partir de noviembre de 1924, llevar a cabo la ampliación de terrenos prevista para la Exposición, que atendiendo a las indicaciones del Comité, se centraron en los Jardines de San Telmo, la Huerta de San José y terrenos adyacentes situados en la avenida Reina Victoria, propiedad de los hermanos Camino.

Los terrenos de los Jardines de San Telmo, propiedad del Arzobispado, tenían una extensión de casi 65.000 m2 siendo valorado en 1.700.000 pts., a algo más de 26 pts. el metro cuadrado. La Huerta de San José, era propiedad de los hermanos Villalonga, y tenía una superficie de 38.821 m2, habiéndose acordado el precio aproximado de 15 pts./m2, resultando importe total de 560.000 pts. También se adquirió una parcela lindante con la Huerta de San José, de 15.146 m2, propiedad de los hermanos Camino, por el mismo precio que la anterior, por valor de 22.204 pts. Estas propuestas de adquisición fueron aprobadas por el Consistorio el 24 de Noviembre de 1925.

Mientras tuvieron lugar todas estas negociaciones de adquisiciones y concesiones temporales entre diferentes propietarios, en marzo de 1924, se acuerda contactar con Jean-Claude Nicolas Forestier, para que realice el diseño de los jardines del Sector Sur.[14] A partir del proyecto redactado por Aníbal González para la Avenida la Raza, Forestier diseña y organiza jardines y zonas verdes que nos recuerda al Parque de María Luisa. Una gran vía es el elemento de nexo entre ambos extremos del espacio a intervenir, situando al principio, una plaza de grandes dimensiones que dará lugar con el correr de tiempo, a la Plaza de los Conquistadores, y en extremo opuesto un espacio semicircular. En esta gran vía central se instalarán la mayor parte de los edificios, rodeados por composiciones geométricas, bordeadas por doble hilera de naranjos que permitan visualizar los pabellones e instalaciones que se levante.[15]

Proyecto de Jean-Cloude Nicolas Forestier para el emplazamiento del Sector Sur (1924). (Archivo Municipal de Sevilla).
El proyecto de Forestier, es aceptado en el mes de septiembre, desplazándose su autor a la ciudad para estudiarlo sobre el terreno; para ya a principios de 1925 con unos retoques de Aníbal González, redactar un nuevo plano que es aprobado por el Comité el 28 de mayo de 1925, situando en la gran plaza cuadrada los pabellones regionales, y el extremo opuesto se deja para las exposiciones industriales, agrícolas y ganaderas, manteniendo la plaza elíptica como elemento de unión entre la avenida de Moliní y la avenida de la Raza.

Perspectiva del proyecto de Forestier para los jardines del Sector Sur. (1924). (Archivo Municipal de Sevilla).
Proyecto de Aníbal González para el Sector Sur, donde traslada el diseño de jardines que realizara Forestier. (Archivo Municipal de Sevilla)
Unos meses antes, el 29 de mayo,[16] fue acordada la incorporó mediante arrendamiento a los terrenos de la Exposición, una parcela de los Hermanos Camino de 159.000 m2, con una fachada de 93 m. en la avenida Reina Victoria, que tendría vigencia hasta el 31 de diciembre de 1930, por 2.385 pts. anuales, con derecho a beneficiarse de las obras que se realizaran bajo el rasante.

Plano General de la Exposición aprobado el 28 de mayo de 1925.
La gran cantidad de terreno en el que se desarrollaba el recién aprobado proyecto del Sector Sur, y la consiguiente compra de suelo, lo hacían inviable, lo que unido a las críticas que se alzaron en el seno del Comité, además de una polémica surgida con el Ayuntamiento, hizo replantearse estas cuestiones, acordando reducir sensiblemente el área de actuación, con nuevos planteamientos que dieron como resultado otro plano aprobado por Consistorio Municipal el 15 de julio de 1925.

El él se aprecia una sensible reducción de los terrenos de este sector, respecto al plano anterior, en el que se incluía la parcela lindante con la Huerta de San José, los terrenos de la Junta de Obras del Puerto y la avenida Reina Victoria, propiedad de los hermanos Camino, a la que nos hemos referido antes.

El resultado de esta nuevo trazado del Sector Sur es irregular, y la ordenación desafortunada, reduciéndose prácticamente a espacio comprendido entre la plaza elíptica, la avenida de la Raza y la gran plaza cuadrada 

Plano de emplazamiento de la Exposición aprobado por el Ayuntamiento de Sevilla el 15 de julio de 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)
De la cantidad restante de la partida de los 3.000.000 de pts., unas 470.000 pts, más 128.414 pts. del presupuesto extraordinario del Ayuntamiento, fueron utilizadas para la adquisición de una parcela de casi 60.000 m2, al final de la avenida Reina Victoria, en la rotonda de la Palmera, para construir el Stadium, propiedad también de los hermanos Camino, por un importe total de 598.414 pts. El objetivo de situar el ese lugar tan alejado del resto del recinto de la Exposición, el Stadium, era el hacer desplazar a los visitante hasta ese punto del Sector Sur, y se encontrara animada por el público.[17]

Ya en esta última fase de la ejecución de la Exposición, que abarca desde 1925 a su inauguración, se van perfilando la distribución definitiva de algunas instalaciones dentro del recinto, como ya se ha dicho, las construcciones de los países iberoamericanos se sitúan en el Sector Norte desde la Glorieta de San Diego a la avenida de la Reina Victoria (la Palmera), donde se situaron los pabellones de Cuba y Santo Domingo; desplazando las instalaciones provisionales al Sector Sur.

La última incorporación de terrenos en este Sector, se realizó a escaso dos meses de la apertura del Certamen, cuando el Comisario Regio, solicitó autorización para utilizar durante su celebración y hasta seis meses después de clausura de la Muestra, el resto de terrenos que seguían siendo propiedad de Hilario y Basilio Camino, 377.313 m2 de forma gratuita, y sin condiciones, a lo que accedieron.

Así pues, estos terrenos alquilados a los hermanos Camino, unidos a los cedidos gratuitamente, más los adquiridos por el Ayuntamiento de la Huerta de San José, la Glorieta de la Palmera, y los ocupados temporalmente en terrenos de la Junta de Obras de Puerto de Sevilla, junto a la Corta de Tablada, dieron lugar a lo que se llamó Sector Sur de la Exposición, donde se concentraría la mayor parte de las representaciones comerciales e industriales de la Muestra, iniciándose ya en 1925 las primeras obras de urbanización parcial de esta zona, cuyo proyecto había sido redactado por Aníbal González en julio de 1924.

En la Memoria, se indica que la zona afectada era la llamada Explanada de las Naciones Ibero-Americanas, que más tarde daría lugar a la Plaza de los Conquistadores, la construcción de la avenida de la Raza y el acceso y unión con la avenida Reina Victoria. Estas obras consistían principalmente en el movimiento de tierras, desmontes y terraplenes, apisonado del terreno, construcción de arrecifes, instalación de la red de alcantarillado, pozo de recogida de aguas de lluvia y cerramiento del terreno.[18]

Proyecto complementario de urbanización de la Avenida de la Raza (1927). (Archivo Municipal de Sevilla)
La construcción definitiva de la Avenida de la Raza, arteria principal de distribución del Sector Sur y de enlace, junto a la de Moliní, con el Sector Norte de la Exposición, fue adjudicada al destajista Emilio Panduro, el 28 de marzo de 1927,[19] iniciándose las obras días más tarde, con un presupuesto inicial de 199.123,25 pts., que tras diferentes ampliaciones complementarias, llegaría alcanzar las 255.254,64 pts, con un plazo de terminación que finalizaba el 30 de noviembre de dicho año.

Plano General de la Exposición Iberoamericana, con indicación de la superficie ocupada por el emplazamiento del Sector Sur, en relación con el Sector Norte. (Plano impreso por A. Padura).
Tras este prolongado y complicado proceso en la configuración de este espacio llamado Sector Sur, por otro lado habitual en todo lo concerniente con la Exposición Iberoamericana, cuyo largo recorrido comienza en el lejano proyecto diseñado por Aníbal González en 1912, hasta su ejecución se aprecia como en el resultado final, fueron cayendo uno tras otros los numerosos proyectos de emplazamiento.

Como resumen decir, que el Sector Sur, ocupó el espacio existente entre la avenida Reina Victoria, actual de la Palmera, hasta el cauce del río Guadaira (Estadio Benito Villamarín) y el Canal de Alfonso XIII. Formado por un triángulo rectángulo muy alargado, en el que su hipotenusa era la avenida Reina Victoria (la Palmera) con una longitud aproximada de unos 1.300 m. desde la Glorieta de Méjico hasta el Estadio; esta avenida nexo de comunicación con el Stadium, tan alejado del resto de construcciones, daba como resultado un espacio situado lejos de las otras zonas del recinto de la Exposición, y sin una visión clara de unidad.

El otro lado del triángulo lo formaba la avenida de la Raza, que fue el eje de unión entre las distintas zonas del Sector, como lo había diseñado Aníbal González, pero al modificar la estructura que éste había diseñado, la ordenación de los distintos sectores, no fue acertada quedando desarticulada, y más aún si tenemos en cuenta que el diseño de cada uno de estos sectores, fue proyectado por diferentes autores, Vicente Traver realizó la Plaza de los Conquistadores y Pedro Sánchez Núñez la Exposición de Ganado. 

En él se concentró el mayor número de pabellones comerciales, los cuales no estaban sujetos a las normas estilísticas oficiales marcadas por la organizadora. La margen derecha de la avenida de la Raza, fue ocupada por las instalaciones de las grandes empresas nacionales y pabellones industriales regionales, edificios en su mayoría de gran envergadura que apoyados en la amplitud de la avenida, se podía disfrutar de una aprciable perspectiva de estos.
Plano Sector Sur con la parcelación de esta zona. (Archivo Foral de Navarra)
En la margen izquierda de dicha avenida, se ubicó el Parque de Atracciones, con todo tipo de aparatos e instalaciones para la diversión, que incluían dos restaurantes, uno con forma de pagoda china con una alta torre visible desde gran distancia, y otro de gran capacidad llamado Gran Brasserie. 

Siguiendo la margen derecha de la avenida de la Raza, tras los pabellones comerciales, se encontraban dos construcciones de marcado estilo industria, que desde un principio se construyeron para posteriormente ser utilizadas como almacenes del Puerto de Sevilla, en concreto se trataban de los almacenes de mercancías números 4 y 5, que fueron pagados a medias entre le Junta de Obras del Puerto y el Comité de la Exposición, con derecho a ser utilizados durante el tiempo que durara el Certamen.

Estas naves de más de 7.000 m2 cada una, albergaron las Galerías Comerciales Extranjeras, dentro de las cuales se situó el Salón de Aeronáutica Nacional, y el Pabellón de Industrias Generales. Frente a ellas se encontraba la Plaza de los Conquistadores, la que años atrás había sido la gran Plaza de las Naciones Americanas, y que tras el traslado de las representaciones iberoamericanas al Sector Norte, fue reutilizada como Plaza de las Regiones, y es donde se situaron los pabellones regionales y de las provincias andaluzas. 

En el rasante superior de la Plaza de los Conquistadores, que tenía acceso desde la avenida de la Raza, se situaron dos pabellones idénticos, llamadas Galerías Comerciales Nacionales, de estética neobarroca, que dominaba la bella perspectiva de la amplia plaza, donde se mezclaban los diferentes estilos de las instalaciones construidas por la regiones españolas y las provincias andaluza, teniendo como telón de fondo en Pabellón de Turismo, y tras éste, en una avenida que tiempo después se convertiría en la estudiantil avenida Reina Mercedes, el exótico Barrio Moro, y otros pabellones regionales y comerciales.

Al norte de la Plaza de los Conquistadores, se situó una amplia zona eminentemente comercial, donde se mezclaban los pequeños pabellones de particulares, con los construidos por los organismos oficiales de agricultura y ganadería, con una amalgama de estilos dispares. Esta zona se extendía desde la propia avenida de la Raza, hasta las traseras de los pabellones de Cuba y Santo Domingo, que tenían fachada a la avenida de la Palmera.

Y al sur de esta plaza, el enorme Pabellón de Maquinaria, con más de 11.000 m2, que albergaba todo tipo de maquinaria tanto industrial como agrícola. Tras este pabellón había un amplio espacio en el que situó en Campo de Polo. Y frente a éste, se ubicó la extensa Exposición de Ganado, con un gran número de boxes para caballos, gallineros, corrales y todo tipo de instalaciones para alojar ganado. Al sur de la Exposición de Ganado, casi tocando el cauce del río Guadaira, el Stadium, con fachada a la Glorieta de la Palmera, que daría nombre a la avenida.

Vista aérea del área ocupada por el Sector Sur, tomada desde Heliópolis. (Fototeca Municipal de Sevilla)
Epílogo.

Desde 1927 el Ayuntamiento había fijado sus ojos en estos terrenos del Sector Sur, propiedad de los hermanos Camino, para trasladar la Feria de Abril a dicho emplazamiento, por considerar pequeño el espacio que ocupaba en el Prado de San Sebastián, y sobre todo con las miras puestas en la posibilidad de la venta de estos terrenos del Prado, para la construcción de viviendas y los consiguientes beneficios para las maltrechas arcas municipales, consiguiendo que en 1928 el gobierno declarara expropiables estos terrenos.[20]

Incluso se realizó un ensayo general al celebrarse la Feria de 1930, la llamada Feria de la Exposición, en la prolongación de la avenida de Venezuela, actual Reina Mercedes, en el tramo comprendido entre la esquina del Pabellón de la Maquinaria y los hotelitos del Guadalquivir, los actuales chalets de Heliópolis, en medio de los espacios ocupados por el Campo de Polo y la Exposición Ganadera, utilizándose estas instalaciones para la feria de ganado.

El 31 de diciembre de 1930, fecha en que debía ser devuelta a sus propietarios la parcela arrendada, el Ayuntamiento presentó su propuesta a los hermanos Camino, sobre la superficie de 377.313 m2 por un importe total de 4.000.000 pts. (10,60 pts/m2). Esta valoración o justiprecio, había sido previamente acordada el 7 de agosto, por una comisión formada por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Eustaquio Ilundain; el marqués de Cavalcanti, Capitán General de la 2ª Región, y el Presidente de la Audiencia, Francisco Fabié.[21]

Mientras se negociaban estos términos entre las partes, se amplió el arrendamiento de los terrenos cuatro meses más, con la condición de que al concluir el plazo, si no se hubiera verificado la venta, serían indemnizados con 25.000 pts.

Paralelamente a esto, el Ayuntamiento adquirió el inmenso Pabellón de Maquinaria por 110.000 pts., que había sido sacada a concurso de derribo por la Comisión Liquidadora, [22] y que paralizó dicho concurso para evitar la destrucción de estas instalaciones, con la intención de ser utilizado durante el periodo de la Feria de Abril, para dar cabida a ferias de muestras de maquinaria industrial y agrícola, y darle durante el resto del año, distintos usos como parque de automóviles, almacén de efectos de fiestas, etc.,[23] cuando el recinto de la Feria estuviera ya instalada en estos terrenos.

A pesar de que el 2 de enero, el Ayuntamiento aprobara un presupuesto extraordinario de 5.000.000 pts. y suscribiera un préstamo por dicho importe con el Banco de Crédito Local de España, con la proclamación de la República y el cambio de gobierno en la Corporación Municipal, el 19 de junio de 1931, una comisión aconsejó desistir de la compra a ese precio. No tomándose la decisión en firme de anular la compra hasta el 28 de junio de 1935, comunicando a la Comisión Liquidadora de la Exposición que debía devolver los terrenos.

Pero al final los terrenos se compraron y no solo la superficie indicada anteriormente, sino que se llegaron a los casi 400.000 m2, y al mismo precio de 10,60 pts/m2, y fue cuando la Comisión Gestora del Ayuntamiento Municipal nombrada tras el alzamiento nacional, llegó a un acuerdo con los propietarios el 22 de octubre de 1936, destinando estos terrenos a viviendas económicas.[24]


NOTAS:
[1] .- Rodríguez Bernal, E., Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929 (1994) pp. 141-180. Para la introducción del proceso para la elección de emplazamiento de la Exposición, se ha seguido la información aportada en el Capítulo V . “La labor constructiva: Emplazamiento, Pabellones y Proyectos, de la citada obra, que a su vez resume los estudios llevados a cabo desde distintas aspectos autores como Alberto Villar Movellán, Víctor Pérez Escolano, Encarnación Lemus López, Manuel Trillo de Leyva y Amparo Graciani García. 
[2] .- Rodríguez Bernal, E., Historia de la Exposición….. p. 153. El Comité Ejecutivo lo declaró vencedor del concurso el 26 de Septiembre de 1911, siendo nombrado Arquitecto Director el 3 de octubre. 
[3] .- Graciani García, A., La Participación Internacional y Colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 (2010). pp. 49 a 52. 
[4] .- ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA. SECCIÓN XVIII. Exposición Iberoamericana. Rollo 688, Caja 75, fotogramas 58 a 61 
[5] .- Ibidem. Fotogramas 46 a 48 
[6] .- Ibidem. Condición 2ª 
[7] .- Ibidem. Fotogramas 26 y 27. Oficio de la Secretaría del Ayuntamiento de Sevilla, Negociado Obras Públicas. Nº 1036 
[8] .- Rodríguez Bernal, E., Historia de la Exposición….. pp. 183 y 184 
[9] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Rollo 687, Caja 74, fotograma 79. Acuerdo de la sesión celebrada el 9 de julio de 1923. 
[10] .- A.M.S. SECCIÓN XVIII. Exposición Iberoamericana. Rollo 721, Caja 100, fotogramas 152 a 193. 
Ibidem. Fotogramas 179 a 186. La escritura de este acuerdo se firmó el 5 de junio de 1925, en la notaría de Manuel Díaz Caro, entre el Presidente de la Junta de Obras del Puerto José María Ibarra Gómez y el Alcalde de Sevilla Agustín Vázquez Armero. 
[11] .- Ibidem. Fotogramas 187 a 191. 
[12] .-A.M.S. SECCIÓN XVIII. Exposición Iberoamericana. Rollo 708, Caja 80, fotogramas 490 a 505 
[13] Graciani García, A. La participación internacional y colonial…p. 57 
[14] .- A.M.S. SECCIÓN XVIII. Exposición Iberoamericana. Rollo 687, Caja 74, fotogramas 80. Acuerdo de la sesión de la Comisión Permanente de 5 de marzo de 1924, ratificado por el Comité el 16 de junio. 
[15] .- Villar Movellán, A. Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935). (1979) Diputación Provincial de Sevilla. pp. 419-421 
[16] .- A.M. S. Exposición Iberoamericana. Rollo 734, fotogramas 602 a 606. Acuerdo de compra por el Ayuntamiento de los 159.000 m2 de terreno propiedad de los hermanos Camino. 
[17] .- Rodríguez Bernal, E., Historia de la Exposición….. pp. 193 y 194 
[18] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Rollo 685, Caja 71, fotogramas 142 a 148. 
[19].- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Rollo 708, Caja 80, fotogramas 450. 
[20] .- Rodríguez Bernal, E., Historia de la Exposición….. pp. 195 y 196 
[21] .- Los terrenos del Sector Sur de la Exposición. ABC (Sevilla) 14 de agosto de 1930. pp. 31-32 
[22] .- A.M.S. Exposición Iberoamericana. Rollo 719, Caja 98, fotogramas 36 a 44. Expediente Concurso para el derribo del Pabellón de Maquinaria. 
[23] .- Para después de la Exposición. Estudio sobre el aprovechamiento de instalaciones y servicios. ABC (Sevilla) 05 de enero de 1930. pp. 41-45 
[24] .- Rodríguez Bernal, E., Historia de la Exposición….. pp. 195 y 196