- Pabellón de Argentina



Acuarela “Pabellón de Argentina”, autor Manuel del Estad Vargas. (propiedad del autor)

Desde los primeros contactos mantenidos entre el representante de España en Buenos Aires y el Gobierno Argentino en 1911, la postura del ejecutivo siempre fue favorable; no hemos de olvidar la importante colonia española en aquel país, y que las relaciones económicas y culturales entre las dos naciones eran fluidas, corroborado con el hecho de que la primera legación diplomática que España envía al Nuevo Mundo la establece en la capital Argentina, que evidencia los magníficos vínculos existentes y la importancia concedida por España al Estado Argentino.

Con la llegada al poder del presidente Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) y su carácter nacionalista y pro-hispánico, se creó un ambiente propicio para la concurrencia al Magno Certamen, apoyado por la opinión pública, la prensa y un gran número de asociaciones hispanas y de particulares que querían participar en la muestra[1].

Durante el ejercicio por parte del comisario regio, Fernando Barón y Martínez de Agulló, conde de Colombí, a partir de finales de 1922, se reactiva la propaganda del certamen en tierras americanas a través de las representaciones diplomáticas en aquellos países, hecho que se amplificará con el advenimiento de la dictadura del general Primo de Rivera, al año siguiente, en que a través de Ministerio de Asuntos Exteriores, se canalizaría toda la propaganda exterior.

No obstante, la Comisión Permanente nombró a finales de 1923 a Antonio Manzanera, Agente de Propaganda Honorífico y Representante del certamen en la República de Argentina[2], el cual desarrolló una importante labor propagandística con actos públicos y publicaciones en importante medios, siéndole reconocida su misión[3], como lo demuestra la comida que ofreció, en el Club Español de Buenos Aires, al arquitecto Martí Noel, como agradecimiento por la conferencia pronunciada por éste sobre “Fundamentos estéticos del arte arquitectónico español”[4].

A principio de 1924, Perú y Chile ya habían nombrado representantes, y EE.UU., Argentina, Cuba y Puerto Rico se habían ofrecido a participar en la muestra[5], patrocinando la Permanente, una fiesta en honor a la república rioplatense en el teatro San Fernando, así como remitir planos y propaganda al cónsul en Sevilla[6].

Y por fin, la actividad propagandística desarrollada en Argentina por la legación diplomática, las múltiples asociaciones y entidades españolas, la numerosa colonia y el representante del comité en aquella República dieron sus frutos, con la aparición en el mes de marzo de 1925[7], de noticias favorables por parte del gobierno argentino para la participación en el certamen, encargándole el presidente de la República al ministro de agricultura, a finales de abril, la redacción de un decreto para la asistencia de ésta en la Exposición Iberoamericana[8]. Según Amparo Graciani, el referido decreto fue firmado por el titular de dicho ministerio y el presidente Marcelo T. Alvear, el 15 de mayo[9].

En el mes de junio[10], el Embajador argentino en Madrid envía un comunicado al comisario regio, informando que el poder ejecutivo de su país, había acordado la concurrencia al Certamen sevillano, designando el presidente Alvear al ministro de agricultura para que formase el comité organizador encargado de ejecución de la representación argentina formado por españoles y argentinos, cuyo ministerio pondría los medios necesarios para que se ocupasen de la intervención en la Exposición. Este Comité estaba compuesto por Enrique Larea, Marcos M. Avellaneda, Augusto Aranda, Ramón Cabezas, Alberto Gainza Paz, Manuel Escasany Plaza, Lino H. Landayo, Jorge Mitre, Miguel Alfredo Martínez de la Hoz, Martín Noel, Luis Palma, Pedro T. Pagés, Ángel L. Sajo, Sebastián Urquijo y A. Jerónimo Morixe[11].

El comisario regio recibe a primeros de julio una Real Orden del Ministerio de Estado, trasladando un cablegrama del Gobierno argentino informando que estaba dispuesto a tomar posesión inmediatamente de los terrenos necesarios para la edificación del edificio representativo, que sería de carácter permanente, y que incluiría una “Gran Exposición cultural de ganados, maquinarias, etc., por lo que necesitaría un mínimo de 250 m. de frente por otros tanto de fondo”[12], es decir solicitaba una enorme parcela de 62.500 m2.

Con motivo de esta solicitud, y de la del delegado de México, que se había presentado para tomar posesión de terrenos para la concurrencia de dicho país, la Comisión Permanente urge a la alcaldía de la ciudad para que determine las condiciones con que han de ser cedidos estos terrenos a los países participantes, que construyan pabellones permanentes, haciendo notar, la importancia no solo monumental y decorativa que estos edificios dejarían en la ciudad, sino que contribuirían al comercio hispano-americano, volviendo a ser Sevilla centro de contratación como lo fuera durante siglos pasados[13].

Entre otras cuestiones, las condiciones que se estipularon para las cesiones de terrenos a los países concurrentes son básicamente la transmisión que se efectuaría por el tiempo de 75 años, y el abono de un canon de 0,50 pts./m2 anualmente, revertiendo todas las instalaciones levantadas en estos terrenos al Ayuntamiento sin indemnización alguna, a la finalización del periodo de tiempo señalado, o si clausurada la Exposición, el edificio no es utilizado como Consulado, centro comercial, cultural o para exposiciones de artículos del país. En el caso de Argentina, el tiempo empezó a contar desde el 7 de abril de 1926[14].

Pasado el verano de 1925, el Gobierno argentino solicitó al Parlamento, la concesión de medio millón de pesos para la concurrencia a la Exposición[15], pero el Comité nombrado para su organización consideraba necesario el aumento de ésta suma hasta el millón[16], aconsejando la Comisión del Senado, elevarla hasta esa cantidad[17].

El Comité organizador argentino celebró su última reunión del año el 22 de diciembre[18], en el ministerio de agricultura, siendo presidida por Enrique Larreta, en ella se conoció las condiciones marcadas por el ayuntamiento hispalense para la cesión de los terrenos donde se emplazaría el pabellón argentino, y se aprobó por unanimidad, los planos definitivos del edificio representativo presentados por el arquitecto, y miembro del Comité, Martín S. Noel, que a su vez también era director general de Bellas Artes del Gobierno argentino.

Según éste proyecto, el edificio constaba de un cuerpo central de dos pisos de altura, que se destinarían a biblioteca y exposiciones artísticas; y dos pabellones laterales, uno constituido por un anfiteatro, para conferencias y proyecciones cinematográficas propagandísticas del país, y el otro destinado a exposiciones industriales. En la parte posterior del pabellón, frente al río, se instalaría el grill-room para la expedición de carne argentina. El pabellón se había diseñado en estilo virreinal, que representa la fusión del estilo español, traído durante la conquista, con elementos autóctonos de la arquitectura indígena[19].

Comité ejecutivo argentino presidido por Enrique Larrea, vicepresidente Alfredo Martínez de Hoz y comisario Enrique Varaona. (Ilustración La Nación)

Aunque en un principio se pensó en donar el edificio a la ciudad de Sevilla, el presidente Alvear expresó al presidente del Comité organizador, Enrique Larrea, su deseo de que el pabellón quedara como recuerdo duradero de la presencia rioplatense en la Exposición, quedando como Casa Argentina, donde se instalaría un Instituto de Investigaciones Históricas y Educación Artística, que albergaría a estudiantes y estudiosos argentinos becados para realizar investigaciones, salas de exposiciones y conferencias, además del consulado de dicho país en la ciudad[20].

En enero de 1926 se produce uno de los hitos más recordados como fue el vuelo del avión “Plus Ultra”, pilotado por Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y Pablo Rada, que completó la primera travesía aérea entre Europa y el Atlántico Sur, uniendo Palos de la Frontera con Buenos Aires, con escalas técnicas en las Islas Canarias, Cabo Verde y Brasil. El éxito del vuelo tuvo enorme repercusión, en un momento en que la adhesión al certamen de Argentina estaba en su punto más álgido. El aparato y su tripulación fueron recibidos como héroes en Buenos Aires, y el viaje fue interpretado como un símbolo de unión cultural y tecnológica entre España y América, y el gesto del Rey Alfonso XIII, al donar el “Plus Ultra” al pueblo argentino, otorgó a esta hazaña un profundo significado político y emocional, convirtiéndola en símbolo de fraternidad iberoamericana, siendo este espíritu de unión entre pueblos, uno de los valores fundamentales que la Exposición quiso transmitir.

El 22 de enero, días antes que despegara de Palos de la Frontera el “Plus Ultra”, el arquitecto autor del proyecto, Martín Noel, cuyo hermano era el intendente de Buenos Aires y alojaría en su residencia a los héroes de la hazaña transoceánica, emprendió viajaba a España, desembarcando en Vigo el 11 de febrero de 1926, visitando varias ciudades gallegas antes de llegar a Madrid el día 13. Durante su estancia en la Villa y Corte, se entrevistó, para tratar asuntos relativos a la Exposición, con el ministro de estado, el comisario de la Exposición y el alcalde de Sevilla[21]; así mismo recibió varios homenajes de distintos círculos culturales, siendo recibido como académico correspondiente en las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de Historia[22], continuando viaje por Extremadura antes de llegar a Sevilla el 9 de marzo.

La misión de Martín Noel en Sevilla, se centraba en la toma de posesión de los terrenos, como delegado de su país en la Exposición, y el inicio de los trabajos constructivos con el replanteo. Para el acto de la toma de posesión de los terrenos cedidos para la edificación del pabellón, el Gobierno español quiso organizar un gran acto que coincidiera con la llegada a Sevilla del comandante Franco y la tripulación del “Plus Ultra”, que venían en el crucero “Buenos Aires”, buque de la Armada argentina, y la inauguración de las obras de la Corta de Tablada, futuro puerto de Sevilla, además de ser este navío el primero que cruzara el puente de Alfonso XIII[23], todo ello previsto para el día 6 de abril de 1926.

Pero días antes este programa sufrió un cambio, y el acto oficial de entrega de los terrenos cedidos a la República del Plata, pasaron al día siguiente, el 7 de abril, tras la entrega también de los terrenos a la República de Portugal, encontrándose el solar rodeado de arcos con hojas y gallardetes con las banderas española y argentina.

El solemne acto de entrega, estuvo presidido por S.M. el Rey Alfonso XIII, que era acompañado por los ministros de Fomento y Marina, y autoridades civiles y militares. La ceremonia se inició con los discursos pronunciados por el comisario regio Cruz Conde; el embajador argentino Carlos Estrada y el arquitecto y delegado del pabellón Martín Noel. Tras los discursos se procedió a la firma del acta por S.M., el embajador argentino; el alcalde, conde de Bustillo; el comisario regio y el delegado del pabellón, mientras se interpretaban los himnos de ambos países. Durante el acto, rindieron honores al Rey una compañía de desembarco del crucero “Buenos Aires”[24].


Dos imágenes del acto de entrega de los terrenos al representante de la República Argentina, presidido por Rey Alfonso XIII, con los marineros del crucero Buenos Aires rindiéndole honores. (Ilustración revista Nuevo Mundo)

Plano fechado el 22 de noviembre de 1926, con la indicación del solar asignado a la República Argentina. (Archivo Municipal de Sevilla)

El solar que se entregó se situaba en los terrenos conocidos por “El Naranjal de Bella Flor”, que formaban parte de los antiguamente conocidos como “Los Ejidos”, en lo que se llamaría Paseo de las Delicias, en una parcela de 5.638,62 m2 que el ayuntamiento hispalense concedió, el 31 de marzo de 1926, y que reducía drásticamente el enorme espacio que se solicitó, que bien pudiera haberse debido al entusiasmo inicial del ejecutivo argentino, seguro del gran interés mostrado por la importante y pujante industria nacional, así como de la enorme colonia inmigrante española que había impulsado la concurrencia al certamen.

El autor del proyecto, Martín S. Noel era hombre culto, nacido en Buenos Aires (1878-1963), estudió las carreras de arquitectura y bellas artes en París, realizando durante ese tiempo visitas a España en múltiples ocasiones para estudiar su arquitectura, realizando un viaje de investigación arqueológica por nuestro país al terminar la carrera, y posteriormente, otro con el mismo carácter por Perú, Bolivia, Chile y el norte de Argentina. Escribió numerosas obras, pero especialmente significativa fue “Contribución a la historia de la arquitectura hispanoamericana”, que obtuvo el premio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y la titulada “Fundamentos para una estética nacional”, en la que estudiaba los valores estéticos de España y la aparición de un nuevo estilo fusionando el arte español con el americano[25].

Fue enviado a España como embajador artístico por ser una personalidad de máximo relieve y significación en la vida cultural e intelectual de su país, llegando, a pesar de su juventud, a ostentar la dirección general de Bellas Artes de su país, gracias a su gran preparación intelectual. Durante su estancia en el país y en la ciudad, pronunció numerosas conferencias y participó activamente tanto en la vida social como en la intelectual local, llegando a hacerse hermano, y realizar estación de penitencia, en la Hermandad del Stmo. Cristo del Amor[26], así como dirigir el primer curso de Historia del Arte Colonial Hispanoamericano en la Facultad de Letras de la Universidad de Sevilla[27], y fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría[28].

Martín S. Noel, arquitecto autor del proyecto del pabellón argentino. (www.buenosaires.gob.ar)

Noel, gran conocedor de la obra española en América, tiene tres coordenadas básicas en el arte: SEVILLA-ARGENTINA-PERÚ, unidas por el estilo barroco, que procedente de España, se desarrolla de una forma peculiar en los países americanos[29], dando lugar a lo que él llamó la cultura “Ibero-andina”[30]. Entusiasta defensor de la unidad de España con la América Hispana y gran pan-hispanista diseñó un magnífico edificio, resultado de la simplificación del proyecto inicial, en el cual Noel había concebido la extensión del pabellón hasta la orilla del río.

Su autor reúne en el edificio elementos arquitectónicos argentinos, con otros del barroco sevillano, peruanos y bolivianos, considerando como fusión que tanto Argentina como Perú y Bolivia, se fusionaron de una forma muy particular con la aborigen, mezclando la aportación española recibida a través de Sevilla. Este estilo panamericano se constata palpablemente en la portada trasera inspirada en la de Arequipa, el patio de composición boliviana y la cúpula ochavada del edificio lateral que imita a las argentinas de Córdoba o la torre de la Pampa.

La superficie total construida se elevó a 4.500 m2, correspondiendo al pabellón unos 2.000 m2, y el resto hasta los 5.638, lo ocuparon los jardines, con un coste superior a 1.500.000 pts., siendo el primero de los pabellones extranjeros en concluirse, hasta tal punto que en noviembre de 1928 ya estaban llegando mercancías para su exposición.

El proyecto original del pabellón, que Noel trae desde Argentina, se componía, como ya se había adelantado, de un cuerpo central de dos pisos de altura, con la característica propia de las casonas sudamericanas con un patio central de 15,50 x 18 m, situando al fondo una gran escalera doble de acceso a la planta superior. Sobre el vestíbulo se situaba la biblioteca, y el resto los espacios alrededor del patio, en ambas plantas, se dedicaban a las exposiciones artísticas, industriales y periodísticas. A ambos lados del cuerpo central se situaron dos edificios anexos. La fachada del de la derecha lo componían elementos de la arquitectura de la Pampa, y en él se ubicaba un anfiteatro para 400 personas, y que se dedicaría a la proyección de películas propagandísticas, actuaciones folklóricas argentinas y conferencias. En el de la izquierda, se situaba un edificio destinado a exposiciones industriales, que se cubría con una cúpula propia de la arquitectura de la ciudad de Córdoba argentina.

Composición original de la fachada principal desde el Paseo de las Delicias. Cuerpo central con portada y los dos anexos, a la izquierda el pabellón de industrias, a la derecha el anfiteatro. (Ilustración revista Arquitectura Española. Nº 194 1926)

Plano de distribución del pabellón en su primitivo diseño modificado más tarde, en el que se ha indicado la calle y el cuerpo de edificio con fachada al río. (Ilustración revista Arquitectura Española. Nº 194 1926)

Tras este primer grupo discurría una calle paralela al río Guadalquivir, que cambiaba la dirección de la alineación del edificio, y que se resolvía con un cuerpo de edificio que daba fachada a la orilla del río[31], reflejándose en este.

Este cuerpo de edificio, que se hallaba aislado del principal, se unía a éste y salvaba la calle, mediante dos puentes, que según sus palabras, “formando con este conjunto de asilamiento y comunicación un rincón de carácter sevillano”[32]. Aquí se instalarían las cámaras frigoríficas y un restaurante o grill-room para la expedición exclusivamente de carne argentina, con vistas al río. En la fachada de este cuerpo sobre el Guadalquivir, se ubicaba una alta torre de cinco plantas de altura a la izquierda, la puerta de acceso se inscribía dentro de una bella portada de estilo arequipeño, y sobre esta una alta galería de arcos sobre columnas. A la misma altura que ésta, la esquina derecha se remataba con una airosa balconada de madera en ángulo.



Arriba fachada sobre el río. Abajo fachada lateral y corte transversal donde se pueden apreciar el puente que salva el trozo de calle interior. (Ilustración revista La Esfera, marzo 1926 y Arquitectura Española. Nº 194 1926)

Con esta disposición el autor pretendía acercar el pabellón al río, parece como si Martín Noel hubiera retomado esta idea del proyecto que Aníbal González diseñara en 1923 para este mismo espacio, el cual se describía como Gran Casino, Terraza, Embarcadero, Casa-Bote y Embarcadero en Tablada. Desde el vestíbulo del Gran Casino, se comunicaba con una pasarela de 15 m de ancho por 50 de largo, que daba acceso a una gran terraza de planta poligonal de 50 m de largo por 30 de ancho, que se situaba sobre el muelle del Guadalquivir, con escalinatas de doble acceso, al embarcadero situado a ambos lados de la terraza[33].

Plano de 1923 y boceto de la Exposición de 1922, donde se han indicado la ubicación del Gran Casino proyectado por Aníbal González y la pasarela hasta la orilla del río Guadalquivir. (Archivo Municipal de Sevilla)

Posiblemente, la alineación que se estaba construyendo del muelle del puerto, haría inviable la construcción de esa parte del pabellón a orilla del río, sufriendo este primitivo proyecto una importante modificación, quedando limitado el edificio en su fachada posterior por la calle paralela al río. La torre se trasladó al lado contrario de su primitiva ubicación, y las edificaciones anexas al cuerpo principal cambiaron de ubicación pasando el pabellón de industrias al lado derecho, y el anfiteatro a la izquierda.

Plano reconstruido de cómo quedo definitivamente distribuido el pabellón de Argentina tras la simplificación del primer proyecto.

Tras el regreso desde París de Noel, en el mes de julio, se iniciaron los trabajos de replanteo, comenzando poco después la cimentación[34] y las obras, que fueron dirigidas por el arquitecto argentino Juan Moscatelli, que ya había intervenido también en la edificación del pabellón de su país en la Exposición de Río de Janeiro de 1922. La construcción se realizó con el sistema convencional, destacando la magnífica utilización de la madera en columnas y artesonados ejecutando todos los trabajos de carpintería la casa de Manuel Casana, y la azulejería en cúpulas y paños cerámicos diseñados por Gustavo Bacarisas fueron realizados por Manuel García Montalván[35], interviniendo el escultor José Lafita, sobre los motivos decorativos de la fachada y el tallado de la parte escultórica[36].

Fachada principal del pabellón como quedó tras las modificaciones del proyecto primitivo. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano)

Durante el transcurso de las obras fueron visitadas por el Rey, el general Primo de Rivera, diferentes ministros de los gobiernos argentino y español, además de miembros del comité ejecutivo argentino.

Las obras a finales de octubre de 1928 estaban prácticamente terminadas, al igual que las telas que decorarían los salones del pabellón, que habían sido encomendadas a los artistas argentinos Franco, Guido y Gramajo Gutiérrez[37], aunque seguramente para terminar de perfilar los últimos detalles, el arquitecto Moscatelli prolongó su estancia en Sevilla hasta el mes de diciembre[38].

Una de las visitas realizadas por miembros del Comité argentino. (Fuente internet)

El edificio definitivo se compone fundamentalmente de un cuerpo central, de dos plantas con patio. dos alas laterales que se acoplan como capillas barrocas añadidas, que alojaban a la derecha instalaciones industriales, y a la izquierda un teatro, ambas con brillante ornamentación mestiza, y torreón trasero de cinco plantas, todo ello rodeado de jardines.

Del análisis arquitectónico[39] habría que destacar la volumetría, que rompe los cánones de la simetría, levantando torres y cúpula, sin ninguna relación aparente. Esta libre expresión volumétrica, tiene relación con la arquitectura mudéjar, romántica y modelos americanos de la arquitectura pampeana, que según Noel las valora por su sencillez y peculiaridad.

La decoración de la fachada principal se centra en un gran retablo barroco, en el que su autor parece se inspiró en la fachada de la iglesia de San Francisco de La Paz en Bolivia, estructurándolo en dos cuerpos más ático y tres calles, separadas por columnas corintias compuestas; en las que inserta en el bajo la puerta principal, de arco trilobulado, y ventanas de arcos de medio punto que soporta frontón triangular.

Sin embargo, este lenguaje netamente barroco, que reparte motivos ornamentales alto-peruano de los siglos XVII y XVIII, a lo largo de la portada, alcanza su estética aborigen por la aplicación planiforme que hace sobre todo en los paños ornamentales laterales, en la utilización de la amplia y ondulada cornisa, así como algunos elementos ornamentales indígenas como simbólico del Sol, geométricos y elementos decorativos derivados de la flora indígena

En el cuerpo superior, se instalan hornacinas, siendo la central un ventanal sobre venera, con frontón partido que aloja la imagen un indio. Y en el ático, un Sol, emblema de Argentina, entre columnas salomónica, estando todo el conjunto profusamente decorado con motivos vegetales y geométricos, pero con estética aborigen, realizado este conjunto por el escultor sevillano José Lafita, rematándose la portada con un ancho moldurón de perfil mixtilíneo.


Portada barroca de la fachada principal. (Ilustración revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico), y postal con la imagen de la portada de la iglesia de San Francisco, en La Paz (Bolivia) de arquitectura colonial, donde posiblemente se inspiró el autor.

El resto de la fachada, se completa con limpias paredes blancas, solo interrumpida con huecos de ventanas, revestidas dos de ellas con un extraordinario trabajo de rejería. A la derecha se instala un cuerpo cúbico, a modo de torreón con mirador, con triple arcada de columnas salomónicas, coronado por almenas apuntadas con bolas.


Fachada principal del cuerpo central (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serranos), Detalle del trabajo de forja del enrejado de una de las ventanas de la fachada. (Archivo del autor)

Tras la puerta principal, se encuentra el amplio vestíbulo, donde se hayan tres monumentales arcos rebajados, con molduras y adorno barroco en su clave, cerrados por bella rejería, que dan acceso directamente al patio.

En una de las paredes de este espacio, se encuentra instalada una placa en bronce, descubierta el 14 de octubre de 1929, dedica al presidente de Argentina, Yrigoyen, por haber sido el precursor de la Fiesta de la Raza, que incluía el artículo de la declaración como fiesta nacional argentina firmada por el este presidente el 2 de octubre de 1917, estando presente en Sevilla el embajador de Argentina, así como la fragata-escuela “Presidente Sarmiento” en tan señalada fecha. De esta fragata se expuso en el pabellón una maqueta del modelo primitivo, realizado por el operario de la Escuela Naval de Buenos Aires, Santiago Bueno Correa[40].


Aspecto actual del vestíbulo. (Archivo del autor), y los tres arcos de acceso al patio con la guarnición de rejas durante la Exposición. (Ilustración revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico)




Placa de bronce dedicada al presidente Yrigoyen instalada en el vestíbulo, y aspecto de los arcos desde el patio en la actualidad. (Archivo del autor)

Tras los arcos se accede al patio central de forma rectangular de 15,50 x 18 m., que evoca las casonas sudamericanas; a ambos lados se instalan dos galerías con tres arcos iguales a los del vestíbulo, con molduras vegetales y adorno barroco en su clave, separados por pilastras, que forman el claustro bajo del patio, desde donde se tenía acceso las salas dedicadas a exposiciones de arte, periodismo, industria y agricultura.

En la planta alta, una balaustrada y columnas de caoba tallada y torneada, recorre parte del perímetro, soportando el alero del tejado que cubre estas galerías, guarneciéndose los ventanales altos con rejas también de caoba torneadas.


Aspecto del claustro bajo y galería alta en la actualidad. (Archivo del autor) e imágenes de la balaustrada y columnas de caoba de la galería alta durante la Exposición, y reja de madera tallada de uno de los ventanales. (Ilustración revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico)

Los paramentos de la planta baja del patio, se decoran con un zócalo de azulejos planos pintados de la trianera fábrica de Manuel García Montalván, fechados en 1927, realizados en vivos colores con diferentes dibujos. El zócalo se divide en tres franjas horizontales con la misma temática de dibujos geométricos, aunque diferentes entre sí, predominando los colores verde, azul, amarillo y blanco. Cada cierto espacio, se inserta una cartela rectangular con jarrón central y motivos vegetales. Este zócalo asciende también por las escaleras dobles de acceso a la planta alta.







Detalles del zócalo de azulejos del patio y de las escaleras. (Archivo del autor)

El patio se completaba, con pavimento de cantos rodados bicolores con motivos florales, hoy desaparecidos, y en el centro se sitúa un pozo cuyo brocal octogonal se reviste de azulejos con dibujos en tonos azules sobre fondo blanco y sobre estos, en cada cara, un escudo con una planta con flor en su color, posiblemente de la heráldica argentina, también de cerámicas Montalván.


Vista cenital del patio donde se aprecian los dibujos realizados en el pavimento con cantos rodados, (blog el coro de los grillos) e imagen del brocal del pozo en la actualidad. (Archivo del autor).

En el muro del fondo, que hace eje con la puerta principal, se instala la escalera de doble tramo que sirve de acceso a la planta superior. Es este lugar, el más interesante en decoración de todo el patio, se instaló una barroca portada, con arco de medio punto entre columnas compuestas, donde se apoyan las pilastras que se elevan hasta la galería del piso superior, en la que se conforma en un doble arco de medio punto con pilastras toscanas sobre un antepecho, todo ello decorado con motivos vegetales planiformes. El autor, se inspiró para esta composición en el patio de la Casa de los Marqueses de Villaverde, en La Paz (Bolivia), copiando incluso la decoración del mismo, en especial las águilas que se encuentran talladas en los fustes de las columnas. A ambos lados de este acceso, se encuentran dos ventanas guarnecidas de artísticas rejas de forja que se rematan con el escudo nacional argentino.



Portada barroca de acceso a las escaleras. (Archivo del autor) y postal de época del patio de la Casa de los Marqueses de Villaverde, en La Paz, donde se inspiró Noel para diseñar esta portada. Y detalle de reja artística situada junto a ésta. (Archivo del autor)

Accedemos a la planta alta, a través de la doble escalera, cuyos zócalos se encuentran revestidos de azulejos con el mismo diseño de los instalados en el patio.

Una vez en la galería alta, podemos apreciar en los zócalos, unos bellos retablos cerámicos coloristas diseñados por Gustavo Bacarisas, que representaban seis escenas costumbristas criollas, tituladas: “Salida de la iglesia”. “Soldados y guitarristas”. “Carretas con bueyes”. “Figuras y diligencias”. “Parejas bailando”, y “Cabaña y campesino”. Las escenas se encuentran separadas unas, por figurada balaustrada, y otras por cenefas, todas ellas en tonos azules, y entre estas aparecen árboles con distintos frutos.

Esta galería, servía de acceso a las diferentes salas de exposiciones de esta planta, proyectándose, que una vez clausurada la Exposición, se ubicarían en ellas las habitaciones para los estudiante e investigadores argentinos pensionados.


Retablos cerámicos con las escenas de “Pareja bailando” y “Salida de la iglesia”, diseñados por Bacarisas. (Archivo del autor)


Retablos cerámicos diseñados por Bacarisas con las escenas de “Soldados y guitarras” y “Carreta con bueyes”. (Archivo del autor)

Ocupando el mismo espacio del vestíbulo, se encontraba una amplia biblioteca, que alojaba 5.500 volúmenes de autores iberoamericanos publicados en Argentina, y que el Congreso Argentino mando lujosamente encuadernados, además de mapas, fotografías, folletos y planos de los edificios más importantes del país, así como de la prensa escrita que se editaba en aquella república[41]. Se cubre este espacio, con una de las joyas del pabellón, como es un bello artesonado con casetones tallados, confeccionado con maderas nobles, lo mismo que las estanterías de dos pisos de altura, instaladas en ella.



La biblioteca situada sobre el vestíbulo, con estanterías a dos alturas que contuvo 5.500 volúmenes, en la actualidad. (Archivo del autor y Wikipedia)



La biblioteca durante la Exposición vista desde dos ángulos (Ilustraciones de la Revista Mercurio marzo 1930 y de El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923)

Desde la galería, se accedía al bar y restaurante, donde se servían típicos platos de carne argentina, que se situaba en la 2ª y 3ª planta de la torre, y que igual que la biblioteca, estaba cubierto por un magnífico artesonado en madera con los casetones tallados, y balaustrada en el hueco central de ambas plantas, con unas bellas vistas del río, el parque y el paseo de las Delicias. En esta zona existe otro zócalo, de menor altura, del que ignoramos su autoría.


Detalles del artesonado y balaustrada entre las dos plantas del restaurante, en la actualidad. (Archivo del autor)

La fachada del edificio de la derecha, que albergaba la exposición industrial, es sencilla, sobre la limpia pared se inserta la puerta de acceso al salón, flanqueada por pilastras que sostienen el dintel, donde hay un frontón triangular partido por una pequeña hornacina vacía con arco de medio punto, flanqueada por ménsulas, y cubierto por el alero del tejado, que en este lugar es a dos aguas.

Este salón lo constituye una pieza cuadrada con una cúpula ochavada, como las construidas en la ciudad argentina de Córdoba, que combina cuatro elementos mayores y otros tantos menores. En los lados mayores se abren óculos ovalados, el tambor sobre el que descansa la cúpula, se apoya en grandes ménsulas que se rematan con pináculos. La cubierta esta revestida de cerámica azul y blanca de dibujos geométricos y heráldicos en algunos paños. Se corona con una linterna de lados de iguales proporciones que la cúpula.

El acceso interior al salón, se realiza tras pasar una bella reja de madera torneada, realizada por la casa de Manuel Casana, que cierra el paso a este espacio octogonal, que sostiene la cúpula ochavada con linterna, que se eleva sobre pilastras, con arcos de medio punto rebajado en los lados mayores y peraltados en los menores. Las cuatro parejas de pilastras se hallan recubiertas con azulejos de vivos colores, y dibujos indigenistas, con seres y animales antropomorfos y una abigarrada e intrincada geometría de fondo.

El interior del tambor de la cúpula, está decorado con lienzos adosados a la pared, que representan escenas costumbristas de la Pampa argentina y de la cordillera andina, en los cuatro paneles apaisados de mayores dimensiones, mientras se repite la figura del cóndor andino los de menor tamaño.

Estas pinturas, confeccionadas al temple, fueron realizadas por Gustavo Bacarisas, con gran viveza cromática, muy similar en estilo al empleado este autor en el cartel anunciador de la Exposición, siendo también de este mismo artista, el diseño de los azulejos que recubren las pilastras.

A Gustavo Bacarisas se debe parte de la decoración pictórica del pabellón debido, fundamentalmente, al prestigio conseguido por este pintor gibraltareño en los años que estuvo afincado en aquel país, donde fue nombrado profesor de la Academia de Bellas Artes.



Fachada del Salón de Industrias, cúpula ochavada recubierta de azulejos blanco y azules (Archivo del autor) y reja de madera torneada del acceso a este salón realizadas por Manuel Casana. (Ilustración revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico)







Pilastras con la decoración cerámica que las recubren, y detalles con seres y animales antropomorfos. (Archivo del autor)



Los paneles pintados por Gustavo Bacarisas para el tambor de la cúpula de la Sala de Industrias, cuando se encontraban ubicados en él. Uno de los paneles y detalle de uno de ellos. (Archivo del autor)

El edificio de la izquierda, tiene su acceso a través de una puerta simétrica a la edifico de la derecha. En este caso, utiliza el estilo neobarroco de la Pampa, perfilando el contorno de la fachada con una moldura mixtilínea, a modo de frontón rematado por pináculos. En este frontón, se instala como único elemento decorativo, una cartela lobulada de azulejos con un jarrón con flores de estética indigenista sobre fondo turquesa.

Este edificio lo compone un gran salón con planta de un hexágono irregular, con cubiertas de teja. Alojando en el mismo un anfiteatro de 400 plazas, para actos, conferencia y exhibiciones cinematográficas descriptivas del país. En él, Noel quiso recrear los antiguos corrales de comedia, con una galería de madera que lo recorre perimetralmente, que ejecutó la casa de Manuel Casana, al igual que todos los trabajos de carpintería de la biblioteca y restaurante.

El pintor argentino, Rodolfo Franco, realizó el panel central, que cubría los paramentos alrededor de la puerta de acceso, que ocupaba el fondo del salón, utilizando como tema central la exaltación del Himno del Sol al Inti-Raymi, con la juventud ascendiendo hacia el ideal de las cumbres, acompañado a ambos lados por grupos de pastores y zagales bailando.

Bacarisas, también trabajó en este espacio, con el diseño de las carátulas de la galería y del telón del escenario donde incluyó originales máscaras y temas indígenas. En sus tablas, actuaron durante la Exposición el grupo folklórico uruguayo de Carlos Quiroga, y la compañía de teatro de Camila Quiroga.


Fachada del edificio de la izquierda que aloja un teatro. Detalle de la cartela que decora el frontón, y aspecto de la zona lateral y trasera del teatro. (Archivo del autor)




Dos vistas del interior del teatro en la actualidad. (Archivo del autor). La orquesta uruguaya de Carlos Quiroga en la actuación con motivo de la semana de su país en el escenario del teatro del pabellón, al fondo se aprecia el original telón. (Ilustración revista El Tango de Moda). Y reconstrucción de cómo quedaría el fondo de la sala con el mural realizado por Rodolfo Franco con la exaltación al Himno del Sol. (Ilustración revista Caras y Caretas)

La fachada posterior, situada frente al Guadalquivir, fue la que sufrió más modificaciones sobre el proyecto original, situándose la torre ahora en el lado derecho de ésta, e instalándose aquí la zona residencial y el “grill-room”, para expender carnes argentinas En el cuerpo opuesto de la torre, se instala una solana, de madera que recupera del primitivo proyecto y que se situaban en la torre formando ángulo, y una portada de acceso.


Imagen aérea de la fachada posterior, frente al río, con la torre situada a la derecha. (Ilustración revista Arquitectura 1930) Y alzado original de esta fachada. Ilustración revista La Esfera, marzo 1926 y Arquitectura Española. Nº 194 1926)

Para la puerta de acceso frente al río, Noel reproduce la portada de la Casa del Moral de Arequipa, en la que, partiendo de un esquema arquitectónico hispano, formado por un dintel sobre pilastras, con frontón curvo partido que sobresale del muro, con una clave central muy pronunciada, de efecto decorativo, además de arquivoltas e impostas clásicas, lo conjuga con una fuerte influencia aborigen.

En el frontón curvo se aprecian las figuras de dos indígenas arrodillados, sobre cuernos de la abundancia, que sostienen un escudo, rodeado de elementos fitomorfos y motivos florales, tratados con durezas de líneas y estilización geométrica. Siendo todos estos motivos ornamentales netamente indigenistas.


Portada de la fachada frente al río, con su decoración indigenista, (Archivo del autor) y portada de la Casa del Moral de Arequipa (Wikipedia)

La torre cuando aún la cúpula estaba revestida de azulejos blancos y azules. (Archivo del autor)

La torre de majestuosa traza, es una de las más interesantes de las que se levantaron para la Exposición, que se proyectó para ser vista desde la orilla opuesta del río. La decoración se centra principalmente en el cuerpo superior donde Noel emplea su mas genuino barroquismo en la ornamentación. En medio de las tres pilastras cajeadas, por cada cara, inserta vanos ovales, recorriendo los frentes anchas molduras, y como remate la cúpula de azulejos blancos y azules (hoy desaparecidos), coronándola con un pináculo[42]. Desde los pisos superiores se puede admirar unas maravillosas panorámicas de la Exposición, el río y Tablada.

Otros elementos que decoran la torre son, las portadas de acceso, a los pies de la misma, situada una en el exterior, que está profusamente decorada con columnas de atlantes indígenas, y sobre el dintel hornacina entre columnas salomónicas, coronada por un Sol; y otra desde el acceso interior del edificio de parecidas características, pero más simple de líneas. Y el balcón mirador frente al río, con aspecto de retablo barroco, de doble arcada, sin columna, sobre venera y frontón con óculo.



Portadas de la torre, situada la primera en el exterior y la segunda en el interior del pabellón de líneas más simples. Y balcón en la torre a modo de retablo barroco. (Archivo del autor)

Casi toda la ornamentación fue realizada por artistas locales, bajo la supervisión del historiador argentino José Torres Revello, no obstante, algunos artistas americanos como Alfredo Guido, Rodolfo Franco y Alfredo Gramajo Gutiérrez participaron en la decoración del edificio, cada uno con su propio estilo, reuniendo el pabellón una mezcolanza de barroco con elementos indígenas.

El comité argentino eligió a estos artistas, para que completar la decoración del pabellón confeccionaran unos murales que resumieran de forma simple, el sentido de lo que se quería mostrar, centrados en expresar una noción de Argentina, concebida por el Estado, para ser vista por un público extranjero[43]. Gramajo Gutiérrez, realizó una serie de frisos para los salones de exposición de los productos argentinos titulados “La recolección de la tuna”, “Industria del Colchaquí” y “Camino de la Montaña”, en los que quiso revelar al visitante europeo, el carácter auténtico e inconfundible de la vida y costumbre colchaquies. Considerado como el pintor nacional, fue el mejor intérprete de las cosas y seres de su tierra, revolucionario y rebelde, dulcificó en los frisos del pabellón su caravana de personajes indígenas, pasando de uno en uno, sobre el fondo legendario de los valles andinos[44].



Tres fragmentos del friso de La recolección de la Tuna de Alfredo Gramajo Gutiérrez. (Ilustraciones revista Caras y Caretas)


Dos fragmentos del friso de Camino de la Montaña y un detalle del de Industrias del Calchiqui de Alfredo Gramajo Gutiérrez. (Ilustraciones revista Caras y Caretas)

El gran panel del Inti-Raimi y detalle de los grupos regionales situados a ambos lados de la puerta de Rodolfo Franco, confeccionado para las paredes del fondo del teatro. (Ilustraciones revista Caras y Caretas)

Rodolfo Franco, realizó unos paneles sobre la alegoría de las industrias artesanales regionales, con una brillante policromía, para los salones laterales del piso principal, el último se instaló en enero de 1930[45]. Los paneles se titulaban: “Los Forjadores”, “Viajeros del Norte” y “Las Tejedoras”. También realizó el panel alrededor de la puerta del teatro, ayudado de su condición de escenógrafo, utilizando como tema central la exaltación del Himno del Sol al Inti-Raimi, padre fecundo de todas las cosas vivas, acompañado a ambos lados por grupos de pastores y zagales bailando, sacándole partido a la disposición que correspondía a la superficie destinada para ello, al estar interrumpida por una puerta. En ella el autor simboliza la juventud ascendiendo hacia el ideal de las cumbres, llevando los dones de la tierra[46].


Los frisos de Rodolfo Franco de los Forjadores, los Viajeros del Norte portando telas y alfarería (Ilustraciones revista Caras y Caretas)

Frisos de Rodolfo Franco de las Tejedoras. (Ilustración revista Blanco y Negro)

Y Alfredo Guido también realizó unas pinturas murales para la Sala de Exhibiciones Comerciales. Estas pinturas murales que se realizaron sobre tela para ser colocadas en las paredes, tenían una extensión de 200 m2., y son las únicas decoraciones realizadas por los artistas antes mencionados que se conservan.

Se hallan actualmente, por donación del propio artistas, decorando las paredes de la biblioteca de la Escuela Normal N°2 de Rosario (Argentina), donde el artistas las realizó, y donde una vez clausurada la Exposición volvieron[47].

Para Guido representar en imágenes la identidad argentina suponía hacerlo a través del folclore como núcleo de lo nacional, incluyendo también los trabajos en el campo y las actividades productivas, y eligió hacerlo a través del paisaje, con colores saturados y pinceladas sueltas. “En su tela, que cubría las paredes del pabellón, se van sucediendo distintos paisajes amalgamados en uno solo; representa el campo, el litoral con el delta y los barcos; el puerto con los silos; la pampa húmeda y zonas más boscosas. Están ausentes de su pintura la Patagonia, así como la cordillera. Dentro del paisaje se ven algunos hombres y mujeres junto con los animales que pueblan el suelo. Guido busca en las figuras un tono de piel que dé cuenta del mestizaje”[48].

Mural de Alfredo Guido en su ubicación actual en la biblioteca de la Escuela Normal Nº 2 en Rosario (Argentina). (Ilustración Un horizonte de progreso. Murales argentinos en las exposiciones universales)





Varios detalles del mural de Alfredo Guido. (Instagran iosuaramburu)

Los contenidos expositivos se dividieron en tres secciones[49]:

-La Argentina Oficial: con concurrencia de todos los departamentos oficiales del Estado, como los departamentos de Subsistencias (Petróleo, Arquitectura, Industria y Comercio), Obras Públicas, Interior, Guerra, Hacienda, Relaciones Exteriores, y la municipalidad de Buenos Aíres.

Del Instituto Geográfico Militar y del Ministerio de Obras Públicas, se instalaron en los salones las maquetas enviadas por estos organismos de los trazados de ferrocarriles, diques, puentes y grandes obras de ingeniería en distintos lugares de la nación[50].

-La Argentina Productora: que presentaban muestrarios de las actividades agrícolas, forestales e industriales.

-La Argentina Cultural y Social: donde se recogían aspectos de las Universidades, Museos y Monumentos, con un amplio repertorio de fotografías de los principales monumentos argentinos; obras sociales, periodismo donde se exponían una colección de los principales periódicos publicados en Argentina como La Prensa, La Nación, La Razón, La Calle, etc., y deportes.

Una de las salas del pabellón argentino donde se pueden apreciar los frisos de Alfredo Gramajo. (Fuente internet)

Los productos expuestos eran innumerables ya que había más de dos mil expositores; como principales productos se destacaban perfumería, licores, cueros, calzado y conservas. Había una sala dedicada a la explotación del petróleo y en el sótano de la torre, se había instalado una cámara frigorífica para conservar carnes congeladas traídas de argentina, las cuales eran dadas a probar a los visitantes y se repartieron a instituciones benéficas sevillanas.

La sala destinada a la provincia de Buenos Aires se dividió en dos secciones, una con informaciones económicas, políticas y geográficas, que daban idea de la importante actividad de dicha provincia, por medio de estadísticas, grabados y proyecciones. Y en la otra sección, se mostraban los materiales de exhibición de los distintos servicios ministeriales. También participó de forma especial las sociedades españolas en aquel país, con datos y material gráfico relativos a escuelas e instituciones de beneficencia, como muestra de la obra conjunta que realiza la colonia española en la República del Plata. Y la Iglesia Católica con una interesante instalación de arte religioso argentino con valiosos y artísticos objetos[51].

Se expusieron también uniformes del ejército argentino, y llamó poderosamente la atención un caballo campero disecado enjaezado a lo gaucho. Se mostraron productos del bordado de sedas y en una de las salas hubo una amplia muestra de toda la riqueza agrícola del país, se podía ver maíz, cáñamo, cueros repujados y labrado, muebles, etc., y en los jardines se exhibían tres carros-cocinas fabricados por el Arsenal del Ministerio de la Guerra, que fueron regalados al ejército español[52].

Para la exposición de los artículos y objeto se necesitó construir 215 m. de vitrinas murales y más de 90 m. de expositores centrales[53].


Departamento donde se mostraba las celebres carnes argentinas, situadas en una aparatosa nevera. (Archivo ABC). Y aspecto del vestíbulo con la instalación de vitrinas. (Ilustración revista Mercurio)

En el vestíbulo, de mostraron facsímiles, a tamaño original, de actas fundacionales de varias ciudades argentinas, como Tucumán, la Rioja, Buenos Aires y Rosario, obtenidas del Archivo de Indias por el investigador José Torres Revello, comisionado por la Facultad de Filosofía y Letras de la capital argentina[54].

Las primeras remesas de efectos para ser expuesto en el pabellón llegaron a finales de noviembre de 1928[55], siendo transportados desde Buenos Aires a Sevilla 2.300 cajones para el ingente número de expositores argentinos que querían mostrar sus productos, con tal abundancia de material que se hizo necesario una renovación de estos, de tal modo que Alberto Noceti, siendo entonces Comisario y Delegado interino del pabellón, ordenó en enero de 1930, la rotación de los artículos expuestos, con el fin de exhibirlos sin que llegara a convertirse en una confusa aglomeración de objetos.

Solo Colombia y Argentina construyeron pabellones comerciales adicionales. En vista de la gran cantidad de objetos que estaban pendientes de enviar desde Argentina para ser expuestos en el pabellón, y la imposibilidad de poderlos exhibir en el edificio representativo, el comité argentino en el mes de febrero de 1929, decidió levantar uno provisional para las muestras industriales. Noel utilizó “los planos de otras construcciones adicionales” empezando la construcción inmediatamente, estando termina para cuando se inauguró el pabellón principal. Esta nueva edificación ocupó 220 m2, y se realizó en estilo “renacimiento español, con cierto carácter colonial”[56].

No sabemos con exactitud el lugar que ocupó, aunque creemos debió ubicarse en los jardines situados junto a la torre, en el espacio tras el teatro, alineado con los límites de esa zona con la calle paralela al río, según se puede deducir de las fotografías aéreas.

Vista aérea donde se ha indicado la situación de los pabellones adicionales. (Foto revista Arquitectura 4-1930)

En este pabellón “figuraban diversos tipos de máquinas para la elaboración del café exprés y un elegante –stand- de la General Motors Argentina S.A., que encerraba entre otras interesantes obras de arte, dos cuadros alegóricos de un conocido pintor argentino y una admirable maqueta iluminada de la nueva fábrica que construía dicha sociedad. En uno de los lados de este –stand- se veía, con cintas de los colores nacionales de España, la silla que ocupó S.M. la reina doña Victoria Eugenia el día de la inauguración del pabellón”[57]. El delegado de la General Motors Argentina para la Exposición, fue el periodista Amadeo Franco, que a su vez compatibilizaba esta actividad con la de corresponsal de varios diarios argentino[58].

Estand de la General Motors Argentina, en el pabellón provisional de industrias. (Afiche publicitario)


Periodistas posando en la puerta del pabellón del diario “La Prensa” el día de su inauguración, e interior del pabellón. (Archivo ABC)

Dibujo con el boceto del pabellón del diario “La Nación”. (Ilustración La Nación)

Además, aunque los diarios argentinos tenían reservados espacios en una sala especial para ello y en la biblioteca del pabellón, los diarios bonaerenses “La Nación” y “La Prensa”, los dos periódicos más significativos y de mayor difusión en la América del Sur, edificaron unos pequeños pabellones junto al edificio principal. Martín S. Noel, diseñó el dedicado al diario “La Prensa”; y el arquitecto Antonio Jiménez el destinado al diario “La Nación”; estos edificios se tratan en el apartado de los pabellones comerciales extranjeros.

En la prensa apareció la noticia, desmentida después, de que el presidente Hipólito Yrigoyen visitaría la Exposición, pero debido a una ley de aquel país, que le impedía ausentarse de la capital durante el mandato, la Exposición sería visitada por su vicepresidente[59], hecho que tampoco ocurrió.

EL 2 de mayo, pocos días antes de la inauguración del certamen, tomó posesión como comisario general del pabellón José Enrique Varaona[60], director general de Agricultura del gobierno argentino, formaban parte de la Delegación argentina el escrito Enrique Larreta, como enviado especial del Gobierno de la República del Plata, designado personalmente por su presidente, honrándolo con tal distinción al terminar sus funciones como presidente del comité organizador; varios funcionarios y personal administrativo y como secretario Luis Sánchez Abral[61].

A pesar que desde el mes de noviembre se estaban recibiendo remesas con productos y objetos para ser colocados en las vitrinas y expositores del pabellón, para el día de la inauguración del mismo, prevista en principio para el 10 de mayo, pero que al final se pospuso para el día siguiente, coincidiendo con las de Uruguay, Venezuela y Chile, aún estaban embarcada la mayoría de las mercancías, por lo que se montó una exhibición para la fecha inaugural compuesta por muestras de la industria del cuero; tejidos de las provincias del norte, ponchos, mantas y alfombras de colorido vistoso y dibujos originales. Objetos de bronce, material sanitario, vinos, productos alimentarios, instrumentos musicales, muebles, maderas, libros, etc. Los cereales y las carnes, principales fuentes de riquezas del país, solo se mostraban una reducida muestra, ya que aún no se habían instalado las cámaras frigoríficas, que se acababan de desembarcar, para las cuales mensualmente serían enviadas desde Buenos Aires, diez toneladas de carne de mejor calidad, que se utilizarían para el restaurante, además de ser repartidas en los barrios sevillanos más humildes[62].

Tampoco se hallaban instalados los paneles decorativos realizados por los artistas argentinos para las salas de exhibiciones, empezando a instalarse los de Rodolfo Franco y Alfredo Guido, a primero del mes de junio, al igual que un último contingente de artículos para exhibir, que llevaron las vitrinas que aún se encontraban vacías[63].

SS.MM. los Reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia, acompañados de los infantes y el jefe del gobierno, general Primo de Rivera, inauguraron el pabellón en la tarde del 11 de mayo. En la glorieta delate del pabellón, las bandas del regimiento de Granada y la Municipal de Sevilla, tocaron la Marcha Real y el Himno Argentino. A las puertas les esperaban el embajador, Dámaso García Mansilla; el delegado especial Enrique Larreta; el comisario general José Enrique Varaona, el arquitecto autor del pabellón Martín S. Noel y demás miembros de la delegación argentina.

Los Reyes durante la inauguración del pabellón. A la derecha de don Alfonso, el embajador García Mancilla, y a la izquierda el enviado especial Enrique Larrea y junto a éste, el comisario Enrique Varaona. (Ilustración revista La Esfera)

Los Reyes y comitiva, entraron en el teatro, donde el delegado especial Larrea pronunció su discurso, que fue contestado por el general Primo de Rivera, tras los cuales, entraron en el pabellón, cortando en el vestíbulo la cinta con los colores de las banderas de ambos países, quedando inaugurado de esa forma el pabellón. Los monarcas realizaron una detenida visita por las salas expositivas, felicitando a toda la delegación argentina, especialmente a Martín Noel por el magnífico edificio levantado.

Don Alfonso recibió como regalo una montura criolla, con riendas y cabezas de cuero repujado y con incrustaciones y anillas de plata, además de una caja de cuero especial de oveja, lazo prensado de tinto crudo, voleadora, con las bolas de marfil, y cincha y sobrecincha de cuero trabajado a mano y estribos de plata. La Reina, una manta de pieles confeccionada con trozos de pieles de distintos animales del país; a las infantas Beatriz y Cristina, pulseras de cuero tejido de trabajo criollo, y al jefe del gobierno, un poncho de vicuña calamarqueño hecho a mano[64]. Antes de marcharse, visitaron el pabellón provisional donde se hallaban las cocinas de campaña del ejército argentino, que funcionan en marcha[65].




SS.MM. a su llegada al pabellón. Al fondo a la derecha se aprecia el pabellón de “La Prensa”. (Ilustración revista Vida Gráfica Española)

Durante la celebración del año largo que duró el Certamen, el pabellón argentino desde el día de su inauguración recibió un gran número de visitantes, que demostraba el interés del público por conocer sus instalaciones y los objetos que allí se exhiben, evidenciando la importancia y pujanza de las industrias de aquella nación.

Poco después de la visita de los Reyes, se inauguró el servicio telefónico entre Sevilla y Buenos Aires, desde el pequeño pabellón que el periódico bonaerense “La Nación” tenía junto al pabellón principal, manteniéndose una conferencia telefónica con la redacción de este diario en la Argentina[66].

Por sus salones pasaron un gran número de personalidades del momento, como el Nuncio Apostólico de Su Santidad, monseñor Federico Tedeschini, arzobispo de Lepanto. De la aristocracia, los infantes don Carlos de Borbón y doña María Luisa de Orleans, acompañados de sus hijos; La infanta doña Isabel, que recordó con emoción su estancia en Argentina en 1910 con motivo del centenario de su independencia, quedando muy impresionada al visitar las cámaras congeladoras; y el Archiduque Alberto de Austria. A finales de junio se llevó a cabo una velada con la aristocracia local, que se inició con una proyección de una película en el patio, una cena fría a base de productos argentinos, finalizando con la actuación de la orquesta típica criolla vestida con el típico traje gaucho, de Cátulo Castillo, gran cantante de tangos, milongas, zambras y cuecas, que amenizó el baile en el vestíbulo[67],


La visita de la infanta doña Isabel, junto al delegado Alberto Noceti. (Fototeca Municipal de Sevilla). Y los capitanes Jiménez e Iglesias y el comandante Franco, junto al comisario Varaona, durante la visita al pabellón. (Ilustración Revista Aérea 1929)

También fue recibido en el pabellón Mr. Albert Thomas, director de la Oficina Internacional del Trabajo de la Sociedad de Naciones. Y con motivo de presenciar los desfiles procesionales visitaron la Exposición y el pabellón argentino, el expresidente de Argentina, Marcelo Torcuato Alvear y familia, acompañados de los condes de la Cortina; la princesa de Wied y los príncipes de Pignatelli; el ministro de Economía, Julio Wais; los duques de Medinaceli, el matador de toros Valencia II, y los capitanes Jiménez e Iglesias, que acompañados del comandante Franco, durante la visita al pabellón, el comisario Varaona le hizo entrega a éste último de un tapiz conmemorativo del vuelo del “Plus Ultra”[68].

En este aparado de visitas, se incluyen las realizadas por los participantes en los diferentes congresos celebrados en la ciudad con motivo del certamen, entre ellos los del Congreso del Comercio español en Ultramar, la Asamblea de Decanos de los Colegios de Abogados de España, y los del Vll Congreso Internacional de la Propiedad Urbana[69].

Y por último nos referiremos a los de los diferentes colectivos como:

Los periodistas, tanto locales como extranjeros, desplazados para cubrir la inauguración de la Exposición, como durante el transcurso ella, americanos y franceses, que visitaron la ciudad, fueron agasajados en varias ocasiones en el pabellón, siéndoles servidos vinos argentinos facilitado por los bodegueros expositores de San Juan, Mendoza y Rio Negro, en el bar de la torre del pabellón[70].

El de alumnos y profesores, como los cuarenta estudiantes de la Escuela de Arquitectura de Buenos Aires, y los maestros normales argentinos. Los cien alumnos de la Escuela Profesional de Comercio de Sevilla y los de las escuelas de la Macarena[71]. Y la visita realizada por los obreros previsores pensionados por el Instituto Nacional de Previsión, o los componentes de una peregrinación organizada por el Centro de Estudios Religiosos de Buenos Aries, de regreso a su país, procedentes de Tierra Santa[72].

El 25 de mayo se conmemora en Argentina el Día de la Revolución de Mayo, que marca el inicio del proceso de independencia del país, con tal motivo se celebró un almuerzo criollo realzado por la compañía de Camila Quiroga y las orquestas de Canaro y Cátulo Castillo. En el teatro se llevó a cabo unas charlas parte los prestigiosos facultativos, doctores Pedro Galatoire, delegado del Gobierno de Córdoba, y Manuel del Castillo, en viaje de paso al Congreso Médico Internacional de Praga, que hablaron sobre “Geografía Médica” y la “Acción curativa de las Termas de Cacheuta”, respectivamente, proyectándose también películas de panoramas y costumbres argentinas[73].

El teatro del pabellón, tuvo una gran actividad, utilizándose para conferencias, actos culturales y folklóricos, además de las proyecciones de interesantes películas, que recogían las actividades más importantes de aquel país, con escenas de la vida diaria de Buenos Aires, sus calles, paseos, y la agitación de sus dos millones y pico de habitantes. Y de las provincias merecieron especial atención lo referente a sus industrias y desarrollo económico, y las zonas agrícolas y ganaderas de Santa Fe, Córdoba y La Pampa.

Abría sus puertas con entrada libre para los visitantes, de seis a ocho en invierno y una hora más tarde en verano, renovándose diariamente el programa películas sobre temas argentinos, exhibiéndose faenas de campos, chacras, estancias, bodegas, frigoríficos, vistas panorámicas de las ciudades y paisajes, etc. Entre ellas figuraban la de la “Cervecería Quilmes”, que era la fábrica de cervezas más grande del mundo. “Cabaña Santa Aurelia”, un notable establecimiento argentino de explotación agrícola y ganadera. “Forjadores de Pueblos” que mostraba la acción progresiva de los españoles en Argentina. Y “La Patagonia” que narraba cómo hizo fortuna un español decidido y luchador[74].

El 6 de junio se produjo la función inaugural del teatro, por la Compañía argentina de Camila Quiroga, que tanto éxito había obtenido en la ciudad, representando la comedia “Una mujer desconocida”, de Pedro Benjamín Aquino, uno de los autores más reputados de aquel país. También participaron en esta inauguración las orquestas típicas de Canaro y Cátulo Castillo, y el representante del gobierno provincial de Buenos Aires, Alberto de Cano, que había traído una interesante película sobre el progreso del estado argentino para su exhibición[75].


La actriz argentina Camila Quiroga, cuya compañía actuó tanto el teatro del pabellón como en el de la Exposición. (Fuente Todocolección.net y El Correo de Andalucía, remasterizada con IA)

La compañía de la actriz argentina, actuó en el teatro de la Exposición, del 18 al 29 de mayo de 1929, pasando después a actuar durante varias semanas en el Teatro Cervantes de Sevilla, para posteriormente seguir su gira por los escenarios de otras ciudades españolas. Volvió al de la Exposición el 30 de noviembre hasta el 12 de diciembre que se celebró la función de despedida[76].

También fue cedido en diferentes ocasiones como para la celebración de la Semana en honor a México, para las proyecciones de películas mejicanas, canciones populares y bailes típicos. Y con motivo de la Semana de Uruguay, en la que el cantante Carlos Quiroga actuó, con ocasión de la exhibición de una película informativa sobre la provincia argentina de Córdoba. El acto incluía números de canto y música, ejecutados por el cuarteto argentino dirigido por el cantante uruguayo, que interpretó canciones de su repertorio.[77]

La orquesta típica uruguaya de Carlos Quiroga actuando en el teatro del pabellón. Portada de la revista Tango de Moda.

La Comisión Permanente de la Exposición, fijó un calendario para las llamadas “Semanas Americanas” consistentes en la celebración de actos en honor a cada una de las repúblicas americanas durante unos días, para la correspondiente a Argentina, en la reunión celebrada con tal motivo, se estableció que fuera en el mes de septiembre, pero no se fijó ninguna fecha en concreto[78].

No sabemos el motivo, pero al final no llegó a celebrarse la Semana en honor a Argentina como tal, sino que se celebraron una serie de actos en dos fechas señaladas, una fue el 21 de septiembre, con una fiesta multitudinaria ofrecida por la noche a la sociedad sevillana, a cargo del delegado del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, el doctor Alberto de Cano, junto al comisario general José Enrique Varaona, que empezó con una interesante conferencia acerca de las carnes argentinas, dictada por el agregado comercial argentino en la embajada de Londres, Juan E. Richelet, y a continuación, hubo una exhibición de bailes típicos argentinos a cargo del conocido profesor Silva y su esposa, con la interpretación de bailes criollos, para más tarde la intervención de una serie de cantes flamencos por cantaores jondos locales[79].

Terminados estos, una orquesta ejecutó bailables de jazz, pasodobles y tangos argentinos, y en el patio central del pabellón se obsequió a los invitados con un magnífico lunch, en el que se sirvieron vinos argentinos de San Juan y Mendoza. De madrugada, se sirvió en los jardines un “asao” a la criolla, hecho con las carnes congeladas que enviaban desde la Argentina, para ser expuestas en el pabellón[80].


Fiesta celebrada el 21 de septiembre, en honor a la sociedad sevillana, con gran afluencia de invitados. (Ilustración revista Mercurio). Preparación de un asado criollo en los jardines del pabellón. (Archivo ABC)
Pero quizás fuera en el mes de octubre, cuando más actos y de mayor importancia se concentraron. Se inició el 12 de octubre, día de la Fiesta de la Raza, con la inauguración oficialmente del servicio telefónico entre España-Argentina y Uruguay. Asistieron al acto el infante don Carlos, el cardenal Ilundain, el general Primo de Rivera, el embajador argentino Mansilla, el director de Exposición Cruz Conde, el embajador del Uruguay en España, y el vicepresidente de la Compañía Telefónica, desde el pabellón que dicha compañía tenía en la Exposición[81].

El 14 de octubre[82], se llevó a cabo, con toda solemnidad, en el pabellón argentino el acto de descubrir la placa de bronce que, costea por la ciudad, estaba dedica al presidente Hipólito Yrigoyen, por haber sido el precursor de la Fiesta de la Raza, diseñada por el pintor sevillano Santiago Martínez, que estuvo presidida por el director de la Exposición y el embajador argentino, con la asistencia del cardenal arzobispo de Sevilla y autoridades locales, escuchándose los acordes de los himnos nacionales de Argentina y España, tras lo cual desfilaron los marinos argentinos de la fragata “Presidente Sarmiento” que habían asistido al acto.

La fragata-escuela “Presidente Sarmiento”, había sido enviada a Sevilla, expresamente por el Gobierno argentino, para que estuviera presente en los actos que se organizaron en la ciudad con motivo de la Fiesta de la Raza.


El Comisario Cruz Conde pronunciado su discurso en el patio del pabellón, y en el momento de descubrir de la lápida de bronce que perpetúa la memoria del creador del Día de la Raza, el presidente Yrigoyen, junto a la puerta principal. (Ilustración revista Mercurio)

Al término del acto de descubrir la lápida, se sirvió un vino en honor de la oficialidad de la fragata, en el cercano pabelloncito del periódico “La Prensa”, de Buenos Aires, invitados por el delegado especial en Sevilla, de dicho periódico, Ramón de Franch.

Por la tarde, se celebró en el teatro del pabellón, la exhibición de una película informativa sobre la provincia argentina de Córdoba. Previa a la proyección, el doctor Leo A. Rubens, delegado del Gobierno de dicha provincia, pronunció unas palabras dirigidas a las autoridades, delegados de los países iberoamericanos y comandante de la fragata “Sarmiento”, en las que hizo resaltar el progreso agrícola, pecuario e industrial de la provincia de Córdoba, Proyectándose a continuación la película.

El acto incluía números de canto y música, ejecutados por el cuarteto argentino dirigido por el cantante Carlos Quiroga, que interpretó canciones de su repertorio. La cantante María Gamito cantó canciones españolas, dedicándolas a los marinos argentinos que se hallaban presentes. Entre los invitados se encontraba el general Millán Astray.

Y en el Teatro de la Exposición, a las diez de la noche, hubo función en honor de los marinos argentinos de la fragata “Presidente Sarmiento”, poniéndose en escena "Los Duendes de Sevilla", por la Compañía de Carmen Díaz. En dos palcos se situaron el comandante de la fragata y los oficiales de la misma, acompañados del cónsul argentino. En el entreacto dichos oficiales estuvieron en el escenario cumplimentando a la actriz Carmen Díaz, a la que felicitaron muy cordialmente.

Continuaron los actos en los días siguientes, así el día 20, en el restaurante “Andalucía” del Parque de María Luisa, tuvo lugar una cena ofrecida por el delegado general del pabellón de Argentina, Alberto Noceti, en nombre del comisario general del pabellón, Enrique Varaona, al comandante y oficiales de la Fragata “Presidente Sarmiento”, con la asistencia de muchas personalidades argentinas[83],

Y el 25, en el teatro del pabellón pronunció una conferencia Adela Rodríguez Larreta, esposa del embajador García Mansilla, que trató sobre la “Beneficencia argentina”, a la que asistió la reina doña Victoria Eugenia, el general Primo de Rivera y las infantas doña Luisa y doña Beatriz de Sajonia. Al finalizar la conferencia, se proyectó una película de la vida infantil en los establecimientos de beneficencia de Buenos Aires[84].

Mensualmente se recibía, procedente de Argentina, frutas, productos lácteos como quesos y mantecas, conservas y carnes, que eran recibidos en el puerto de Cádiz, siendo trasladadas a Sevilla en un vagón frigorífico, para ser colocadas en las cámaras que habían sido instaladas en el pabellón[85].

Tenemos constancias de al menos cuatro remesas de carne de novillo, cordero y lechón, de más de diez toneladas cada una, transportándose estos productos, de conservación tan difícil y delicada, desde la Argentina a España, gracias a la cooperación de la empresa naviera Hijos de Ybarra, que no sólo había transportado la mayor parte de la muestra industrial que se exhibía en el pabellón, sin cobrar nada, sino que también trajo en las cámaras frigoríficas de sus buques, con verdadero sacrificio para sus intereses, la carne y los productos lácteos.

Estos productos, que se tenías almacenados y expuestos en la gran cámara frigorífica del pabellón, se repartían, cuando llegaba el siguiente cargamento a los departamentos militares asentados en Sevilla del Ejército, Marina, Guardia Civil y Aviación, así como a distintas instituciones de caridad, asilos, etc., y a los hoteles, para que un día a la semana ofrecieran a sus clientes la oportunidad de probar la carne argentina.

El comisario general José Enrique Varaona, visitó al infante don Carlos, como Capitán General de la Región, para ofrecerle, además de la carne para la tropa, mil kilos de yerba mate, obsequio del expositor argentino Odilo Estévez, para que su consumo fuera ensayado en el ejército español, en sustitución del te y el café, siendo distribuida entre las guarniciones de Sevilla, Málaga y Cádiz, por la Intendencia del Ejército a fin de realizar este ensayo[86].

Obreros de Instituto Nacional de Previsión visitando el pabellón argentino. (Ilustración El Noticiero Sevillano remasterizada con IA)

Con motivo de las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, el delegado del pabellón Alberto Noceti, distribuyó entre diversas instituciones benéficas de Sevilla algunos productos de su país. Y a la Sociedad Económica de Amigos del País, se le entregó varios centenares de composiciones musicales de autores argentinos, para su distribución entre los alumnos de la Sección de Música de dicha Sociedad. Asimismo, el Ateneo recibió un envío de productos para que fueran distribuidos entre los asilados en hospicio de esta ciudad, para las fiestas de Reyes[87].

A mediados de marzo de 1930, en el hotel Alfonso XIII, se celebró una cena de despedida al ilustre arquitecto argentino, Martín S. Noel, como motivo del regreso a su país. Al acto asistió lo más granado de la intelectualidad y las artes de la ciudad: Joaquín Hazañas y la Rúa, José Torre Rebello, Muñoz San Román, José Bago Quintanilla, Juan Lafita, Blasco Garzón, Gonzalo Bilbao, José Gastalver, Mariano Mota, Gonzalo Bacarisas, Miguel Ángel del Pino, Juan Miguel Sánchez, Alejandro Collantes de Terán, Diego Angulo y vizconde de los Remedios[88].

Esta gran actividad que desplegó durante la Exposición la representación argentina, la más relevante entre todas las representaciones extranjeras, estuvo a cargo de diferentes comisarios y delegados que se fueron turnando durante el desarrollo del certamen. Estuvieron al frente de ella desde la inauguración de pabellón hasta finales de septiembre, Enrique Varaona como comisario general y Hernando Castromán, como delegado, hasta el mes de octubre[89]. La relación con la prensa estuvo a cargo del secretario del pabellón, Luis Sánchez Abal, que a su vez era subdirector del diario argentino “La calle”, compatibilizando esta actividad con la de corresponsal enviado a la Exposición[90].

Una de las páginas del número extraordinario del periódico La Nación, con motivo de la inauguración de la Exposición, en la que aparecen, junto a diferentes aspectos del pabellón, las fotografías de los tres principales artífices de la representación argentina. Arriba a la izquierda Enrique Larrea, a la derecha Martín S. Noel, y abajo en el centro José Enrique Varaona. (Fuente internet)

A partir del mes de noviembre se hace cargo de forma interina, en representación del comisario general, Alberto Noceti hasta los primeros días del mes de abril de 1930, que es cediendo el testigo al historiador, investigador y archivero José Torres Revello, que se hallaba en Sevilla, antes de la inauguración de la Exposición, trabajando en el Archivo General de Indias en Sevilla, consultando y transcribiendo documentos históricos enviando valiosa información a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, además de supervisar los trabajos decorativos del pabellón[91].

Clausurada la Exposición, el 21 de junio de 1930, y cerradas las puertas del pabellón, quedaron durante unos meses más algunos empleados para proceder al desmontaje y embalado de los objetos y mercancías expuestas, a cargo del último delegado del pabellón Torres Revello[92]. No obstante el 23 de diciembre de 1931, el teatro del pabellón volvió a abrir sus puertas, celebrándose una fiesta escolar de Navidad organizada por el Colegio Alemán de Sevilla[93].

A primero de septiembre de 1932, el embajador argentino visitó al ministro de Estado Zulueta, para informarle la decisión de su gobierno de ceder el pabellón al gobierno español, que fue aceptada por el ministro[94].

La ilusionante participación en el certamen de la República Argentina, tras la clausura de éste se topó con la realidad social, política y económica internacional. Nos solo fue la ilusión de levantar un edificio representativo, sino que a la vez se enmarcaron alrededor de éste otros proyectos internacionales, como el establecimiento de un servicio aéreo mediante una línea de dirigibles Sevilla-Buenos Aires, y la construcción de un puerto terminal en los terrenos de Hernán Cebolla. O la instalación de una línea radiotelegráfica entre ambos países, todo ello con la intención de engrandecer los lazos de unión entre España y Argentina, acercando a ambos pueblos, pero ninguno de ellos llegó a concretar, reduciéndose a meras intenciones.

De esta manera, también se desvanecía el sueño de la proyectada Casa de Argentina en Sevilla, creada como lugar donde acoger a investigadores y artistas argentino becados, que pudieran alojarse y desarrollar sus trabajos de investigaciones históricas en el Archivo de Indios o aprender las artes y oficios sevillanos, un lugar de encuentro de la cultura entre ambos países.

Durante el segundo mandato del presidente Hipólito Yrigoyen, ocurrió el Crack de Nueva York de 1929, la crisis financiera mundial más grave hasta ese momento, no pudiendo reaccionar su gobierno ante ella, perdiendo apoyos. El 6 de septiembre de 1930, poco más de dos meses después da la clausura del certamen, fue derrocado por un golpe de Estado liderado por el general José Félix Uriburu, quedando postergados todos los proyectos.

El 5 de julio de 1933, la Comisión de Asuntos Coloniales y el Senado, aprobaron el proyecto de decreto donando a España el pabellón[95]. Con la decisión en firme tomada por el gobierno argentino, se empezaron a dar los primeros pasos para darle uso al edificio, desplazándose a Sevilla el ministro de Instrucción Pública Francisco Barnés, a fin de elegir locales para centros de enseñanza, proponiendo instalar en el pabellón argentino el Instituto-Escuela, a fin de darle ese centro docente toda la amplitud y decoro necesario[96].

Recorte de prensa que recoge la visita al pabellón de ministro Barnés. (Revista Mundo Gráfico 20.09.1933)
Pero aún quedaban algunos trámites oficiales que resolver, y mientras tanto, en el mes de junio de 1934, se celebró en el pabellón una fiesta a beneficio de Los Amigos del Niño, con la salida de autobuses, para el traslado de los invitados, desde el Banco de España[97].

Pocos días después, es aprobado por la Cámara de Diputados argentinos, el proyecto para la donación del pabellón[98], firmando a continuación el presidente de la República del Plata el decreto de cesión al Estado español en el mes de julio de 1934[99].

Y por fin por decreto del Ministerio de Hacienda de 30 de enero de 1935, es aceptada la donación al Estado[100], aprovechando esta situación, el ayuntamiento hispalense solicita al gobierno la cesión del pabellón para la instalación del Instituto de Maternidad y Puericultura, a iniciativa del doctor Cañada[101], que finalmente se instaló en el pabellón de México[102].

Con motivo de la celebración en Sevilla el XXVI Congreso Internacional Americanista, del 12 al 20 de octubre de ese año, tuvo lugar la entrega solemne del pabellón. Para realzar el acto, se desplazó nuevamente a la capital andaluza, el buque escuela argentino “Presidente Sarmiento”, como lo hiciera por las mismas fechas seis años antes, en plena celebración del certamen, atracando en el mismo sitio que lo hiciera la carabela “Santa María” durante la Exposición[103].

En representación del gobierno español se designó al Ministro de Instrucción Pública Juan José Rocha para su recepción, efectuando la entrega por parte de las autoridades argentina, el embajador Dámaso García Mansilla, estando presente el ministro de Estado, Alejandro Lerroux, y el de Guerra, José María Gil-Robles, y el que fuera enviado especial del gobierno argentino para el certamen, Enrique Rodríguez Larreta.

Los casi 250 congresistas y autoridades se trasladaron al pabellón en el que se llevaría a cabo un sencillo acto consistente en un discurso pronunciado por el embajador Mansilla, en el que además de las expresiones de afecto entre ambos países, solicitó que en el Instituto-Escuela que se pensaba ubicar en el edificio, se estableciera una cátedra de estudios hispano-americanos, y especialmente hispano-argentinos, que fue contestado por el ministro Rocha. Tras los discursos, se trasladaron al Ayuntamiento, donde en el Salón de honor, se procedió a la firma del acta de entrega del pabellón Argentino, así como los de Uruguay, Chile, México y República Dominicana, por sus respectivos ministros plenipotenciarios y cónsules[104].

A pesar de las buenas intenciones de convertir el edificio en un centro educativo, el estallido de la Guerra Civil dio al traste con esta primitiva idea, siendo destinado a diversos usos, como almacén o dependencias de la Organización Femenina. No es hasta 1949, cuando el Catedrático Vicente Genovés Amores, retoma la primigenia idea, y tras innumerables gestiones consigue la creación del segundo instituto de la ciudad, después del de San Isidoro y primero femenino, en las instalaciones del Pabellón de la República Argentina, conociéndose desde entonces como Instituto Murillo[105]; desde 1957 también fue utilizado el vecino Pabellón de Guatemala como anexo al mencionado Instituto.

Después de cuarenta años de uso como centro docente, las transformaciones internas sufridas son innumerables, alterando considerablemente su primitiva composición, conservando no obstante su principal distribución y los elementos tan personales y característicos del edificio. En 1994, pasó a ser sede de la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza, después de una profunda actuación en el edificio, encontrándose actualmente ubicado en este edificio el Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla, “Antonio Ruiz Soler”.


NOTAS

[1] . Rodríguez Bernal, E. Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Sevilla (1994). Edita: Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla. pp. 102-103.
[2] . Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1 Sesión del 28 de diciembre de 1923.
[3] . A.M.S. Secc. XVI. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1 Sesión del 12 de junio de 1925.
[4] . De toda Hispania. En Revista Hispania, de Madrid. 15 de febrero de 1925, p. 35.
[5] . La Exposición Ibero-Americana de Sevilla. En El Pueblo Cántabro, de Santander. 4 de enero de 1924, p. 4.
[6] . A.M.S. Secc. XVI. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1 Sesiones del 12 de mayo de 1924 y 20 de enero de 1925.
[7] . A.M.S. Secc. XVI. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1 Sesiones del 6 y 14 de marzo de 1925.
[8] . Argentina asistirá a la Exposición Iberoamericana. En Región de Oviedo. 30 de abril de 1935, p. 12.
[9] . Graciani García, A. La participación internacional y colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Sevilla (2010) Edita Universidad de Sevilla y Ayuntamiento de Sevilla, p. 180.
[10] . De América. En Diario de la Marina, de Madrid. 10 de junio de 1925, p.1.
[11] . La Exposición Iberoamericana. En Revista de la Raza, de Madrid. 01 de julio de 1925, pp. 10-11.
[12] . A.M.S. Secc. XVI. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 1 Sesión del 06 de julio de 1925.
[13] . Ibídem.
[14] . Cabeza Méndez, J.M. El Pabellón de Argentina para la Exposición Iberoamericana de 1929. En Aparejadores, núm. 29. marzo de 1989, p. 15.
[15] . La Argentina presupuesta medio millón de pesos. En El Adelanto de Segovia, 23 de septiembre de 1925, p. 2.
[16] . Argentina y la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Diario de Valencia. 19 de noviembre de1925, p. 2.
[17] . Información americana. En Diario de la Marina, de Madrid. 11 de diciembre de 1925, p. 3.
[18] . El Pabellón Argentino. En El Liberal, de Sevilla. 15 de enero de 1926, p. 1.
[19] . Ibídem.
[20] . La concurrencia de la República Argentina a la Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla. 31 de enero de 1926, p.1.
[21] . La participación argentina en la Exposición de Sevilla. En El Debate, de Madrid. 14 de febrero de 1926, p. 3.
[22] . Homenaje al ilustre argentino señor Martín S. Noel. En revista La Esfera, de Madrid. 06 de marzo de 1926, p.4.
[23] . El acto de toma de posesión será solemnísimo. En El Liberal, de Sevilla. 10 de marzo de 1926, p. 4.
[24] . La cesión del lugar de emplazamiento para la Casa de Argentina. En El Liberal, de Sevilla. 08 de abril de 1926, p. 1.
Acta de entrega de los terrenos para el pabellón argentino. En El Liberal, de Sevilla. 13 de abril de 1926, p. 2.
Se escrituró ante el notario Diego Angulo Laguna, el 11 de junio de 1927.
[25] . Argentina en la Exposición de Sevilla. En El Debate, de Madrid. 16 de febrero de 1926. P. 5.
[26] . El señor Martín Noel ingresa en una cofradía sevillana. En El Debate, de Madrid. 30 de marzo de 1926, p. 1.
[27] . Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Martín Noel» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/noel_martin.htm [página consultada el 11 de junio de 2026].
La Junta de Relaciones Culturales del Ministerio de Estado, creó en Sevilla la cátedra de Historia
del Arte Colonial Hispano Americano, dirigida por el arquitecto argentino Martín S. Noel, director de Bellas Artes de la Argentina, y autor del pabellón de dicha República en la Exposición.
El ciclo de ocho conferencias se inició el día 25 de enero de 1930 con una explicación del programa y las características del curso.
Día 28: Acerca de las fuentes documentales de la Arquitectura Virreinal. Origen y estructuración de las futuras investigaciones.
Febrero, día 1: Otros aspectos de la información histórica. Estratificación de la Cultura Hispano-Americana en sus dos núcleos fundamentales: El “Hispano-Azteca” y el “Hispano-Quechua”.
Día 4: El Arte pre-colombino. En el Perú y en el Altiplano Andino. Sus proyecciones y trayectorias.
Antecedentes de la fusión “Hispano-Indígena”.
Día 8: Artistas españoles en América y su relación con los principales maestros de la península
Día 11: La Arquitectura de Fusión. El Arte ibero-andino: Quito y Cuzco.
Día 15: Difusión del arte ibero andino por el antiguo virreinato del Perú, Chile y Argentina. Postrera influencia del barroco andaluz en la arquitectura de la Pampa.
Día 18: Comentario de algunos documentos del Archivo de Indias. Resumen del Curso.
La cátedra de Historia de Arte Colonial. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 17 de enero de 1930, p. 1.
[28] . Homenaje al Sr. Martín Noel. En El Liberal, de Sevilla. 25 de mayo de 1927, p. 2.
[29] . Torre del pabellón de Argentina. En ABC, de Sevilla. 03 de agosto de 1980, p. 63.
[30] . Villar Movellán, A. Arquitectura del Regionalismo en Sevilla. 1900-1935. Sevilla (1979) Edita Diputación Provincial de Sevilla. p. 454.
[31] . La concurrencia de la República Argentina a la Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla. 31 de enero de 1926, p.1.
[32] . Proyecto de Pabellón de la República Argentina. Planta general. En revista Arquitectura Española, núm. 14, mayo-junio 1926
[33] . Anteproyecto “Gran Casino, Terraza, Embarcadero, Casa-Bote y Embarcadero en Tablada”. A.M.S. Secc. XVIII E.I.A. Caja 82. Carpeta 149. Casino y Teatro de la Exposición.
[34] . El Sr. Martín Noel en Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 20 de julio de 1926, p. 1.
[35] . Cabeza Méndez, J.M. El Pabellón de Argentina para la Exposición Iberoamericana …………pp. 16-17.
[36] . En las obras del pabellón de la Argentina. En El Liberal, de Sevilla. 21 de diciembre de 1926, p. 1.
“El Debate” dedica elogios al escultor sevillano Don José Lafita. En El Liberal, de Sevilla. 01 de septiembre de 1928, p.3.
[37] . Acuerdos tomados por el Comité Ejecutivo de la Exposición de Sevilla. En la revista España y América, de Cádiz. Núm. 194, octubre 1928, p. 14
[38] . En honor del arquitecto Moscatelli. En El Liberal, de Sevilla. 07 de diciembre de 1928, p.4.
[39] . Amparo Graciani realiza un amplio estudio sobre sobre los análisis arquitectónico y decorativo del edificio.
Graciani García, A. La participación internacional y colonial………, pp. 188-199.
[40] . En el Pabellón Argentino se exhibe un hermoso modelo de la fragata “Presidente Sarmiento”. En El Liberal, de Sevilla. 20 de marzo de 1930, p. 7.
[41] . Noticias de la Exposición. En El Liberal, de Sevilla. 05 de diciembre de 1928, p. 2.
[42] . Torre del pabellón de Argentina. En ABC, de Sevilla. 03 de agosto de 1980, p. 63.
[43] . Cecilia Belej. Un horizonte de progreso. Murales argentinos en las exposiciones universales. En Boletín de Arte (N.° 20), Facultad de Artes. Universidad Nacional de La Plata. http://papelcosido.fba.unlp.edu.ar/ojs/index.php/boa
[44] . Los frisos autóctonos de Gramajo Gutiérrez. En revista Caras y Caretas, de Buenos Aires. 08 de junio de 1929, p. 20.
[45] . Una obra de arte. En ABC, de Sevilla. 23 de enero de 1930, p. 19.
[46] . Las decoraciones de Rodolfo Franco. En revista Caras y Caretas, de Buenos Aires. 16 de marzo de 1929, p. 60 y 90.
[47] . Juan María Gutiérrez, Provincial N.° 35, Rosario, Santa Fe. En aquel momento, se recortaron algunas zonas de lateral para colocar las estanterías.
https://www.normal2.edu.ar/dsitio2/index.php/institucional/historia?start=3 Consultado el 18 de junio de 2026.
[48] . Cecilia Belej. Un horizonte de progreso. Murales argentinos en las exposiciones universales……………….
[49] . Cabeza Méndez, J.M. El Pabellón de Argentina para la Exposición Iberoamericana…………, p. 17.
[50] . Exposición Ibero-Americana. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 16 de junio de 1929, p.1.
[51] El pabellón argentino. En El Noticiero Sevillano. 26 de julio de 1929, p. 8.
[52] . Espejo de la pujanza del gran país que representa, el Pabellón de la Argentina en el Torneo de Sevilla. En revista Mercurio, Barcelona. 13 de marzo de 1929, p. 4.
[53] . Mora Arenas, V. El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923. Sevilla (1929). Edita Gómez Hnos. p. 184.
[54] . El pabellón argentino está preparado para su inauguración. En El Liberal, de Sevilla. 09 de mayo de 1929, p.7.
[55] . Noticias de la Exposición. En El Liberal, de Sevilla. 25 de noviembre de 1928, p.4.
[56] . Otro pabellón argentino en la Iberoamericana. En El Debate, de Madrid. 08 de febrero de 1929, p. 3.
[57] . Lo que fue la Exposición Iberoamericana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 01 de septiembre de 1963, p. 14.
[58] . Palacio argentino. . En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de mayo de 1929, p. 1.
[59] . El vicepresidente de la Argentina vendrá a Sevilla. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 08 de enero de 1929, p. 1.
[60] . Cartera de Noticias. En El Liberal, de Sevilla. 01 de mayo de 1929, p.2.
[61] . Delegación argentina para la Exposición I.Americana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 03 de mayo de 1929, p. 5.
[62] . El pabellón argentino está preparado para su inauguración. En El Liberal, de Sevilla. 09 de mayo de 1929, p.7.
[63] . Pabellón argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 12 de junio de 1929, p. 5.
[64] . Argentina y Chile. En Revista de las Españas. Núm. 33. 05 de 1929, p. 162.
De la jornada regia en el periodo inaugural. En El Liberal, de Sevilla. 12 de mayo de 1929, p.8.
Visita a los pabellones de Uruguay, Venezuela, Argentina y Chile. En El Noticiero Sevillano. 12 de mayo de 1929, pp. 1-2.
[65] . Por la tarde estuvieron los Reyes en los Pabellones de Uruguay, Venezuela, Argentina y Chile. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 12 de mayo de 1929, p. 2.
[66] . En el pabellón argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 18 de mayo de 1929. p. 5.
[67] . Opinión del Nuncio Apostólico acerca del pabellón argentino El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de mayo de 1929. p. 2
Los infantes don Carlos y doña Luisa visitan el pabellón argentino. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 21 de junio de 1929, p. 1.
La estancia de la infanta Isabel en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 15 de noviembre de 1929, p. 8.
El archiduque de Austria visita la Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 29 de noviembre de 1929, p. 1.
Una velada aristocrática en el pabellón argentino. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 27 de junio de 1929, p. 5.
[68] . El director de la Oficina internacional del Trabajo en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 26 de noviembre de 1929, p. 8.
El expresidente de la Argentina, señor Alvear, en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 19 de abril de 1930, p. 3.
El "Jesús del Gran Poder" aterrizó ayer felizmente en el aeródromo de Tablada. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de junio de 1929, p. 1.
[69] . Solemne apertura. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 04 de octubre de 1929, p. 2.
La Asamblea de los Colegios de Abogados de España. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 07 de mayo de 1930, p. 1.
Vll Congreso Internacional de la Propiedad Urbana. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de mayo de 1930. p. 3.
[70] . Pabellón argentino. Homenaje a los periodistas. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 18 de mayo de 1929. p. 4
La estancia de los periodistas americanos en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 04 de abril de 1930, pp. 1 y 8.
El tercer día de la estancia de los periodistas franceses en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 09 de noviembre de 1929, p. 2.
[71] . Estudiantes argentinos de arquitectura. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 01 de febrero de 1930, p. 1.
Llegada de En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 07 de enero de 1930, p. 5.
Los escolares en el pabellón argentino. En ABC, de Sevilla. 23 de enero de 1930, p. 19.
[72] . Reseña de la visita de a la Exposición Iberoamericana de Sevilla. (1930) Publicaciones del Instituto Nacional de Previsión, pp. 18-19.
Una peregrinación argentina en Sevilla. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de marzo de 1930, p. 2
[73] . La fiesta de ayer en el pabellón Argentino. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 26 de mayo de 1929. p. 3.
[74] . Exposición Ibero-Americana. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 16 de junio de 1929, p.1.
n el pabellón argentino se proyecta una admirable película. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 29 de mayo de 1929. p. 3.
Pabellón Argentino. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de agosto de 1929, p. 5.
Pabellón Argentino. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 12 de junio de 1929, p. 8.
[75] . Pabellón argentino. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 05 de junio de 1929, p. 3.
La inauguración oficial del teatro del pabellón argentino tendrá lugar esta tarde. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 06 de junio de 1929, p. 4.
[76] . Los Teatros. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 13 de diciembre de 1929, p. 2.
[77] . Continúa la semana de Méjico. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 20 de junio de 1930, p. 1.
En el Pabellón argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 13 de octubre de 1929, p. 6.
[78] . La celebración de las Semanas Americanas. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de agosto de 1929, p. .
[79] . La fiesta de anoche en el pabellón argentino. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de septiembre de 1929, p. 1.
[80] . Una fiesta en el Pabellón argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 22 de septiembre de 1929, p. 1.
[81] . Una visita a las “Santa María”. Se inaugura el servicio de teléfono con Argentina y Uruguay. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 13 de octubre de 1929, p. 3.
[82] . En la Plaza de Cuba se coloca la primera piedra del monumento a Elcano y en el pabellón de la Argentina se descubre una lápida conmemorativa del Día de la Raza. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 15 de octubre de 1929, p. 8.
En el Pabellón argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 13 de octubre de 1929, p. 6.
La fiesta de anoche en el pabellón de la Argentina. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 15 de octubre de 1929, p. 1.
[83] . Una comida a la oficialidad de la fragata “Presidente Sarmiento. En El Liberal, de Sevilla. 21 de octubre de 1929, p.1.
[84] . Una conferencia de la embajadora argentina. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 26 de octubre de 1929, p. 3.
[85] . Llegan diez mil kilos de carne de la Argentina. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 11 de agosto de 1929, p. 1.
Pabellón Argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de agosto de 1929, p. 1.
[86] . Pabellón Argentino. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 10 de septiembre de 1929, p. 3.
Pabellón Argentino. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 11 de septiembre de 1929, p. 8.
[87] . Pabellón argentino. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 11 de enero de 1930, p. 1.
[88] . Banquete de despedida del arquitecto argentino, señor Noel. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 13 de marzo de 1930, p. 1.
[89] . Una comida a los delegados argentinos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 29 de mayo de 1929. p.3.
Partida del delegado argentino don José Enrique Varaona. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de septiembre de 1929, p. 3.
Un telegrama del señor Castromán. En El Liberal, de Sevilla. 11 de octubre de 1929, p. 3.
[90] . La prensa americana y la Exposición. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 05 de junio de 1929, p. 3.
[91] . Nuevo Comisario del Pabellón Argentino. En El Liberal, de Sevilla. 05 de abril de 1930, p. 4.
[92] . El fallecimiento del Sr. Castromám. En El Liberal, de Sevilla. 01 de noviembre de 1930, p. 4.
[93] . Fiesta de Navidad en el Colegio alemán de Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 23 de diciembre de 1931, p. 7.
[94] . Información Política. En El Cantábrico, de Santander. 01 de septiembre de 1932, p. 1.
[95] . El Gobierno argentino ha donado a España el Pabellón de su país en la Exposición de Sevilla. En El Liberal, de Sevilla. 06 de julio de 1933, p. 3.
[96] . Una breve estancia en Sevilla del ministro de Instrucción Pública. En El Liberal, de Sevilla. 29 de agosto de 1933, p. 1.
[97] . Para la fiesta de Los Amigos del Niño. En El Liberal, de Sevilla. 09 de junio de 1934, p. 1.
[98] . Donación a España del pabellón argentino de la Exposición de Sevilla. En El Día Gráfico, de Barcelona. 19 de junio de 1934, p. 12.
[99] . Una cesión al Estado Español. En La Voz de Cantabria, de Santander. 10 de julio de 1934, p. 5.
[100] . Gaceta de Madrid. 03 de febrero de 1935. Núm. 34 p. 1016.[101] . El Cabildo de esta mañana. En El Liberal, de Sevilla. 18 de agosto de 1935, p. 2.
[102] . El Consejo de Ministros de ayer. En La Voz de Aragón, de Zaragoza. 23 de octubre de 1935, p. 7.
[103] . El Congreso Americanista y la llegada del “Artabro”. En El Liberal, de Sevilla. 08 de octubre de 1935, p. 1.
[104] . Los actos celebrados con motivo de la Fiesta de la Raza. En El Liberal, de Sevilla. 13 de octubre de 1935, p. 1.
[105] . Cabeza Méndez, J.M. El Pabellón de Argentina para la Exposición Iberoamericana……………, p. 19.

 VIDEO EN EL CANAL DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA EN YouTube SOBRE EL PABELLÓN DE ARGENTINA.








7 comentarios:

  1. Tuve la suerte de estudiar en el Murillo cuando estaba en el Pabellón Argentina, y recuerdo con especial cariño la Biblioteca y el Teatro, ambos con unos magníficos artesonados. El Teatro tenía también unos magníficos tapices como telón de boca, pero para el IB era muy costosa su conservación. Me gustaría saber en qué estado se encuentra actualmente la Biblioteca, que era realmente muy bonita.

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  2. Efectivamente, la Biblioteca era preciosa, con sus artesonados de madera. Yo también estudié allí por suerte. Espero que se siga conservando. Todo el edificio me encanta. En este pabellón se rodó la película "Las tres espadas del Zorro", recuerdo que la Biblioteca era una especie de Salón de Baile y que había garitas con soldados en la Puerta principal.

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  3. En el momento en que vi la portada de la Feria de 2016 reconocí "mi" Instituto Murillo. Que magnifico edificio, que suerte tuvimos de pasar parte de la niñez y la adolescencia entre sus muros, que entorno extraordinario frente al parque de Mª Luisa... como me recuerda la Glorieta de Ofelia Nieto, don Ramón Ferreira, doña Angustias y doña Pura, la señorita Lissen... y tantos otros profesores que nos hacia estudiar de lo lindo. Que maravilla que a la vez que miremos la portada, podamos alejar la vista y verla en vivo y en directo.
    Todas las portadas de Feria me parecen bonitas, pero esta, si Dios quiere voy a mirar más a lo lejos que a lo cerca. Me encanta el Pabellón de Argentina. Cuantos buenos recuerdos de la Exposicion Iberoamericana de 1929 tenemos en Sevilla. Que afortunados somos todos lo sevillanos.

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  4. En el momento en que vi la portada de la Feria de 2016 reconocí "mi" Instituto Murillo. Que magnifico edificio, que suerte tuvimos de pasar parte de la niñez y la adolescencia entre sus muros, que entorno extraordinario frente al parque de Mª Luisa... como me recuerda la Glorieta de Ofelia Nieto, don Ramón Ferreira, doña Angustias y doña Pura, la señorita Lissen... y tantos otros profesores que nos hacia estudiar de lo lindo. Que maravilla que a la vez que miremos la portada, podamos alejar la vista y verla en vivo y en directo.
    Todas las portadas de Feria me parecen bonitas, pero esta, si Dios quiere voy a mirar más a lo lejos que a lo cerca. Me encanta el Pabellón de Argentina. Cuantos buenos recuerdos de la Exposicion Iberoamericana de 1929 tenemos en Sevilla. Que afortunados somos todos lo sevillanos.

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  5. Escribo con muchísimo retraso respecto a comentarios anteriores. Pero yo también tuve como profesoras a doña Angustias y la señorita Lissen, a don Ramon, a don Fidel...yo estudié desde primero, en,1963. Elegí bachiller de Ciencias y el Instituto de Murillo fue una etapa maravillosa de mi vida. Después me fui a hacer Periodismo a la Universidad de Navarra, y aunque conserve amistades, ya no viví la universidad en Sevilla. Soy Florinda Salinas ( Pondi) si coincidí con algunas de vosotras, me encantaría saludaros por las RRSS. Un abrazo grande.

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  6. Estudié ahí, fueron los mejores años de mi vida. Me gustaría poder compartir con mis antiguas compañeras.

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  7. M. DOLORES ALVAREZ MARCHENA07 agosto, 2022

    Totalmente de acuerdo con los anteriores comentarios. Tuve la gran suerte de estudiar en este magnífico edificio entre los años 63 al 69 y fue una época maravillosa. Tanto profesores como compañeras. BUEN TIEMPO INOLVIDABLE.

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